Edward POV.
Señor Cullen, lamento interrumpirlo, pero tiene una llamada de su casa – dijo mi secretaria.
Comunícame por favor – dije inmediatamente.
Enseguida – respondió.
Hola – conteste dejando a un lado el informe que estaba revisando.
Hola, amor soy yo – su hermosa voz…
Bella cariño que hermosa sorpresa, es la primera vez que me llamas a la oficina – no podía evitar sonreír, me encantaba escucharla.
Lo sé cielo, es que quería decirte algo – dijo – bueno, si no estoy interrumpiendo nada – dijo rápidamente.
Nena, tu nunca me interrumpes, al contrario, en medio de tanto trabajo es maravilloso que me hables, distraerme un poco escuchando tu dulce voz – la tranquilice.
Eres tan dulce Edward, te amo… pero te llamaba para decirte que tu abuela quiere que vayamos hoy a una fiesta por la noche, le he dicho que tal vez estés muy ocupado – seguro hablaba de la fiesta de María Agustina Miller, su padre me había dicho hacia unas horas mientras cerrábamos un negocio, que nos esperaba, la llamaría mas tarde para preguntarle si quería que fuéramos, pero como siempre mi bella se me adelantaba.
No amor, supongo que es la fiesta de la hija del señor Miller, hace un rato me reuní con él y me dijo que no faltáramos, a la hora del almuerzo te iba a llamar para preguntarte si querías ir, ¿qué dices cielo? – pregunte.
¿Que si quiero ir? – respondió con otra pregunta.
Si preciosa, que dices – insistí.
Si amor, me gustaría mucho ir – acepto.
De acuerdo, amor, no podre ir a la casa, tengo una reunión a las 7:00 ¿te molesta si nos vemos en la fiesta? – odiaba todo esto, pero de verdad no podía ir por ella a casa.
No amor, allí te veo, te amo – dijo sin mayor problema.
Te amo bella – dije y colgué.
Sonreí, por que ir a una fiesta, significaba que bella se pondría algo muy elegante, un vestido y yo ya estaba ansioso por verla, y conociendo a mi abuela como la conozco, iría inmediatamente a comprarle un vestido a bella.
Bella, mi bella, era tan feliz a su lado, tenerla en casa, saber que pronto la vería hacia mi corazón latir como el primer día, y es que así era, la amaba mas cada día, y veía lo maravillosa que era, los sacrificios que había hecho para venir a vivir conmigo, dejando a su padre y su trabajo, no quería que ella se sacrificara por mí, yo quería ser quien la apoyara y estuviese a su lado.
Pronto amor – murmure.
Pronto terminaría con todos los asuntos del accidente, estaba trabajando arduamente, quería sorprender a bella y decirle que podíamos volver a los Ángeles, si, ese sería mi hogar, quería vivir con bella en esa ciudad donde la encontré, donde he sido tan feliz con ella, se que ama su trabajo y yo el mío lo puedo llevar muy bien allí, quiero que este cerca de su padre y de sus amigos.
Mis padres aun no llegaban y eso también me impedía alejarme de aquí por el momento, papa estaba resolviendo unos asuntos para abrir las oficinas de las que yo me encargaría en los Ángeles, pero era cuestión de días para que todo se resuelva y bella y yo nos vayamos.
Pase toda la tarde sumergido en la montaña de papeles que tenia frente a mí y reuniones, mire el reloj del buro y eran las 7:50, demonios si no me apresuraba no me daría tiempo de llegar.
Afortunadamente en mi oficina tenía un baño con todo lo necesario para arreglarme para la fiesta de María Agustina, aun recordaba todas las veces que ella, victoria y yo habíamos salido por allí muchas veces porque ellas eran mejores amigas, supongo que victoria de dijo todo lo que paso entre nosotros, la razón del rompimiento de nuestro compromiso.
Tome una ducha rápida y me puse un traje que siempre guardaba en la oficina, pensé en sorprender a bella e ir por ella a casa, pero no sabía si ya había salido a la fiesta y no quería hacerla esperar, seguro vendría con Tanya.
