Por favor, necesito irme – dije nuevamente a la enfermera que revisaba mi presión.
Ella continúo revisando y después me miro – señorita, aun estamos esperando los resultados de unos estudios, fue muy afortunada de que el accidente no haya sido grave y este bien, solo por favor espere unos minutos más, el doctor vendrá a verla – concluyo y salió de la habitación.
Quería salir corriendo, tomar el primer vuelo a los ángeles y olvidarme de todo esto de una vez…
No sé ni en qué momento ocurrió todo esto, recuerdo que lo único que deseaba era llegar, recoger mis cosas e irme sin despedirme, borrar de mi mente todo el dolor y la traición que sentía en aquel momento, después sentí que el auto salía de la carretera y un leve golpe en la frente, estaba bien y lo que mas deseaba era salir corriendo, pero el chofer se negó a dejarme ir y me obligo a venir a este hospital, supongo que solo basto con decir el apellido Cullen para que comenzaran a revisarme y a hacerme un sin numero de estudios.
Cuanto más va a durar esta tortura – susurre.
Estando aquí cautiva pasaría lo inevitable, Edward llegaría y era la ultima persona en el mundo a la que quería ver, me había destrozado profundamente, había arrancado de mi cualquier sentido de amor y confianza, tenia en mi mente las imágenes de él, revolcándose con Tanya, los dos me habían engañado, se había burlado de mi… los imaginaba riéndose de mi, planeando la manera de seguir siendo amantes.
No llores bella, no llores – no sabia cuantas veces lo había repetido.
Quería odiar, quería recordar una y mil veces esas imágenes que demostraban lo que debí haber sabido desde hace mucho, Edward Cullen no era para mi, intento hacérmelo creer, fue tan buen mentiroso que me hizo pensar que nuestro amor podría vencerlo todo, "amor", que amor era tan fuerte como para ser infiel, seguramente un amor inexistente.
Y es que realmente fui estúpida en creer que Edward Cullen, el playboy ingles, se había enamorado de una chica americana promedio, y la haría feliz por siempre.
Es que los besos no se fingen, el amor no se actúa, siempre parecía tan honesto, caballeroso, dulce… no me hubiese importado que no tuviese ni un centavo, aun así lo hubiese amado con toda mi alma.
¡No! todo fue mentira, me uso para divertirse, si dejo a victoria que era una mujer hermosa y de su misma clase, que pensé que podría haber pasado conmigo… fui una estúpida al dejar a Jacob, se que nunca lo amaría, pero el seria incapaz de lastimarme, jamás hubiese sufrido como lo hacia ahora, me sentía cautiva en un país extraño, lejos de mis amigos y de mi padre, ahora mas que nunca necesitaba sentirlos cerca.
Ahora estaba mal, lo sabia, pero en poco tiempo con ayuda de mis seres queridos y mi trabajo volvería a ser la misma de antes, la misma, pero con dolor en el alma, un dolor que nunca se borraría, de eso estaba segura.
Había amado y amaría a Edward toda mi vida, no importaba lo que me hubiese hecho, este amor no desaparecería como el humo, me marcaria para siempre y me impediría pensar en otro hombre a mi lado, mi corazón siempre le pertenecería a ese hombre… pero mi cuerpo y mi voluntad nunca mas.
Una vez mi madre me dijo que no importaba cuanto te humillaran, te lastimaran o te arrebataran todo, lo único que jamás podrían quitarte en tu dignidad, y por ningún motivo la perdería.
Escuche unos leves toques en la puerta saliendo de mis pensamientos y después como se abría por completo, una seria de sentimientos se plantaron en mi pecho y las lagrimas lucharon por salir, pero con mucho esfuerzo las contuve, recordándome todo lo que había pasado, jure ser fuerte y por eso le dedique la mirada mas fuerte que pude.
El mayor de mis temores estaba personificado frente a mis ojos y era el momento en que tenia que ser fuerte.
No es que no muriera por dentro al verlo entrar con pasos lentos, aun era tan estúpida como para contemplar su belleza y admitir que era el hombre mas guapo y sexy que jamás conocería, en ese momento volvieron a mi mente todos esos bellos momentos en que fue mío o eso pensé.
Bella… - con pasos lentos camino hacia la cama.
Aleje con brusquedad mi vista de esos ojos verdes que aun me robaban la razón – Si aun tienes un poco de respeto por mi, te exijo que no des un paso mas – intente que mi voz no se quebrara, pero sentía que moría por dentro.
Por favor – dijo con suplica – tienes que escucharme… se lo que viste, pero nada es como parece…
Como pude enfrente su mirada, casi me rindo… el nudo en mi garganta me ahogaba, pero saque fuerzas como pude – sabes… si alguien me lo hubiera dicho jamás lo hubiese creído, eres un gran mentiroso…
No bella, escúchame… te lo suplico, como puedes creer que te engañe, mi amor…
Cállate, cínico, infeliz, mentiroso… no sabes lo que es el amor – esta vez las lagrimas brotaron.
No… no por favor, no llores – no se en que momento me tomaba por los brazos.
