Los personajes pertenecen a Masashi Kishimoto ;D

SasuSaku (L)

Esta al principio escrito en forma de diario, espero no les confunda porque no supe bien como escribir asi :S

^^ Espero les guste

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

-Di lo que sientas ¡pero dilo ahora!, porque si lo haces después, si dejas que pasen aunque sea unos segundos…puede que sientas otra cosa.-

¡¿Qué acababa de hacer?

¿Acaso era verdad? Yo… ¿yo acababa de decirle a Sasuke que iba en serio?

¡Si, lo hice! Debo de estar muy, pero muy loca para haber hecho eso. Aunque si quería ser sincera, era lo más especial que había sentido en mi vida. Supongo que después de todo hablar con la verdad no es tan malo como parece.

Suspiré pesadamente aun sintiéndome temblorosa por lo que acababa de hacer.

-¡Joder! – me dije a mi misma dándome cuenta de que Karin estaba ahí y había escuchado todo. Sonreí disimuladamente. No me arrepentía de nada. Aun si Karin lo escucho, no me importaría. Lo podía escuchar todo el mundo si quisiera, y no me iba a importar más.

Karin nos vio algo confundida mientras yo seguía apretando fuertemente las manos.

-Yo… – Karin tartamudeó. Se notaba en su cara que no había entendido nada de nuestra corta plática.

-Karin – dijo Sasuke – ¿nos dejas solos un momento?

Temblé ante esas palabras. Aunque me sentía bien por haber hablado con la verdad, prácticamente le acababa de decir a Sasuke Uchiha que le amaba, y ahora ¿qué me diría él?

-¡No tienes porque salir, Karin! – dije antes de que ella se levantara de donde estaba sentada. – Yo tengo que irme.

-Hmp, ¿a dónde? – preguntó muy serio Sasuke.

-No lo sé – respondí nerviosa – por ahí…

Salí del cuarto riendo falsa y estúpidamente para tratar de ocultar mis nervios. En esas cosas era demasiado torpe.

Ahora recordaba muy bien que a Sasuke nunca me le había declarado bien y que con Souta él había sido el que se me había declarado. En mis pocas relaciones que había tenido antes de casarme con Souta no había tenido tantos problemas en declárameles ni en aceptarles.

Tal vez porque sabía que no iban a durar mucho, tal vez.

¿Qué debía hacer ahora? Huir definitivamente no era la respuesta correcta, pero ya lo había hecho y no había vuelta atrás.

Entré corriendo a mi consultorio mientras buscaba mi bolso y mi celular. Lo único que pensaba era en llegar a casa para pensar que haría, tal vez mañana podría ir a visitarle y fingiría que no había pasado nada. Aunque dudaba que mis dotes actorales fluyeran en una noche.

Salí rápido despidiéndome de todos a mi paso. Cuando estuve cerca de la entrada al estacionamiento vi a Kankuro caminar rápidamente hacia mí.

-Uchiha preguntó por ti – me comunicó.

-¿Ah sí? – Dije nerviosa – ¿Para qué?

-No lo sé, pero parecía urgente – respondió ignorando lo que acababa de pasar con su paciente.

Le di las gracias a Kankuro aún con la idea de huir y no darle la cara hasta el día siguiente, pero el remordimiento de conciencia no me dejó avanzar. Conociendo a Sasuke seguramente estaba haciendo corajes y no sería más que un problema para las enfermeras que le asistían por las noches. Caminé de regreso en la dirección que llevaba a su cuarto. Pensé por unos segundos que cara pondría cuando me viera regresar cobardemente a su cuarto. Entré aun con nervios y lo primer que vi fue a él mirándome con una cara que decía a gritos "estoy de mal humor" ¿pero que esperaba? Esa cara, así lucia siempre.

-Decirle a alguien que vas en serio y después salir huyendo no es nada maduro, si eso querías demostrar – dijo con evidente mal humor. Al parecer me había vuelto buenísima para interpretar sus gestos.

-Lo siento – suspiré – estaba nerviosa.

-¿Porqué? – preguntó confundido.

¿Qué responderle? ¿La verdad? ¡Por ti, Idiota! Si claro, eso no estaría bien.

-No lo sé – finalmente respondí – supongo que temo que me digas algo que me desanime o algo parecido…

-¿Me crees capaz de hacerlo?

-Te creo capaz de cualquier cosa – respondí con completa seguridad.

Sasuke sonrió ante mi respuesta. Al parecer ya se estaba poniendo poco a poco de buen humor.

-Kankuro me dijo que preguntaste por mí, ¿pasó algo? – le pregunté apretando con fuerza mi bolso.

-Nada – respondió.

-Bien, entonces me voy – anuncie dándome la vuelta.

-Espera – me detuvo – tenemos que hablar.

Esas palabras… eran eso, simples palabras que estaban haciendo que mi mente reaccionara dándome ideas no muy agradables acerca de lo que nuestra charla trataría.

Me di la vuelta para encararlo. Necesitaba una buena excusa para salir de ahí.

-Karin… ¿ya se fue? – pregunté usando a la zorra como plan de emergencia.

-Hace un rato – respondió sin darle importancia al tema.

-¡Qué lástima! – Fingí tristeza – ella me dijo que hablaría contigo… lo arruiné.

Sasuke arqueo una ceja y me miró confundido. Mi plan estaba dando resultados.

-Sakura, ¿estás tratando de distraerme?

¿O no?

-Para nada – respondí nerviosa mientras agitaba mis manos desesperadamente.

-Entonces…

-¿Pero sabes qué? Tengo que irme – dije saliendo rápido del cuarto y cerrando la puerta a mí paso.