Me alegraba mucho que Tanya estuviese viviendo con nosotros, aunque ella trabajaba igual aquí, pasaba mayor tiempo en casa y le hacía compañía a bella porque yo me la pasaba casi todo el día aquí, esperaba se hicieran muy buenas amigas, porque aunque Tanya era un poco superficial era una buena persona y casi formaba parte de mi familia.
Me despedí de mi secretaria y fui a buscar mi auto, en unos minutos estaba frente al hotel Savoy, desde afuera se observaban los invitados, muchos rostros conocidos aparecieron frente a mí en cuanto le di las llaves al ballet parking.
Entre hasta el salón donde se llevaba a cabo la fiesta y busque por todas partes a bella, pero al parecer no había llegado aun, tome una copa y sentí una mano en mi hombro.
Edward hijo – saludo una voz.
Señor Mackenzie que gusto encontrarlo aquí – salude – señora a sus pies, está muy bella esta noche – dije con amabilidad.
Oh cariño, tu siempre tan caballeroso – sonrió – dime, ¿vienes solo esta noche? ¿Y tu familia aun no regresa de América? – pregunto.
Sonreí – bueno estoy esperando a mi novia y mi familia llegara en estos días, mi padre está resolviendo asuntos de negocios en los Ángeles – comente.
¿Tu novia?, ¿la joven americana? – pregunto.
Si, ha venido a acompañarme, pero pronto regresaremos a América – dije feliz.
Continúe saludando a varias amistades durante algunos minutos, estaba charlando con el primer ministro y su esposa cuando esta desvió la mirada.
Que hermosa joven, que raro nunca la había visto – comento ella.
El primer ministro volteo a ver y yo casi en automático, una enorme sonrisa se plasmo en mis labios pues esa hermosa joven era mía.
Si me disculpan – dije antes de girar e ir en busca de mi amada.
La observe fijamente mientras bajaba los últimos escalones, nunca dejaría de maravillarme de su exquisita belleza, su vestido era de un hermoso azul marino y se acentuaba sensualmente a su figura, su pierna izquierda se asomaba tersa y desnuda entre los pliegues de tela y sus zapatillas de tacón hacían de sus pies los mas lindos y sexys que había visto, mis ojos se perdieron en el discreto pero sensual escote de sus pechos, como los adoraba, cuando los acariciaba y los probaba entre mis labios, me maraville con sus rostro angelical, esos labios rojos y esos ojos chocolate que estaban clavados en los míos, su cabello castaño cayendo sobre sus hombros, rosando su tersa piel.
Respire profundamente, estaba como tonto mirándola, adorándola con cada partícula de mi cuerpo, la amaba tanto y es este momento lo que más deseaba era llevármela lejos de todos y tenerla solo para mí.
Bella… mi amor estas… hermosa, no, preciosa, no, perfecta – dije como tonto cuando ella llego a mi lado.
Me regalo una hermosa sonrisa– gracias amor, tu estas muy guapo – se acerco con ternura y beso mis labios, estuve tan tentado a profundizar, pero no quería arruinar ese labial tan hermoso.
Mmm sé que soy la envidia de la fiesta por tener la novia más hermosa y sensual, pero ya me quiero ir y tenerte para mi solito en nuestra habitación – no pude evitar decirle lo mucho que la deseaba en este momento.
Acabo de llegar y ya quieres que nos vayamos – bromeo.
Asentí – es que ese vestido… uff, mejor vayamos a que te presente con algunas personas, antes de que me salga lo de hombre de las cavernas – dije suspirando..
Vamos – sonrió.
La conduje entre un mar de personas a las que no les pasaba desapercibida la belleza de mi bella, y yo me sentía tan orgulloso de que esta mujer tan maravillosa y guapa fuese mía, la presente con algunos amigos y empresarios, me quedaba maravillado al ver la facilidad con la que se relacionaba con los demás y como siempre sonreía con amabilidad.
Un rato después por fin María Agustina fue presentada, en todo el tiempo que llevaba de conocerla había conocido que era muy amable y talentosa, justo ahora mientras tocaba una hermosa pieza de piano lo demostraba. La pieza termino y aplaudimos a María Agustina que después de mezclo entre los invitado y comenzó a saludar.
Platicaba con bella cuando vi que Tanya y Filipe se acercaban a nosotros, miro a bella de arriba abajo mientras le sonreía con descaro, quise tumbarle los dientes para que dejara de coquetearle a mi mujer.
