Aclaraciones: Ni Yugioh! ni sus personajes son propiedad intelectual mía, si fuera así no tendría ningún problema económico ¬¬. Solo las ideas y el tema en que se basa el fic me pertenecen. Además de ser un U.A (Universo Alterno) y contener escenas yaoi.
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"Sol Nocturno"
por Black Crimson Butterfly
Cuarto capítulo: Karma, Destino amargo...
La lluvia casi cesaba. Sólo se oía uno que otro goterón fuera mientras la copla de un canto silencioso y casi sordo se percibía en el interior.
Ambas respiraciones al compás de sus latidos. Juego de amigos, fuego de amantes, todo fundido con el ardor de sus cuerpos; el sudor en la blanca frente del otro, el sudor propio en su morena piel, esparcida en todo su cuerpo.
La pasión desbordante los envolvía completamente, de norte a sur y en todos sus límites. Eso era entrega pura, en su más sano y arduo sentido.
El ritmo aumentaba junto con la presión y fuerza de empuje. Frenesí total. Y entonces, justo allí en la cúspide del placer, vanas imágenes hacen retorno a su memoria junto con palabras escurridizas, gemidos y gritos que se mezclaban con los actuales de su acompañante...
--...Ma...lik...
--...Yo... te... ah... amoh...
--¡...Malik...!
El egipcio se encontraba tenso. Tanto así que no pudo más con esas memorias y se desplomó junto al albino, exhausto y sin haber terminado su labor.
--Malik... ¿te... sientes bien?
--No... estoy mareado nuevamente... lo... siento.
--No te preocupes - mientras se acurruca a su lado y lo besa en la mejilla - no quiero exigirte demasiado...
--¡No se trata de eso! - herido en su orgullo - sabes que soy un poco complejo, eso es todo. Pero si tú quieres...
--Es mejor que durmamos. Debemos estudiar temprano y no querrás despertar tarde.
--Está... bien... Prometo concentrarme para la próxima, ¿bueno Ryou?
--Como quieras.
Ya eran casi las 3 de la madrugada y aún no concebía el sueño mientras el muchacho a su lado dormía plácidamente. Nuevamente vio su mente turbada por recuerdos lejanos que impedían poder tener una relación fluida con su "amigo" Ryou.
Hacía un mes desde aquel bochornoso accidente de su atropello, desde la llegada a este país. Y desde entonces que recordaba llevar una excelente relación con el muchacho que le brindó ayuda inmediata, un ángel en ese momento.
Llovía, eso lo pudo percibir su sentido de la audición mientras despertaba de su estado de inconsciencia.
Se encontraba recostado en una amplia cama, en una moderna pero modesta habitación que no conocía. Sus pies rozaron luego la suavidad de la alfombra para recorrer el lugar.
Miraba todo sin poder ver nada con profundidad.
Bajó las escaleras torpe y lentamente luego de recorrer el piso de arriba sin hallar respuestas.
Pronto llegaría al salón principal donde por fin sus ojos reconocían una familiar silueta en medio de la noche que era contorneada por una tenue luz de lámpara en un rincón. Estaba recostado en el sillón y con los ojos cerrados.
No había necesidad de acercarse. Su perfil, su piel, el cabello... ¡Idéntico a él! ¿Cómo era eso posible?
--Bakura...- sus labios hablaban por sí solos ante aquella celestial escena.
Se aproximó lo suficiente para encontrarse frente a él y observarlo detalladamente, anestesiado de cierta forma con ver a aquel sujeto dormir.
El albino interrumpió la calma al abrir sus ojos de forma repentina, para mirarlo algo perturbado.
¡Era igual, era él! Y sin embargo, esa mirada, esa expresión... no era él.
--No deberías estar en pie. ¿Cómo te sientes?
--Bien, yo sólo... disculpa, ¿cuál es tu nombre?
--Soy Ryou, mucho gusto –mientras se sentaba- Te traje a mi casa luego de la recaída que tuviste en la tarde, no quise dejarte solo.
Su voz también era distinta y lucía algo más dulce e infantil que Bakura.
¡¿Pero cómo el destino era tan grande y tenía tal poder para encontrarse a ese sujeto que era tan parecido a Basura?! Y más aún, ayudarlo en ese momento en que lo necesitaba, al igual que lo hizo hace algún tiempo su querido albino.
Tan sólo una semana estuvieron sin verse después del incidente, cuando él se propuso buscar al chico para agradecerle. Al comienzo trató de alejarse, el muchacho lo había asustado. Sin embargo, si el Destino había sido capaz de encontrarlos, no hallaba razón para separarse, sobre todo si comenzaba a "extrañarlo" con el correr de la semana.
