Obligaciones

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Eowyn

Capítulo 2: Cara a cara

Sakura

Había pasado una semana desde que recibí la desagradable noticia de que iba a casarme dentro de un plan acordado... Hasta hace poco había pensado que la vida era maravillosa y que tenía un montón de suerte, pero ahora y desde que mamá había enfermado, mi vida se había convertido en una auténtica mierda. Y aquí estoy, mirándome al espejo con aire de desagrado... ¡es que estoy horrible!

Dentro de unos minutos tendré que bajar para ir a casa de los Li con mis padres y me tiemblan las piernas, sólo pensar que en unos minutos veré al chico con el que tendré que compartir toda mi vida se me revuelve el estómago... dios santo, TODA MI VIDA. Esto es demasiado...

Me siento en la cama todavía observándome en el espejo de enfrente, esto no puede estar pasándome a mí... pero lo está. Sakura, tranquilízate.

Observo de nuevo el vestido color violeta claro que mamá escogió para la ocasión, no es que no me gusten los colores suaves...pero prefiero los oscuros, si por mi fuera, hubiera ido de negro, cómo si fuera a mi propio funeral, casi es lo mismo. Además, con esto puesto parezco una chica de clase alta, y no lo soy en absoluto... A parte de que llevo unas sandalias con tacón, y yo no estoy acostumbrada a caminar con eso.

- ¡Sakura! –

La voz de mi padre me saca de mis pensamientos, ya tenemos que irnos. Cojo una pinza para el pelo y me hago un recogido rápidamente, dejando dos mechones sueltos justo a cada lado de mi cara. Me miro una última vez y salgo corriendo escaleras abajo.

- Sakura, cielo, estás preciosa – dice mamá mirándome de arriba abajo, yo suspiro, ella si está radiante; se ha puesto su mejor vestido y está preciosa.

- Mamá, por favor, no me digas eso... –

- Cariño, es verdad – mamá pone una mueca de disgusto. En seguida oímos una bocina de coche, papá nos está esperando, así que nos dirigimos fuera.

Mamá viene conmigo en el asiento de atrás y aprovecha para maquillarme un poco, cosa que odio, pero todo podría ser peor.

Al cabo de un rato me doy cuenta de que hemos dejado atrás casas y calles y sólo hay árboles a nuestro alrededor.

- Papá, ¿nos hemos perdido? ¿Dónde vamos? –

- Tranquila, ya estamos cerca de la casa, éstos bosques forman parte de la mansión Li –

- ¡Joder! –

- ¡Sakura, éste lenguaje! –

- Lo siento, es que estoy muy sorprendida, perdón –

Y es verdad, ¿tan rico es? Nunca hubiera imaginado que tendría un bosque para él solo... Si quieres escaparte es imposible, aquí te pierdes...

Mi vista se dirige a una puerta metálica enorme que hay delante del coche, detrás de la cual se alza imponente una gran mansión. No puedo evitar lanzar una exclamación ahogada; al fin y al cabo, quizá la suerte me acompaña.

/

Shaoran

Tendido en mi cama no puedo evitar pensar en lo que Eriol me dijo ayer; no puede ser que la chica sea tan "buena" cómo Eriol explicó, para mí es lo más odioso del mundo, y eso que aún no la conozco, pero eso no importa ahora, no necesito conocerla, me repugna.

El timbre ensordecedor de la puerta resuena por toda la casa, sacándome de mis pensamientos, ¿ya están aquí?, creo que por un momento me he puesto nervioso...NO, no puedo estar nervioso, la palabra perfecta es insensible, insensible e indiferente, y enfadado, muy enfadado.

- Shaoran – la voz de mi madre llega a través de la puerta cerrada – Baja enseguida, espéranos en el salón, ¿de acuerdo? Y compórtate, por favor –

Al siguiente instante oigo sus pasos alejándose. ¿Que me comporte? ¡Que se comporten ellos y me saquen de éste lío en el que me han metido! No tengo más remedio que levantarme y bajar. Cuándo llego, cierro las puertas de cristal opaco y espero. Aún tardan unos instantes en llegar y cuándo lo hacen, lo primero que veo es a una hermosa mujer de pelo oscuro, será su madre; detrás de ella veo al señor Kinomoto, pero no hay ni rastro de mi "prometida".

- Shaoran, éstos son los señores Kinomoto – mi madre me presenta a los invitados y yo hago lo propio – Nadeshiko y Fujitaka Kinomoto.

