Los personajes pertenecen a Masashi Kishimoto ;D

SasuSaku (L)

Continuación…

^^ Espero les guste

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Si mal no recuerdo, había leído en una revista de curiosidades que Japón tenía 130 millones de habitantes aproximadamente.

Si, era interesante.

Sin embargo, por qué de esos 130 millones de personas… el único Rui con el que contaba tenía que estar con esa molesta chica.

-Saku, vámonos – me pidió Ino.

-Ino, necesito que…

-Bien – me interrumpió – hagamos esto, rápido.

-¿Cuál es el plan?

-Solo le diremos que te gusta su disfraz y que… se tome una foto contigo. Estás vestida de novia y el… bueno, se ve bien.

-Entonces le mostraré la foto a Sasuke y él pensara que nos casamos.

-El problema ahora es…

-Karin – resoplé.

Ambas miramos a la pelirroja fastidiosa de la cual no teníamos muy buenos recuerdos.

-Se ve igual de…

-Lo sé – me interrumpió Ino – No insultes, se oye mal.

-Nadie nos conoce aquí, ¿Cuál es el problema?

-Tienes razón – aceptó – pero no vale la pena, vamos – dijo jalándome y llevándonos a una mesa desocupada pero cerca de donde estaban ellos.

-¿Qué hacemos aquí? – pregunte confundida.

-Desde aquí veremos sus movimientos preparadas para actuar. – respondió como si estuviéramos en una misión imposible.

-Ino, cálmate.

-Esto es emocionante.

Si claro – pensé – como no es su orgullo el que corre peligro.

-Oiga – grito Ino llamando la atención de un camarero. – ¿Puede traerme algo de tomar?

-Claro, ¿Qué desea? – pregunto el muchacho que tenía una capa.

-Un… coctel. – respondió sin apartar la mirada del lugar en donde estaba Karin.

-¿Y usted?

-2.

-¿2? – repitió buscando a mi lado señales de que iba acompañada de otra persona aparte de Ino.

-Si – respondí prácticamente recostándome en la silla – esto va para largo.

Como la mayoría de las veces… yo tenía razón.

-Ino, ya paso una hora – dije después de terminar mi octavo vaso de cerveza – realmente ya hasta estoy mareada.

Toda la noche nos quedamos ahí sentadas observándoles. Más bien, Ino se quedo ahí toda la noche observándoles. Realmente me sorprendían mucho ese par. ¡Estaban ciegos! Ino era demasiado indiscreta, prácticamente ya había volteado la silla y les estaba mirando sin disimulo.

-Sakura, parece que ya se van – dijo alterándose.

-Ino, es la tercera vez que lo dices.

-Pero es que ya se están despidiendo.

-Es la segunda vez que dices eso.

-Karin se fue por otro lado.

-Ino… – me lo pensé un momento – espera, eso es nuevo.

-Vaya – dijo posando su mirada en mi – es extraña.

-No más que nosotras que desperdiciamos la noche observándoles.

-Bueno, bueno, pero… es nuestra oportunidad.

-¿Por qué? – pregunte levantándome de la silla para estirarme.

-Karin se fue por otro lado.

Seguí la dirección de la mirada de Ino para encontrarme con que Karin estaba caminando en la dirección contraria a la de donde se encontraba Rui, mientras que él se despedía de un grupito de chicas que le sonreían coquetamente.

-¿Y eso qué? – dije regresando mi atención a Ino.

-Hay que aprovechar…

Ino se levanto de la silla y me jalo para acércanos al tal Rui. Si, tuvimos que empujar a demasiada gente para llegar, ¡con lo mucho que amaba a la sociedad! Todo para que cuando llegamos él ya no estaba.

-Es rápido – dije sorprendida.

-Pero no más que nosotras – completó Ino tomándome de la mano en dirección al estacionamiento.

-¿Nos vamos? – pregunté ilusionada. Una respuesta afirmativa de su parte no me venía mal en ese momento.

