N/A. Gracias por todos los maravillosos reviews, ¡los agradezco un montón! La cita del título ("I have cultivated my hysteria with delight and terror") es de Charles Baudelaire.
N/T. yay yay! Parecía que había muerto con mis historias largas, pero nooo… aunque esta no sea propiamente mía, pero bueno xD ¡Con este xapi llegamos a la mitad de la historia! Esto va viento en popa :D (a toda vela no, xq voy más bien lenta xD). Espero que os guste este capítulo jiji, sale Bellita.
Joanne
HIELO
X. HE CULTIVADO MI HISTERIA CON PLACER Y TERROR
-Vaya, vaya, parece que alguien aquí ha tenido una noche interesante.
Narcisa permaneció quieta, escuchando la oscura, aterciopelada voz que salía de la negrura. Bellatrix.
-¿Ya Shadowbarrow no goza de tu interés, Bellatrix? ¿Has vuelto a mudarte a casa entonces? –Intentó mantener la irritación fuera de su tono, pero era difícil. Narcisa quería un baño y su cama para poder aceptar todo lo que le había ocurrido esa noche. Discutir con Bellatrix no estaba en esa lista.
-¿Por qué, querida hermana, eso casi ha sonado… sentimental? –arrulló Bellatrix-. Qué inusual viniendo de ti. ¿Te importa entrar a la biblioteca a mantener una de esas pequeñas conversaciones de hermanas que solíamos tener cuando vivía aquí?
Narcisa abrió la boca para declinar la oferta de Bellatrix, pero tenía que haber sabido que escapar de Bella no se conseguía con algo tan simple como un rechazo.
-Piensa antes de despedirme con ese cortés frío tono tuyo, Narcisa. Aborrecería tener que ser… persuasiva… tan solo para convencerte.
La voz de Bellatrix sonó un poco maniaca, como si sugiriese que tal vez no odiaría persuadirla después de todo.
Narcisa odiaba ser manipulada por Bellatrix, así que se movió hasta el rincón oscuro donde estaba su hermana, cerca de la puerta.
-No hay necesidad de recurrir a tanto dramatismo, Bella. Hablaré contigo si quieres, a pesar de que te confieso que no me gusta del todo que me llames así como si fuera una adolescente errante que deba acudir ante ti –dijo Narcisa suavemente, pasando al lado de Bellatrix en dirección a la biblioteca. Movió la varita y dijo un breve lumos al entrar, la barbilla alta. Estaba segura de que Bellatrix haría alguna irónica observación sobre su apariencia, pero estaba determinada a no dejar que le molestase. Después de todo, sabía de buena tinta que Bellatrix había vuelto muchas veces de peores lugares cubierta de cosas más sospechosas que suciedad.
Jugueteando con la varita, Bella se recostó en el diván y la sonrió.
-Mi Narcisa, ahora entiendo por qué te escondías en la oscuridad. No querías que ni Madre ni Padre vieran a su pequeña princesa cubierta con… barro, ¿es eso? -Bellatrix chasqueó la lengua y negó con la cabeza, haciendo que su pelo oscuro largo flotase como en agua negra alrededor de sus hombros de porcelana-. Creí que Malfoy tendría más clase como para follarte en el suelo –dijo, su voz poco amistosa.
Narcisa contuvo la respiración, perpleja por la ira en el tono de Bellatrix. ¿Seguro que no estaba celosa? Después de todo, Bellatrix era la persona más fiel que Narcisa había conocido nunca, y a pesar de la dudosa naturaleza de las causas que había elegido para depositar su lealtad, no era una que rompiese su palabra. Si había prometido que sería fiel a Rodolphus –y lo había hecho- lo mantendría. Hacer cualquier otra cosa significaría que había elegido pobremente, y Bellatrix nunca admitiría algo así.
-Bellatrix, me niego a intercambiar agudezas contigo a estas horas. Di lo que hayas venido a decir y termina con ello. No estoy de humor para tu malintencionado comentario.
