N/A. La frase es de Sarah McLachlan, de Posession. "Nobody stands between us here, and I won't be denied"

N/T. Siii, la última vez tardé mucho en actualizar, es que a veces me entran neuras con este fic y lo escribo muy rápido, y otras se me olvida durante un mes hasta que de pronto "¡oh, si tengo que hacer un xapi de Hielo!" XD un desastre, lo sé, lo sé… Sigo estando de todas formas muuuuuy satisfecha con los reviews que recibe este fic, parece que os gusta mucho x) Este es un xapi muy sexe, ya veréis.

Joanne

HIELO

XII. NADA SE INTERPONE ENTRE LOS DOS, Y NO LO NEGARÉ

-Perdóneme, señor, pero el señor Lucius Malfoy ha venido para hablar con usted.

Narcisa movió la cabeza bruscamente, interrumpiendo su examen de El Profeta al escuchar el chillido agudo del elfo doméstico. Estaba bastante segura de la razón por la que Lucius Malfoy estaba allí y sentía una mezcla de enfado –podría haberle preguntado si se quería casar con él antes de hablar con su padre- y alivio. No es que pensara que estaba simplemente jugando con sus sentimientos, pero era muy capaz de ese acto tan artero. Tal vez fuera algo retorcido por su parte encontrar aquello atrayente. Intrigada por el pensamiento, se terminó el té.

-Lucius Malfoy, ¿eh? –dijo Orion Black, lanzando una mirada especulativa a su hija-. ¿Crees, hija, que el señor Malfoy está aquí para pedirme tu mano?

Narcisa mantuvo un tono regular al contestar con educación:

-No me atrevería a hablar de las intenciones del señor Malfoy, Padre. ¿Quizá deberías preguntarle?

Sus ojos coincidieron mientras él buscaba en su rostro cualquier señal de que sus palabras hubieran sido dichas en tono de burla. Narcisa estaba muy versada en ese juego para darse por vencida tan fácilmente, y le devolvió una mirada de pura inocencia.

Orion se puso en pie, pasándose las manos por la túnica para estirarla.

-Muy bien, Bitsy. Puedes informar al señor Malfoy que le recibiré en la biblioteca. Cissa –dijo, volviéndose hacia su hija menor- haré que Bitsy vaya a buscarte después de haber hablado sobre los detalles de tu compromiso.

Narcisa sintió un nacimiento de ardiente furia al verse excluida. Él nunca le habría hecho esto a Bellatrix, pensó con despecho y controló su expresión de nuevo para aparentar calma y racionalidad. Sólo porque no me dé un ataque de histeria no significa que no tenga que ser incluida.

-Prefiero asistir a la reunión, Padre. Después de todo, creo que me he comportado con el suficiente decoro como para poder estar presente en esta conversación en particular –dijo dulcemente, sonriéndole. Como era de esperar, su mirada se suavizó y sonrió de vuelta.

-Tienes razón, querida. Después de todo, dudo que seas tan dramática como Bella cuando ella y el joven Rodolphus tuvieron esta misma reunión –dijo riéndose entre dientes-. Porque recuerdo que tuve que reemplazar varios jarrones e incluso un cuadro, y todo antes de que nos sentáramos.

-Es verdad- dijo Narcisa, levantándose. Siempre has actuado precipitadamente para deshacerte de ella, y por esa razón se ha aferrado a su locura tan rápido. No compartió este pensamiento, pero sí examinó críticamente su reflejo en el espejo que colgaba de la pared adyacente al aparador. Estaba satisfecha con su reflejo. La túnica, de un azul claro, oscurecía sus ojos medianoche, y tenía el pelo rubio recogido en un elegante moño en la nuca. Las únicas pistas que delataban sus nervios eran una ligera tensión alrededor de la boca y un rubor en sus blancas mejillas. Ser tan pálida es una maldición, pensó con fastidio.