-A seguirlo – respondió rompiendo mis ilusiones de tener una larga noche de descanso.

-¡Ino! – grité frustrada.

-Hay no seas llorona y vamos. – se quejó subiéndose al coche y arrancando.

Ino tonta y exagerada. Ni siquiera yo estaba tan preocupada por encontrarlo, más bien a este punto de la noche ya estaba más que cansada.

-Ino mañana si trabajo – le grité subiéndome también al coche y estrellando su puerta con furia.

-Que gusto me da, sigue así y pronto cambiaras de coche – dijo en tono de burla. – solo que… no te esfuerces demasiado.

-Tonta – bufé.

Ino siguió el coche azul por casi toda la ciudad. El era muy veloz manejando, pero ¡por Dios! Cuando se lo proponía, Ino era todo un as al volante. Esa manera en la que manejaba… parecía que estaba en una carrera por su vida o algo parecido.

-Ino, te recuerdo que tomaste más de una copa en esa fiesta.

-Lo sé – dijo acelerando – que bueno, ¿no? Así pierdo el miedo a manejar más rápido.

Me abroché el cinturón de seguridad y me aferre con fuerza al asiento. Sonaba estúpido, pero… tenía miedo.

Ino dio la vuelta en unas cuantas calles y de la nada frenó de golpe. Gracias que tenía el cinturón, si no probablemente hubiera acabado estrellándome e Ino hubiera acabado muerta después de la golpiza que le daría.

-Se metieron a ese departamento – dijo sorprendida.

-¿Se metieron?

-Sí, ¿ves el coche negro que está delante del de él?

-Si – dije aun dudando.

-Es el de Karin.

-¿Ellos…?

-Se citaron aquí. – respondió a mi pregunta no formulada.

-Perfecto – suspiré – ahora sí, estoy perdida. Esa tipa sigue siendo igual de acosadora y celosa.

-No te preocupes frentona – me consoló – tengo un plan.

-¿Otro? – dije demasiado desanimada.

-Este funcionará.

-Eso espero.

Ino volvió a acelerar, pero esta vez en dirección contraria.

-Te llevaré a casa – prometió.

-Al fin – dije feliz.

Baje el vidrio de la ventana y asome solo un poco la cabeza. Realmente el clima se sentía muy bien. El aire limpio entrando por mis pulmones era muy relajante. Me acomodé mejor en mi asiento relajándome por completo.

Poco a poco sentí como el aire me adormecía.

-¿Sakura? – escuché la voz de Ino, pero estaba tan cansada que mis ojos no se abrían.

-Un ratito más – murmure poniendo un brazo sobre mi rostro para tapar mis ojos.

-Saku, ya llegamos a tu casa – sentía como me sacudía por los hombros.

-Está bien… – pero no me moví ni un poco.

-¡Frentona! – grito lo suficientemente alto como para levantarme. Listo, lo había conseguido. Posiblemente no podría dormir bien después, ese grito posiblemente me dejó medio sorda.

-Ya me levanté – dije mirando asustada todo a mi alrededor. – ¿Dónde estoy?

-En mi coche, en la puerta de tu casa – suspiró Ino.

-Nos vemos mañana – me despedí.

-Hasta mañana – dijo antes de marcharse.

Entré a mi casa encendiendo de una en una las luces de la casa. Estaba tan oscuro, ya me había acostumbrado a que mi ex esposo fuese el que prendía las luces, y cuando yo llegaba no tenía nada más que entrar con total seguridad.

Con mucha flojera me quité el maquillaje que Ino me había puesto para disfrazarme. Dejar mi cara completamente limpia me tomaría horas. Ino se había pasado un poco esa vez.

Puse unas cuantas canciones a reproducir en mi celular. Me di un baño para acostarme limpia y fresca a dormir.

-¡Lista! – dije viéndome orgullosa en el espejo. – al fin podré dormir. – suspiré.

