Los personajes pertenecen a Masashi Kishimoto ;D

SasuSaku (L)

Continuación…

^^ Espero les guste

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Sasuke sonrió cuando vio el corrector estamparse en la mesa de una pareja que estaban 2 mesas detrás de nosotros.

-¿Cómo has estado? – preguntó acercándose más a mí.

Jodida – quise responder.

-Bien – dije lo más convincente posible.

-Me alegro. – sonrió dándome un vaso con cerveza.

-¿Y tú? – Pregunté – ¿Cuándo volviste de Corea?

-Les dije que volvería cuando fuera alguien exitoso – mencionó – y aquí estoy. Volví esta mañana, les iba a hablar pero no me sé sus números de ahora.

-Entiendo – susurré.

-¿Qué has hecho últimamente? – preguntó bebiendo de un vaso.

-Te sorprendería – sonreí.

-Inténtalo – me retó.

Y ahora tenía 2 opciones.

Una: contarle lo que más destacaba de mí. Que era una amargada, ahora divorciada, sin muchas amistades, perezosa y… ¿me falta algo?

Dos: Exagerar. Ohh si Sasuke, llevo una buena vida. Tengo muchos amigos, una familia, un buen trabajo, buenas relaciones… Já, ni yo me la creía.

-Nada – respondí finalmente.

Sasuke arqueo una ceja.

-¿Cómo dices?

-Nada – repetí – no he hecho nada bueno.

-Pues sí, me imagino.

-¿A qué te refieres?

-Desde que estas aquí, en un bar y… con 3 vasos vacios…

Miré la mesa en la que llevaba gran parte de la tarde. Si, ahora mismo él puede pensar que me volví una alcohólica.

Bien, no estaba tan lejos de serlo.

-Regreso en un momento – le comunique mientras me paraba de mi silla. Al parecer mis riñones también acababan de notar que había pasado toda la tarde bebiendo.

Me mire en el espejo del baño.

Sakura Haruno. Ojerosa, vieja, achacosa y… divorciada.

Y ahí afuera, probablemente en una mesa esperándome, estaba Sasuke Uchiha… joven, fuerte, sin una sola pizca de cansancio y lleno de vitalidad.

Si, si, probablemente era una exagerada. Es decir, a penas tengo 22 años… casi 23, pero me sentía más vieja.

Cuando me senté de nuevo le vi más serio que antes.

-¿Todo bien? – pregunté curiosa esperando que me contara por que el cambio en su semblante.

-Si – respondió sin mirarme.

Me senté junto a él y terminé mi trago. Definitivamente algo había pasado en mi ausencia, él no me habló durante un buen par de minutos y no me atrevía a hablar. Se veía realmente enojado.

Suspiré.

Me estaba comenzando a aburrir.

-¿Cómo está tu hermano? – pregunte recordando a su familia y lo que me contaba de ellos.

-Casado – se limitó a responder.

Suspire y apoye mi barbilla en una mano. Aburrido.

Mire a todos lados a mí alrededor buscando algo que pudiera servir de distracción. Al no encontrar nada mire nuevamente a mi mesa.

Mis maravillosos papeles de divorcio habían sido lo primero que vi.

Con todo eso de Sasuke y la "emoción" de verlo de nuevo, había olvidado asimilar el hecho de que… ahora estaba divorciada.

Sentí mis ojos queriendo derramar unas cuantas lágrimas, pero trate de soportarlas. Se supone debería estar feliz. Después de todo, si ese matrimonio había fallado podía decir con toda seguridad que no había sido por mi culpa.

Me sequé discretamente con el dorso de la mano el par de lagrimas que consiguieron caer. Lentamente me fui alejando de Sasuke con la intención de irme a casa. Necesitaba con urgencia desahogarme.

-Dime Sakura, ¿Qué número fue este? – preguntó Sasuke sorprendiéndome y apuntando hacia mi bolso, arruinando mis planes por completo.