Siguió a su padre por el pasillo, y éste le dio unas palmaditas en el hombro a medida que se acercaban a la doble puerta de roble que daba a la biblioteca.

-Cissy, si no quieres casarte con el señor Malfoy, ni tu madre ni yo te obligaremos –dijo con amabilidad. Narcisa le sonrió dulcemente.

-Estaré encantada de casarme con el señor Malfoy, padre, si es verdad que está aquí para eso –dijo recatadamente. La súbita sensación de peligro despierta dentro de ella se rebelaba contra su tono sumiso, pero se reprimió con dureza. No era el momento de que su padre sospechara que no era otra cosa que su obediente hija menor. Él la sonrió, volvió a darle otra palmadita en el hombro, y abrió la puerta.

Lucius no se había sentado. Parecía sentirse como en casa en aquella habitación adornada de ricos muebles de caoba y estanterías repletas de libros. Había estado mirando a los terrenos de Ravensden cuando ellos entraron, y se volvió para saludarlos.

-Señor Black –empezó con suavidad, estrechando la mano al padre. Narcisa notó que iba tan impoluto como siempre; hasta el último mechón de pelo estaba en su sitio.

-Por favor, señor Malfoy, llámeme Orion –respondió, sonriendo jovial.

-Gracias, Orion. Por favor, llámeme Lucius. –Una vez realizadas esas formalidades tan triviales, Lucius clavó su cristalina mirada en Narcisa y tendió su mano enguantada en piel para coger la de ella-. Señorita Black –murmuró con su voz profunda, inclinándose levemente. Sus miradas se encontraron, y ella luchó por controlar el rubor.

Orion les indicó que se sentaran, y Narcisa se sentó muy tiesa en una silla al otro lado de la mesa de su padre cruzando los tobillos. Dedicó a Lucius una sonrisa tímida por la impresión favorable que causaría a su padre. Por dentro, su estómago se agitaba de nervios y excitación. Luchó por no morderse la parte interna del labio y trató de ignorar el brillo malicioso de los ojos de Lucius antes de que él apartase la vista y se concentrase en el padre.

-Sospecho que se imagina para qué he venido hoy aquí, Orion –dijo Lucius, y luego añadió-: a pesar de que estoy bastante sorprendido de encontrarla aquí, señorita Black.

Narcisa escondió una sonrisa burlona, con la mirada baja. Le había desconcertado con su presencia; obviamente no había pensado que ella pudiera estar presente en esa discusión. Narcisa conocía los sutiles matices del tono de voz de Lucius, y, aunque tal vez su padre no lo hubiese captado, ella escuchó la irritación implícita en su voz. Le sorprendió ver que le satisfacía la idea de ser más lista que él, aunque supiera que pagaría por eso en un futuro cercano. El pensamiento le provocó un temblor irrefrenable a lo largo de la columna. Además, se lo merece, pensó. Ni siquiera me ha preguntado si me quiero casar con él… no apropiadamente al menos.

-Si, me imagino que sí –replicó Orion con una sonrisa-. Y Narcisa… no veo que haya nada que no le podamos confiar. Siempre ha sido buena chica.

Narcisa mantuvo la mirada firmemente apartada del rostro de Lucius cuando su padre habló. No había sido precisamente una "buena chica" noches atrás y luchó por mantener controlado el revelador rubor de su cara por el recuerdo de su salvaje, indomada pasión.

-Estoy al tanto de que Narcisa es la discreción en persona -respondió con sencillez Lucius, su voz cálida al dirigirle a ella una leve sonrisa-. Es una de las razones por las que quiero casarme con ella.