Hola Edward, Isabella, es un placer verte de nuevo – sonrió.
¿Volver a ver? – dije en un tono más seco del que pretendí.
Si, los he presentado cuando Filipe ha ido por mí a casa – intervino Tanya.
Ah, y ¿cómo está tu padre? – pregunte.
Muy bien, ahora está en Rusia cerrando un negocio con unos petroleros, y comprando una residencia haya… ¿has estado en Rusia Isabella? – de nuevo la miraba con descaro y yo quería levármela de allí.
No he tenido el gusto de ir – respondió con amabilidad.
Estas invitada, cuando gustes, solo tienes que avisarme y preparare todo – imbécil…
Gracias yo…
No te molestes Filipe – interrumpí su plática – bella y yo vamos a viajar en unos meses que arregle unos asuntos de la empresa, iremos a donde ella desee – dije dejando claro que a mi mujer solo yo la llevaría de viaje.
Ven Filipe, vallamos a saludar a unas amigas – agradecí a Tanya que se lo llevara antes de que perdiera los estribos.
Así que un viaje a donde yo quiera – dijo bella.
Si amor, solo dame unos días para arreglar unos asuntos – explique intentando tranquilizarme.
Edward, no me gusta cuando tus celos hablan por ti, que tratabas de demostrar, que pensabas ¿que aceptaría irme a Rusia con él? – comenzó a reclamar y la mire sorprendido.
No amor, por supuesto que no, yo solo… - tenía razón, que demonios quería probar, ella era mía y jamás hubiese aceptado ir con él a ninguna parte - me porte como un tonto, pero sabes que me mata la idea que otro hombre pueda alejarte de mí – me sentía apenado con ella, no quería arruinar esta noche con mis tonterías.
Eso no va a pasar amor – sus palabras y caricias me tranquilizaban – te amo – dijo suavemente.
Y yo te amo, perdóname por ser un tonto – me disculpe.
Esta olvidado bebe – nos dimos un suave beso olvidando mi estupidez.
Permanecimos un par de horas más en la fiesta, tomamos un poco de champagne y bailamos, me encantaba estrechar a bella entre mis brazos, protegerla, besarla.
María Agustina se acerco a nosotros sonriente como siempre.
María Agustina Feliz cumpleaños – le di un abraso.
Gracias Edward y tú… debes de ser bella – pregunto.
Así es, mucho gusto y feliz cumpleaños – bella también la felicito y abrazo.
Gracias por venir, se que has estado muy ocupado Edward y bueno ya quería conocer a la famosa bella - sonrió – veras, victoria es mi mejor amiga, y ella me ha contado lo sucedido entre ustedes, me alegra que seas feliz Edward como ella lo está siento con james, tanto que andan de viaje ahora mismo por eso no han podido asistir – explico.
No esperaba menos de ella, y escuchar que victoria era feliz como yo lo era con mi bella me hizo sentir muy bien.
Gracias María Agustina – dije– esperamos la sigas pasándolo muy bien – le desee.
Gracias -sonrió.
Fue un placer conocerte – dijo bella.
Mi bella se recargo de mi un poco rara, me preocupe al instante.
Edward, estoy un poco cansada, ¿podríamos retirarnos? – pregunto.
Claro que si mi amor… - dije rápidamente, pero el sonido de mi celular nos interrumpió – disculpa –dije antes de contestar.
Hola – salude.
Señor Cullen, soy la asistente del señor Rochester, le gustaría saber si pueden discutir el asunto del seguro de accidente en unos minutos en la sala de juntas del hotel – explico.
Yo, de acuerdo le veré allí en unos minutos – acepte de mala gana.
De acuerdo señor – dijo y colgó.
¿Pasa algo? – pregunto bella.
Amor, lo que sucede es que el empresario con el que tengo que hablar para cerrar todo este asunto del accidente quiere que nos reunamos en la sala de juntas del hotel para discutirlo, amor si no resuelvo este asunto ahora, tendré que viajar a Francia a buscarlo y eso retrasaría nuestros planes de regresar a los Ángeles – explique.
