Los personajes pertenecen a Masashi Kishimoto ;D
SasuSaku (L)
Continuación…
^^ Espero les guste
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
-"Aún no he descubierto el porqué, pero sé que si tú me dices que todo estará bien… yo te creeré. Siempre creeré en ti."-
.
Mi peor pesadilla estaba justo frente a mis ojos tratando de hacer que Sasuke despertara. Mi pesadilla tenía un nombre, y ese era Karin.
Karin gritó asustada y se acercó a ver lo que había pasado. Gritó aun más fuerte cuando reconoció que el herido era Sasuke.
Y ahí estaba yo, parada sin hacer nada mientras veía como esa tipa trataba de reanimar a un muy herido e inconsciente Sasuke.
Cuando pude mover nuevamente mi cuerpo lo único que pude hacer fue gritar.
-¿Sakura? – Dijo Karin sorprendida – ¿Qué haces ahí? Llama a una ambulancia, rápido.
Perfecto, ahora iba a recibir órdenes de ella. ¡Joder!
Di algo Sakura, di algo… ¡REACCIONA!.
-Quítate – dije tratando de guardar mi coraje para después – le estas tapando el oxigeno.
-Tu… – dijo Karin entre sorprendida y enojada.
-Soy doctora – dije mostrándome tranquila cuando en realidad los nervios me mataban.
Jamás en mi vida había atendido a un conocido que estuviera accidentado. Pero si había atendido anteriormente de urgencia y sabía perfectamente que si no me movía rápido no iba a poder hacer mucho después.
Tragué saliva con dificultad al notar que había sangre cerca del cuerpo de Sasuke. Joder, eso no era bueno… por supuesto que no.
-La ambulancia – dije nerviosa – ¿ya llamaron a una?
-Ya – dijo Karin y casi podía jurar que estaba furiosa.
En cuanto llegó una ambulancia pedí ir con él. Karin gritó algo de que iría también, pero la ambulancia se tuvo que mover rápido.
-Necesitamos llegar ya – dijo uno de los paramédicos que me conocía.
-Entiendo – dije observando cómo le ponían oxigeno.
A penas llegamos al hospital lo atendió un doctor que conocía ya que, decían, era muy bueno. Kankuro, quien por cierto, era hermano de mi amigo Gaara.
Aun así, ya llevaba más de una hora ahí sentada sin saber nada de nada. Sí de por si mis uñas ya estaban cortas por los nervios que había sentido en las últimas semanas, ahora ya hasta me dolían de lo extremadamente cortas que las había dejado mientras esperaba alguna noticia de Sasuke.
Ni siquiera tenía una idea de que hacer, solo me la pasaba caminando y caminando por ese pasillo que me conocía perfectamente. Ahora sabía lo que sentían mis pacientes mientras yo estaba dentro atendiendo a alguien.
Forzar la puerta y entrar a la fuerza en el cuarto en el que se encontraba Sasuke era lo único que se me ocurría en ese momento.
-Idiota – murmuré enfadada.
Miraba mi reloj constantemente pero el tiempo parecía no avanzar. Cuando suponía yo ya habían pasado horas, en realidad solo habían pasado minutos.
Cuando estuve dispuesta a golpear la puerta hasta que alguien abriera escuché un ruido proveniente de adentro que me alerto. Algo había pasado.
A penas salió Kankuro del cuarto de Sasuke le pregunté angustiada por él.
-Todo bien, Haruno – dijo suspirando – afortunadamente no fue muy grave.
Sentí mi corazón latir furiosamente y como la cabeza me daba vueltas.
-¿Ya despertó? – quise saber.
-Eres doctora – respondió dándose la vuelta – tú debes saber la respuesta.
Me senté más tranquila en la silla de la sala de espera. No me movería de ahí hasta que el idiota despertara… o hasta que el sueño me ganara. Al menos, ya sabía que el idiota vivía.
Finalmente a las 4 de la mañana el sueño me ganó la batalla, así que resignada me marché a mi casa en taxi.
Apenas sonó mi despertador a las 6 me bañé rápidamente y salí rumbo al hospital nuevamente.
Ni siquiera me preocupé por la apuesta. Me quedaba un día y el apostador estaba inconsciente.
Llegué al hospital 10 minutos antes de las 7 y pregunté por Sasuke. El muy perezoso aun no despertaba.
