Después de toda la semana volvemos el domingo! Que sepais que estoy viendo Eclipse ._. Porque no echan nada por la tele. AJJAJAJAJAJAJAJAJAAJA El caso, que muchas gracias a Gui y espero que mande a alguien para acá, porque me parece que solo lo lee ella y me deja review.

Disclaimer: Jotaká, podrías ser médico.


Remus y Charlie combatían juntos, espalda con espalda, cubriéndose el uno al otro. Siempre habían tenido una buena amistad, a Charlie le caía bien Remus desde que le conoció. Y ahora, intentaba mantenerle con vida, para que Dora y el pequeño Teddy tuvieran un gran futuro por delante.

-¡Les llevaré a vivir al Valle de Godric cuando todo esto acabe!-Le gritó por encima del ruido, lanzando hechizos a diestra y siniestra.

-¡Eso es genial! ¡Os iré a visitar muy a menudo!

La sola idea de estar cerca de aquel pequeño resquicio de alegría en mitad de una guerra, le hacía sentirse fuerte. Aunque a él le hubiera gustado que aquel niño fuera mitad suyo, con ojos azules claro y pecas por toda la cara en vez de los ojos color ocre de Remus. Al fin y al cabo, siempre querría a Dora, ella le había enseñado a amar y ser correspondido.

-¡Avada Kedavra!

Charlie apenas giró la cabeza, pero vio el destello verde que se acercaba vertiginosamente a él. La luz desapareció de pronto, tapada por un cuerpo. Y se quedó de piedra al conocer al individuo. Remus se había interpuesto entre el hechizo y él, salvándole.

-¡No, Remus, no!-Entre lágrimas, consiguió mandar por los aires al mortífago que había conjurado la sentencia de muerte del hombre lobo-Ahora no te vayas…

Lo cargó en brazos y corrió por los derruidos pasillos de Hogwarts. Debía de encontrar a Dora cuanto antes, alejarla de todo esto.


La abrazó con fuerza, manteniendo uno de sus brazos alrededor de su amigo. Sentía un gran vacío en su interior. Ya no podría mirarla a los ojos y decirle que todo estaría bien. Ya no podría sentir su calor. Porque se había ido para siempre.

-Qué voy a hacer ahora…

-Sigue adelante Charlie, por el bien de todos…

Aquel susurró le asustó, haciendo que levantase la cabeza muy rápido. Su cabeza le estaba jugando malas pasadas. Había creído oír su voz, como si tuviera su boca contra su oído. Se levantó, y cogiendo en cada hombro a sus amigos, se puso en marcha. Este era un duro golpe del que tardaría en recuperarse. Aunque siempre le quedaría el Ted. Siempre podría mirarle y recordarles. Recordar que era el fruto de lo que más amaba.