Me puse la primera pijama que encontré y me acosté en la cama sin siquiera taparme con alguna sabana, ya que al primer contacto con el colchón acabé profundamente dormida.

Esa noche había soñado con Sasuke Uchiha diciéndome que era la mejor, que me amaba y que era valiente por cumplir mi promesa, porque ahora podría casarse conmigo.

El ruido de mi molesto celular me hizo despertar antes de saber qué pasaba. ¿Cuánto tiempo había dormido?

Ya eran exactamente las 6 en punto. Si quería llegar a mi trabajo tenía que levantarme rápido.

Me di la ducha más rápida de mi vida y me puse la ropa más cómoda que encontré. El cuerpo me dolía. Esas salidas con Ino solo estropeaban mi "condición sana".

Recordé el sonar de mi celular y lo revisé mientras desayunaba. Era un mensaje de Ino.

"Saku, nos vemos a la hora del almuerzo en tu casa. Tengo una buena idea."

-Perfecto – suspiré – posiblemente sea un buen plan.

Después de todo, Ino no tenia tantos malos planes seguidos. Este debía ser bueno, y eso me hizo salir muy feliz de mi casa. Ir al trabajo en ese estado de ánimo era muy bueno… según yo.

-Buenos días – dije saludando a unas enfermeras en la entrada al hospital.

-Buen…os días – respondió una.

-¿Fue hacia nosotras? – escuché a la otra.

-Creo que sí.

Sonreí feliz mientas saludaba a todos mis conocidos con los que me cruzaba. Más de uno me miró con cara de sorpresa y otros con cara de molestia. Rara la vez iba de buen humor, posiblemente no todos tenían un buen concepto de mi.

Trabajé de lo más contenta ese día por más raro que sonaba.

A penas vi en mi reloj que era la hora de almorzar salí velozmente rumbo a mi coche. No podía esperar más para saber cual seria nuestro próximo movimiento.

¡Qué decepción!

-¿Qué? – preguntó Ino inocentemente.

-¿Es enserio?

-¿Mi plan? – Asentí – por supuesto.

-¿pedirle ayuda a Sasuke Uchiha?

-Si – respondió animada.

-No creo que quiera.

-Tendrá que hacerlo, no hay otra opción.

-Pero…

-¡Convéncelo!

Si claro, como si fuera tan fácil como suena.

-Realmente esperaba un mejor plan viniendo de ti, Ino.

-Bueno, creo que es un buen plan.

-No te entiendo.

-El puede distraer a Karin.

-¿Una distracción?

-Solo para convencer a Rui de que te ayude.

-¿Cómo convencemos a Rui?

-Una foto, le pediremos la foto donde parezcan una pareja y yo me encargo de mostrarle un documento falso a Sasuke.

-¿Documento falso?

-Sakura, ¿Dónde has estado todo este tiempo? – Dijo negando con la cabeza – actualmente hasta en internet puedes contraer un matrimonio falso, de juego.

-Es verdad – asentí como si fuera una niña pequeña que acababa de descubrir algo sumamente nuevo e interesante.

-Entonces…

-¡Yo convenceré a Sasuke!

Tomé las llaves de mi auto y salí de mi casa seguida por Ino.

-¿A dónde vas? – preguntó curiosa.

-A trabajar y después a casa del idiota.

-¿Y sabes donde vive? – pregunto seria.

Oh, oh.

-Ahhh…No.

-Lo imaginé – suspiró mientras me daba un pedazo de papel.

-¿Qué es?

-Su dirección.

-¿No vive donde antes?

-Esa era casa de sus padres – dijo frustrada – ahora vive en una casa que está un poco más lejos, ahí está la dirección – apunto al papel que estaba en mis manos.

-Gracias – sonreí alegre. – Eres la mejor, cerda.

Me despedí de Ino y regresé a mi trabajo aun más alegre. Tal vez, tal vez este plan funcionaria a la perfección.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Toqué una, dos y tres veces el timbre de su puerta esperando alguna respuesta.