Ahora si, al menos esta vez estaba segura de que él sabría que hui, así ya no atormentaría a nadie porque ya sabría que el problema era él. Y si no lo sabía, mis sospechas estarían confirmadas: padecía de idiotez en grado máximo.

Me subí al coche y suspiré un par de veces. Esto no iba nada bien.

En mi casa pensé y pensé demasiadas cosas, pero nada me era útil en ese momento. Esa noche el sueño fue lo último que llegó a mí.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

-¿Huir? Mmm si, si, eres muy inteligente.

-Gracias Ino, ¿Qué sería de mí sin tu sarcasmo?

-Hay Sakura – suspiró Ino llevándose una mano a la cabeza mientras negaba con esta constantemente – Haber – dijo algo enfadada – ¿Quieres que te vuelva a pasar lo de Souta?

-¿Qué? – pregunté confundida.

-Que otra te lo quite – respondió.

-No, pero…

-De acuerdo – me interrumpió – y, ¿lo dejaste solo con Karin?

-Pero… ¡estúpida! – me dije a mi misma.

-Si vas a hacer algo, hazlo bien – me reprendió. – Sasuke tuvo razón en algo, debes madurar para estar segura de lo que quieres.

-Ino, madura creo que soy… pero tengo miedo.

-¿A qué?

-Souta – respondí – no quiero que vuelva a pasar lo mismo.

-¿Por qué crees que te pasara lo mismo?

-No lo sé – respondí bajando la mirada – tengo miedo.

-Haber, le dijiste que ibas en serio, ¿no? – Asentí – eso quiere decir… que vas en serio aun en contra de todo, ¿verdad? – Asentí de nuevo – Eso incluye tu miedo y tu ex esposo. Sakura, no puedes vivir toda la vida con miedos.

-Pero…

-¿No confías en Sasuke?

-No lo sé – grité – quiero creer que sí, pero no sé.

-¿Por qué no? Debes ir con un psicólogo – me aseguró.

-No juegues – dije llevando una mano a su boca para callarle – esto es serio…

-Lo sé – dijo apartando mi mano de su boca – lo mío también.

Suspiré. Esta vez ni hablar con Ino me estaba sirviendo de mucho.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Esa mañana cuando llegué al hospital, una noticia me tomó por sorpresa.

-Sasuke saldrá mañana.

Miré a Kankuro casi segura de que mi rostro mostraba una clara mezcla de sorpresa y desilusión. Si él salía ¿cómo le haría para verle con la misma facilidad que antes?

-¿De verdad, Kankuro?

-Claro – respondió sonriendo satisfecho. – Él ya está mejor, no hay motivo para que se quede aquí encerrado más tiempo.

-Que bueno – sonreí falsamente.

-Le iré a dar la noticia – dijo caminando en dirección a la habitación del idiota.

-Espera – le detuve – ¿Puedo acompañarte?

Quería ver la cara del amargado mientras le daban la noticia, pero no quería ir sola. No le daría la oportunidad de que me reclame.

-Desde luego – Kankuro me ofreció su mano para que ambos fuéramos a darle la "gran" noticia a don amargado.

-¡Doctor Kankuro! – escuchamos que alguien hablo a nuestras espaldas.

-¿Pasa algo? – preguntó preocupado a una enfermera.

-Sí, el paciente que llegó anoche acaba de despertar – dijo muy nerviosa la enfermera.

-Entiendo – dijo siguiéndole – Sakura, ¿te puedo pedir un favor? – me preguntó apresurado.

-Claro – respondí.

-Dale la noticia a Uchiha, yo le explico más tarde los cuidados que debe tener – hablaba con prisa – te veo después, gracias.

Sin esperar una respuesta mía, Kankuro camino apresurado seguido de la enfermera y yo me quedé ahí parada. Ahora si estaba en problemas.

Me paré en la puerta de Sasuke y suspiré. Esto era algo que ya había hecho antes muchas veces. Darles de alta a algunos pacientes no era nada nuevo para mí, pero pensar que era a Sasuke Uchiha… me ponía… ansiosa.

Entré a su cuarto aun nerviosa y le encontré leyendo un libro. Cundo se percató de que era yo la que estaba ahí dejó el libro en su regazo y me miró aun sorprendido.

-¡Buenas noticias! – dije antes de que él hablara – Hoy sales del hospital.

-Hmp, pensé que venias a decirme algo "más" emocionante – volvió a tomar el libro entre sus manos.

-¿No te parece emocionante al fin salir de aquí?

-No ahora que quiero quedarme aquí – respondió.

-¿Quieres quedarte aquí en el hospital?

-Si – increíble.

-¿Por qué?

-Digamos que ahora me agrada estar aquí – respondió encogiendo los hombros.

-Digamos que si no me das una buena razón, te juro que no te creeré.

Sasuke me miró mientras pensaba seguramente sí debía o no decirme sus motivos.

-Hmp, me gusta estar aquí porque solo aquí te puedo ver cada que vienes a acosarme – ¿acosarle? Querrá decir visitarle.

-Muy gracioso, pero mañana sales – me burlé dándome la vuelta para salir de ahí.

-Hmp, Naruto y los demás se acaban de ir.

-¿Vinieron? – dije sorprendida.

-Ino se los contó.

-Obvio.

-Sakura, creo que aun debemos hablar… – dijo cambiando el tema.

-Sí, pero luego – dije sin mirarle.

-¿Cuando?

-Algún día – y patéticamente, hui de nuevo.

-Algún día – escuché a Sasuke suspirar mientras cerraba la puerta.

Tal vez, cuando ya tuviera el valor.

..

.

Llegar muy cansada de trabajar en un día miércoles es cuando piensas que el sillón más incómodo de la casa es el mejor lugar para tirarse a dormir.