- Encantada Shaoran – la señora Kinomoto me sonríe amablemente y yo hago una pequeña reverencia con la cabeza

- ¿Cómo se encuentra, señora Kinomoto? – me mira un momento sorprendida por la pregunta, pero en seguida sonríe otra vez

- Ahora mejor, gracias –

Ahora le tiendo la mano al señor Kinomoto que me saluda también sonriente, aunque le noto un poco preocupado.

- ¿Cómo estás Shaoran? –

- Bien, gracias señor –

Observo cómo ellos se sientan y mi madre aún está en la puerta, ahora distingo una figura detrás de los cristales.

- Shaoran, te presento a Sakura Kinomoto – mi madre hace un ademán a la supuesta persona que espera tras la puerta a que entre – Pasa cielo –

¿Cielo? Mi madre nunca le ha dicho "cielo" a nadie. Lo primero que veo es un zapato de tacón que sigue por unas piernas largas y estilizadas y observo a una chica de pelo castaño y bastante bien proporcionada que tiene la vista al suelo, al menos, de cuerpo no está mal. Cuándo alza la vista para mirarme me quedo un momento sorprendido, sus ojos verdes se fijan en los míos y diría que echan chispas. Me tiende una mano expectante, pero se nota que está tensa, y de pronto, con un tono bastante cortante dice:

- Hola –

¡Pues vaya! Menuda prometida... Ahora resulta que es una borde. Le tiendo mi mano y nos la estrechamos durante unos segundos pues ella aparta rápido la suya para deshacerse de la mía.

/

Durante el rato que estuvieron hablando, Sakura mantenía la vista fija en el suelo y a intervalos miraba a Ieran Li, que le sonreía. Shaoran durante la mayor parte del tiempo miraba a Sakura, analizándola.

Sólo hablaron Ieran, Nadeshiko y Fujitaka. Tenían que decidir muchas cosas, aunque el día y el lugar estaban fechados: el día en que Shaoran cumplía 18 años se celebraría la ceremonia, en una de las praderas de detrás de la mansión.

Sakura escuchaba atentamente pronunciar cada una de las palabras a Ieran, pero no la escuchaba, su mente estaba en blanco pensando que a partir de entonces, ésa sería su prisión, su jaula de oro.

Cuando Sakura se quiso dar cuenta, sus padres y la señora Li salían por la puerta, alegando que la dejaban sola con ése indeseable de Shaoran Li para que "hablaran".

La chica vio la puerta cerrarse y las figuras alejarse de su vista; suspiró y se dejó resbalar en el sillón. Shaoran sólo la observaba y no decía nada, hasta que decidió dar el primer paso:

- Oye –

- ¡¿Qué?! – Sakura se sintió mal, ahora tenía que hablar con él, para suma de sus males

- ¿Qué quieres? – Shaoran se refería a las intenciones que tenía la chica en cuanto a él, porque dudaba que ella quisiera algo más que el dinero, aunque, teniéndolo a él, se pondría más contenta, puesto que era un imán para las chicas, pero la "Sakura" en cuestión, ni lo había mirado.

- A ti no, desde luego – espetó Sakura, cosa que cayó cómo un balde de agua fría sobre Shaoran, que no se esperaba ésa respuesta

- ¿Cómo has dicho? –

- ¡Que a ti no te quiero para nada! ¡Ni a ti, ni a tu asqueroso dinero! ¡Puedes metértelo dónde te quepa! Yo sólo quiero largarme de aquí... – Sakura se levantó yendo en dirección a la ventana, mirando el paisaje, esperando a que volvieran sus padres.

- Te lo tienes muy creído niñata, no sé porqué Eriol habla tan bien de ti – Shaoran se había levantado también de su asiento y había seguido a la chica, quedando a tan sólo a medio metro de ella, cosa que asustó a Sakura cuándo ésta se giró sorprendida al oír el nombre de su amigo.