- Tsk, ¿Dónde rayos se metería ese idiota? – suspiré cansada.

-Atrás de ti, torpe.

Volví la mirada encontrándome con Sasuke parado casi detrás de mí sosteniendo una mochila.

-¿Ejercicio? – pregunte viéndolo con ropa deportiva.

-Sí.

-¿No trabajas? – pregunté curiosa.

-Sí.

-¿Cuando? – dije sin apartar la mirada de él – ¿dónde?

-Hmp, en la empresa de mi padre. – Respondió – si yo quiero, puedo trabajar desde mi casa.

-Interesante – dije sorprendida.

-Hmp, me toca preguntar – eso… no me gustaba – ¿Cómo conseguiste mi dirección?

-Realmente, ¿quieres saber?

-¿Fue Ino? – Obvio, ¿no?

-Tal vez.

-Hmp, ¿para qué viniste?

-Sasuke – suspiré – necesito tu ayuda.

-¿En qué?

-Nuestro juego.

-¿A qué te refieres? – dijo enfadado.

-Ayúdame. – casi exigí.

-¿Yo porque?

-Tú me metiste en esto, ayúdame aunque sea una vez.

-Hmp.

-Es el último… solo esta vez – batir las pestañas tiernamente al parecer no causaban ningún efecto en él.

-¿Cómo? – dijo no muy seguro.

-Coquetea un rato con Karin.

-¿Karin? – Puso cara de confusión – La Karin que…

-Esa – dije antes de que terminara de hablar.

-Ni loco.

-Hazlo – le grité.

-No, además ¿no sabes ni siquiera decir un "por favor"?

¿Alguna vez me había escuchado decir… esa frase? Ni siquiera yo me escuchaba tan seguido diciéndola. ¿Pedir por favor?… no, no, más bien… ¿pedir por favor a Sasuke Uchiha?… mmm no lo creo.

-No, no sé pronunciar… eso – susurré.

-¿Te enseño? – posiblemente, en otra situación, esa frase dicha con ese tono de voz que él usó me hubiera gustado… pero, en esta situación no.

-No lo creo.

-Hmp.

-¿Qué planeas ahora?

-Tú eres la que vino a pedirme ayuda, ¿Qué planeas tú?

-Bien – bufé – dejémonos de juegos. Si digo… esa frase, ¿me ayudaras?

-Lo pensaré. – como odiaba a ese tipo y sus tonos burlescos de voz.

-Olvídalo, yo puedo sola. – dije con mucha seguridad. Ni yo me creía poder sin su ayuda.

-¿Estás segura? – dijo arqueando una ceja.

-Lo estoy. – respondí convenciéndome mentalmente de que eso no era un error.

-¿Es tu última palabra?

-Lo es.

-Bien, entonces… suerte. – Dijo dándome un beso muy demasiado cerca de los labios. ¿Se estaba burlando de mi?

-La tendré. – ¿Cuándo rayos aprendería a cerrar la boca? Mi gran bocota era un gran problema, y aunque lo reconocía, no sabía cómo detenerlo.

-Bien.

Tomé mi bolso del sillón y me di la media vuelta llevándome en la espalda toda la dignidad y orgullo que aun poseía. Era un orgullo demasiado pesado y cada paso que daba trataba de mantenerme erguida frente a Sasuke Uchiha.

-¡No voy a poder yo sola! – me lamenté ya dentro de mi coche. – Idiota, idiota, idiota – me dije a mi misma golpeándome la gran frente que tenia con la palma de mi mano derecha.

Manejé un rato alrededor de la calle donde vivía Sasuke. Posiblemente… no, no podía regresar. Mi orgullo me lo impedía.

Orgullo, mi maldito orgullo que me daba satisfacción solo cuando todo me salía como yo quería. Desgraciadamente, esta vez parecía que nada iba a salir como esperaba.