Amor, no te preocupes, yo puedo irme en taxi…
No, como se te ocurre amor, tengo mi auto, que el chofer te lleve a casa…amor… solo… podrías esperarme despierta, y sin cambiarte de ropa – intente convencerla con mi mirada, la deseaba muchísimo, no había hecho nada más que imaginarla sin ese precioso vestido o mejor, hacerla mía sin quitárselo – tengo grandes planes para es vestido, te prometo que será cuestión de menos de 1 hora – pedí suplicante.
Claro que si amor, te estaré esperando – sus palabras sensuales me recorrieron de arriba abajo.
La acompañe hasta el auto y la bese con pasión dándole a entender lo que le esperaba cuando llegara a casa.
Pronto voy por ti princesa – prometí.
Entre de nuevo al hotel y busque la sala de juntas, rogando que la reunión no se postergara demasiado, me moría de ganas de estar a solas con mi princesa.
Llegue a la puerta de la sala de juntas y allí estaba un botones.
Tengo una reunión aquí – informe.
Señor Cullen, me dejaron este sobre para usted, y esta llave, habitación 305 suite presidencial en el tercer piso – explico.
Le agradezco – dije y me retire.
Abrí el sobre y entre al elevador.
Edward mi amor, quizás pienses que estoy loca, pero quería darte esta sorpresa,
Estos días casi no nos hemos visto bebe y me muero de ganas de estar contigo,
Te propongo un juego amor, esta noche quiero que nos amemos intensamente,
Que finjamos no conocernos, no puedes decir mi nombre, ni yo el tuyo, me excita tanto la idea.
Te espero en la habitación 305, te prometo que será una noche inolvidable.
Te amo
Bella
Sentí una ola de placer arremolinarse en mi cuerpo y llegar hasta mi entrepierna, sonreí como tonto, no podía creer que bella había planeado todo esto, ¿Cómo lo abría planeado?, pequeña mentirosa, como la amaba, como la deseaba, la pensaba una y otra vez tan hermosa, entre mis brazos.
Salí del elevador con la temperatura de mi cuerpo al máximo, muriéndome de las ganas de tenerla, vi la habitación y estaba abierta, entre rápido cerrando la puerta tras de mí. Había una sala y después un pasillo que llevaba a la habitación donde había una enorme cama con sabanas de seda y un sillón de cuero, era el ambiente perfecto donde quería tener a mi bella.
Bella, amor – llame pero nadie contesto.
Sobre un buro había una nota, sonreí y la abrí.
Aquí empieza el juego mi amor, recuerda que no puedes decir mi nombre
Esta noche seré tu gatita, ponte muy cómodo y ponte la venda en los ojos
Me excita imaginarte así, compláceme amor.
Te ama
Bella.
Gruñí de excitación, donde había tenido bella guardada a esta amazona, me estaba volviendo loco, amaba cada faceta de su personalidad, dulce y tierna, valiente, y sensual, provocadora como ahora.
Me quite la corbata y después la camisa, mi excitación agradeció que mi pantalón cayera al sueño, me quite los zapatos y las calcetas, tome la venda y me senté en el sillón y me cubrí los ojos, si mi gatita quería jugar, yo la complacería en todo.
Gatita, te estoy esperando – mi voz sonó mas ronca de lo que pensé.
Escuche unos pasos sobre la alfombra y sonreí como tonto, su sola presencia me hacia temblar de placer.
Bella mi amor…
Shhh – me silencio.
Perdón gatita, ven aquí con tu tigre – dije sensualmente, respire su perfume y me enloquecí, no quería esperar más, quería tocarla, quería hundirme en ella.
Sentí el rose de sus uñas sobre mi pecho y gemí audiblemente, la deseaba demasiado.
Mi amor, me estas desesperando, no sabes cuánto te he deseado toda la noche gatita – suplique.
Acaricio por encima de la tela de mi bóxer y me decidí a terminar con el juego, no soportaba mas, la necesitaba.
Amor yo…
Se escucho un gran golpe de la puerta y me exalte imaginando que algo malo había pasado, rápidamente me quite la venda de los ojos y cuando mis ojos se adaptaron a la luz busque a bella, pero casi me voy de espaldas ante lo que estaba presenciando.
Tanya – dije mientras la miraba semidesnuda frente a mi – que demonios pasa – grite.