-Qué lindo sillón – repetía mientras sentía mis ojos cerrarse lentamente.

Había tenido una muy larga y cansada mañana llena de pacientes heridos, enfermos y demás.

Mis pies me dolían demasiado y en ese momento la cabeza me estaba matando. No había tenido un buen día para rematar. Me había levantado demasiado temprano esperando encontrar a Sasuke antes de que saliera del hospital, pero solo me encontré con unas enfermeras limpiando el cuarto en el que él había estado por unos días.

El idiota de había ido sin darme tiempo a despedirme de él.

Y sin duda alguna, una de las ventajas que su partida había traído era que podía salir de mi consultorio sin temor a encontrarme con una pelirroja de voz chillona. Sí, eso lo compensaba todo.

Sentía como poco a poco me iba quedando dormida en ese incómodo sillón, pero no tenía muchos ánimos de caminar hacia mi cama. Eso significaba 20 segundos menos de sueño, segundos que de por sí ya estaba desperdiciando mientras calculaba el tiempo que perdería en llegar a la cama.

El torpe ruido de los coches acelerando cerca de mi casa era como un arrullo para mí y así era como evitaba pensar que haría con ms problemas.

….

Antes pensaba que no había nada peor que un paciente gritando y gritando de dolor al que la anestesia no le servía de mucho, pero lo cierto era que no había nada peor que ser levantada a las 5 de la mañana por el ruidoso despertador que se había aliado con alguien que llamaba a mi celular.

Y que ese alguien fuera Ino Yamanaka con sus fuertes gritos.

-¿Qué? – dije enfadada contestando el celular mientras revolvía mi de por sí ya despeinado cabello.

-Buenos días – escuché a Ino agitada.

-¿Qué tienen de buenos? – Dije aun molesta – ¿Qué estás haciendo?

-Ejercicio – respondió – tú eres doctora, deberías saber que es bueno correr en las mañanas.

-Sí, lo es – acepté – bien por ti que lo haces.

-En fin, vayamos por la tarde a casa de Sasuke.

-Imposible – dije de inmediato.

-¿Por qué no?

-Trabajo, ¿recuerdas? – Esperaba que Ino no estuviera enterada que salía del trabajo a las 6:30 de la tarde.

-No tardaremos – me aseguró.

-Ino…

-¡Vamos! Te veo en tu casa a las 7 – colgó.

Perfecto, ¿el destino estaba en mi contra o qué?

Un buen día. Había sido una buena mañana igual a las demás, solo que con menos trabajo del que acostumbraba.

-Un día libre de accidentes, ¿verdad? – le platiqué a una enfermera que estaba entrando al baño justo cuando yo iba de salida.

-Al parecer, si – respondió sonriente.

-Quisiera que diario sea así – me dije a mi mima mientras iba de regreso a mi consultorio.

Por la tarde salí a almorzar con Kankuro y otros doctores y enfermeras quienes discretamente me preguntaron de mi relación con Sasuke. Afortunadamente Kankuro estaba ahí y recordó nuestra feliz adolescencia cuando todos éramos jóvenes y muy amigos. Dándole a entender a las enfermeras que nada pasaba. Eso me hizo recordar que precisamente para evitar interrogatorios sobre mi vida personal, era por lo cual no me relacionaba demasiado con mis compañeros de trabajo.

Suspiré de alivio cuando ellas cambiaron el tema.

Cuando al fin estuve en mi coche rumbo a casa no podía dejar de pensar en la cómoda cama que me esperaba a mi llegada. La recordaba rosa, mullida y perfectamente suave para mí. Me estacioné con la única idea de entrar a mi casa y tirarme a dormir. Eso era lo que mejor se me daba hacer, dormir.

Bajé del coche y me encaminé a la entrada de mi casa cuando noté a una rubia parada frente a mi jardín observando impaciente todos lados.

-Frentona – gritó – llegas tarde.

Maldije internamente a mí y a mi torpe memoria.

-Ino, estoy cansada – dije fingiendo exageradamente mas cansancio del que padecía.

-Exageras – gritó – vamos.

Ino me tomo del brazo y prácticamente me arrastró hasta su coche. Tenía una adorable mejor amiga.

Arrancó el coche y subió el volumen de su música. Solo supe que habíamos llegado a casa de Sasuke cuando ella me removió para que despertara.

-Llegamos – me informó – y no finjas más que estás dormida porque esos ronquidos son más falsos que el cabello de Karin.

Reí ante la comparación de Ino mientras salía del coche para no quedarme dormida de nuevo. Me sorprendió ver que no reconocía el lugar en el que estábamos. Esperaba ver el edificio en el que estaba el departamento de Sasuke, pero solo me encontré con una casa enorme cuya fachada se me hacia familiar.

Ino tocó el timbre unas cuantas veces antes de que Sasuke abriera la puerta.

-Buenas noches – nos saludó.

-Buenas noches, Uchiha – respondió Ino.

-¿Cómo sigues? – pregunté observándole fijamente.

-Bastante bien – respondió.

-Me alegro.

Cuando entramos al lugar siguiendo a Sasuke hasta un jardín, fue cuando me di cuenta de que estábamos en la casa en la que vivió de joven. La casa de los Uchiha.

No me sorprendió mucho encontrarme a Naruto y Hinata, Gaara, Matsuri, Shikamaru, Temari y por supuesto, Sai quien sonrió de alegría al ver a su esposa Ino conmigo.

Estaban todos reunidos en el jardín como cuando éramos jóvenes y festejábamos nuestros logros personales y como equipo.