Sus ojos se encontraron, y Narcisa tuvo un vívido flashback de él sobre ella con su pelo suelo y salvaje alrededor de su cara. Recordaba sus ojos ardiendo de desesperada lujuria al tomarla violentamente contra el suelo. La mirada que él le dirigió fue de aparente afecto, pero ella ya conocía una mirada similar de lascivia en sus ojos grises que le hizo contener la respiración. Apartó la vista, sabiendo que él había ganado esa partida al hacerle recordar la noche en la arboleda. En ese terreno era Lucius el que dominaba, ya que las experiencias sexuales de ella se limitaban a ese encuentro. Narcisa pretendía corregir esa pequeña disparidad entre ellos lo más pronto posible. Con ese pensamiento, volvió a encontrarse con su mirada y sonrió con algo de picardía.

Se miraron un largo segundo, el desafío implícito en los ojos de ambos. Incluso cuando Lucius prestó atención al padre y ofreció mecánicamente respuestas a sus preguntas, ella pudo sentir la tensión que había entre ambos. No pensaba que su padre se hubiera enterado; nunca asumiría algo así de su hija más joven.

Las preguntas directas de Orion la divirtieron ("¿Podrás mantener adecuadamente a Narcisa?, preguntó, una sutil forma de asegurarse del estado de la fortuna de la familia Malfoy), y la habilidad de Lucius para responder a todo la sorprendió. Cuando Orion la sonrió y extendió de nuevo su mano hacia Lucius, supo que él lo había impresionado, y que los recelos que había podido albergar habían sido limados con la admirable manifestación de Lucius del comportamiento de un caballero.

Como ella era una mujer que se enorgullecía de ser capaz de aparentar una imagen que difería tan drásticamente de la persona que era, Narcisa sabía lo mucho que le estaba costando a Malfoy ser tan... benigno. Había sentido la furia bajo la refinada superficie en el momento en que se habían encontrado, y le había llevado una considerable cantidad de energía ocultar ese peligro y presentarse como cualquier mago de Sangre Limpia a pedir su mano en matrimonio. Estaba impresionada por su habiolidad y dudaba si estaba obligado a menudo a esconder la persona que verdaderamente era... Somos tan parecidos, pensó, y no por las razones que todo el mundo asumirá cuando anunciemos nuestro compromiso.

-Debo decir, Lucius, que Ariana y yo estaremos encantados de aceptar en nuestra familia a un joven tan distinguido. Conozco a tu padre, y Aurelius es un hombre muy correcto y respetable.

Orion digirió una sonrisa radiante a su hija y a su futuro yerno con orgullo.

Cosa que no pudiste decir a Rodolphus, pensó Narcisa con ironía, ¿porque cómo era lo que dijo Lucius? Oh, sí, se gastaba su dinero "en el juego y en putas". Era verdad que el señor Lestrange se las había arreglado para gastar los ahorros de la familia; Bellatrix no había proporcionado un yerno rico a su padre cuando se casó con Rodolphus. Los matrimonios por amor no eran comunes en su círculo; solían ser por dinero o alianzas dinásticas. Teniendo en cuenta esto, Bellatrix había fallado espectacularmente. Narcisa sonrió a su padre y le dejó pensar que era su aprobación la que le suavizaba los rasgos. En realidad, la victoria en ese terreno sobre sus dos hermanas era algo para conservar en la memoria.

-Bueno -dijo Orion, moviéndose de la mesa a la puerta-. Sé que Ariana querrá felicitaros, y creo que ambos queréis un momento a solas. Me temo que Ariana está de compras. Iré a Londres ahora mismo a buscarla. Se pondría furiosa si no le comunico este feliz acontecimiento inmediatamente. Tenía cita en Madame Malkin, así que probablemente estará allí.

Sonrió de nuevo a ambos y cerró la puerta tras él.

Narcisa se volvió hacia Lucius, que se apoyaba insolentemente sobre la mesa del señor Black, sonriéndola con satisfacción. Ahora parecía mucho más él mismo.

-Estoy mucho más familiarizada con este Malfoy que con el educado joven que estuvo en esta habitación hace un momento -se burló, parándose ante él.

Se incorporó y empezó a andar, dando vueltas alrededor de ella, su sonrisa lobuna.

