Y seguimos con el reto! Veamos que tal se nos da esto poco a poco, esperar al próximo capítulo el miercoles. Un beso a Gui, y a quien se haya atrevido a venir a leer este fic y dejar un review (;
Disclaimer: Jotaká, dueña de todo.
Hacía frío. Barty no podía ver por dónde le llevaban. Bellatrix le había dicho que tenían que vendarle los ojos, porque como era su fiesta de iniciación, no querían que viera la sorpresa antes de tiempo. Sentía las hojas romperse bajo sus pies y súbitamente sintió el calor de un hogar. Le envolvía tanto la temperatura, como el suave olor a vainilla y colonia de hombre. Un desgarrador chillido, le encogió el corazón.
-Sorpresa, pequeño-Susurró la voz de Bellatrix en su oído.
Retiró la oscura venda de sus ojos y se sintió horrorizado en el mismo momento que sus ojos se acostumbraron a la tenue luz de la casa. En el suelo, tirados sobre la alfombra, había una pareja. Los rasgos aduendados de la mujer y los oscuros ojos del hombre, hicieron ver a Barty que esto no era lo que había pensado. Retorciéndose como gusanos, chillando como si estuvieran pasando lo peor de sus vidas, el dolor se manifestaba en aquellos cuerpos. Reconoció a Alice, a Frank.
-Vamos pequeño-Bellatrix alzó el brazo de Barty y acariciando la blanquecina mano llena de pecas donde tenía aferrada la varita, le susurró de nuevo al oído-Hazlo, conoces las palabras.
-Yo, yo…No puedo. No quiero.
-Crucio.
Sintió lo que ellos sentían. Cuchillos, espinas, látigos, clavos. Fuego. Todo dentro de su cuerpo, apunto de explotar. Desapareció en un solo golpe de varita. Todo se quedó en silencio. Con los ojos cerrados, anegados en lágrimas, volvió a escuchar la voz de Bellatrix.
-Cuando te sientas mejor, aparécete en la mansión de Lucius y Narcissa.
Oyó unos cuantos "plop" seguidos y el silencio volvió a reinar. Abrió los ojos y contempló la figura encogida de Alice. Consiguió levantarse, entumecido. El rostro de la pequeña prefecta que le había ayudado tanto en Hogwarts, se había vuelto de un color cetrino y estaba fría. Barty se volvió a asustar, pensó que estaban muertos. Escuchó el llanto de un bebé en el piso de arriba. Y el fuego incrementó en su interior. Volvió a sentir aquel ardiente sentimiento. Desapareció de la casa de los Longbottom, maldiciendo a Bellatrix Lestrange y a su pandilla por haber dejado huérfano a un pobre niño.