Tal y como esperaba, el alcohol fue nuestra bebida principal. A pesar de que Ino me había asegurado que no tardaríamos, no podía evitar mirar seguido el reloj de Sasuke. La última vez que lo había visto aun sobria, eran las 10 de la noche. Esa noche iba para largo.

-Buenas noches – escuchamos a alguien que acababa de llegar.

-Itachi – saludó Naruto. El hermano mayor de Sasuke quien era físicamente muy parecido a él, solo que menos amargado y más serio.

-¿Qué haces aquí? – dijo serio Sasuke. No era pasado por alto el hecho de que todos sabíamos que a pesar de ser hermanos su relación no era nada buena. De hecho parecía que hasta se odiaban.

-¿Mamá y papá no están? – preguntó ignorando el mal genio de su hermano.

-No, están de viaje – respondió.

-¿Y has hecho una fiesta?

-Fue idea nuestra – intervino Naruto – estamos celebrando que Sasuke salió del hospital.

-¿Estuviste en el hospital? – dijo Itachi sorprendido.

Acababa de comprobar lo que había dicho Sasuke una vez. Su familia siempre era la última en enterarse de las cosas que le pasaban.

Naruto le contó a Itachi lo que había pasado como si él lo hubiera presenciado todo. Itachi permaneció el resto de la noche con nosotros.

Como era ya costumbre, poco a poco se fueron yendo los demás dejándonos solos a mí, Sasuke, Ino y a Itachi y Sai quienes ya estaban casi sin conciencia.

-Ino – dije mientras ella y Sasuke bebían de su copa y contándose chistes y otras boberías – ¿A qué horas nos vamos?

-Espera – respondió – tú me llevaras a mi casa porque no creo poder manejar así y Sai menos.

-Pero Ino, es tarde y sólo has tomado 2 copas.

-Lo sé – respondió – pero pienso beber más.

Suspiré entre cansada y enfadada. Ino ya me las pagaría después. Había elegido un mal día y mala compañía para beber. Debía reconocer que la plática no era nada aburrida, hasta estaba muy satisfecha de que hablaran de cosas graciosas y nada que me pusiera tensa por estar en casa de Sasuke, pero aun así, se estaba pasando de mi horario regular de dormir y eso no me hacia feliz.

La plática continuó, y cuando lo noté, Ino ya estaba tirando indirectas para mí y pasa Sasuke.

-¿Acabaron su juego? – preguntó de repente. Su voz ya se escuchaba bastante cambiada.

-No – respondió Sasuke.

-Interesante – murmuró – ¿Qué pasó con Rui? – me preguntó.

-Es verdad, aun debo hablar con él – recordé.

-Te dije que él no me gustaba para ti – dijo Sasuke mientras terminaba de rellenar su copa.

-Pero…

-Deja eso ya, no importa – gritó.

-A mí sí me importa – le gruñí.

-¿Por qué? – preguntó curioso.

-Tengo que ganar.

-Olvida eso.

-Pero…

Ambos nos sobresaltamos cuando escuchamos a Ino caer al sillón inconsciente. Afortunadamente no había nadie junto a ella. Y de la nada nuestra agradable velada se convirtió en algo tenso.

-¿Te estás dando por vencido Uchiha? – pregunté mientras buscaba mis cosas.

-Por supuesto que no –respondió – pero tú…

-Si dejamos este juego, ¿Quién gana?

-Yo – dijo sin pena alguna.

-Entonces no lo dejo – dije completamente segura.

-Por favor, no te va a matar perder una vez en tu vida.

-¿Y a ti sí?

-De acuerdo – me interrumpió – es un empate.

-No te noto muy seguro de eso – le comuniqué.

-Por supuesto que no lo estoy – gritó.

-Entonces seguiré.

-Con él no – me advirtió.

-Eso ya no te importa a ti.

-Claro que sí, me importas tú.

-Entonces seguiré. – Repetí – a mí me importa esto y si a ti te importo yo, entonces déjame seguir.

Sasuke me miró furioso. En su mirada claramente decía que no debía seguir, pero ¿cuando había hecho caso de algo que él me dijera? Nunca. Así que nuevamente, no le haría caso.

-Hasta luego – dije tomando mis cosas y las de Ino. Levanté a Sai para que me ayudara a llevar a Ino al coche y finalmente fui su chofer mientras iba insultando todo lo que encontraba en mi camino. Nada había acabado bien.

Me parecía tan patético que estemos jugando algo que tendría fin hasta que Sasuke fuera mi "esposo" cuando ni siquiera había tenido el valor de hablar con él para aclarar nuestra situación.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

-Necesito hacer algo ya – le dije a Ino al día siguiente mientras desayunábamos – ¿sabes cuantos días me quedan? – Ella negó – me quedan exactamente 3 días y ni siquiera me había dado cuenta.

-¿No le habías pedido a Sasuke una semana más?

-Si – respondí – y ya pasó.

-Bromeas – dijo espantada – ¿De verdad?

-Por desgracia – admití – perdí demasiado tiempo del que contaba.

-¿Qué harás?

-Estoy pensando – le dije.

-¡ni siquiera has hablado con Sasuke! – perfecto, ahora ella también parecía estar de su lado.

-Ino…

-Hazlo ya y déjate de niñerías – gritó dejando su taza de café en la mesa.

-Mañana – le aseguré tratando de convencerme más a mí que a ella. – Mañana lo haré.

Muy al contrario de los días anteriores, esta no había sido una buena mañana. Había regresado a esos días en los que pasaba todo el día pensando que haría con Sasuke Uchiha. Esto comenzaba a fastidiarme. Me sentía más que cansada de pensar como le haría para solucionar mi vida.

Habla con él – me mandó en un mensaje Ino.

Como si fuera tan fácil.