Saludé nuevamente a algunas enfermeras y doctores a mi paso, en especial a Kankuro que estaba revisando unos papeles.
-Buenos días – me respondió Kankuro – Veo que estas de buen humor, ¿sabes que Uchiha no ha despertado?
-Lo sé – suspiré.
-No te preocupes, deben ser por las medicinas, pero él está bien.
-Lo sé – sonreí – gracias.
Ese día trabajé con una bipolaridad increíble. En un rato estaba bien y al otro ya estaba de mal humor pensando en lo fatal que habían resultado las cosas.
A penas vi en mi reloj que era la hora del almuerzo salí rápidamente rumbo al cuarto de Sasuke. A punto de llegar me encontré con la enfermera a la que le había preguntado en la mañana por Sasuke.
-Sasuke… ¿despertó?
-¿Disculpe? – preguntó confundida.
-Uchiha... el paciente de este cuarto…
-Ahh – dijo tranquila – si, él despertó esta mañana.
Le agradecí a la enfermera y camine más lentamente hasta llegar a la puerta del cuarto. Temblorosamente tome el pomo de la puerta y torpemente trate de girarlo y abrir rápidamente. Si él ya había despertado, ¿Cómo estaría? ¿Qué le diría? Él… ¿me odiaría?
Entré rápido a su cuarto y le vi. El muy idiota miraba fastidiado hacia la ventana que estaba a su derecha. No pude evitar derramar algunas lagrimas… el estaba vivo, idiotamente vivo.
-Idiota, me tenias preocupada – dije sollozando – Realmente pensé que morirías.
El volvió la mirada hacia mí y me vio sorprendido.
-¿No te hubiera gustado eso? – dijo mostrándome una sonrisa de lado.
Realmente me sorprendió que me preguntara eso, después de todo por muy mala persona que me consideraba, yo jamás le deseaba algo malo a nadie… a nadie que no se lo mereciera. Además, ¡rayos! si me había preocupado demasiado y no sabia porque.
-Bueno… sí yo no soy la culpable…
-Hmp.
-¿Quién lo diría? Hasta tú puedes estar en un hospital. – me burlé secándome las pocas lagrimas que tenia.
-Hmp, soy un humano, Sakura.
-En realidad, creí que eras Sasuke "soy el mejor" Uchiha.
-Hmp.
-Que idiota – suspiré.
-¿No tienes nada mejor que hacer o solo viniste a molestar? – dijo ya fastidiado.
-Las 2 cosas. – Respondí con una gran sonrisa en el rostro – No tengo que hacer y vine a molestarte, ¿por qué?
-Me molestas, mucho. – respondió.
-Uyy entonces estoy haciendo un buen trabajo.
-Hmp.
-Así que… ¿tengo una semana más? – Solté de golpe.
-¿Te aprovechas de que no puedo moverme?
-Culpable – acepté. – Pero tú prometiste ayudarme.
-¿Estás loca? – Dijo enfadado – ¿No tienes que ir a trabajar o algo así?
-Aquí trabajo, idiota – dijo mostrándole mi bata de medico orgullosa.
-Entonces, ¿Por qué no me atendiste tú?
-Porque tu accidente fue de noche y mi turno solo cubre la mañana – respondí pacientemente.
-¡Sasuke! – Oh, oh, esa chillona voz – ¿estás bien?
-¿Karin? – pregunto sorprendido
-Sí, yo vi todo y no te preocupes yo te cuidaré. – dijo acercándose demasiado a él. Demasiado.
-No es necesario – dije de repente – Aquí hay enfermeras que pueden…
-Puedo hacerlo YO, Sakura – ese tonito arrogante que tanto odiaba de ella en la escuela, al parecer aun lo tenía.
¿Quieres ver que yo también puedo bajarte la autoestima con una sola mirada, Karin? Inició una pequeña competencia visual de quien atemorizaba a quien. Interesante, mis semanas de amargura tras mi divorcio estaban dando frutos. Una mirada por demás digna de ser campeona… pero claro, siempre había un aguafiestas.
-Hmp – escuchamos a Sasuke… ¿decir? – lo que quiero es…
-¿Si? – preguntamos al mismo tiempo Karin y yo incitándolo a que continuara.
-Lo que quieras puedes pedírmelo, cariño – dijo Karin con un tono de voz… asquerosamente empalagoso.