Narcisa se cruzó de brazos y dirigió una gélida mirada azul a su hermana.
Bellatrix abrió los ojos con inocencia.
-¿Por qué, Narci? ¿Qué te lleva a decir que he venido a eso? Tal vez esté preocupada porque tu virtud ha sido robada por Malfoy y esté simplemente aquí para… vengarte –susurró.
Narcisa resopló, exhausta.
-No será necesario. Nada me han robado que no haya querido dar. ¿Eso es todo, entonces? –Se volvió para irse, pero la voz de Bellatrix la detuvo. Ya no burlona o imbuida del sutil deje de peligro que solía adoptar su rica voz; su comentario fue práctico, duro y frío. Al oírlo, Narcisa se giró y escondió una pequeña sonrisa. Siempre cae en mis trucos, pensó triunfante. Echar a Bella era algo peligroso, pero si estaba tranquila tan solo servía para enfadarla y hacerle ir al grano. Narcisa dudó brevemente si Rodolphus había descubierto este hecho de su esposa.
-Te das cuenta de lo que es Malfoy, ¿no?
Bellatrix le dirigió una mirada que provocó que Narcisa retrocediese instintivamente. Sus ojos brillaron con algún tipo de luz interior, su cuerpo se tensó como para la batalla. Se levantó del diván y fue hacia Narcisa con gracia depredadora.
-No eres la imbécil sin cerebro que todos asumen que eres –dijo Bellatrix, y Narcisa no se molestó en hacer una mueca ante las palabras de su hermana. No eran nada más que la verdad-. Por lo tanto, no me creo ni por un momento que seas tan tonta como para engañarte pensando que Lucius Malfoy es solo el rico heredero de la fortuna Malfoy.
Narcisa luchó para mantener la mirada de su hermana, pero el brillo abrasador de los ojos de Bellatrix la preocupó más que su comportamiento anterior. Había sospechado que su hermana estaba cayendo en una especie de extraño mundo de locura y oscuridad; no se había dado cuenta de que Bellatrix ya estaba profundamente metida en él. Puede que tenga más razones para temerla de las que pensé. Enfadada consigo misma, Narcisa alzó la barbilla. Bellatrix seguía siendo su hermana, y aunque Andrómeda hubiera terminado en el lado erróneo de la ardiente mirada negra, Narcisa estaba lo suficientemente a salvo.
Al menos de momento.
-Si eso es todo lo que te preocupa, querida hermana, voy a tranquilizarte. No, no creo ni por un momento que Lucius sea un mago joven respetable. Sí, sé cómo es, y tengo toda la intención de casarme con él. ¿Contesta esto a tus preguntas?
Bellatrix se acercó, y Narcisa pudo sentir una extraña aura de poder emanando de su figura embozada en una capa. Se preguntó por qué Bella llevaría una completamente negra en vez de su usual aterciopelada roja sangre; su hermana no era conocida por ser discreta.
-¿Te lo ha pedido, hermana? ¿Te ha pedido que seas su esposa?
Narcisa se rió, pero el sonido fue poco cálido.
-No con tantas palabras, Bellatrix, pero creéme cuando digo que me casaré con Lucius Malfoy.
Bellatrix estaba muy cerca ahora, invadiendo su espacio personal de una manera que le incitaba a retroceder, algo que, por supuesto, se negó a hacer. Su hermana llevó una mano a su mejilla, el gesto demasiado extraño como para que pareciese cariñoso. La familia Black no era conocida por ser expresivos en lo más mínimo; si Bellatrix llevaba una mano hacia ti, lo más probable era que no fuera para demostrar afecto. Narcisa permaneció quieta mientras la mano fría de Bella acariciaba su mejilla. Las manos de Malfoy estaban igual de gélidas cuando no llevaba sus guantes, pero no la enfriaban tanto como las de su hermana.
