Wena cabras! como están? Oh God, ni les cuento... me costó un mundo hacer este cap, pensé que iba a ser fácil, pero no D: ¡mi imaginación comienza a decaer! No puede ser! T-T pero hice lo que pude con esto, lo tenía escrito desde hace rato, pero no lo había terminado :/ no me convencía u.u
Pero bueno, así son las cosas xd
Uh, tengo un par de cositas que decirles.
¡Encontré canción perfecta para Matthew! Es esta: Attention - Tokio Hotel. Les dejo la letra traducida, es Mattie cantando: www(punto)youtube(punto)com/watch?v=jpmhtlSffRk.
Otra cosa. Quiero crearle una página de face a este fic, para subir canciones y todo eso, cosas así, ¿qué les parece? Oigaan! tengo una idea, ¿por qué no me dan su facebook y nos comunicamos por ahí? ¡Hacemos una conversación grupal! He hablado con dos de mis lectoras pero me encantaría conversar con todas ^^
Y... tan tán! Quedan tres capítulos para que el fic acabe! Waaa! tres capis! Lo he pasado tan bien con Sólo esta Noche... lo amo, no quiero dejarlo (L) Entonces, tengo una encuesta... ¿quieren una segunda parte? :O
La segunda parte es la raja, la tengo pensada y todo! La escribo con 9KillerQueen9, tenemos muchas escenas, pero quiero su opinión. Los hijos de Alfred y Matthew aparecen, obviamente... y un nuevo personaje... Shan shan! hay de todo, infidelidades, amores random... :O
Voy a dejar un poll... ¿se dice así, cierto? Así que pasen a mi perfil con confianza y voten, o si no, me dejan su opinión en el review, no problem ;)
Ya pos cabras, perdonen lo poco, fue lo que más dio mi cabeza.
¡Lo siento por la espera!
Sólo esta Noche
Manuel estiró sus brazos bostezando y su boca se abrió de sobremanera, a él por supuesto que estos detalles no le preocupaban, en un hombre no se veían mal, y Manuel era por sobre todo un chico que mantenía gran virilidad. Se rascó la cabellera y suspiró, observando a su lado, para luego darse un golpe a él mismo en la frente con la palma de su mano. Ahí junto estaba Martín, y aunque evitó pensar en lo que habían hecho la noche anterior, el ardor en su trasero al levantarse de la cama se lo recordó. Sus mejillas se tornaron carmín y a pesar de todo, se puso de pie para ir a darse una ducha y preparar el desayuno.
En su camino, volvía a repetirse que tenía que dejar de hacer ese tipo de cosas con Argentina, que no era sano, que sólo los gays lo hacían, y él no lo era. Se toca la cabeza, respira profundo. ¿Ya es tiempo de que lo vaya asumiendo, no? Tal vez que no es homosexual por completo, pero sí que existen hombres que le atraen –Martín, Arthur-, las mujeres siguen pareciéndole excepcionalmente atractivas y cautivándolo en el ámbito sexual, es sólo que ahora ha decidido entablar una relación con alguien que conoce de por vida.
Sonríe ante la confesión, se refriega los párpados y se mueve con tranquilidad a la cocina. Está pensando en qué hacer, tal vez podrían comer palta, con eso en mente dispone todo, pero su celular no le dejó completarlo. Frunció el ceño y lo tomó, sorprendiéndose al ver que era Rusia.
- ¿Aló?
- привет, Manuel.
- Eh… hola… ¿qué hací llamando tan temprano?-le sorprendió; desde que Sebastián Piñera había sido elegido presidente de Chile, ellos no hablaban mucho. Estaba forzado a platicar más con Alfred- Bueno, igual allá debe ser tarde, pero, ¿qué onda? ¿Le pasó algo al Mattie?
- No, nada de eso –sonrió Iván, a su lado, Canadá le veía impaciente- ¿Sabes? Con Matthew celebraremos un baby shower para los bebés y queríamos…
- Oh, ¿enserio? ¡La raja, weón! –Manuel ya comenzaba a imaginarse cómo sería. Iba a sentarse en una silla, pero era mejor darle la noticia a Martín- ¿Y estoy invitao', cierto? Osea…
- ¡Claro! Tú y Martín. Es el sábado, en dos semanas más, en la casa de Matt.
- Oh… que shori. Ya, nosotros vamos, igual, no le he preguntao al rucio, pero él no importa mucho.
- Perfecto.