-Idiota – murmuré.
-Lo que quiero es que se salgan las dos y me dejen dormir. – Sasuke se tapó la cara con la sábana blanca.
-Bien – dijimos ambas.
Salí del cuarto seguida de la irritante Karin y cerré la puerta.
-Iré a conseguirle algo de comer para cuando despierte – informó Karin.
¿Eso quiere decir que… volverá? Bien, ella podía regresar si quería, pero yo tenía ventaja. Yo trabajaba ahí. Mi éxito estaba asegurado.
-Entonces, nos vemos más tarde – le dije regresando a mi consultorio.
Sería una interesante tarde.
-¡Has despertado! – grité 10 minutos después entrando a su cuarto y encontrándome con Karin tratando de darle de comer pedazos de manzana.
-Sí, y ahora está comiendo, así que…
-Ya te dije que no quiero comer eso – gritó Sasuke enfadado.
-De hecho es hora de revisar a Sasuke, así que debes salir del cuarto, Karin. – dije contenta al ver la cara de enfado que mostraba Karin.
-Pero tú no eres su doctora – maldita, estaba más informada de lo que creía.
-Pero soy doctora – dije sin aparentar que me desconcertó por un momento.
Karin refunfuñó y camino hacia la puerta apresuradamente.
-Es muy empalagosa – dijo Sasuke llevándose una mano a la cabeza a penas cerró la puerta Karin.
-Bien – suspiré – veamos cómo está tu presión.
Me felicité internamente. La verdad era que Karin tenía razón, yo no era su doctora y no debía estar ahí, pero tenía tiempo libre, ganas de molestar a Sasuke y arruinarle su día a Karin.
-¿Acabaste? – al parecer el gruñón había sido despertado, ya que su mal humor estaba más que presente.
-Nos vemos – dije una vez que anoté sus resultados en una hoja.
5 minutos después ya estaba ahí de nuevo abriendo la puerta ruidosamente por si Karin estaba ahí.
-Hora de tu inyección – una de las enfermeras me debía un favor y… bueno… yo le aplicaría esa inyección a Sasuke.
-¿Tú?
-Si – dije sacando el algodón.
Siempre había sido mala inyectando, según las personas, mis inyecciones dolían. Bueno… podría ser peor.
Un paciente menos en mi lista de consultas y ahí estaba de nuevo.
-No han pasado ni 3 minutos y ya estás aquí de nuevo. – Suspiró Sasuke – realmente hubiera preferido que Karin…
-Cállate – dije metiéndole un termómetro en la boca. No sabía porque, ya que en realidad tomarle la temperatura no era algo necesario cuando su accidente fue físico.
Cada que tenía unos minutos libres después de cada consulta aprovechaba para ir a molestarlo o preguntar a la enfermera por su condición.
Observé por el vidrio de la ventana como Sasuke me miro enfadado mientras yo abría su cortina.
-¿Karin ha vuelto por aquí? – pregunté mirándole de frente.
Sasuke negó con la cabeza. Le saqué el termómetro viendo que su temperatura era normal.
-Ni siquiera le has dado tiempo de venir – dijo enfadado.
-¡Bien! – susurré.
-Te queda un día de la apuesta.
-¿Ah sí? – pregunté haciéndome la desentendida.
-Si – respondió sonriendo de lado.
-Error – dije sonriendo como él – me queda una semana y un día.
Sasuke me miró con los ojos muy abiertos, pero antes de que el siquiera me reclamara yo ya estaba por salir de su cuarto.
-Tu… ¡Hey! Haruno, regresa.
Muy tarde, yo ya estaba fuera.
Grita todo lo que quieras Uchiha. Ahora no estás en condiciones de imponer tus reglas.
Esta vez, solo esta vez, mando YO.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
-¿Tu otra vez? – ¿es que acaso Karin no tenía nada que hacer?
-Lo mismo debería preguntarte – dijo la zorra cuando me vio entrar al cuarto de Sasuke por quinta vez en ese día.
-Hmp. – Pobre Sasuke, seguramente ya estaba más que fastidiado de nuestra presencia. Si, pobre Sasuke, aun me quedaban 3 horas de trabajo y Karin en algún momento debía rendirse.
-Karin, necesito que salgas del cuarto de Sasuke – dije sonriendo de lado.