Aunque ciertamente la idea de dejar esa estupidez de juego era muy tentadora. Posiblemente hablar con él para cancelarlo no era mala idea.

Cuando la hora de ir a casa llegó, tome un camino diferente al que acostumbraba. Desde el día en que se accidentó Sasuke no había ido al centro comercial a hacer compras y ya casi no me quedaba mucho para hacer una cena decente.

Metí en el carrito de supermercado varias cosas sin fijarme bien de que eran, pero a simple vista las consideré importantes.

-Creo haber escuchado anoche que odiabas salir de compras.

En ese momento recordé que cuando recién había regresado Sasuke alucinaba su voz en todas partes. Justo como en ese momento en el que tomaba una caja de galletas de chocolate, escuché una voz muy conocida quien me recordaba que odiaba salir de compras.

-Sakura, ¿ya no lo odias? – entonces había escuchado bien, no estaba alucinando. No era difícil adivinar quién era.

-Sasuke, creí que odiabas… espera, tú odias todo – le dije encarándole. Pero la persona que me había hablado, no era la que esperaba ver.

-¿Sasuke?

-¡Itachi! – dije apenada.

-Exacto – dijo sonriéndome a pesar de mi terrible confusión – ¿ya vas a cenar? – preguntó observando mis compras.

-Sí, aun no se qué cenaré, pero ya es hora de cenar.

Itachi se quedó pensativo unos segundos y después se acercó a mí rápidamente.

-Te invito a cenar.

Me paré en seco al escucharle. ¿Cenar, nosotros?

-Pero… yo….

-Vamos, vivo muy cerca de aquí…

-¿En tu casa, con tu familia? – pregunté aun dudando.

-Mi esposa está de viaje también – respondió.

-Entonces no creo que…

-Vamos – insistió – ¿aceptas?

Estuve a punto de considerarlo, pero algo me impedía hacerlo. La duda me estaba matando, nunca había tenido una buena relación con él, así que ¿Por qué estaba haciendo eso?

-Lo siento – dije finalmente – pero acabo de recordar que ya había quedado de cenar con Ino.

Itachi me miro de una manera que no pude reconocer. Pero su mirada sin duda alguna me daba miedo.

-Sé lo de su juego – dijo luego de unos minutos en silencio.

-¿De qué hablas? – eso me puso nerviosa.

-Sasuke y tu, la apuesta…

-¿Cómo lo sabes? – pregunté asustada.

-Escuché su disputa de anoche.

-¿No te enseñaron que es de mala educación escuchar conversaciones ajenas?

-No es mi culpa, ustedes estaban hablando muy fuerte – respondió – ahora dime, ¿en qué consiste?

-Creí que lo habías escuchado.

-No todo.

-Lástima – dije dándome la vuelta para huir. – Como sea, el juego esta cancelado.

-¿No puedes cumplir tus promesas, cuñada?

-¿Ahora tu también? Es que acaso ¿todos los Uchiha me retarán?

-Si mi hermano se opone a que sigas con esto, yo me opongo a que lo dejes.

-El trato no es contigo.

-Pronto formaras parte de esta familia, así que el trato si es conmigo.

-Lo dudo mucho, además ¿qué quieres decir con lo de "parte de esta familia"?

-Mi estúpido hermano te quiere – respondió – eso es más que obvio.

-Tu…

-Entonces, ahora yo te reto.

-Olvídalo – dije caminando hacia el lado contrario al de él.

-¿Apostamos?

¿Es que nunca aprendía la lección? Con los Uchiha no convenía jugar.

-Hasta luego – grité huyendo rápido de ahí.

Huir se me había vuelto costumbre, aparentemente.

Levantarme insultando al despertador ya no era algo que hacía muy a menudo, pero aun lo hacía, y se me daba muy bien.

Bañarme con agua fría para quitarme el sueño y la flojera que me dejaba el no dormir por andar pensando en Sasuke Uchiha era nuevo en mí. No era la primera vez que me dormía y amanecía pensando en él. Prácticamente lo estaba haciendo desde que acepté el juego que el impuso, pero aun así me seguía sorprendiendo por la insistencia de mi cabeza de recordármelo diario. Me pasaba la mayor parte del día pensando en él y en esa increíble sonrisa que me mataba.

Estaba segura de que podría quedarme todo el día a su lado viendo esa sonrisa. Y es que él no sonreía casi nunca. ¡Realmente estaba amargado! Pero al menos me consolaba saber que cuando estábamos juntos, él sonreía. Y me había dado cuenta de que lo hacía a propósito para entorpecerme. Disfrutaba haciendo eso, lo había notado.

Después de darme un baño con agua fría y secarme el cabello busqué la ropa que me pondría para ir a mi trabajo. No sería una tarde normal ya que Sasuke iría a visitarme. Al menos eso había escuchado Ino cuando le había visto platicando con Naruto en el centro comercial.

Salí de mi casa sonriendo a la nada. Me sentía tan patética, pero me sentía realmente bien. Trabajé como siempre pero mirando constantemente a mi reloj maldiciendo a las horas por pasar muy lentamente.

Cuando finalmente llegó la hora de salir me llegó un mensaje. Esperaba totalmente que fuera de Sasuke, pero para mi desgracia no fue así.

"Te quedan dos días, habla con él y pídele aunque sea una semana más" – era Ino.

Caminé hacia mi coche mirando fijamente a todos lados por si veía el coche de Sasuke cerca. Pero no vi ni su coche, ni a él. Así fue por lo menos durante unos 5 minutos en los que solo veía mi reloj y a mis alrededores.

Seguramente Ino se había equivocado. No sería la primera vez.

Suspiré mientras entraba al coche resignada. El remordimiento por haberme portado tan estúpida esperando algo que no llegó me hizo sentir realmente tonta.