Ahora que había recordado cuando se conocieron, no recordaba, o no sabía mejor dicho, cómo fue el que terminaron juntos. Ryou tenía algo que lo atraía mucho y le gustaba. Nunca le mencionó su parecido con Bakura de lo contrario, él hubiese pensado que sólo lo quería por parecerse a su antiguo y primer amor.
Miró de reojo a Ryou que dormía con una de sus manos apoyada en su moreno cuello. ¿En verdad se acercó a él porque le gustaba? ¿O fue por su parecido? Sacudió su cabeza, no podía pensar esas estupideces. Bakura y Ryou eran personas totalmente distintas. Además, tampoco tenían la misma edad y por si fuera poco, uno estaba muerto y enterrado, fin de la discusión.
4:30 y aún no conseguía dormir. No quería pensar en ello pero siempre que podía los comparaba.
Ryou estudiante de Egiptología, por eso sabía su idioma. Bakura por su parte estaba haciendo su proyecto de tesis para Arqueólogo cuando lo conoció. Con uno disfruta la tranquilidad, la paz y contemplación, el aprecio y afecto, la ternura, mientras que el otro era firmeza, calor y furia, risas y discusiones, ardor. Uno lo hace sentir bien para vivir feliz, con el otro explotaba la felicidad de vivir para así sentirse bien.
Definitivamente eran como dos polos opuestos que tenían algo en común; habían estado a su lado, brindándoles su compañía y haciéndolo sentir vivo, sentir persona.
Siempre estaba latente Bakura dentro de él, aunque no lo quisiera y ya no era tan grato. No podía llevar una relación limpia con Ryou ya que su recuerdo aparecía justo cuando menos se lo esperaba, tanto así en los momentos en que intimaba con el joven japonés, ya que a cada gemido de Ryou, le seguía el eco del de Bakura.
No podía sacarlo ni de su mente ni de su cuerpo. No podía apartarlo de su alma.
Ya por la tarde, Ryou invitó a sus padres a cenar. Había sido presentado como un "amigo y compañero de Universidad que compartían apartamento porque él era de intercambio". ¡Je, buena excusa!
--Me alegro de que al menos este muchacho te haga compañía en la ciudad – le decía su madre en medio de la refinada comida – nuestro Ryou, como sabrás, es bastante solitario, y eso nos tiene preocupados desde que lo enviamos acá. Ya sabrás que el padre de Ryou es inglés, por lo que vivimos allá pero él mismo fue quien decidió venir a estudiar a mí país.
--Me agradas chico – decía el gentil e intelectual padre.
--Muchas gracias, para mí es un placer el haberlos conocido.
--¡Ah, se me olvidaba! Disculpen que cambie de tema pero, con tu padre tenemos una noticia que darte, hijo.
-- ¿Ah sí? ¿De qué trata?
--Lo que sucede es que, bueno, sé que ya no estoy en edad pero, ¡sucedió! Vamos a ser padres nuevamente.
--¿Mamá, estás hablando en serio?
--¡Claro que tu madre habla en serio! ¡Tendrás un hermanito! Ya se confirmó que será un varón.
--Me alegro muchísimo pero, a tu edad, ¿no es riesgoso, mamá?
--Estamos tomando las medidas necesarias. No te preocupes, hijo. Esta es una verdadera bendición.
--¡Felicitaciones entonces, señor y señora! ¡Felicidades Ryou!
--¿Y ya han pensado en algún nombre?
--No, aún no. ¿A ustedes se les ocurre alguno?
Definitivamente la noticia de una nueva vida alegraba el ambiente. Era algo maravilloso. A él le hubiese gustado tener un hermano menor, siempre lo soñó ya que con Isis no era lo mismo. Por eso se llevaba tan bien en la infancia con Atem. Siempre se apegaba a una imagen masculina, buscando protección o buscando proteger. Al igual que con Bakura...
--Bakura...
--¿Qué dijiste?
--Ah, nada. Bueno, sí. En realidad que... el nombre Bakura es muy bonito para un niño, ¿no?
--...
O no le habían entendido o su comentario no fue el más apropiado porque, los dos mayores lo miraban estupefacto, más blancos aún de lo que acostumbraban mientras de reojo pudo notar que Ryou había callado y estaba cabizbajo.
--¡¿Pero... cómo...?!
--Mamá, disculpa él... no sabe nada al respecto, no quiso incomodarlos de seguro.
--Yo, ¡claro que no! ¡Señores discúlpenme! Yo no sé qué dije para incomodarlos o molestarlos pero créanme, no lo hice con intención. ¡Lo juró por RA!
--Está bien muchacho, no te preocupes. De todas formas es mejor que nos marchemos. Tu madre necesita descansar.