¡Suéltame!, no te atrevas a tocarme nunca mas – exigí alterada.
Me miro con suplica, pero me soltó – necesito que me escuches, y lo vas a hacer aunque no quieras, vas a escuchar que te amo, que nunca podría engañarte, eres todo lo que podría haber soñado, bella créeme, escúchame por lo menos…
Nada de lo que digas va a borrar de mi mente las imágenes donde estabas… con esa mujer – dije como pude – pero di lo que tengas que decir y después vete – agache la mirada.
Bella… esta bien – se sentó en una silla junto a la cama, si hubiera podido me hubiese alejado, casi sentía el calor que desprendía su cuerpo, podía inhalar el aroma tan masculino que desprendía y eso era una tortura.
Bella… nada es lo que parece, te juro, te lo juro por mi vida, por este amor que siento por ti que es lo más grande que tengo…
Amor – bufe – como te atreves, ¿es que no me has destrozado ya lo suficiente? – casi grite.
Bella, Tanya me engaño, te lo juro, nos engaño a ambos, me hizo llegar una nota donde me hacía creer que eras tú, que me esperabas en esa habitación con un juego donde fingiríamos ser desconocidos, yo tenía que cubrirme los ojos y decirte que eras mi gatita – lo mire con una rabia inmensa, como podría creer que sería tan estúpida para tragarme ese cuento, si creía que la bella tonta que le había dado todo seguía aquí, estaba completamente equivocado – bella, te suplico que no me mires así, te juro que todo lo que te estoy diciendo es verdad, amor hemos luchado tanto por estar aquí, juntos, jamás podría dañar esto bella, eres mi todo, la mujer que siempre soñé, desde la primera vez que te vi me quede prendido de tus ojos, de tu piel, de tu corazón, fui el hombre más afortunado del mundo porque me elegiste a mí, de entre cualquier hombre al que pudieras querer, me amaste a mí y jamás podría engañarte siquiera con el pensamiento bella, tienes que creerme, tienes que conocerme bella, no dejes que el juego de Tanya de resultado, ella quería separarnos, por eso planeo todo esto ¿no entiendes?, que si me dejas estarás satisfaciendo su retorcida mente – expreso.
Negué lentamente, todo esto solo podía lastimarme más, Edward no entendía que por nada del mundo volvería a creer en él, mi confianza estaba muerta y enterrada y nunca más podría recuperarla.
Edward- su nombre me quemo en lo más profundo del alma – aquí la única persona con la mente retorcida eres tu- enfrente su mirada con fiereza – te vi, te escuche… esto – nos señale a ambos – está muerto, entiéndelo, muerto, este dolor nunca se ira, esta rabia, este coraje sustituyo a la confianza ciega que tenia por ti… mírame bien Edward Cullen, aquí no queda absolutamente nada para ti – esperaba que con esto entendiera y me dejara en paz de una buena vez por todas.
No – se puso de pie alterado – como voy a ver que no me amas, estas dolida y estas sufriendo, pero te juro que yo estoy sintiendo lo mismo, porque te niegas a ver que te amo, que todo fue una treta, te empeñas en separarnos y no lo puedo permitir, entiende tu bella, "NO PUEDO, NO QUIERO DEJARTE, NO QUIERO VIVIR SIN TI" – está actuando bella, no creas en sus mentiras – me repetía incansablemente.
No es una discusión Edward, es lo que paso, es lo que siento y es algo que nadie puede cambiar… en cuanto salga de aquí iré por mis cosas y después regresare a los ángeles – esperaba me dejara ir de una buena vez.
¿Qué?, es que estas terminando lo nuestro, no puedes… mi amor… no me puedes dejar, te necesito Isabella Marie Swan, más que a nada, no puedo estar sin ti – falsas lagrimas salían de sus ojos, era increíble hasta donde llegaba su maldad.
Es lo que quiero y es lo que voy a hacer, no puedes obligarme a quedarme – lo rete.
Suspiro – no quiero obligarte a nada, quiero que me des una oportunidad de aclarar las cosas, de demostrarte que todo fue planeado…
Unos golpes en la puerta lo detuvieron y lo agradecí con toda mi alma, sentía que no podía mas, que me estaba desmoronando a cada segundo.
Limpie mis lagrimas y Edward recompuso su semblante, la puerta se abrió y el médico que ya me había revisado hacia unas horas entro.
Buenas noches – saludo con amabilidad – Edward hijo que gusto verte – le dio un abraso.
Buenas noches dr. Collins – respondió este con respeto.
Me dijeron que tu novia había tenido un accidente y quise revisarla yo mismo – comento.
Edward me miro y después a él – si, por favor dígame como se encuentra – le pidió.
El se acerco a mí con una sonrisa – hola, si me permites Edward, tienes una novia muy hermosa – comento.
Mire a Edward desafiante y él se limito a contestar – si es la mujer más bella que he visto en mi vida- esas palabras me herían.
Como te sientes Isabella– me pregunto.
Muy bien, ya quiero irme – dije casi con suplica.