-¿Qué? – no entendía para nada su comentario.

-¿Qué número de divorcio fue este? – Eso si me dejo helada.

-Tú… ¿viste mis…? – le miré sorprendida, al parecer él aun recordaba nuestra pequeña promesa que habíamos hecho.

-Los dejaste en la mesa y casi se las lleva el viento si no fuera porque las agarré a tiempo.

Lentamente comencé a recoger mis cosas. Guarde el estúpido papel ese en el aun más estúpido sobre y lo metí en mi bolso.

-Me tengo que ir. – dije con la mirada baja.

-No respondiste mi pregunta – dijo con un tono de voz algo molesto.

-El primero – aseguré.

-Hmp.

-¿Y tú?

-¿Yo qué? – pregunto serio.

-¿Qué numero fue aquella que se acaba de ir?

-Así que ya tenía rato que me habías visto pero no me hablaste, ¿por qué?

-No estaba segura que fueras tú. – mentí.

-Mentirosa.

Por alguna razón ese tipo comenzaba a molestarme, y mucho.

-Tsk, mentí… ¿mentirosa? – Balbucee – ¿cómo esperas que te recuerde después de 5 años de no verte?

-Dímelo tú – dijo con voz arrogante – Después de todo con solo escuchar mi voz recordaste rápido mi nombre.

¿Era idea mía o se había vuelto arrogante? Es decir, más de lo que ya era.

-Tú lo has dicho, fue por tu irritante voz.

-Ahh, ¿quieres que te diga quien tiene la voz más…?

Joder, yo creía que me había casado con hombre que después de un año casados había resultado ser demasiado arrogante… Bien, ahora Sasuke Uchiha le ganaba.

-Adiós Sasuke – le corté con un tono de aburrimiento.

Él no respondió.

Me levanté de la silla y tome mis cosas. Caminé hacia la caja y pague mi cuenta. Avance lo más rápido que pude y desde la puerta le vi pararse y pagar para después girarse en dirección a donde yo iba con ademan de seguirme.

Mis ojos se abrieron brutalmente de sorpresa. Tome con más fuerza mis cosas y comencé a caminar con mayor rapidez. No era una persona muy atlética, pero supongo que esa vez hice todo el ejercicio que pude haber hecho en un año.

No estaba huyendo, a eso le llamaba evadir los asuntos momentáneamente.

Saque mis llaves del bolsillo de mi pantalón y me subí a mi coche arrancando a penas estuve sentada. Le vi por el espejo retrovisor como se subía en un convertible negro.

Me metí por unas calles, di vueltas por otras y finalmente, cuando ya estuve segura de que nadie me seguía, maneje hasta mi casa.

Cuando entre a mi casa vi a Kaito con unos papeles en la mano.

-¿Firmaste? – preguntó cuando me vio entrar.

-Obvio – respondí tratando de aparentar que estaba bien.

Saqué el sobre de mi bulto y se lo entregue.

-¿Tomaste? – pregunto acercándose demasiado a mí.

Demasiado molesta ya estaba como para que ahora me oliera un idiota que a estas alturas ya no era nada mío.

-Sí, estaba con un amigo celebrando mi soltería.

-¿Con un qué? – preguntó sorprendido. ¿Y cómo no estarlo? Desde que trabajaba en el hospital de Konoha mi vida social había decaído enormemente y yo nunca había sido una persona que saliera con hombres o cosas así. Posiblemente por culpa de mi trabajo mi matrimonio de había ido por un caño.

Si él me conocía tan bien como presumía, podía asumir fácilmente que yo mentía.

-Un amigo – repetí.

-Un…

-No te preocupes – dije antes de subir las escaleras rumbo a MI cuarto – Fue justo después de firmar el papel. Además… ¿qué te sorprende? Estoy segura que ahorita te irás a reunir con tu amante.

Kaito se quedo callado mientras subía las escaleras. Tampoco quería que me respondiera. Definitivamente ese no había sido el mejor día y mi humor no era el mejor.