-¿Y ahora porque?
Porque a mí se me pega la gana. Si fuera más mala, respondería eso.
-Ahora si soy la doctora de Uchiha – dije mostrándole una orden falsa. – así que desaloja. – sonreí victoriosa.
Karin me miro con una cara de enfado total, pero salió obedientemente del cuarto.
-¿Y ahora que me harás? – preguntó Sasuke mirándome fastidiado. – ¿me inyectaras, tomaras la temperatura o molestaras otra vez?
-¿Por qué ese tono de voz? – dije inocentemente. – sabes que todo es por tu bien.
-Hmp.
Me senté en una silla junto a la cama de Sasuke y tome una de las revistas que dejaban las enfermeras ahí para las visitas al paciente.
-¿Y bien? – preguntó alzando una ceja.
-Nada – bostecé – es que no tengo nada que hacer.
Sasuke no dijo nada, pero si me miro confundido.
-Umm que interesante – susurre mientras leía rápidamente las hojas de las revistas.
Estaba realmente entretenida pasando las hojas, hasta que me levanté espantada al escuchar cómo se abría la puerta del cuarto.
-¿Haruno? – Oh, oh. Era Kankuro. Su verdadero doctor.
-Ho… hola – dije tímidamente escondiendo la revista detrás de mi espalda.
-¿Qué haces aquí?
-Amm… pasé a saludar a Sasuke.
-Hmp – volví la mirada hacia Sasuke mostrándole la mirada más fría que tenia. Era una de esas miradas que decía a gritos "Di algo y te asesino".
Sasuke sonrió de lado como retándome. Todo esto ante la atenta mirada de Kankuro.
-Bien – sonrió Kankuro – parece que sobro aquí.
-De hecho, ya me voy, Kankuro… así que – dije rodeando a Kankuro para salir del cuarto.
-Nos vemos – se despidió Sasuke – dentro de 5 minutos.
Idiota. Dentro de 5 minutos me las pagaría.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
-Hola – dijo a penas me vio entrar.
-Idiota – le dije haciéndole una seña grosera con la mano.
Sasuke empezó a reírse muy sonoramente ante mi acción, pero se detuvo llevándose una mano a la cabeza.
-¿Qué? – pregunté preparada para llamar a una enfermera por si lo necesitaba.
-Nada, Kankuro me dijo que es normal.
-¿Duele mucho?
Sasuke me miró casi enfadado. Obvio, le dolía mucho.
-Gruñón – bufé.
En ese momento sentí una punzada de arrepentimiento. Como sí… como si todo hubiera sido mi culpa. Me senté a un lado de su cama y le mire preocupada.
-Discúlpame – le dije mirando al piso apenada – yo… por mi culpa te paso esto.
-¿Qué? – Dijo sin inmutarse - ¿Tu me empujaste?
-No. – respondí rápidamente. – Pero te presione para que cruzáramos la avenida.
-Pero eso paso después de haber cruzado…
-Aun así – le interrumpí – he venido más de 5 veces a verte y… no me he preocupado por saber cómo estas realmente.
-Saku…
-Más bien, estuve viniendo para molestar a Karin y…
-Sakura, no…
-Lo siento.
El me miró sorprendido. Le había dicho lo que sentía porque realmente estaba arrepentida, pero aun así yo no podía sentirme mejor.
-Lo siento mucho – grité con más fuerza. Como si así pudiera quitarme la culpa que cargaba.
-No lo hagas – dijo poniendo una mano sobre la mía. – No fue tu culpa…
-Sasuke, si yo no hubiera…
-Debería accidentarme más a menudo – me interrumpió – así te podría ver todos los días de buen humor.
-Estos últimos días me has visto muy seguido…
-Pero siempre estas enfadada por lo de nuestro juego.
-Entiendo – sonreí.
Sasuke me miró con curiosidad por un buen rato.
-¿Debería…?
-¿Qué? – pregunté confundida.
Sasuke me hizo señas con una mano para que me acercara más a él.
-Ya que eres doctora, tal vez puedas…
-Lo que quieras – dije inmediatamente.
-Entonces… – Sasuke me jaló del brazo para que quedara más cerca de él. Cuando estuvimos cara a cara me miró y sonrió de lado. Me tomo de las mejillas sorprendiéndome y consiguiendo que me sonrojara.