-Quiero que sepas, Narcisa, que si te casas con Malfoy vas a… tener que apoyar algunas de sus… causas –dijo Bellatrix, sujetándola de la barbilla.
-Es normal que una mujer apoye a su marido, Bellatrix, como ya sé. No tienes que tener ninguna duda de que apoyaré a Malfoy tal como una esposa adecuada debe hacer. –Narcisa hizo que su voz fuera tan calmada como pudo, aunque pensó que tal vez su hermana conocía tanto su mente que ya no escuchaba sus respuestas.
-Sí, bueno, algunas de esas causas requieren más alto nivel de lealtad que otras –añadió Bella, su voz bajando e insistente-. ¿Estás preparada para pagar ese precio, hermana?
Su mano se tensó alrededor de la garganta de Narcisa, y ésta decidió que ya había tenido bastante.
Sacó la varita, apuntó a su hermana y dijo:
-Si no quieres que te maldiga, te sugiero que me sueltes.
Bellatrix soltó una carcajada, el sonido salvaje.
-¿Crees que puedes hechizarme, pequeña hermana?
Narcisa sonrió sutilmente.
-He aprendido de la mejor –dijo, intentando que la situación no se alargara. La impía luz de los ojos de Bellatrix pareció apagarse un poco, y la sonrisa de su hermana pareció auténtica. Narcisa suspiró aliviada cuando Bellatrix se alejó, soltando su barbilla.
-Lo has hecho, Narci; de hecho, lo has hecho –respondió Bellatrix.
Como siempre, la adulación hace maravillas, pensó sarcástica Narcisa. Haz a Bellatrix pensar que tiene el control y agasaja su orgullo, y se vuelve mucho más dócil. Aún así, Narcisa estaba convencida de que Bella estaba algo loca y de pronto quiso que se marchase. Parece que he perdido a ambas, pensó con tristeza, para luego sacar esa idea de su cabeza.
-Me imagino que Madre y Padre estarán encantados por la noticia, Narci, a menos que sean más listos de lo que siempre he creído –dijo Bellatrix, andando por la habitación, cogiendo objetos y volviendo a dejarlos en su lugar. Es como una niña pequeña, pensó Narcisa con morbosa fascinación, constantemente atraída por los relucientes, brillantes objetos. O puede que sea más apropiado decir que está cautivada por las cosas quebradizas, pensó al verla lanzar un pisapapeles de cristal al aire y cogerlo. Más le vale aprender que no soy una de esas cosas que se rompen tan fácilmente.
-Padre y Madre no le han puesto ningún inconveniente a Lucius, y no creo que la vayan a hacer. Después de todo, deben estar aliviados de que no huya con un Sangre Sucia o un Mug… -Narcisa tembló, maldiciendo las estúpidas palabras que había pronunciado. Estaba cansada y no prestaba tanta atención como debiera, pues hubiera sabido que hacer referencia a Andrómeda delante de Bellatrix, especialmente cuando su hermana estaba de ese humor, no era buena idea.
Bellatrix sólo la sonrió mientras iba hacia la puerta. El pisapapeles volvía a descansar sobre la mesa de su padre. La suave luz provocaba un extraño manto alrededor de ella, cubierta por la capa negra. Volvió la cabeza, y Narcisa dio un paso involuntario hacia atrás esta vez.
-Un día –susurró con voz reverente-, un día nadie deberá preocuparse por estas cosas.
Bellatrix continuó mirando fijamente a su hermana, sus ojos centelleando. Narcisa pensó haber visto un velo de lágrimas, pero lo achacó a un juego de luces.
-No puedo decir que no me gustaría que el Ministerio prohibiese los matrimonios entre Sangres Limpia y Muggles –dijo Narcisa, y Bellatrix se rió.