Comenzó a revisarme – estas bastante bien, ahora voy a revisar tus análisis, para descartar cualquier malestar – los saco de su bata y los abrió, ya quería terminar con esto y no volver a mirar esos ojos verdes que me escudriñaban sin piedad.
Edward, Isabella, me complace mucho darles esta maravillosa noticia – ambos lo miramos confundidos.
Isabella, está esperando un hijo…
No sé qué paso después de ese momento, porque simplemente estaba paralizada, una sensación maravillosa me recorrió de la cabeza a los pies y me hizo reaccionar, las palabras del médico retumbaban en mi mente, ¿un bebe? ¿Un hijo?, un pequeño y maravilloso ser estaba creciendo dentro de mí.
Sentí como mi corazón se extendió y se lleno de amor hacia ese ser tan inocente al que le estaba dando la vida, mi corazón palpito y me di cuenta que no existía ningún dolor que opacara un momento tan hermoso y perfecto, saber que sería madre me hizo sentir completa de nuevo.
Levante la vista y el médico no estaba, mi mirada y la de Edward se clavaron en una sola, no sabía que decir, su rostro era de piedra, indescifrable.
Bella… un hijo… yo, mi amor – parecía emocionado.
Yo aun sorprendida no supe cómo reaccionar cuando se acerco a mí y me apretó entre sus brazos, haciéndome sentir plena, haciéndome sentir que él estaba feliz también por la idea de que seriamos padre.
Me quede allí pensando en lo que estaba pasando, sin saber cómo reaccionar.
Mi amor… un bebe, tuyo y mío, estoy feliz, no puedo creerlo bella, soy el hombre más dichoso del mundo, los amo tanto, son mi todo, bella mi amor esta es la oportunidad para olvidar todo lo que paso, debemos estar juntos, cuidar de nuestro bebe, amarnos como siempre – decía con alegría.
Todas sus palabras activaron algo dentro de mí, amaba a mi bebe y quería cuidarlo con mi vida entera, tal vez a Edward le alegrara la idea de ser padre y deseara a este bebe, pero eso no me haría jamás olvidar la manera tan vil en la que me engaño.
Con mis manos empuje su pecho el me miro confundido.
No malinterpretes la cosas Edward… tu siempre serás el padre de mi hijo, eso nadie lo cambiara, pero yo no puedo condenar a mi bebe a vivir un infierno, lo nuestro termino en el momento que te vi con esa mujer, no te diré que ya te olvide, que no te amo, porque sería mentir y yo no miento, pero lo que si te puedo jurar es que perdiste la confianza que te tenia Edward, y sin eso no hay nada, no puedo ofrecerte nada, porque ya no tengo nada para ti – las palabras salían unas detrás de otras de mi boca.
Su rostro reflejaba dolor – como puedes decir eso bella, acabamos de enterarnos que seremos padres y no puedes creer en mí, ¿crees que voy a permitir que te vayas y que me alejes de ustedes? – decía molesto.
Tú no tienes que permitirme nada, tu siempre serás el padre de mi hijo, siempre podrás estar cerca de él, jamás te prohibiría eso, pero lo nuestro termino y por demás está decir que fue por tu culpa – dije furiosa.
No, yo los quiero a ambos, los necesito, dame una oportunidad, te lo suplico, quieres que me arrodille, lo hare, pero no me dejes – me dolía verlo así, pero algo dentro de mi me impedía perdonarlo.
No lo hagas, de nada sirve – dije con seguridad.
Bella yo…
Déjame Edward, déjame están en paz, no entiendes que esto me lastima – moví los brazos con brusquedad, lastimándome con el suero.
Bella, dios, estas bien – pregunto acercándose.
Lagrimas brotaban de mis ojos – quieres que este bien, déjame, te lo suplico, déjame tranquila – suplique.
Me miro fijamente – yo… está bien, no quiero que nada les pase, si mi presencia te incomoda tanto, eres libre bella, solo no te alteres, no le hace bien a nuestro hijo, solo te pido una última cosa, no regreses a América hoy mismo, el médico me dijo que tienes que reposar unos días, quédate en casa hasta que el autorice, te juro que no te molestare ni me acercare a ti, si así lo quieres… te amo bella, y me destroza perderte, pero no te obligare a estar a mi lado – agacho la mirada –iré a firmar tu alta, después te llevare a casa y no te molestare mas – salió de la habitación.
Me dolió profundamente verlo salir de aquella habitación, se había terminado, ahora tenía la libertad que había exigido pero tenía que esperar, no me atreví a discutir porque era por el bien de mi bebe, lagrimas rodaban por mis mejillas.
Mi amor, perdóname si esto no es lo correcto, amo a tu papa, te juro que lo amo… pero soy incapaz de olvidar lo que paso – aferre mis manos a mi vientre, para soportar lo que vendría.
Niñas y niños, si se que soy la peor de todas, por el monton de tiempo que he pasado sin escribir, pero estaba en la uni y muy estresada, ahora estoy de vacaciones y vengo con esto, espero que no me odien mucho, prometo en menos de una semana estoy con el otro, porque quiero actualizar todos los fics.
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Muchos besos a todos, los quiero.