- ¿Tenemos que llevar algo o alguna wea así? Es que nunca he ido a un baby shower…
- No, todo lo hacemos nosotros.
- La zorra. ¿A qué hora por allá?
- Seis de la tarde, hora de Canadá.
- Tamos daos, entonces.
- Muy bien, esperamos verlos ahí –algo le susurraron, Iván asintió- Matthew te manda saludos y dice que tiene que hablar contigo y con Daniel.
- ¿Con el Dani? ¿Qué tiene que ver él?
- Se han estado juntando.
- Sí… si así supe –murmuró celoso- Como que me está cambiando, así, con cuática por él…
Al final, logró oír la suave voz de Matthew.
- ¡No! I'm not doing that!
- No cashé ni una wea de lo que dijiste pero sí me estay dejando de lao.
- Manu, no. Es por eso que el sábado tengo que hablar con ustedes.
- ¿La wea es muy brígida? Vay a decirme que soy un malo amigo, es eso, ¿cierto?
- No, vamos. Lo sabrás ahí.
- Ya –contestó enfadado.
- ¡No te enojes!
- No estoy enojao.
Matt rodó los ojos.
- Whatever, nos vemos el próximo sábado. Sé puntual.
- Si yo soy puntual, oh…
- Saludos a Martín.
- Ya po, yo le digo.
- So long, Manuel.
- Chao, ¡cariños a mis guaguas!
Canadá sonrió cortando la comunicación.
- ¡Oe, Martín! ¡Martín, weón, despierta! –Chile le tiró un almohadón en el rostro, causando que el argentino comenzara a pestañar violentamente y asustado. Se incorporó un poco en la cama, sin entender.
- ¿Manu? ¿Qué mierda te pasa a vos?
- Cachai que me acaba de llamar el Mattie y estamos invitaos a su baby shower. ¿No es la raja? Lleno de weas pa las guagüitas y too…
Martín sonrió, agarrando el brazo de su novio y llevándolo hasta el lecho. Al principio, Manuel se negó, removiéndose incómodo y avergonzado, pero se dio cuenta de que sería imposible zafarse, así que se quedó ahí, optando por rodear con sus brazos el torso de Argentina y descansar la cabeza en el pecho.
- Che, ¿amaneciste cariñoso?
- Cállate, weón. Agradece que esté así.
- Lo hago.
- Oe, ¿y qué más se lleva a un baby shower?
- Un regalo, boludo –respondió divertido, besándole la mejilla.- Para los nenes.
- ¿Y qué le vamos a comprar? Son dos… chucha, ya, vo le comprái el regalo a la niña, yo al cabro chico.
Martín sintió algo extraño dentro. Era difícil pensar que Manuel estaba hablando de ellos como un todo y eso le ponía feliz. El chileno no lo hacía a menudo, generalmente lo evitaba y no daba muestras de amor; tenerlo tan cerca sin forzarlo era realmente gratificante.
- ¿Te ponen así los niños?
- ¿Ah? –Chile no entendió.
- Quizá… quizá podríamos hacer uno nosotros. ¿Te gusta la idea?
Manuel hubiese alejado su cuerpo rápido, pero el calor que le traspasaba su novio le invadió por completo y no pudo hacer más que abrazarle con ánimo y ganas. Quería contestarle, insultarlo, sin embargo los labios de Martín ya estaban sobre los suyos, y así era difícil contenerse.
- Estoy nervioso.
Matthew terminaba de acomodar los platos y los cócteles, los vasos de cristal y los adornos. Se colocó de puntas para colgar un par de globos y luego volteó para ir a darse una ducha y cambiarse de ropa. Eran las cinco, y probablemente sus invitados no tardaban en llegar.
- Él que debería estar nervioso soy yo –murmuró con los ojos entrecerrados. Dejó su pelo tras la oreja y se fijó que nada estuviera fuera de lugar.
- Tú podrás estar encinta, pero los papás también tienen reacciones, ¿lo sabías?
- Sí. Yo también quiero que todo salga perfecto, y que los chicos no se aburran con los juegos y esas cosas, pero… va a salir bien.
Iván respiró profundamente, cerrando los ojos y volviendo a abrirlos. Sí, Matthew tenía razón. Todo iba a estar bien, lo pasarían genial y él y los bebés estarían muy contentos.
- Ok, voy a bañarme –Canadá puso una mano en el hombro de Rusia, golpeando un par de veces con un ''tranquilízate'' y yendo hasta el baño.