Edward…. Amor
Que dices, ¿amor?, que pasa – dije alterado buscando mi ropa y poniéndomela – con un demonio Tanya contesta.
Agacho la mirada – Edward, yo te amo, mira yo no quise hacer todo esto, pero no encontré otra manera…
No, como te atreviste, yo estoy con bella, yo la amo, ella va a ser mi esposa, la madre de mis hijos – grite alterado.
Me miro con odio – ella no es para ti Edward, no es de nuestra clase social, mírame Edward soy hermosa, soy de tu misma clase social, te conozco desde niño, estoy hecha para ti – grito.
Escúchame Tanya – la tome por los hombros – eso nunca va a pasar, no te creí capaz de dañarme de esta manera, pero me equivoque, olvídate de mi, hasta de la amistad y el cariño que compartimos, nunca podría perdonarte esto – dije con decepción – no puedo creer la maraña que armaste para que yo creyera que eras bella, me decepcionase.
Edward, por favor…
No, no puedo – la solté dirigiéndome a la puerta, confundido y asqueado por lo que había pasado – Tanya, que fue el golpe de hace un rato – pregunte.
Me miro con indiferencia y dolor – me temo, que alguien nos vio – murmuro.
¿Qué? – No, no podía ser – tu planeaste esto, responde – dije desesperado.
No, no puedes creerme capaz de esto, yo solo…
Ya no confió en ti Tanya – dije y salí de la habitación.
Me recargue de la pared del elevador, demonios, ahora como le diría a bella lo que paso, estaba asustado de que no me creyera, que pensara que la engañaba, tenía que contárselo ya no sabía de lo que Tanya era capaz, pero tenía que encontrar la manera de hacerlo sin lastimarla.
Agh bella – murmure.
Había sido un imbécil, yo conocía a bella, ella no hacia ese tipo de cosas, a ella le gustaba que nos amaramos en la intimidad de nuestra habitación, pero como siempre este deseo que me consumía, me había hecho creer en la ilusión.
Llegue al lobby y camine hacia la salida.
Edward – me llamo María Agustina y gire.
Hola, disculpa debo irme – dije aun confundido.
Solo quería decirte que encontré el bolso de bella, seguro lo dejo olvidado, y te quería preguntar si estás bien – comento.
Como que si está bien, ¿ a qué te refieres? – pregunte.
Si, la vi salir del elevador corriendo y lloraba, se veía muy alterada – explico.
Algo dentro de mí se congelo, no, no podía ser, nooo demonios.
¿Hace cuanto fue eso? – pregunte desesperado.
Hace unos 5 minutos, me quede muy preocupada - respondió.
Demonios – casi grite.
Edward, ¿estás bien? – pregunto.
No, tengo que irme – tome el bolso de bella y salí corriendo, no, no quería imaginar que mis sospechas fueran ciertas, pero no había otra explicación, bella me había visto, me había visto con Tanya.
Mi amor, no desconfíes de mi… aghhh – que mas podría pensar, dios, si la pierdo me muero, tengo que hablar con ella, explicarle lo que paso.
Una vez en mí auto a toda velocidad, marcaba a la casa pero me decían que aun no llegaba, estaba desesperado, sentía que la perdía y esa idea me mataba.
Mi celular sonó y conteste.
Bueno – dije ansioso.
Señor, soy su chofer – informo.
Que sucede, donde esta bella, pásamela ahora mismo – ordene.
Señor… lo siento, pero tuvimos un pequeño accidente, estamos en el hospital del centro – sentí que mi corazón se detenía de dolor.
Que, no puede ser, como esta ella – no podía contener las lagrimas.
No me quieren informar se requiere un familiar – contesto.
Voy para allá – dije y colgué.
Mi amor, bella mi amor – sollozaba, porque, que hice mal, que castigo estoy pagando.
Dios, mátame si así lo quieres, pero no la lastimes a ella, no te la lleves – dije destrozado, sintiéndome culpable y miserable.
hola queridisimas lectoras
se que prometi una semana... y fueron dos, pero ya algo es algo jeje hay voy!
les dejo la continuacion y pronto estare x aqui!
les quiero mucho, dejen sus reviews :D que me gusta leer lo que piensan!
besos y abrasos!