Me tire en la cama bocabajo. Ni siquiera tenía ganas de bañarme, lo único que quería era dormir y al día siguiente hacerme de cuenta que todo había sido un horrible sueño.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

-Cállate, cállate… ¡Maldita sea, cállate!

Me sentía tan patética gritando. Es que, ¿Quién le gritaba al despertador?

Ohh es verdad, yo.

Me levanté con toda la flojera siguiéndome. Era sábado y todo aparentaba que no sería un muy divertido sábado.

Salí al jardín a regar las plantas, aunque lo que en realidad buscaba era perderme de la realidad un rato.

-¡Buenos días! – escuché que llamaban. Esperaba que la persona que estuviese en la puerta, quien quiera que fuese, trajera algo que me salvase de un aburrido y deprimente día.

Cuando llegué a la puerta me encontré con el cartero.

¡Yupi, qué emoción! – pensé sarcásticamente.

-¿Un paquete? – pregunté mirando todos lados alrededor de él.

-Una carta – respondió.

Tomé la dichosa carta, le firmé un papel al cartero y cuando entre de nuevo a mi casa aventé el sobre a quién sabe dónde sin siquiera ver quien la mandaba. Me tiré al sillón y prendí la televisión esperando encontrar algo interesante.

1 hora

2 horas

Nada.

¿Entonces porque rayos seguía ahí sentada?

Me levanté y casi tropecé con la carta que se quedo tirada en el piso. Mire el remitente con curiosidad.

Ino Yamanaka.

Me sorprendió demasiado, ya que tenía mínimo 1 año sin saber de ella.

Abrí la carta con curiosidad y a leí en voz alta.

Sakura:

Frentona descarada ¡No lo puedo creer! Estoy segura que si yo no te escribo, tú tampoco lo haces…

En fin, ya te reclamaré esta noche.

¡Sasuke Uchiha regresó!

Naruto, Hinata, Sai (obviamente), Shikamaru, Temari, shalala shalala pff ya sabes…nosotros, cenaremos esta noche en aquel bar que estaba por donde fue nuestra graduación.

Nos vemos esta noche a las 9, y no digas que no puedes, es sábado y si puedes. Seguro que no tienes nada mejor que hacer, así que…

¡Hasta luego!

Leí mínimo dos veces esa carta para asimilar bien el tema. Si, realmente no tenía nada mejor que hacer, pero…

Sasuke Uchiha había regresado.

Entonces, por desgracia, no había sido un sueño.

Me quedé el resto de la mañana buscando ropa, limpiando mi casa y acomodando mi ropa en el, ahora, gran espacio que había en el closet.

Sabía que tenía algo atormentándome, pero no quería recordarlo. Yo no caería en una depresión, menos por alguien que posiblemente se lo estaba pasando genial con su aman… novia.

Aun sin terminar de acomodar toda mi ropa me dejé caer en la cama. Tapé mi cara con una almohada tratando de contener mi llanto. Tal y como hacia cuando Kaito llegaba tarde. Había algo en mi interior que estaba herido, pero por sobre eso yo sabía que… probablemente iba a venir algo mejor.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

8:55 pm y seguía dando vueltas alrededor del bar. Toda la aburrida tarde me la había pasado buscando ropa decente e inventándome historias para hacer mi vida más interesante.

Que había recorrido Europa, que mi matrimonio fracasó por que descubrimos que estábamos mejor de amigos, que mi trabajo era interesante, que mi vida era perfecta.

Nuevamente, cosas que ni yo me creería.

9:01 me estacioné en el primer lugar que encontré.

Entré tímidamente al viejo bar tratando de avanzar lentamente. Cuando vi a mis viejos amigos cierta nostalgia me invadió.

-Sakura – gritó Naruto – ¿Cómo has estado?

¡Lista Sakura, lo ensayaste!

-Bien – respondí buscando a Sasuke discretamente con la mirada.