Y entonces, nuevamente, me besó.
Esta vez fue más tierno que la vez anterior. Esta vez solo hubo contacto labios con labios mientras sus manos me abrazaban por la espalda con fuerza como queriendo retenerme ahí.
Cuando nos separamos le miré realmente sorprendida.
-¿Por qué…?
-¿Lo hice? – terminó mi pregunta. – porque se me antojo.
-¿Solo por eso? – pregunté enfadada.
-Hmp, me duele aun la cabeza… espero que con esto se me pase un poco el dolor.
-Idiota – dije formando un puño con las manos.
-Si me golpeas tendrás que darme medicina de nuevo.
-¿Medicina? – pregunté bajando el puño.
Sasuke me tocó los labios con el dedo índice. Un beso. Eso era medicina para él. No quería ni imaginarme cual sería su medicina si le dolía alguna otra parte de su cuerpo como su brazo o su pecho.
-Sasuke – dije mirando a otro lado ocultando mi sonrojo - ¿Y tu familia? – era pésima cambiando de tema, todos lo sabían.
-Hmp, no tengo ni idea.
-¿No les has hablado?
-No.
-¿Porqué?
-Alguna veces me ausento de sus vidas por un buen rato y a ellos no les preocupa. – Dijo sin perturbarse – después, cuando ya esté mejor, les diré de mi accidente.
-Bien – suspiré – debo irme.
-¿Te espero 10 o 15 minutos?
-No volveré – dije mostrándole la lengua – nos vemos mañana.
-Karin puede regresar – dijo en tono medio amenazante.
-Se acabó la hora de visitas – sonreí orgullosa de que mi plan funcionó a la perfección.
Sasuke me miro divertido y no pudo ocultar una hermosa sonrisa. Y gracias a esa hermosa sonrisa pude estar feliz el resto del día. Y justamente con esa sonrisa soñé esa noche.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
-Buenos días – dije sonriente a la mañana siguiente cundo entraron los primero pacientes al consultorio.
-Haruno – escuché que me llamaron desde la puerta.
-Adelante – dije volviendo mi mirada hacia esa persona. –… ¿Karin? – ¿Qué hacia ella aquí? – ¿paso algo con Sasuke? – pregunté levantándome de mi silla asustada.
-No – respondió seria.
-¿Entonces…?
-¿Podemos hablar?
-En realidad, tengo trabajo – dije sin quitar mi expresión de sorpresa.
-No tomara mucho tiempo – aseguró.
-De acuerdo.
-Sasuke y tú… - comenzó.
-¿Si?
-¿Están juntos?
-¿Juntos?
Esa pregunta me hizo sonrojarme demasiado, pero sobre todo, me hizo pensar. Este juego terminaría cuando Sasuke fuera mi esposo, el cuarto. Entonces, Sasuke y yo, ¿Qué éramos?
-¿Por qué la pregunta? – pregunté evitando responder.
-Nada mas era curiosidad.
-Tengo entendido que… estas saliendo con…
-Rui – me interrumpió – ¿cómo lo sabes?
¡Rayos! Que torpe – pensé cerrando los ojos.
-¿Sakura?
-Bueno, es que Ino me dijo que te había visto con un chico. – mentí.
-¿Ino? – Preguntó sorprendida – ¿aun le ves?
Asentí.
-Pero entonces, ¿Sasuke…?
-Creo que ya es hora de que te vayas, Karin – dije rápidamente – debo comenzar con mi trabajo.
-Bien, iré a ver a Sasuke.
¡No! – quise gritarle.
-¿Para qué…? – dije poco antes de que saliera, pero ella no me escuchó.
Y ¿Qué era lo que yo sentía ahora, celos?
Me senté en mi silla y saque mi celular de mi bolso cuando lo escuché sonar.
-¿Bueno?
-Frentona, ¿estás ocupada? – era Ino.
-Pues…
-¿Podemos vernos a la hora de tu almuerzo?
-No creo, Ino.
-¿Por qué? además debes contarme que paso con Sasuke.
-Ino, es que Sasuke está aquí.
-¿Fue a verte? – dijo con ese tonito de emoción.
-No, el está aquí porque lo atropellarlo e iré a verlo.
-¿Cómo esta?
-Ahora está bien, pero…
-Entiendo, nos vemos en la tarde.
-Espera, Ino.
-¿Qué pasa?