No se le vio salir de ahí hasta que quedaron diez minutos para las seis.
O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O
- ¡Wena cabros! –Manuel y Martín entraron de la mano, pero el chileno se soltó de inmediato al ver la sonrisa de Canadá y notar el hecho de que todos los invitados ya estaban allí.- Ah, puta sorry, ya están toos… es que el Martín se demoró arreglándose.
- ¡Che! ¿Acaso querías que viniera cómo me dejaste después de lo de la mañana? ¿Todo despeinado, sudado y…?
- ¡Mattie! ¿Cómo están los babies? –él cambió la conversación rápidamente, no llegaría a buen término. Se acercó abrazando a Canadá y acariciando en vientre. Con seis meses se veía, a su parecer, muy ancho, pero eso no le quitaba la dulzura en el rostro.
- Bien –respondió agradable, mirando las manos del chileno- ¡Martín, pasa! ¡Pónganse cómodos! you're in your home.
- Dale, gordito.
Matthew le miró enojado, pero luego sonrió y cerró la puerta. Los latinos echaron un vistazo. Estaban conversando algunos países, amigos de ambos. Francis, Yao, Iván –obviamente-, Feliciano, Ludwig, Gilbert, Guillermo, Kiku, Daniel, Pedro, Lily, Vash y Seychelles y en un lugar escondido, estaba Alfred. Manuel no pensó que el americano se encontraría con ellos, creyó que él y Matthew habían cortado toda relación. Pero por supuesto, Canadá no era de esas personas que cortaran toda relación cuando habían sido tan dañados, y después de todo, Estados Unidos era el padre de los niños.
Se sentó al lado de Ludwig, al que saludó con un beso en la mejilla y a todos los demás les hizo un gesto con la mano.
Canadá se acercó a todos, sonriendo animadamente.
- Ya estamos todos. ¿Quieren pasar a la mesa?
Los países estuvieron de acuerdo. Se levantaron y en el acto, Francis aprovechó de subir descaradamente el vestido de Sey, toqueteando sus muslos. De inmediato recibió una bofetada y Vash aprovechó para tomar la mano de su hermana, no deseaba que el francés hiciera lo mismo con la niña.
Se sentaron, Matthew a la cabecera y Rusia a su lado. Los demás se organizaron en torno a ella, notando los platos franceses y canadienses, la comida parecía apetitosa. Manuel fue el primero en quitar un camarón de la lechuga en el primer plato, recibiendo un manotón de parte de Martín.
- ¡Mierda!
- Esperá a que comamos todos.
Se encogió de hombros, y cuando ya todos estuvieron en sus asientos y comenzando a comer, los chicos hicieron preguntas. El primero en hablar fue Feliciano.
- Aww, Matt, estás tan gordito –rió, llevándose el tenedor a la boca. Todos sonrieron- ¿No se siente molesto? Quiero decir… ¿duele?
- La columna –afirmó, moviendo la cabeza- Este mes me ha estado matando. Pesan mucho.
- Porque son dos –agregó Ludwig.- ¿Pero todo está bien?
- Oui. No hallo la hora en que lleguen los nueve meses y darlos a luz… ¡quiero tenerlos ya!
- Puta que erí tierno, weón –Manuel ya había acabado su entrada, ahora se deformaba en la silla- El embarazo te hizo bien, tay super rico.
Alfred levantó la cabeza, había estado limitándose a comer desde que se sentaron, pero aquel comentario de Chile había llamado su atención. Al lado del latino, Daniel le palmoteó el hombro.
- Martín se va a poner celoso.
Manuel enarcó una ceja.
- ¿Y? ¡Yo no tengo na con ese maricón!
- Manu, ¿te he dicho alguna vez que sos lo más bipolar que existe?
- Sí.
La risa se hizo presente de nuevo.
- Nunca había visto a una nación embarazada –dice Seychelles, bebiendo de la copa de vino- ¿No te hace sentir… uhm, menos hombre?
Matthew se sorprendió. Él nunca lo había pensado realmente, no creía que tener bebés le quitara la masculinidad. Él se sentía muy hombre, jamás había querido ser una chica o algo por el estilo, estaba completamente conforme con su sexualidad.
- No –dijo confuso- No es como si fuese una mujer ahora. Sigo siendo un chico, me visto como tal y estoy feliz de serlo. Simplemente tendré hijos, y es normal porque como país, no importa si somos mujeres u hombres.