-Sakura – me saludó Hinata – te ves realmente bien.

-gracias Hina, igual tú – le sonreí – el matrimonio te va bien, aunque sea con Naruto – bromee.

-¿Y tú? – Preguntó Ino – tú igual estas casada.

-En realidad…

-Esas divorciada, ¿cierto? – esa voz… esa maldita y sexy voz.

-¡Teme! – gritó Naruto emocionado.

-Hmp, Dobe

-¿Es cierto eso? – Habló de nuevo Ino - ¡Divorciada!

-Pues… - ¿Por qué de repente todas las miradas estaban puestas en mí? - Si, me divorcie justo ayer.

-En un bar – escuché a Sasuke susurrar. Ya hablaría con él después.

Ahora, ¿Qué era lo que tenía que decir? Algo de amigos…

-Me dejo por sus amigos – dije sin pensarlo.

Idiota

Naruto e Ino estallaron en carcajadas.

-Quise decir… me de… terminamos porque estamos mejor como amigos y… él se fue unos días con sus amigos y…

Muy tarde. Sus risas ya eran prácticamente imparables.

Antes de que pudiera quejarme de nuevo, empecé a reír también. ¿Qué otra opción tenia?

Si, esos eran mis amigos. Era imposible hablar con ellos.

Tardamos alrededor de 5 minutos riéndonos sin parar.

-Como en los viejos tiempos – dijo casi sin respiración Sai.

-Te equivocas, es mejor – añadió Ino.

En 2 horas ya me había enterado de muchas cosas.

Naruto ya llevaba 2 años casado con Hinata, Sai e Ino 1 año y Temari y Shikamaru a penas se acababan de comprometer, Matsuri y Gaara tenían 1 año casados y un hijo, pero…

-Soltero – respondió Sasuke a una pregunta que no escuché.

-¿Sigues soltero? – repitió sorprendida Ino.

-Sip.

-¿Y eso? – preguntó curiosa Matsuri.

-Se supone ya me había comprometido hace tiempo – contesto mirándome discretamente.

¿Idea mía o esa era una indirecta?

Matsuri no pregunto nada más del tema y todos se concentraron en escuchar las anécdotas de él en Corea.

..

.

Torpe Naruto, pobre Hinata.

Naruto estaba un "poco" ebrio, ya no sabía bien lo que decía. Tampoco era algo interesante, seguramente.

Y no era el único. Para ser justos yo también me sentía mareada. Esa noche había desquitado todo lo que sentía. Ino siempre me había dicho que con licor las penas eran menos… tal vez tenía razón.

¿Kaito? Esa noche no.

-Así que, ¿soltero? – le susurré a Sasuke sin mirarle a la cara – Mentiroso.

-No te respondí ayer. – susurró.

-¿A qué?

-Ninguna.

-¿Ninguna qué?

-Esa chica que estaba ayer conmigo no era nada mío, no era ningún número en lo de divorcios.

Mis ojos se abrieron de sorpresa.

-Eso es muy interesante – comenté sarcástica.

-Debería serlo. – Suspiró – tú me debes una plática.

-Creo que no.

-Yo digo que sí.

¿Ya se iba a poner de arrogante de nuevo? Porque yo también podía jugar ese juego, más teniendo unos cuantos tragos en mi organismo.

-¿Porqué te divorciaste?

-No te importa – respondí sonrojada.

-Hmp.

Aun ni siquiera podía mirarle. Nos habíamos encontrado en un mal momento y nos despedimos peleando, y ahora nos reuníamos en otro bar. La situación al hablarle en ese momento se sentía tensa.

-Nos vamos – se despidió Ino.

-Nosotros igual – le siguió Matsuri – tenemos que ir por la pequeña Yuuna.

-¿Su hija? – pregunté curiosa.

-Si – respondió sonriente Garra.

-Espero conocerla.

-Ojala – me sonrió Matsuri.

A Gaara le siguieron Shikamaru y Temari y finalmente quedamos Naruto, Hinata, el idiota y yo.