- ¿Eriol? ¿Eriol Hiraguizawa? – Sakura intentó arrimarse a la pared lo que le fue posible para apartarse del chico

- Si, el mismo – Shaoran apoyó una mano en la pared, al lado de la castaña, dejándole menos espacio y acorralándola

- ¿Conoces a Eriol? ¿Te ha hablado de mi? –

- Si, me dijo que te conocía y que eras buena persona y no se qué más... – Shaoran enseguida perdió interés en la conversación

- Yo lo mataré... – dijo Sakura cerrando los ojos con rabia, cuando los volvió a abrir, tenía a Shaoran a menos de veinte centímetros de ella, y lo empujó fuertemente – ¡No te me acerques idiota! –

Después de esto, se dirigió a la puerta y cuándo la abrió, se encontró con sus padres y su futura "suegra" esperando al lado.

- Vámonos – les dijo a sus padres – Señora Li, gracias por su hospitalidad, adiós – al dirigirse a Ieran, la mujer notó cierto nerviosismo en la chica, pero no dijo nada.

Shaoran seguía en la ventana sin poder creérselo, ¡una chica le había rechazado! Nunca en su vida le había pasado algo así. Había echo la prueba de fuego: consistía en acercarse poco a poco lo más cerca que pudiera de su "presa", la mayoría se ponían nerviosas y titubeaban, pero no se movían y esperaban lo que fuera que el "codiciado" Shaoran Li quisiera de ellas, ¡y ésta lo había rechazado! Esto ya era el colmo, ahora se había convertido en una tregua sin fin, Sakura Kinomoto caería en sus redes cómo fuera, Shaoran se había propuesto que su prometida deseara y le suplicara que él se casase con ella.

- Xiao Lang – la voz de su madre le sacó de sus pensamientos - ¡¿Qué le has hecho a la niña?! – la voz de Ieran Li se alzó un poco más de lo que ella misma hubiera querido

- Yo no le he hecho nada –

- Pues se ha querido ir muy rápidamente, ¿no crees? –

- Claro madre, piensa un poco, detesta todo esto y nos detesta a nosotros, al igual que yo también detesto tener que casarme así –

- A mí no me hables así Xiao Lang, vete a tu cuarto, y quiero que ésta tarde llames a Sakura para pedirle perdón –

- ¡Pero si no le he hecho nada! ¡Te lo acabo de decir! –

- ¡Basta! ¡Es tu prometida! ¡Merece un poco de respeto de tu parte! –

- ¿Y yo? ¿Acaso no lo merezco? –

Con éstas palabras, Shaoran se fue a encerrarse en su habitación, estaba furioso, cada día lo estaba más, necesitaba divertirse, salir y airearse. Decidió llamar a Eriol, ésta noche saldrían y arrasarían.

Ieran Li se sentó en el sofá tocándose la frente con preocupación en cuanto su hijo hubo salido por la puerta. Sabía que eso no era fácil, sabía lo mal que se pasaba, ella había pasado por lo mismo, pero al menos había tenido suerte y la habían prometido con un hombre que amaba y que la amaba. Aunque sabía que si Hien no hubiera muerto tan repentinamente las cosas serían diferentes... Lo echaba muchísimo de menos, y sabía que Xiao Lang aún más; pero ella no podía cambiar las cosas, tan sólo podía esperar los acontecimientos y mover hilos para que todo resultara lo más fácil y cómodo posible para su familia.

/

Sakura pasó todo el trayecto hacia su casa aguantándose las ganas de llorar, había un silencio bastante incómodo en el coche y nadie dijo nada. Ni Fujitaka ni Nadeshiko se atrevieron, ambos sabían que Sakura necesitaba tiempo, y no lo estaba teniendo en absoluto.

Cuándo llegaron a casa, la castaña fue directamente a su habitación sin decir nada a nadie, pasó toda la tarde encerrada allí, llorando contra su almohada, ni que decir que quería deshacerse de ésa rabia que la embargaba y no conseguía ni por un segundo liberarse de ella. Resultaba que la cosa era más grave de lo que creía: a parte de ser un "niño rico", su creído prometido era mucho más engreído de lo normal y un niñato que pensaba que podía tener todo lo que quisiera con tan solo el chasquear de sus dedos, incluso mujeres postradas ante sus pies. De pronto se acordó de algo, tan ofuscada estaba en su rabia contra Shaoran Li que no había recordado gritarle unas cuantas cosas a Eriol. Se incorporó de un salto, se secó las lágrimas que resbalaban por sus mejillas y salió por la puerta dispuesta a llamarle.

Cuándo bajó al salón, su madre tenía el teléfono en la mano.