- Estoy de acuerdo –dijo Kiku.
- Eso es muy tierno, Matthew. ¿Has visto quienes serán tus padrinos?
Lily preguntó tímidamente recibiendo una regañada de Suiza, tenía que ser más ubicada.
- Sí –sonrió contento, comiendo un poco- Está todo planeado.
O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O
Daniel se sentó al lado de Chile mientras todas las demás naciones hacían lo mismo, sonriendo, notando como Canadá ordenaba los regalos con su pancita crecida. Echó un vistazo a Alfred, acurrucado en el sofá más oculto. No había hablado durante toda la tarde –ahora ya era noche- ni participado en los juegos. Ellos se entretuvieron tapándole los ojos a su pareja con una venda y dejando que los alimentaran con colados, y con adivinanzas y cosas por el estilo. Lo mejor había sido lo de la comida, sin duda. Rieron mucho y se sonrojaron, jugar al monopolio con tentadoras y provocativas penitencias por perder, fue algo bastante bochornoso, pero lo suficientemente genial para tipos como Francis y Gilbert.
Ahora, Cuba acababa de ponerse de pie para ayudar a su mejor amigo, México intentaba alejar a Prusia de un abrazo, Feliciano comentaba que sería lindo tener un hijo, haciendo sonrojar a Ludwig, Lily le decía a su hermano que esperaba que fuera del gusto de Matthew el vestido que le tejió a la niña, Japón y Yao estaban encogidos juntos mientras reían de Sey y Francia, y de la golpiza que este nuevamente se había ganado.
- ¿Y mi primo?
- Fue al baño –respondió Manuel, sin importarle demasiado.
- Me da pena Alfred.
Chile lo miró.
- A mí no. Se lo merece por sacoeweas.
Paraguay soltó una pequeña risita poniéndose más cerca. Manuel lo notó y se alejó, pero Daniel volvió a hacerlo.
- ¿Me estay weando?
- ¡No! –sonrió-.
- ¿Entonces?
- Me quedo contigo porque Canadá dijo que tenía que hablar con nosotros.
- Sí sé, pero no por eso te tení que correr tan cerca. Me poní nervioso.
Daniel enarcó las cejas, sonriendo pícaramente.
- ¿Te pongo nervioso?
- Obvio no tú, pero es que…
- ¿Qué pasa aquí?
Martín, esa voz la conocía. Manuel respiró aliviado y se puso de pie, acercándose al rubio.
- Te demoraste caleta, pero no importa, llegaste.
- Aww… ¿me echaste de menos?
- Sí, weón, sí.
- Manu, sos tan lindo –Argentina le rodeó con sus brazos, atrayéndolo. Manuel gruñó un poco y se alejó, viendo a Matthew.
- Hola chicos. Quería hablar con ustedes.
- ¿Qué pasa, gordito? –Martín se apoyó en el hombro de Manuel.
- No es contigo, Argentina. Es con Daniel y Manuel.
- ¿Sin mí?
- Yeah, without you. Can you take a walk with me?
- Of course –dijo Manuel, con su mala pronunciación.
Salieron los tres a caminar al patio de la casa de Canadá. Rodeados de arces y flores a punto de quedarse en su mayor hermosura, se sentaron en la banca. Manuel a la izquierda, Daniel a la derecha, Matthew al medio.
- Well… he estado pensando… que ustedes se han portado muy bien conmigo.
- Porque eres nuestro primo –murmuró Paraguay.- Y porque te queremos.
- Sí, gracias… -se sonrojó-.
- Y… -Manuel le ayudó a continuar, odiaba esperar.
- Quería proponerles algo.
- ¿Qué cosa? –Daniel.
- Mis bebés van a necesitar padrinos, y quiero que sean ustedes.
Algunos segundos de silencio, que los latinos necesitaron para procesar la información. Daniel fue el primero en sonreír abiertamente y asentir mientras su cabello se movía por el viento, Manuel lo miró y lo imitó. Él también se encontraba fascinado, sólo un poco… nervioso.
- ¡Oh, eso es genial! ¡Por supuesto que queremos!
- Mattie, la raja. Obvio que vamos a ser los padrinos de las guagüitas, gracias a vo' por elegirnos, pero yo quiero al niño, porque el Dani es muy fleto, se le puede pegar. –Le sacó la lengua al primo de su novio, recibiendo un golpe en el hombro de parte de este-.