-Encuentro la rutina del perfecto señor Malfoy bastante agotadora -gruñó, su mano enguantada descansando un momento sobre el hombro de Narcisa antes de empujarla contra la mesa.

-¿Jugar al Señor te exige esfuerzo? De alguna manera no me lo creo -susurró junto a su boca.

Él se rió con suavidad.

-Tal vez no -respiró-. Supongo que es solo la parte de correcto la que encuentro... aburrida.

Se inclinó a besarla. El cuerpo de Narcisa se arqueó para pegarse a él, y sintió como la levantaban para sentarla sobre la mesa de su padre.

-Ha sido especialmente difícil -dijo, atrayéndola bruscamente hacia él- si tenemos en cuenta que mi mente se empeñaba en recordar la última vez que la vi, señorita Black.

Su boca fue a buscar el cuello, y ella ladeó la cabeza y tembló bajo su caricia. Mordió la piel, y Narcisa tensó los brazos rodeándole.

Las manos de Lucius estaban de pronto en las rodillas femeninas, subiéndole la túnica.

-Lucius -jadeó cuando él la abrió de piernas e hizo que le rodeara la cintura.

-¿Qué? -dijo sedosamente en su oído, una mano posesivamente sobre uno de sus pechos, pellizcándole el pezón. Su otra mano se movió entre sus piernas, y al sentir sus manos cubiertas por los guantes acariciándola, gimió contra su cuello y lo mordió con suavidad.

-Pretencioso bastardo-contestó sin aliento-. Ni siquiera me has pedido que me case contigo -soltó, agarrándose desesperada a sus ropas a medida que el placer crecía dentro de ella. No podía decir cuándo volvería su padre... Ese salvaje, temerario comportamiento, era liberador y terrorífico al mismo tiempo.

-¿Planeabas rechazarme? -preguntó, y apartó la mano de entre sus piernas para acercarla a él. Narcisa pudo sentir el bulto en sus pantalones cuando él cogió su mano para llevarla hacia allí. Acarició la dureza, y sonrió taimadamente por el siseo de placer que provocó.

Lucius no permitió que ella contestara pero sí que le ayudase a desabrocharse los pantalones y liberar su virilidad.

-Voy a tomarte sobre esta mesa, Narcisa -gruñó en su oído- y no creo que vayas a detenerme.

Su arrogancia era erótica, y la atravesó en una afilado giro de placer que le provocó un espasmo.

-No -musitó cuando él se colocó a la entrada de su palpitante sexo-. Creo que no.

Buscó su posesión, pero la sorprendió acercando la boca una vez más a su oreja.

-Narcisa -dijo en esa siniestra, seductora voz oscura antes de entrar bruscamente en ella-, ¿te casarás conmigo?

Narcisa no supo si ese ¡sí! que gritó fue por la pregunta o por la liberación, pero, de todas formas, el sentimiento era el mismo.

Cuando Orion y Ariana estuvieron de vuelta en Ravensden, Lucius y Narcisa tomaban el té en el salón, y ambos estaban perfectamente tranquilos y limpios, gracias a un práctico encantamiento de limpieza que Lucius conocía. Ariana abrazó a su hija y favoreció a Lucius con un breve abrazo antes de empezar a hablar de vestidos y bodas con voz excitada, intercalando frases como ¡mi pequeña! en la conversación y, para el horror de Narcisa, revolviéndole el pelo. Ya había tenido que arreglarse el moño una vez esa día, y no quería tener que volver a hacerlo.

Ariana pareció algo decepcionada cuando vio el anular desnudo de Narcisa, y Lucius interpretó bien su mirada porque llevó la mano de Narcisa a sus labios y dijo suavemente: tendré que encontrarte un anillo apropiado, querida, haciendo que la madre sonriese feliz. Narcisa sabía que su madre estaba secretamente complacida de que Bellatrix y Rodolphus estuviesen enamorados, bastante más que su padre. Si ella y Lucius además de ser apropiados el uno para el otro se querían, mucho mejor.