Arranqué el coche y estuve a punto de echarme en reversa para salir del estacionamiento, cuando escuché a alguien golpear el vidrio de mi ventanilla. Me sobresalté y casi pegó un grito, pero el ver que se trataba de Sasuke provocó que regresara de nuevo esa estúpida sonrisa a mí.

-¿Me estabas esperando? – preguntó algo agitado.

-Para nada, no sabía que vendrías – mentí.

-Hmp.

-¿Qué haces aquí? – dije aún sorprendida.

-Sígueme con tu coche. Manejaré despacio, así que no seas tan torpe y sígueme a mí.

Asentí obedientemente a lo que él me ordenó. No fue la manera nada amable en que me lo dijo lo que me hizo obedecer, más bien fue el hecho de que se trataba de él.

Me sorprendió por completo cuando vi que efectivamente manejaba a un ritmo considerable, y más cuando vi que se estacionó en un lugar muy conocido por mí.

-¿La escuela? – pregunté cuando bajé del coche.

-Sip – respondió – tengo algo que hacer aquí.

-¿Algo? – Repetí – ¿aquí, en la escuela?

-Si – repitió.

Sasuke sacó una linterna de su cajuela y una mochila.

-Parece emocionante – dije observándole. Realmente me sentía como en una película de un par de adolecentes que irrumpían en un cementerio para la broma de halloween. Y esta era la escuela, algo que en la adolescencia considere peor que un cementerio o la prisión.

Sasuke caminó hasta llegar a la parte trasera de la escuela e iluminó el lugar con su linterna. Entonces movió un poco unas cajas que estaban arrinconadas y señaló un hueco que había en la pared.

-¿Pensaste que saltaríamos la barda? – preguntó al verme con cara de confusión

-La verdad, si – respondí apenada.

Sasuke se rio ante mi comentario pero me ayudo a entrar por el hueco.

Cuando ambos estuvimos adentro recorrimos ese lugar al que no había entrado en años. Sasuke me pidió que no hiciera ruido y nos sentamos bajo el árbol en el que solíamos pasar el rato en nuestra adolescencia.

-Sasuke ¿por qué…?

-Tengo una buena explicación para esto – dijo mirando a la nada – Sakura, creo que llegó el momento de aclarar las cosas.

-¿Qué quieres aclarar? – dije nerviosa.

-Todo – respondió – aquí estamos encerrados y no puedes huir, así que…

-Sasuke, no tenias porque hacer esto, yo ya sé lo que haré…

-Pero siempre huyes.

-Es que…

-Ni siquiera pudimos hablar en mi casa porque te fuiste antes de que aclaráramos que pasara con el juego y…

-Hablando de eso – le interrumpí – Itachi me dijo que…

-¿Hablaste con él? – se exaltó.

-Sí, y me reto a terminar esto, como te prometí…

-Quiere decir que yo te pedí que lo olvidaras y te negaste, pero a Itachi si le haces caso…

-No – respondí rápido – Es que…

-Y nuevamente cambiaste el tema de conversación.

-¡Sasuke!

-Sakura, ¿Cuánto tiempo más vas a evitar nuestra plática? – preguntó de repente.

-Sasuke – dije apenada – por favor, ahora no.

-Ahora no – repitió – ¿y cuándo?

-Sasuke, es que yo no…

-Sakura, yo te quiero y lo sabes – aunque esas palabras las dijo con fuerza en su rostro por primera vez vi sinceridad completa hacia mí. Sin burlas, bromas o algo parecido. Solo éramos Sasuke y yo como dos personas que se querían y querían que todo funcionara. Pero ¿Cómo hacerlo, como decírselo? Si ni siquiera podía ser sincera conmigo misma.

Él no habló más. Era evidente que estaba esperando una respuesta de mi parte.

-Dijiste que ibas en serio – reconoció – ¿Era mentira?

-No – respondí – jamás inventaría eso, pero…

-¿A que le temes?

-Ya me divorcié una vez, ¿recuerdas? Tengo miedo de que…

-No te haré daño – me aseguró.

-Sasuke…

-Te quiero y quiero ser tu cuarto esposo… como te prometí.

-¿Es solo por eso? – Pregunté – ¿por nuestra promesa?

-No – respondió – te equivocas. Yo te prometí eso porque así lo quiero.

-Pero tú dijiste que siempre cumples tus promesas, ¿estás haciendo esto solo por cumplir una promesa?

Él negó de nuevo.

-Estoy haciendo esto porque te amo y… oye, yo estaba en Corea, si no te quisiera no habría regresado ni te hubiera mencionada nada de esto, ¿o sí?

-Lo sé – asentí – pero no me dijiste porque querías que siguiera con este juego…

-Si te lo dije – aclaró – te dije que quería que salieras de esa aburrida vida que llevabas, y creo que lo lograste.

-¿Tú crees?

-Lo creo – respondió – Mientras buscabas a esos tipos tu vida cambio. No hacías lo de siempre, te di un pasatiempo y…

-¿Y? – le incité a que continuara.

-No eras la única que estaba jugando – me aseguró.

-¿A qué te refieres?

-No voy al gimnasio diario, Sakura.

-Sigo sin entender…

-Mientras tú buscabas a los otros tipos, yo trataba de ganarme de nuevo a mi padre.

-¿De nuevo?

-A mi papá no le agradaba mucho que me fuera a Corea, así que en estos días tuve que trabajar para demostrarle a mi padre que no me había ido en vano.

-Creí que me habías dicho que podías trabajar en casa. – recordé.

-Y eso hacía, trabajaba también en mi casa para poder hacer un buen trabajo y que él me reconociera como alguien responsable.