- Vos lo sos también, pero ser el padrino de una niña es mucho mejor.
- Mentira, ser de un niño es más mejor.
- No lo es.
- Sí.
Canadá les miró divertido, decidiendo que era hora de volver adentro.
O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O
- Yo tengo una idea bakán pa jugar. Pero necesitamos copete, cabros.
- ¿Qué idea? ¡Sos un alcohólico!
- Cállate, Martín. Miren, se llama La Cultura Chupística.
- ¿Y cómo se juega? –preguntó México.
- Fácil. Hacemos papelitos con preguntas y cada uno saca uno, po. Entonces respondes y si te equivocas, tení que tomarte un buen vaso de trago. Pero como yo sé que todos ustedes son unos incultos de mierda, podríamos hacer otro tipo de preguntas.
- ¡Estoy de acuerdo! –Dijo Gilbert, sonriendo- Hagamos ese tipo de preguntas.
- Hermano, cállate.
- No, todos quieren saber esas cosas.
Así que Iván se dedicó a escribir los papelitos, juntarlos en una bolsa y luego revolverlos. Como Canadá no podía beber, él se quedó como moderador, de pie en la mesa, mientras todos los demás lo rodeaban. Tenían botellas de vodka, whisky, cervezas, ron y vino francés, y se encontraban estilo indio. Iban a comenzar, pero el grito de Sey se los impidió.
- ¡Abramos los regalos primero!
- Sí, luego quedarán borrachos y no sabremos de quién es el obsequio –contribuyó Lily.
- Bien –respondió Matthew. Iván se acercó a él, tomando en las manos un paquete de color azul, con dibujos de autos y peluches.
- ¡Ese es mío! –Dijo muy feliz Gilbert, levantando la mano y siendo controlado por Ludwig- Es grandioso como yo.
Iván lo abrió tratando de no romper el papel, con delicadeza mientras Matt lo miraba. Alfred se acercó levemente hasta ponerse adelante, quería estar ahí cuando Canadá abriera su regalo. Sacó el scotch y metió la mano, sonriendo cuando lo dejó fuera. Era una toalla para el bebé azul, con capucha, y también llevaba un estuche de baño: shampoo, jabón, loción y colonia. Todos soltaron un sonido tierno al ver el diseño.
- Es muy lindo, Gilbert, Da. Gracias.
- Sí, lo sé. Lo compré yo, así que…
- ¡Saca el mío, Mattie, saca el mío! –Francia se levantó moviendo la cabellera. Canadá asintió y buscó el que su papa le indicaba. Era de color rosa. Sonrió. Lo abrió con cuidado, sintiendo que era suavecito y palpable, y sacó de allí un peluche de oso, que tenía una cinta roja en el cuello y un cascabel. Le acarició, era totalmente blanco. Miró a Francis con ternura y luego vio que dentro había dos piyamas de última moda francesa, uno rosa y otro azul. El diseño era hermoso, cálido y de plush. Matthew lo acarició tiernamente.
- Merci, papa.
Así, siguieron descubriendo los regalos. Todas las naciones pensaban que esto era lo más dulce que podían estar viviendo. Yao le dio una gran Shinatty-chan y un vestido típico de su país en miniatura, aguantando que Kiku le digiera que Hello Kitty era mucho mejor.
Por fin, quedaba sólo un regalo. El de Alfred.
Matthew lo tomó mirando de reojo a su hermano, haciéndolo rápido, quería jugar. Vio que lo primero, era un chalequito muy pequeño, para recién nacido, de color blanco y el contorno azul, igual que los botones, que parecían perlas y brillaban. Lo acaricio, pensando que en cualquier momento lo dejaría caer. Sacudió la cabeza, buscando lo demás: una polerita azul oscuro y una jardinera también blanca, con diseño de Mickey Mouse en el pecho y bolsillos.
El regalo de Alfred era el más ostentoso. Conjuntos para ambos. Bueno, él era el padre. El traje del niño venía con zapatos también.
El de niña, era un vestido a cuadrilles rosado, con una cinta de seda en la cintura, tenía también pantis de un color más claro, y los zapatitos con correas.
Matt guardó todo ordenadamente en el paquete de regalo y desvió sus ojos violetas a Alfred.
- Thank you.
Lo que obtuvo fue una sonrisa llena de melancolía.