-Me gustaría presentarte a mi padre -le dijo Lucius después de que los padres de ella se hubiesen despedido, cuando Narcisa lo acompañaba hasta la puerta. Frunció el ceño súbitamente-: O mejor dicho, ese viejo me acosará hasta la muerte si no le presento a la futura señora Malfoy -dijo con ironía-.¿Me salvarás de esa tortura, Narcisa, y cenarás conmigo mañana en casa?

Narcisa se rió.

-Estaré encantada de conocer a tu padre -dijo, y se detuvo cuando él llegó a la puerta y la abrió.

Se miraron, y él se inclinó a besarla suavemente en los labios.

-Hasta mañana -dijo, una leve ronquedad en su voz que le encantó a pesar suyo.

-Hasta mañana -respondió, ignorando su aliento entrecortado. Ha sido una mañana curiosa, pensó, viéndose oficialmente comprometida después de acostarse con Malfoy sobre la mesa de su padre sin ni siquiera cerrar la puerta.

Narcisa sonrió de pura satisfacción personal mientras caminaba hacia sus habitaciones, sintiendo el satisfecho dolor de los músculos de sus muslos. Creo que disfrutaré siendo la señora Malfoy.


N/A. Aquí es cuando todas las fangirls decimos "y con un Lucius así, quién no, hijaperra". Porque... vale. Es decir. Está a punto de echarle el polvo de su vida en la mesa de su padre, y le pregunta si se quiere casar con él. ¿Alguien en su sano juicio diría que no? XDDD Seamos serios, por favor. Esa parte ha sido de lo más sexy guhhh.

Este xapi, por otro lado, ha sido JODIDAMENTE DIFICIL de traducir. En algunas frases me he tomado ciertas libertades (pero shhh, que eso no lo sabe nadie). Más o menos he intentado mantenerme fiel. Abracitos y beshitos a Toxic, porque su ayuda no estaríais leyendo esto :333

En otro orden de cosas menos interesantes, todo hay que decirlo, quedan 8 capítulos para el final de este fic. ¡Hemos llegado a los 100 reviews, señoras y señores! YAY YAAAAAY alegría para todos. Creo que todos estamos de acuerdo en que Sionnain se los merece :D (y ya no me acuerdo de cuándo fue la última vez que le mandé los reviews traducidos, uf). En fin. Yo me pregunto si después de que termine este fic, porque empezaré sin duda otra traducción larga, os gustaría que siguiera traduciendo a Sionnain o me pasase mejor a otro autor. La verdad que en inglés no suelo leer mucho, pero sé que normalmente las autoras tardan incluso meses en dar respuesta de si aceptan que su fic se traduzca o no (problemas de localización, que los mails no les llegan, etc etc), así que me gustaría que me recomendaséis fics en inglés que DE VERDAD os hayan gustado y que no estén ya traducidos a español, así yo los voy leyendo, elijo uno y voy avisado a la autora a ver si me deja. No me importa que sean de personajes, parejas raras, etc, y todo lo que queráis mientras sean buenos. Da igual los capítulos que tenga también. En fin, evitad en las recomendaciones los típicos de los merodeadores y todos esos fics con OOC, Mary Sues y demás bazofias varias. He dicho. Gracias a todos x)

Otro apunte tardío y triste T.T Sionnain ya no escribe más sobre Harry Potter, porque ha abandonado ese fandom. Mirándolo por el lado positivo, aún me quedan muchos one-shots suyos por traducir, así que hay Sionnain para rato. Para mí ya no habrá más, porque todos sus Bella/Rody me los he leído y releído XDD LLOREMOS JUNTOS ;;

Joanne

PD. Esta traducido en el wordpadCACOTA, que no me avisa con corrector. Lo he releído, pero seguramente tendrá alguna falta estúpida por ahí... TwT