Ninguno de los personajes me pertenecen, todos ellos son creación y propiedad de Sunrise.

Capítulo 4

Ahora se han ido

Ese no era su techo.

No era su casa.

No recordaba con claridad la última noche.

Parpadeó un par de veces, intentando reconocer los listones de madera que se entrecruzaban sobre ella. No, no lo había visto. Tanteó, con miedo, a su alrededor, buscando un cuerpo tal vez tibio que estuviera junto al suyo, uno que no recordara. A su lado el piso frío la recibió cauteloso. Estaba sola, recostada sobre el piso, un piso extraño, con ropa y sola. Suspiró de alivio unos momentos antes de intentar recordar la noche anterior.

Flashback

Tenía quince años cuando monté mi primera motocicleta. Fue lo primero que hice con el dinero que heredé. No me mires así, era pequeña, estaba vuelta loca de furia y dolor, pero no dejé que nadie lo notara. Volteé todo esa mezcla de sentimientos hacia dentro y empecé a actuar impulsivamente. ¿De qué murieron?, ya no lo recuerdo, ya no los recuerdo, son imágenes borrosas, cómo si el tiempo pasara tan a prisa que sólo fueran esos manchones de colores que se distinguen desde la ventana de un auto, o de un tren. A los dos meses tenía mi primera detención por exceso de velocidad, y a los dieciséis conduje ebria por primera vez…

No me detuvieron, ni siquiera se dieron cuenta de mi infracción. Después de ello no conduje por un par de semanas, estaba asustada, muy asustada. De pronto, sentía que estaba contra un callejón sin salida, y cada vez me acercaba más a la pared final. Volví a clases, intentaba asistir regularmente, pero al tener un tutor legal tan lejano, nadie estaba realmente ahí para exigirme o ponerme límites de ningún tipo. Duró un par de meses, luego volví a la motocicleta, volví a los bares y al alcohol. La siguiente vez que manejé en tal estado de ebriedad no tuve suerte, el accidente hizo pedazos la moto y me mandó derecho al hospital. Sólo me salvó el hecho de que, a pesar de todo, seguía usando el casco… ¿Más vino?, esta botella se acabó más rápido, mucho más rápido de lo que creía…

Natsuki, ¿otra vez con alcohol?, recuerda lo que pasó la última vez…

Me fueron a visitar de la escuela, una de esas visitas típicas y baratas, apuntes y un montón de esas porquerías… pero no fue una pérdida, no lo fue, para nada. Ahí conocí, o, mejor dicho, hablé por primera vez con Mai Tokiha. Una de mis tantas compañeras en la cual no había reparado. Nos hicimos amigas… o algo cercano, supongo. De una manera u otra ella sabía controlarme, manejarme. Otra vez inicié el colegio, otra vez me sumí en una rutina y, otra vez, empecé a acumular resentimiento. No importaba lo que hiciera, sólo la velocidad en la carretera me sacaba de encima esa necesidad de gritarle al mundo, de bajarme de él. Mai se dio cuenta, como siempre, parecía una madre, con un ojo finísimo para medir a los demás. Me encerró, un día desapareció con mis llaves de motocicleta, para cuando me di cuenta estaba llorando abrazada a ella, desesperada por encontrar algo a qué, o quién aferrarme. Desde ese día pasó a formar parte de mi familia.

Junto a Mai llegó Mikoto, la niña del estómago inacabable, y Tate, un atolondrado rubio bastante idiota para algunas cosas, pero con buenos sentimientos a pesar de todo. Abandoné los bares, las salidas nocturnas, las mujeres de una noche. Me sentía grande, creía haber madurado tanto de un solo empujón… ahora me doy cuenta de lo niña que era. ¿Blanco?, claro, por mí está bien…

La escuela terminó y por fin alcancé la mayoría de edad. Luego de descubrir que mi tío, única familia y tutor legal, se quedó con cerca de la mitad de los ahorros que mis padres dejaron, invertí el dinero de mis padres con ayuda de una persona de confianza. Pronto las rentas me dieron el doble de lo que, en un principio, poseía. Estudié, no soy una pobre idiota, ¿sabes?, estudié en la universidad. Tengo un título en ingeniería eléctrica y cursos en mecánica… no, no me interesa ejercer por ahora.

¿Por qué? … es más entretenido recorrer los caminos, sigo recibiendo lo suficiente de las rentas para no trabajar… lo sé, no contesta tu pregunta, pero tampoco tú has respondido las mías. Y si lo hicieras, podría hablar te más de ellos, de ella. Podría decirte que los veo, la veo, cada vez que abro una puerta o doblo una esquina, cada vez que los recuerdo. No me abandonan y, sinceramente, ya es hora de que lo hagan…

Nada, no es nada… sólo me perdí un momento en mis recuerdos… ¿Otra más?, aprovecha, después de todo esta noche invito yo…

Fin del Flashback

La mujer se mantuvo en el suelo, mirando el techo de la habitación sin siquiera hacer un atisbo para mirar la hora. Ya recordaba, había bebido tanto con Shizuru que terminó durmiendo en su casa, luego de contarle parte de su historia.

-Carajo…- Susurró, antes de darse media vuelta. No sabía si era por el vino, las revelaciones, el olor dulce y oscuro de la habitación o una combinación de factores, pero su estómago no cesaba de dar vueltas. –Carajo- Volvió a susurrar, apretando las palmas de sus manos contra los ojos. Iba mal, iba muy mal. El recuerdo de la castaña besándola la asaltó, no estaba segura si era su imaginación, un sueño o un hecho. Pero casi podía sentirla sobre ella… gimió en silencio, frustrada. No podía recordar, no podía siquiera saber cuánto habló y cuánto calló. Volvió a cubrirse, iba mal, muy mal. Estaba cayendo.

NdA. Lo admito, es cortito, muy muy cortito, pero prometo los restantes serán más largos. Ahora, creo que vamos a la mitad de esta historia. Sé que ha sido algo confusa, espero no tengan problemas en seguirla, a su debido tiempo explicaré todas las marcas gráficas que utilizo para delimitar ciertos tiempos y personas dentro de la narración... Espero les haya gustado, nos leemos hasta una siguiente actualización, saludos.