- Sakura cariño, está Tomoyo al teléfono – dijo Nadeshiko con la sonrisa más sincera que podía mostrar – Quiere hablar contigo –

- Gracias mamá – Sakura cogió el aparato mientras su madre desapareció por la cocina – Hola Tomoyo –

- ¡Sakura! ¿Cómo estás? ¿Qué tal ha ido? –

- Es un idiota – dijo Sakura con un susurro, no quería que su madre la oyera

- Eso ya lo sabíamos cielo...pero tu tranquila, ya sabes, ignórale lo que puedas –

- Si pudiera lo haría... –

- Ay, ¡claro que sí! Oye, ¿esta noche estás libre? –

- Si...pero no tengo ganas de salir... –

- ¡Tonta! ¡Claro que vas a salir! Viene Yue –

- ¡¿QUÉ?! – gritó Sakura sin querer, Nadeshiko sacó la cabeza por la puerta, alarmada; pero Sakura le hizo una seña y volvió a desaparecer - ¿De verdad? –

- ¡Si! Hace tiempo que no salíamos juntos y tenía ganas de venir. ¿Qué dices? ¿Te vienes? –

- ¿Insinúas que iremos nosotros tres solos? –

- Claro que no, Eriol también viene, y se traerá a un amigo, aunque no se a quién –

- ¿Eriol? Bueno, entonces iré un rato –

- ¡Genial! Hemos quedado de aquí a una hora en la plaza del reloj, ¿te da tiempo a venir?-

- Creo que si, nos vemos ahora –

- ¡Adiós! –

Sakura colgó el teléfono y pasó por la cocina dónde su madre metía algo en el horno.

- Mamá voy a salir, Tomoyo me ha dicho que si quería ir con ella y unos amigos –

- Me parece estupendo cariño – dijo Nadeshiko con una sonrisa, había sido un día largo para su hija y sabía que le iría bien despejarse – Pero ten cuidado y no vuelvas demasiado tarde, ¿vale? Por cierto, estoy haciendo galletas, te guardaré unas cuantas –

- Muy bien mamá –

Sakura salió y se fue a su cuarto a arreglarse. Al menos ésa llamada le había alegrado un poco la tarde, observó el cielo que ya estaba teñido de los colores púrpuras de la noche y sonrió, vería a Yue después de tanto tiempo, lo echaba de menos, su sonrisa y su mirada cuando la miraba a ella. Tantas veces había soñado con que Yue la quisiera, y a la mínima ocasión que lo veía, no perdía oportunidad de intentar que él se fijara en ella, aunque no sabía si tenía éxito o no, puesto que para ella, Yue se comportaba igual con todo el mundo. Lo había conocido un día en que ella tenía 14 años y su hermano le había presentado a su mejor amigo, Yukito; Yue era el hermano pequeño de Yukito, aunque tenía la misma edad que Sakura, y desde ése día, la chica no había parado de intentar ser amiga suya y hablar con él.

Sakura decidió ponerse una falda negra corta que hacía un poco de vuelo gracias a la tela de tul oscura que le daba volumen, una camiseta de color morado oscuro de mangas caídas que dejaba sus hombros al descubierto, su chaqueta de cuero negra, y sus botas militares. Se pintó un poco los ojos de color negro y decidió que estaba perfecta. Así cogió su bolso y bajó hacia la puerta de su casa.

- ¡Me voy mamá! Ah, papá hola, me voy con Tomoyo – Sakura se fijó en su padre que estaba al lado de su madre, los dos sentados viendo la televisión –

- Hasta luego, dale recuerdos a Tomoyo, ¿eh? – sonrió su padre

- Sakura... me das un poco de miedo cuando te vistes así hija... – dijo Nadeshiko – ¡te veo muy oscura! –

- Mamá...es cómo me gusta vestirme, ya lo sabes – Y era verdad, aborrecía los tonos pastel

- Ya lo sé, ya..., pero es que no me acostumbro. Anda, no llegues tarde. Adiós cariño –

- Adiós –

Sakura salió por la puerta y se dirigió al punto de encuentro. Durante todo el camino Sakura iba ausente, a pesar de escuchar la música de su Mp3 a todo volumen; aunque pudo observar cómo algunas personas la observaban curiosas. Siempre había ocurrido desde que hacía unos años había empezado a usar ropa con la que consiguiera un estilo a lo punk lolita, así que estaba más que acostumbrada y no hacía caso a los curiosos.