-Necesito que me ayudes.
-¿A qué?
-A saber qué me pasa.
-Tú eres doctora, yo…
-Eso no – le interrumpí – creo que estoy perdiendo.
-¿Perdiendo qué?
-Este juego… Sasuke… creo que me estoy enamorando de él.
-Vaya, que lenta eres.
-Ino, esto es serio.
-Lo sé – suspiro.
-Y no debo enamorarme de él porque… es Sasuke.
-¿Y qué?
-Ino, el me besó…
-¿De nuevo?
-2 veces.
-Bueno, solo pregúntate algo…
-Dime – le incité.
-¿Qué pasara cuando esto termine?
-¿Cuándo termine qué?
-Este juego.
-¿Por qué?
-¿Realmente te casaras con él?
-No lo sé.
-Piénsalo porque… parece que… él se lo tomo muy enserio.
-¿Tú crees qué…?
-Él va en serio, ¿y tú? – Ino colgó.
Maldita Ino, por segunda vez me decía la cruda realidad y me confundía demasiado.
-¿Y ahora qué? – Suspiré.
Una buena pregunta que necesitaba una buena respuesta. Pero ahora, ni yo sabía que responderme. Comenzaba a formular unas cuantas respuestas, pero antes debía saber que pensaba Sasuke. Entonces podría tener la respuesta definitiva.
…
..
.
Caminé velozmente rumbo al cuarto de Sasuke. Esperaba encontrarlo despierto. Cuando entre él estaba solo.
-Hola – me saludo mientras leía una revista vieja - ¿Cómo estás?
-Bien – respondí – Karin…
-Hace poco se fue – suspiro – así que… soy todo tuyo.
Sonreí algo apenada por su comentario. Todo mío. Lo dudaba realmente.
-¿Te sientes mejor? – pregunte acercándome a él.
-Claro – respondió – ¿Cuándo me podré ir a casa?
-Bueno, supongo que aun no.
-Hmp.
-Oye, Sasuke… quisiera preguntarte algo.
-Adelante – dijo dejando la revista a un lado de su cama.
-Tu… ¿tú y yo que somos realmente? – pregunté.
-¿A qué viene esa pregunta?
-Nosotros… esto es un juego, ¿verdad?
Sasuke me miró sorprendido.
-¿Tú crees?
-Sasuke, necesito saber si…
-¿Por qué la duda?
-No quiero sufrir de nuevo.
-¿Crees que yo te haría sufrir?
-No se… pero quiero saber que siento y…
-Sakura, Karin vendrá más tarde – me interrumpió.
-¿Y qué? – dije enfadada.
-Puedes aprovechar para ir a buscar a Rui.
-Cierto – dije sorprendida de no haberlo pensado antes. – Pero eso no importa ahora…
-Es tu oportunidad – me interrumpió – o perderás.
Asentí mientras pensaba que haría ahora, ¿Ir por Rui para ganar y dejar intacto mi orgullo o quedarme con Sasuke? Mi pregunta se vio respondida cuando Karin entro al cuarto de Sasuke.
-Hola – dijo con su voz chillona – Sakura, Sasuke me pidió venir a charlar – dijo emocionada.
-Lo sé – dije asustada.
-Suerte, Sakura – escuché a Sasuke decir antes de salir del cuarto.
¿A dónde iría ahora? Al parecer a Sasuke no le importaba nada más que hacerme dudar.
Pero pensar en Sasuke y Karin toda la tarde no me hacia feliz. Sentía como si estuviera vacía, como si estar sin Sasuke fuera algo fatal para mí. Como si dejarlo con Karin fuera realmente malo.
-Sasuke – susurré.
Corrí de nuevo al cuarto y encontré a Karin sentada muy cerca de Sasuke.
-Sasuke – dije sin aliento – ya sé lo que siento…
Sasuke sonrió de lado.
-¿Qué es Sakura?
-Voy en serio, Sasuke.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
No soy mala, solo que no me gustan mucho los finales rosas xD y pues últimamente tenia en la cabeza la idea de hacer sufrir un poqito a la gente :B pero Sasuke está vivo! Jajaja que haríamos sin él? D:
Échenle la culpa a mi amiga x darme ideas trágicas.
En fin… C: espero que no me odien y tengan una buena semana.
Atte Angiie D' Uchiha (L)