-Así que esto solo fue un pretexto para…

-Te dije que buscaras a los otros tres para darme tiempo a que yo me ganara a mis padres, y cuando ellos me consideraran completamente responsable… les diría que me casaré contigo.

-¿Eso será ahora?

-Sólo estoy esperando tu respuesta.

Eso me dejó confusa. Quería mi respuesta, la necesitaba ya. El estaba pensando siempre en los dos. Entonces…

-Ya sabes mi respuesta – Sasuke me miró sorprendido.

-¿Es un "no"?

-Es un tal vez – respondí sonriéndole.

-¿Por qué tal vez?

-Porque aún no termina nuestro juego – le respondí – cuando haya acabado te responderé.

-Entonces tienes un día – dijo burlón.

-¿Significa que ya no te enojaras si lo hago?

-Un día – repitió más serio – estoy interesado en tu respuesta.

-Suficiente – dije dándole un corto beso en los labios.

Ahora estaba segura de lo que haría.

Esa noche descubrí que pasarse toda la noche recordando anécdotas con Sasuke era muy divertido.

Sobre todo por la oportunidad de estar con él. ¿Qué más podía pedir?

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Este era mi nuevo y definitivo plan: comenzando desde cero, y esta vez comenzar bien.

Un nombre largo, según Ino.

Cite a Sasuke en un restaurante para las 8 de la noche. Era un lindo viernes en el que le había pedido a otra doctora que me cubriera el día. Era el último día de la apuesta y tenía que conseguir la foto con Rui. Subí a mi coche y miré la hora en el tablero. Las 8 de la mañana.

-¡Perfecto! – me dije a mi misma. Tenía exactamente 12 horas para estar lista.

Manejé casi con la velocidad descabellada de Ino y llegué a la calle donde vivía Karin a las 8:20.

Un último suspiro antes de bajar del coche y estaba lista para poner el plan en acción.

Asomé a ambos lado de la calle antes de cruzar. Me paré justo en la puerta del departamento y medité mi plan antes de tocar la puerta. Toqué 1, 2,3 y 4 veces y nadie respondió. Me pregunté si estarían durmiendo, pero según Sasuke me había dicho Karin trabajaba desde las 7:00am.

Bajé la mirada sintiéndome observada, posiblemente Karin si estuviera en casa pero prefería hacerse la ocupada. Pero esa sensación aun siguió ahí.

Volví a tocar la puerta ya desesperada y nadie abrió.

Me sorprendió cuando sentí a alguien detrás de mí y volví la cabeza rápido para ver de quien se trataba.

-Bueno días – saludé a la anciana que estaba ahí parada observándome curiosa.

-Espero que no seas una de esas amiguitas del joven Rui, porque los vecinos estamos más que cansados de sus escándalos.

-¿Amiguitas? – pregunté mirándola confundida.

-Sí, ya sabes… sus aventuras.

-Bueno, en realidad solo soy una amiga de… Karin – mentí.

-Pobre muchacha, deberías decirle que le están viendo la cara de tonta – dijo con un tono de lastima.

-Lo haré – le aseguré – Gracias.

Regresé a mi coche y ya adentro saqué mi celular de mi bolsillo y le mande un mensaje a Ino: "cambio de planes, ¡te necesito cerda!"

.

Por suerte había aprendido que siempre se necesitaba un "plan B". Obviamente ya tenía uno… o eso pensaba.

-No puedo creer que este coqueteando con esa tipa – gritó Ino.

-Cállate cerda – le dije – nos oirá alguien.

Era evidente que estar revueltas entre la multitud de aquel bar, al que sabíamos frecuentaba Rui, no era buenísima idea.

-¡¿Lista, Frentona? – preguntó Ino.

-Creo que sí – respondí.

Me acomodé mi corta falda azul y mi blusa blanca. Tragué saliva mientras veía a Rui con otras chicas coqueteando. Aun así, tragué todos mis nervios y llegué hasta él.

-Disculpa – dije con la voz más tierna que se me ocurrió.

-¿Si? – respondió escaneándome de pies a cabeza.

-¿Podrías hacerme un favor?

-El que quieras – ahora comprendía mejor el porqué engañaba a Karin, el tipo tenía una linda sonrisa que fácilmente conseguía derretir a cualquier chica. A cualquiera que no conozca a Sasuke Uchiha, claro. Y claro, Karin ya había perdido las esperanzas con Sasuke, así que no le quedaba más remedio que aguantar a Rui.

-¿Podría tomarme una foto contigo? – pregunté inocentemente.

-¿Por qué? – se notaba en su cara la confusión.

-Es que te pareces tanto a un amigo mío – mentí agradecida por haberle prestado atención a Ino.

-Claro – dijo más tranquilo.

Saque mi cámara de mi bolsa. Eso estaba funcionando. Solo un clic y seria libre al fin. Seria rápido, sería perfecto.

Me acomode bien a su lado esperando a que la cámara hiciera su trabajo. Ver el flash que soltó la cámara fue como ver la luz que daba la entrada al paraíso.

-Listo – sonreí observando la foto.

Estaba tan emocionada. Eso sin duda fue fácil…

-Gracias – le dije sin verlo a la cara y dándome media vuelta. Alce el rostro buscando a Ino quien estaba sentada y cuando me vio con la cámara sonrió en gesto de aprobación.

-Espera – sentí unas manos que me tomaron del brazo deteniendo mi huida.

-¿Si? – dije nerviosa. ¿Sospecharía algo?

-Ya tienes lo que querías, ¿Qué obtengo yo?

-La satisfacción de saber que saliste bien en una foto ¿no es suficiente? – balbucee nerviosa, demasiado nerviosa.

-Yo creo que no – dijo acercando peligrosamente sus labios a los míos.