-¿Y si lo olvidas por un momento? – me dije a mi misma. – Solo será por hoy… solo dejaré a un lado mi orgullo… por hoy.

Pero… si lo hacia una vez, podría hacerlo de nuevo y eso no estaría bien.

-¡Nada de eso! No le daré la satisfacción de verme humillada frente a él.

Aceleré el coche y manejé velozmente a casa de Sasuke de nuevo. El se enteraría de una vez por todas quien era yo y que tan grande era mi orgullo.

Toqué un par de veces el timbre de su puerta. Escuché sus torpes pasos acercarse lentamente haciendo más y más fuerte el sonido. Cuando abrió la puerta y me vio no pudo hacer nada para ocultar su cara de sorpresa.

-¿Me extrañaste? – pregunto sonriendo de lado.

-Demasiado – dije imitando su tono arrogante.

-Hmp.

-De hecho, vine a… – ¿Cómo empezaba? Ahh, es verdad – Vine a…

De algo estaba segura ahora. A veces, para salvar mi pellejo, es bueno dejar a un lado el orgullo pero siempre con dignidad. La dignidad, eso sí era intocable.

-¿Me ayudas? – Susurré – Por…favor…

Alcé mi cabeza que había mantenido baja de la vergüenza y lo primero que vi fue su cara de sorpresa. Realmente ni él ni yo estábamos seguros de lo que acababa de salir de mi boca.

Acababa de enloquecer.

¡Un psicólogo! ¿Alguno cerca? Creo que necesitaré uno con urgencia después de esto.

-¿Y bien? – pregunte luego de un silencio incomodo.

-¿Qué?

-Me ayudaras, ¿cierto?

-Lo estoy pensando – respondió el muy maldito.

-Bien, ¿Qué has pensado?

-Aun no – respondió irritado – dame más tiempo.

-Bien, entonces dame una semana más de la apuesta.

-Una… ¿una semana? – Repitió – jamás acordamos que cambiara la fecha límite a tu voluntad.

-Hazlo… si quieres tiempo, dame tiempo.

-Está bien, está bien – resopló – te ayudaré.

-Gracias – grité abrazándolo con fuerza.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

-Este es – le mostré a Sasuke el lugar donde vimos a Karin entrar.

-¿Segura? – pregunto incrédulo acechando por la ventana.

-Completamente.

-Hmp, se nota que eres muy acosadora.

-¿Por qué lo dices?

-Conseguiste mi dirección, la del tal Rui, Yuto y ahora también… la de Karin.

-Tsk, cállate y vamos a… – mi idea de bajar del coche y tocar a la puerta de Karin se vio frustrada cuando la vimos salir de su casa acompañada de Rui.

-¿Son ellos? – preguntó Sasuke apuntándolos a ambos.

Finalmente había conocido a alguien igual de indiscreto que Ino. Me felicite internamente por haberme estacionado a una distancia considerable, porque si no ellos seguramente hubieran notado la acción de Sasuke.

-Si – murmuré – son ellos.

-Hmp, búscate otro.

-Idiota – le grité – solo me quedan 2 días y además, es guapo y…

-Ya, ya cállate – me interrumpió molesto – ese tipo tiene cara de pervertido, pero si quieres te ayudo, ya que.

Karin y Rui subieron al coche que antes habíamos seguido Ino y yo.

Maneje con toda la velocidad permitida por toda la ciudad tratando de no perderles el rastro.

Cuando finalmente se estacionaron baje rápido del coche seguida por Sasuke quien se veía ligeramente molesto.

Les seguimos ahora caminando por algunas tiendas en las que entraron. Sasuke ni siquiera hacia el intento de esconderse o camuflajearse entre la gente. Pero Karin en ningún momento se separaba de él.

Sasuke y yo nos metimos detrás de unos abrigos que estaban en oferta. Estaban demasiado apartados de ellos, pero en un reducido espacio que nos hacían difícil movernos.