Se sentó en el último asiento en un rincón del autobús, aún tenía unos veinte minutos hasta el centro, así que no se preocupó e intentó concentrarse en la gente que veía por la calle. Las luces multicolores inundaban las calles a aquella hora, había anochecido pronto, a pesar de haber empezado verano; Sakura pudo distraerse un poco gracias a que sus pensamientos la llevaron a pensar en el colegio. Antes de terminar las clases, su profesor le dijo que si continuaba trabajando cómo había hecho hasta ahora no tendría problemas para los exámenes de ingreso de las universidades que había decidido en un primer momento, aunque sus notas no fueran de las mejores de clase. Entonces sonrió sin darse cuenta, sus esfuerzos a pesar de todo habían valido la pena.

A punto estuvo de dormirse si no fuera porque el autobús dio una fuerte sacudida que casi le cuesta a la castaña un choque contra el cristal, se sobresaltó por un momento y luego se dio cuenta de que solo estaba a tres paradas de su destino, así que se mantuvo bien alerta.

Cuando bajó del autobús anduvo por la ancha calle que daba a la plaza y cuando llegó a ésta pudo distinguir la silueta de Tomoyo, una figura más alta a su lado que era Eriol, alguien que no veía muy bien quién era y la figura alta y estilizada de Yue, se sonrojó un poco e intentó caminar lo más bien que supo. Al llegar sólo pudo mirar a Yue y sonreír, a lo que Yue correspondió:

- Sakura, ¡cuánto tiempo! – dijo él saludando con la mano

- Si, un poco – Sakura hizo una pequeña reverencia, después miró a su mejor amiga y dijo:

- Hola Tomoyo, hola Eriol... – la tercera persona que vio no pudo más que impactarle de lleno y dejar un rastro de perplejidad y enfado en su rostro – ¡¿QUÉ HACE ÉSTE AQUÍ!? –

Señaló a Shaoran gritando a pleno pulmón, cosa que hizo que algunos transeúntes se giraran para saber quién había gritado.

- Sakura, déjame que te explique... – empezó Eriol mirando a Sakura y luego a Shaoran que sólo le lanzaba una mirada de reproche a su prometida

- Ésta no es manera de hablarle a TU prometido, ¿no crees? – habló Shaoran y los nervios de Sakura estallaron

- ¡TÚ NO PUEDES CONSIDERARTE NADA MÍO! –

- ¿Prometido? – Yue había abierto mucho los ojos y los miraba a todos sin entender

- Si, ya te contaré Yue... – Tomoyo se volvió un momento al chico mientras intentaba calmar a Sakura – Sakura yo tampoco lo sabía, pero no te preocupes, ¿vale? –

- Sakura, ha sido mi culpa, él me llamó para salir, y quise invitar a Tomoyo, cuando llegamos aquí no sabíamos que los dos traeríamos a más gente... –

- Eriol, ¡yo voy a matarte! Primero: ¿por qué tienes que hablarle de mí? Segundo: ¿por qué narices has llamado a Tomoyo siendo probable que me llamara a mí? ¡Eres idiota! – Sakura se dio cuenta de golpe que estaba montando una escenita delante de Yue y calló de golpe.

- Lo siento mucho Yue – dijo la castaña volviéndose a él

- No te preocupes – Yue la cogió de las manos, cosa que provocó un destello en la mirada de Shaoran – Nosotros nos quedamos con Tomoyo y Eriol que se quede con él, y hablaremos lo justo, ¿te parece? –

Sakura meditó un momento y pensó que si al fin y al cabo tenían que ir todos juntos, no había más remedio que ése.

- De acuerdo, pero que no se acerque a mi -

Durante unos segundos nadie habló, hasta que Eriol y Shaoran empezaron a caminar, seguidos por el trío de amigos.

- ¿Adónde vamos? – preguntó Sakura a Tomoyo al cabo de un rato

- Hacia Ropponji, cojeremos el tren –

- Sakura – habló Yue de pronto, y se acercó al oído de la chica – Hay algo que aún no te he dicho... – Sakura sentía el aliento de Yue rozándole el oído y no pudo evitar ponerse nerviosa – Hoy estás preciosa –

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N.A.: Aquí está el segundo! Ya se que he tardado mucho, pero ya avisé, y tampoco es que tenga demasiados ratos libres... Por cierto, hago lo que puedo! Así que no esperéis 1 gran obra de arte... Arigatou por todo!! Besos!!