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Desde el principio, sabían que ese juego de Manuel no acabaría bien, y ahora los efectos eran bastante notorios. Gilbert, borracho, intentaba llevar a Pedro a alguna habitación de la casa, para hacer lo que decía la pregunta, Feliciano dormía sobre el pecho de Alemania, sonrojado por los tragos; Cuba roncaba insultando a Alfred (el norteamericano estaba sobrio, él no había participado), Vash y Lily daban las gracias porque ya se iban, igual que Francia y Seychelles, que al despedirse de su hijo, aseguró que tal vez, esta noche tendría un hermanito. Yao y Kiku se habían marchado hace un tiempo, y Manuel, Martín y Daniel deliraban sobre tiempos pasados y propuestas de matrimonio –de Argentina hacia Chile-.
Después de un tiempo, todos acabaron por dejar la casa. Los dueños les llevaron hasta la salida, agradeciendo y sonriendo, como siempre. Todas las naciones tocaron el vientre de Matthew, sonrojadas y borrachas. Iván y su novio sólo esperaban que llegaran sanos a sus hogares.
Cuando cerraron la puerta, dispuestos a ordenar los regalos y mientras conversaban, se dieron cuenta que Alfred aún no se iba, que estaba de pie frente a la mesa tocando y observando los regalos con ojos ilusionados.
- ¿Alfred? –ese fue Canadá. Estados Unidos volteó pestañando.
- ¿What?
- Todos ya se fueron, estamos esperándote –Iván fue directo.
- Uhm, yes.
Alfred agarró su chaqueta y se la colocó, peinándose el cabello y suspirando. Bien, su participación había pasado inadvertida, ahora comprendía lo que su gemelo sintió todos estos años.
Se dirigió a la salida, despidiéndose de ambos. Acarició el vientre de Matthew, todavía reticente, quería besarlo, pero sabía que no podía. Le emocionaba un poco tener a sus hijos tan cerca.
Iván comenzaba a cerrar la puerta.
- Matt, ¿para cuándo tienes la próxima ecografía?
- Uhm… en dos semanas más, cuando cumpla los siete meses.
- Tengo trabajo en casa para esa fecha. Siento no poder acompañarte.
- Oh –Canadá frunció los labios, pero asintió- Bien, no importa. Puedo ir solo, o con Francis, hace tiempo me había dicho que…
Y Alfred no pudo soportarlo. Se entrometió en la conversación, mirando a Matthew y a Iván fijamente, que no entendían mucho la situación. Se acomodó los lentes y carraspeó, iba a hablar.
- If Iván can't go with you… well, I'd like to do it.
- Olvídalo –dijo Rusia, queriendo echarlo-.
- Why? Son mis hijos, tengo derecho.
- No estuviste con ellos desde siempre, no te lo mereces.
- Tengo el maldito derecho, Iván. Ahora quiero verlos, quiero estar con ellos. No puedes negármelo.
Desvió la vista hacia Matthew, esperando que él ayudara en algo y lo único que obtuvo como respuesta fue un tic en los ojos. Él realmente quería ir, verlos –porque hasta ese entonces jamás lo había hecho-, y pasar la tarde con Matt. Se rascó un poco la cabellera, quizá debía irse. Pero Canadá no le dejó, le tomó del brazo, volteándolo, sonriéndole. Entendía un poco.
- Déjalo, Iván. Él puede ir si quiere.
Alfred sonrió ampliamente, mirando a su gemelo con dulzura. Rusia tenía mucha razón cuando decía que no lo merecía, pero, ¿qué podía hacer? El mundo nunca era justo… y de todas maneras, los héroes siempre ganan.
Yaap... sorry por lo malo de este cap, mi imaginación decayó brígido. Pero el prox cap, advierto que es dulcemente UsCan (L) No del todo, pero comienza lo bueno... 1313 xd Así que no creo qe me demore mucho, espero D:
Ya po cabras, gracias por sus reviews, se los devuelvo al toke, las qero caleta (L)
Hey! Tengo que hacer promoción de mi otro fic: Las Maravillosas Aventuras de Madre Bernarda (y sus Amigos Desalmados), fic mío y de mis twinas (L) Carrie Medicines y Sophie Strife, es lo mejor, se reirán mucho!
Eso chicas, ojala les haya gustado y nos vemos pronto. ¡Vean la canción y recuerden la poll (o el poll e.é)! ¿Reviews?
PD: Mi acento argentino y paraguayo son pésimos, pésimos, disculpen cualquier mal expresión.