-No la culpo – musité.

-¿Qué? – gruñó Sasuke.

-No culpo a Karin – me expliqué – Rui es muy guapo.

-Hmp. – llevaba demasiado tiempo sin ver esa expresión de enfado total en el rostro de Sasuke. – Me voy a casa – dijo dándose la vuelta.

-Espera – le tomé del brazo – prometiste ayudarme.

-Es muy idiota, Sakura – estaba enfadado – ¿No te das cuenta? – Sasuke me tomo de los hombros y me dio la vuelta haciéndome mirar en dirección a donde estaba Rui solo.

-Se separaron – dije emocionada – vamos…

-¡Espera! – me detuvo de nuevo antes de que empezara a andar. Entonces me di cuenta que Karin estaba a una corta distancia de él y mientras, Rui estaba coqueteando con unas cuantas chicas. – ¿Lo ves? Es muy idiota.

Si, era un idiota que probablemente sabía que era guapo y se aprovechaba de eso para ligarse a unas cuantas chicas.

-Es mejor así – dije mirándole seriamente – así se dejara tomar la foto.

-¿Foto? – Asentí – ¿Quieres que distraiga a esa molesta chica para que tú te tomes una foto con ese tipejo? – Asentí nuevamente – Estás loca si crees que lo haré.

Volví a posar mi mirada sobre la "linda parejita" encontrándolos esta vez juntos. Sentí la sangre abandonar mi cuerpo cuando vi que Karin y Rui distraídamente caminaban en dirección a donde estábamos el idiota y yo.

-¡Sasuke! – Grité desesperada – vienen hacia aquí, nos verán.

Sasuke poso su mirada hacia ellos también sin darle mucha importancia.

-¿Y qué? – Gruñó – esa es la idea, ¿no?

-¡No seas idiota! – Dije dándole un golpe en el brazo – aun no. Cuando nos vean deben estar separados.

-Hmp.

Mire nerviosa a mi alrededor buscando un nuevo escondite, pero ellos ya estaban demasiado cerca.

Con la poca fuerza que de por si poseía empujé a Sasuke haciéndole caer escondido entre los abrigos de piel.

-Ahí quédate – le dije como si se tratara de un niño al que debía castigar.

Sasuke tenía una expresión de total enfado, pero le tiré un abrigo mas tapándole completamente y evitando que yo viera su rostro enfadado que me hacia ponerme nerviosa.

Me quedé parada demasiado cerca de donde había caído Sasuke tapándolo con mi cuerpo para evitar que alguien notara el lio que había armado con los abrigos para esconderle.

Karin y Rui se acercaron solo unos momentos en los que yo tuve que fingir que observaba la ropa también. En cuanto se fueron destape lentamente a Sasuke.

-Lo siento – murmure sin mirarle a la cara – era necesario.

Sasuke me miro enfadado sin responder.

-Me voy – anunció apartando la mirada de mi y caminando en dirección a la puerta.

-No – grité – Sasuke, no seas gruñón.

Sasuke volvió la mirada observándome completamente enfadado.

-¿Por favor? – dije tímidamente en un intento inútil de persuadirlo.

-Hmp, es inútil.

-Sasuke…

-¡Rui, por aquí! – era Karin, ¿Qué no ya se había ido?

-Viene de nuevo – dijo Sasuke frustrado.

Sin quererlo habíamos salido de nuestro escondite y estábamos cerca de las cajas para pagar.

-Rápido – grité nerviosa – escóndete de nuevo. – pero no pude empujarle.

Esta vez, antes de que le empujara, él me tomo de las muñecas y me jaló hacia él. Entonces me besó. Tenía los ojos abiertos de la sorpresa y sentía mi cuerpo completamente rígido, pero aun así sentí como me empujo hasta sentir mi espalda chocar contra algo. Ese beso era más de lo que podía soportar, ese beso me hizo regresar a esos años en los que estaba profundamente enamorada de Sasuke. Un beso tan lento y tierno a la vez que me hacía pensar como si realmente fuera un beso con amor.