¡Corre! Sakura, corre. Pero mi cuerpo no respondía como esperaba y sus labios de él sí. Poco a poco estaba cada vez más cerca. Metí mis manos entre nosotros para empujarlo y que ni siquiera lo intentara, pero no tuve la suficiente fuerza como para lograr apartarlo mucho de mí.

Cerré los ojos con fuerza tratando de ignorar lo que creía inevitable. Y justo cuando pensé que sería demasiado tarde, sentí como se apartaba rápida y bruscamente de mí. Abrí los ojos aasustada, ¿pasó algo o por que se había alejado así? Mire a todos lados encontrándome con Ino demasiado asustada.

-Ino… ¿Qué?

-Sakura – dijo nerviosa – Iba camino a ayudarte, pero entonces Sasuke llegó de quien sabe dónde y… eso – terminó señalando un tumulto que rodeaba algo.

Caminé sintiendo mi cuerpo helado por los nervios. Ese idiota ¿Qué habría hecho?

Y lo vi, era tan obvio. Sasuke lo había apartado de mí y justo como lo había pensado aunque no haiga querido aceptarlo, se estaban peleando. Más bien, Sasuke le tenía agarrado del cuello de la camisa y le estaba golpeando.

Pegué un grito muy alarmada, consiguiendo que Sasuke dejara de golpear a Rui. Le miró una vez más y después le empujó consiguiendo que cayera al piso.

-¡Sasuke! – grité

El me miro muy serio y dio grandes pasos hacia mí. Me tomó de la mano y prácticamente salí de ahí a la fuerza.

-Sasuke, ¿Qué hacías aquí? – pregunté mientras seguíamos caminando. Pero él no contestó. – ¡Sasuke!

Deje de mirarlo para ver al frente y saber a dónde iríamos. Cuando vi su coche estacionado suspiré más tranquila.

-¿A dónde vamos? – pregunté mientras subía a su coche. Pero él seguía sin contestar. – ¿Me estas ignorando? – pregunté tímidamente. – ¿Estas molesto?

Sasuke frenó de golpe y me miró desconcertado.

-¿Molesto? Sakura, ese idiota trató de besarte… ¡a ti! Y todavía me preguntas si estoy molesto, hmp la molesta eres tú.

-Pero… ¿además tú qué hacías aquí? – recordé enojada.

-Te dije que ese idiota no me agradaba – respondió – tenía que seguirte y cuidarte.

-Pero…

-Sakura, Itachi si me dijo que te retó…

-¿Qué?

-Y lo hizo – continuo – para intimidarte y que te dieras por vencida.

-¡Ósea que estabas haciendo trampa! – grité enfadada. – Querías que me retirara por voluntad propia y así tu ganaras porque tu también odias perder.

-¡Olvida eso ya!

-Tsk, amargado.

-Afortunadamente esto ya terminó – suspiró.

-Es verdad – suspiré también.

-Entonces…

-¿Si?

Le miré confundida sin entender de qué me quería hablar. Sasuke se acercó más a mí y me rodeo con su brazo derecho. Los nervios que sentí me recordaron la plática que habíamos dejado pendiente.

-Entiendo – susurré.

-¿Qué has pensado?

-No pasara lo mismo – dije segura de mi decisión. – no temeré a que me dejes porque sé que tú no eres Souta, además trataré de no cometer errores esta vez…

-¿Eso quiere decir? – preguntó emocionado. Casi, casi podía apostar que estaba tratando de contener una sonrisa como de esas que te dejan helada.

-Sasuke – comencé – ¿Quieres ser mi cuarto esposo?

Sasuke sonrió al escuchar esas palabras, no eran muy románticas pero si muy propia de nosotros.

-Déjame a mi hacerlo – pidió tomando algo de la parte trasera del coche.

Le miré sonrojada. ¿Recibiría mi segundo anillo? No. Sasuke sólo sacó un cuaderno azul.

-¿Qué es? – pregunté curiosa.

-Los Uchiha anotaban las fechas y datos importantes en una libreta especial – contó – Esta – dijo abriéndola y señalando una fecha que ya no se leía bien – fue la fecha en que mi abuela se casó con mi abuelo y esta otra, es de mis padres… - Sasuke pasó unas cuantas hojas más hasta que encontró una que aun se podía leer bien. "Miércoles 20 de junio del 2006" – Este día… es importante para mi…

-¿Porqué? – pregunté observando bien la fecha, no recordaba nada importante.

-Ese día fue cuando hicimos esa promesa.

-De… ¿De verdad? – pregunté asombrada.

Sasuke asintió.

-Entonces, Sakura – dijo mirándome serio – ¿Quieres ser mi primera esposa?

Le miré completamente seria pero segura de mi misma. ¿Cómo negarme a algo que aunque lo negara yo también deseaba?

Sasuke Uchiha después de todo si cumplía sus promesas, y yo cumpliría las mías. Con el beso que nos dimos quedó más que asegurado que así seria.

Y estaba más que segura que eso funcionaria. Lo sabía porque para llegar a él había tenido que divorciarme 3 veces, pero siempre pensaba en él, por él.

Fin (L)

-.-.-.-.-.-

No te puedo asegurar que viviremos felices por siempre, pero si te puedo garantizar que si esto falla, diré con orgullo: "lo intenté"

-.-.-.-.-.-

Perdón, sé que merezco ser colgada x tardarme, pero es que en artes están organizando un baile escolar y me quita demasiado tiempo D: en fiiiiin, espero les haya gustado xq tardaré en subir otro fic d nuevo, xmi tiempo u.u'

En fin (: cuídense y nos leemos luego! ;D

Atte

Angiie Hatake (L)