-Creo que Naruto y yo deberíamos irnos ya – dijo algo apenada Hinata.

-¿Les llevo? – se ofreció Sasuke.

-No es necesario – respondió Hinata – yo sé manejar.

-De acuerdo – asintió sorprendido Sasuke.

Hinata como pudo sacó a Naruto del bar y Sasuke y yo nos quedamos en silencio.

Sasuke suspiró cansadamente.

-Tal vez debería irme a casa – me levanté.

-¿porqué?

-Es tarde – dije como si fuera lo más obvio.

-¿Y qué?

-Vivo lejos – dije algo sonrojada.

-Igual yo.

Volví a sentarme y nos quedamos en silencio unos cuantos minutos más.

-Respóndeme – le escuché decir.

-¿Preguntaste algo?

-¿Porqué te divorciaste?

¿Es qué nunca se rendía?

-No tengo porque…

-Por favor, deja esa niñería y contéstame…

-Tsk, ¡De acuerdo! – le grité enfadada – porque él tenía una amante y me dejo por ella, ¿satisfecho?

Sasuke se quedó mirándome fijamente sorprendido.

No lo hagas, no quiero que sientas lastima por mí.

-Vaya...

-Pr eso no quería decirlo…

-No era una buena persona, ¿verdad?

¿A qué venía ese comentario ahora?

-¿Por qué lo dices?

-Te cambió mucho.

-¿Cambiarme…?

-Tú no eras así. Te recuerdo más segura de ti misma, menos amargada y…

-Así era – le interrumpí – esto soy ahora. Así me ha hecho la vida. En esto me transformaron las personas y… - lagrimas comenzaron a descender por mis sonrojadas mejillas – Lo siento, no soy de las chicas que fingen sonrisas ante los problemas.

-Lo sé – asintió.

-No soy esa clase d chicas que normalmente en una situación así estarían comiendo chocolate y lamentándose de todo y que además dirían: - aclaré mi garganta a modo de juego – Moriré porque mi esposo me dejo, me cortaré las venas o si no moriré sola, triste y amargada…

-Sé que no eres así – repitió – lo sé porque tu no morirás sola, triste ni amargada.

-¿Cómo puedes saberlo? – pregunté.

-Te acabas de divorciar. Aun te faltan 2 matrimonios más y luego tú y yo nos casaremos...

¿Ideas mías o no había escuchado bien?

Si, probablemente un sueño.

-… ¿Recuerdas? Tú cuarto esposo.

No, estaba despierta.

Le miré sorprendida. Ese chico presumía de muy buena memoria.

-Yo cumpliré mi promesa – aseguró – ¿tu cumplirás con la tuya?

-¿La mía?

-Tengo que ser el cuarto ¿no?

-Sip – asentí aún confundida.

-Cásate 2 veces más.

Já, una broma ¿verdad? Si, si, tenía que serlo.

-¿quieres decir que te casaras conmigo solo si eres el cuarto?

-Sip, algo así.

-¡Bromeas! – sonreí.

-¿Te parece? – preguntó.

-No… pero en serio, ¿pretendes que me case de nuevo solo por que a ti se te antoja?

-Una promesa es promesa.

-¿Qué ganas tú?

-Digamos que algo así como venganza.

-¿Venganza?

-Porque no me mandaste ninguna carta cuando estuve en Corea.

-¿Sólo por eso?

-Si – respondió encogiendo los hombros. – sólo por eso.

-Estás loco.

-¿Porqué? No me digas que te dan miedo los retos.

¡Muy bien Sasuke! Perfecto. ¿Quieres guerra…?

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Jeii ;D perdón, un poco apresurada… exámenes, escuela, tareas u.u'

Por culpa de una amiga que me emtio ideas en la cabeza, tendrá un cap más, creo xD!

Espero les guste y que tengas linda semana x3

Atte

Angiie Hatake Uchiha (¡qué más quisiera!)