-Sasuke… - susurré cuando se separó de mis labios.

-Lo siento – dijo tratando de esconder su sonrojado rostro – era necesario.

Se había desquitado por mi improvisación al esconderle.

-¡Idiota! – dije dándole otro golpe en el brazo.

-Pero funciono, ¿no? – Sonrió – ellos ya se fueron y no nos vieron.

Miré a todos a nuestro alrededor. Algunas familias de paseo, algunas trabajadoras que estaban sonrojadas por la acción de Sasuke y algunas personas mayores que nos miraban con gesto de desaprobación. Afortunadamente Karin no estaba por ahí.

-Sí, funcionó – acepté apenada.

-Sigamos – dijo tomándome de la mano entrelazando nuestros dedos y llevándonos fuera de la tienda.

-Yo puedo sola… – dije sonrojada.

Sasuke me hizo una mueca con los labios para que me callara.

Avanzamos a paso rápido para buscar a Karin y Rui. Cuando les vimos estaban del otro lado de una gran avenida. Rui soltó la mano de Karin y después de darle un corto beso se fue por otro lado.

-Se separaron – grité emocionada – vamos.

Sasuke me detuvo de inmediato.

-¿No ves que hay mucho tráfico?

Realmente había demasiado tráfico, pero si no nos movíamos ella se iría, y aun tenía que seguir a Rui por mi foto.

-Vamos – dije jalando a Sasuke de nuevo.

Escuche a Sasuke murmurar algo mientras veía a Karin.

Acababa de aprender algo nuevo. Esa tipa estaba muuuuuuuy loca, y Sasuke muuuuuuuuuuuuuuuuuuuy ciego.

-¿Qué? – Dije incrédula – repite lo que dijiste.

-Que los años le sentaron bien a Karin.

-Esta operada – dije mirándole con cara de asco.

-Hmp, nunca dije que fuera natural.

Ya llevábamos algunos minutos tratando de cruzar por esa avenida. Por fortuna Karin aun estaba ahí parada. ¡Era sorprendente como seguía viva! Era prácticamente una avenida que era muy peligrosa y ella había conseguido cruzar a salvo. Lo que me hizo pensar que tal vez ahora ella era una chica muy aventada que no temía a nada y que cruzaba las calles demasiado transitadas con mucha agilidad… seguíamos siendo diferentes a pesar de todo.

-Vamos, Sasuke – le decía con insistencia – no hay que perderle.

-Pero…

-Vamos.

Sasuke me apretó la mano y me jaló para que cruzáramos rápido la avenida. Corrimos tan rápido que ni siquiera quería mirar hacia atrás, no quería arriesgarme a ver a donde no planeaba regresar. Todo el tiempo me mordí los labios nerviosa. Casi cerca de llegar cerré los ojos, cuando los volví a abrir estábamos del otro lado, a salvo.

-Ya esta – dijo respirando por la boca.

No tenía suficiente oxigeno en los pulmones como para responderle.

Miré hacia mi derecha por donde había visto a Karin por última vez.

Lo más cercano que había de mí era una pareja que sin darse cuenta paso entre nosotros empujándonos fuertemente. Por fortuna yo estaba del lado seguro, pero Sasuke estaba del lado de la avenida y estaba cerca de la orilla.

-Sasuke – mire detrás de mí esperando encontrarlo. Escuché un coche frenar ruidosamente y lo próximo que supe fue que Sasuke estaba tirado en el piso inconsciente.

El resultado de ver las novelas trágicas de mi madre. Jaja okno ._.' andaba un poco ocupada esta semana D: pero por suerte tuve dos tardes libres y solas lo suficiente como para terminar este cap :B

En fin… C: espero que tengan una buena semana.

Atte Angiie D' Uchiha (L)