Minutos más tarde, una despedida un tanto opaca y el apartamento quedaba para ambos otra vez. Sin embargo, Ryou no lo miraba y menos se atrevía a hablarle. Sólo se ocupaba de retirar los cubiertos de la mesa con despreocupación y un tanto ensimismado.
No sabía lo que había hecho mal pero, no creía que fuese tan grave, ¿o sí? No soportaba que no le dirigieran la palabra así que, sin más, se decidió a enfrentar al albino.
--Ryou... ¿me escuchas?
--...
--¡Ryou, te estoy hablando! ¡Por Ra! ¿Me puedes explicar qué fue lo que hice mal como para arruinar la cena?
--Hoy no, Malik. Hablemos otro día, ahora no me siento bien, tengo jaqueca.
--No, disculpa si sueno egoísta pero no me importa tu jaqueca. Estoy harto de siempre postergar todo para después. ¿Me puedes explicar lo que sucedió?
Ryou se detuvo un instante, luego volteó a mirar hacia la ventana con una sombra de nostalgia mientras casi susurraba algunas palabras sin hilar.
--Hace algo más de un año... pasó... fue inesperado... mis padres... yo... no sé... pero...
--¿Pero qué? ¿Qué pasó?
--¡Murió! ¡Bakura murió! ¡No es algo que te importara, por eso no lo mencioné nunca!
Su corazón latía fuerte y sintió su presión elevarse al mil. ¿Había dicho que Bakura murió hace más de un año? ¡Su Bakura había muerto hacía más o menos lo mismo! ¡Por amor a Ra, no podían conocerse! O...
Ryou se sentó en un sillón mientras parecía recordar detalles de lo que le contaba, detalles no muy gratos, por cierto.
--En casa decidimos no hablar nunca más de él. Su recuerdo nos hacía mal, y su falta era aún peor.
--¿Bakura?
--Sí, mi hermano.
--¿Tu hermano? – lo miraba como sin poder creer lo que el joven blanco le decía - Pero... ¡tu dijiste que no tenías hermanos! ¡Me mentiste!
--¡Ya está muerto! ¡Qué consigo con decir que tengo un hermano que no está aquí! Murió en su último viaje a Egipto para aportar datos concretos a su Tesis. Ya había comprado el pasaje de vuelta y era cuestión de horas para que partiera pero tuvo un accidente automovilístico...
--...Cerca de la rivera... se le cruzó un niño... y no pudo frenar... – casi inaudible mientras se dejaba caer apoyado en el muro más cercano.
--No se supo si fue falla del automóvil que alquilaba o él no reaccionó. El caso es que... permaneció un día agonizando en un hospital rural y, no... resistió más. Nosotros supimos horas antes de que diera el último suspiro. Pensamos en viajar pero, para la hora que conseguimos los pasajes, nos llamaron contando las últimas.
--... Mi... Bakura...
¡No podía ser cierto! ¡No, no lo iba a aceptar! ¡Su Bakura! ¡¿Su gran amado y amigo Bakura hermano de su actual acompañante, Ryou?! ¡No! ¡¿Cómo no lo notó?! ¡¿Cómo fue posible que sus pasos fueran guiados por el mismísimo Seth, Dios del caos y la confusión y no vio la luz de Ra?! ¡¿Por qué ahora que se encontraba en calma?! ¡¿Por qué él?! ¡Eran hermanos! Después de todo... Bakura seguía presente, no quería abandonarle... qué irónico.
Se levantó del piso sin mediar lo que hacía. Lo único que sus pies reconocían era la puerta de salida de aquel apartamento en donde desapareció a los segundos, dejándose arrastrar hacia las heladas calles de esa hostil ciudad que lo había recibido con un abrazo de falsa esperanza, de un alivio desgarrador.
Llegó entonces a su alejado apartamento para dejarse caer en su cama y olvidarse de lo ocurrido, olvidarse del mundo. Necesitaba tiempo para meditar y asimilar lo que el joven albino le había contado.
Ya el sueño comenzaba a apoderarse de su mente y su cuerpo cuando el teléfono suena desde la entrada. No quería levantarse ni contestarlo, quien fuera que llamara, le dejaría un mensaje si fuese necesario. Como se escuchó un ¡bip! a lo lejos, la cinta comenzó a correr dejando oír el recado...
--"¿Malik? ¿Hermano? Si estás allí, por favor contesta. Necesito hablar contigo y que nos veamos luego. Ha ocurrido una desgracia... Se trata de... el Príncipe Atem. Lo ha invadido una grave enfermedad y se encuentra muy mal. Desea verte... ¡tienes que venir! Comunícate pronto, ¡por favor! Te quiero..."
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Black Crimson Butterfly
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