Bellatrix tenía una voz preciosa: profunda y rica, su risa podía sonar como chocolate caliente en un día de invierno. Podía reírse de una manera que causaba que los pelos de la nuca se te erizasen, en la que se palpaba la crueldad subyacente, y, aún sí, sonar bella, siniestra como era. La voz de Bellatrix era el verdadero indicador, junto a sus ojos, de sus verdaderos sentimientos. No compartía la habilidad de Narcisa para mentir con sus ojos y su voz.
Nunca, nunca había escuchado Narcisa a su hermana reír así.
-No, no necesitaremos esas leyes, hermana. No las necesitaremos porque no quedará ninguno para casarse –dijo, y volvió a reírse. Esta vez, Narcisa sí vio las lágrimas en los ojos de su hermana a medida que rodaban por sus mejillas. Por un momento se preocupó de que la anterior mención a Andrómeda la hubiera disgustado y llevado a un nuevo espectáculo teatral.
Mientras Bella seguía riéndose, sin embargo, Narcisa se dio cuenta de que no lo hacía por amarga ironía o por el sentimiento de traición. La rica risa de Bellatrix era jovial, y lloraba lágrimas de júbilo.
-Puedes preguntar a tu prometido sobre eso la próxima vez que te lleve a dar un paseo por el bosque –dijo Bella entre risas, y Narcisa luchó para apartar el disgusto de su rostro-. Deberías pedirle que te enseñe su habilidad con la magia vinculante –añadió, apartándose las lágrimas. Sonrió burlona a Narcisa-. Eso si es que no lo ha hecho ya.
Bellatrix salió de la biblioteca, su risa aún resonando por los suelos de mármol de la entrada. Narcisa esperó el portazo que indicaba la marcha de su hermana, y luego subió las escaleras hasta su habitación, su mente un torbellino. Se bañó notando distraída las marcas que Malfoy había dejado en su cuerpo. Espero que él tuviese algunas similares y recorrió con sus dedos los arañazos de sus hombros con delicadeza, sonriendo un poco. Se vistió con ropa limpia antes de sentarse en el tocador a cepillarse el cabello. Sus ojos se pararon en su reflejo, mezcla extraña de cansancio, miedo y satisfacción. Su barbilla estaba ligeramente marcada donde Bellatrix la había cogido; era engañosamente fuerte. Cubrió esas marcas deliberadamente con una poción antes de meterse en la cama.
Quería pensar sobre su noche, sobre lo que había hecho en la fría oscuridad con Malfoy, lo que la había hecho sentir. Quería recordar el sonido de su respiración, dura y salvaje en sus oídos, mientras la tomaba. Narcisa no quería nada más que revivir el momento intoxicante, pero se encontró con que le era imposible concentrarse en su amante, ya que lo único que oía en su cabeza era la loca, maniaca risa de su hermana.
N/A. oh se lo terminé! Bella r0lz! Este fic cambia mi modo de ver a Bellatrix cada vez más… "tan fiel que si había dado su palabra a Rodolphus, la mantendría". ¿No tiene muchísimo sentido? Y yo poniéndole los tochos a Rody cada dos por tres XDD pobret… me encanta también la parte que se pone a llorar. ¡BELLA LLORANDO! Y queda tan bien…
Cambiando de tema xD me he presentado a un amigo invisible para navidad y me ha tocado escribir un reto HORRIBLE. Bueno, HORRIBLE es poco. H.O.R.R.I.B.L.E. En serio, no sé como voy a apañarmelas, pero sobre eso del 5 de enero creo que puedo subirlo. Ale, ya he comunicado mis penas xD
Estoy actualizando poco los largos porque 1. tengo prácticas esta semana y la que viene T.T 2. estoy poco inspirada. 3. tengo que terminar lo de 30vicios, que mi plazo termina el 28 o así. 4. voy con MUCHO retraso en la novela del nanowrimo.
Así que os dejo ya, que voy a tomar algo de cenar riko riko y voy a ver si escribo algo más x)
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