Bueno, en este punto la historia se separa un poco de la linea argumental de la serie, pero volveremos a ella más adelante, en unos 3 o 4 capitulos.
Cap6
Había tenido un día horrible. HORRIBLE en mayúsculas. Pensaba Anne mientras salía de la escuela en dirección a su coche. Había tenido que echar de la clase a uno de los chicos de último curso por insultar a un compañero. Al crío no le había hecho mucha gracia y a las pocas horas había tenido que aguantar una charla completamente infructífera con unos padres estúpidos a quienes no se les debería haber dado permiso para procrear. Y, por si fuera poco, luego había tenido que escuchar un inacabable sermón por parte del director.
Suspiró, agotada, cuando se sentó en el coche. Se masajeó el hombro derecho lentamente. Se antigua lesión le había estado doliendo desde media mañana, además llevaba todo el día con una sensación extraña. Era como si estuviera constantemente alerta y asustada… Se pasó la mano por la cara intentando calmarse un poco. Ya era oficial, su raro sexto sentido se había vuelto loco.
Puso el coche en marcha y condujo de regreso a su casa. Después del horrible día que había tenido, lo único que quería era sentarse en su sofá y hacer un poco de zapping, no era pedir mucho, no?
El tráfico iba muy lento y al entrar en la siguiente calle vio que un vehículo de la policía cortaba uno de los carriles. Escuchó una sirena de fondo y a los pocos segundos una ambulancia había parado junto al iluminado coche. Parecía que algo había pasado en uno de los comercios cercanos.
El tráfico avanzó un poco más y pudo ver a los paramédicos entrar en un restaurante. Cuando pasó por delante con su coche, notó como la extraña sensación de temor que había sentido todo el día se intensificaba. Eso era raro… pensó. Sin pensárselo dos veces, paró el vehículo en el siguiente espacio que encontró y bajó de éste.
Su intención era acercarse, averiguar que había pasado, pero justo en ese momento los paramédicos salieron del local llevando un cuerpo completamente cubierto en una camilla. Pero no fue eso lo que la detuvo, sino el inconfundible sentimiento de miedo, casi terror, que emanaba del cadáver.
Anne se sorprendió. Normalmente necesitaba tocar a alguien para poder leer sus emociones, no era habitual que las pudiera sentir sin contacto físico a menos que se tratara de una emoción muy fuerte. Y, definitivamente, nunca le había pasado con alguien que ya estaba muerto. De todas maneras, esa emoción le era familiar. Miró a su alrededor algo incómoda. Escuchó que una pareja cercana comentaba que se trataba de otro ataque de un animal. Que el cadáver tenía marcas de garras en el cuerpo como las otras victimas.
Anne le echó una nueva mirada al cubierto cadáver, que ahora estaban metiendo en la ambulancia y, tocándose el hombro lesionado inconscientemente, se metió de nuevo en el coche y se fue.
Derek observó a los policías y paramédicos entrar y salir del local mientras revisaban la zona y retiraban el cadáver desde un tejado cercano. Scott le había avisado hacía un rato de que se había producido un nuevo ataque. Por algún motivo que no lograba entender, Stiles y él encontraban divertido escuchar la frecuencia de la policía.
De un salto cambió de edificio, acercándose más al escenario del crimen. Llevaba tiempo siguiendo al Alpha y había algo en ese ataque que no cuadraba con los anteriores. Para empezar, no había ni rastro del olor del otro hombre lobo. Es que había perseguido a su presa en su forma humana? Eso no cuadraba. Aunque de ser así, le daba a Derek una oportunidad de captar su olor como humano. Era una posibilidad muy remota teniendo en cuenta la cantidad de personas que se movían por la zona del crimen, mezclando sus olores con los del asesino. Pero una posibilidad, después de todo.
Se agachó y se quedó en esa posición, observando atento el ir y venir de los ajetreados agentes. Afinó el oído, intentando captar alguna conversación que le fuera útil. Ataque de animales, marcas de garras… parecía que la policía llegaba a la misma conclusión que con los otros asesinatos.
Desvió su vista hacia los curiosos que rodeaban el perímetro policial, no creía que el Alpha siguiera allí, no era del tipo de asesino que se quedaba a mirar, pero nunca estaba de más ser precavido. Sus ojos se detuvieron en un oscuro coche que le resultaba familiar y en la esbelta figura en pie junto a éste.
No la había vuelto a ver desde su encuentro en el bar hacía ya casi dos semanas… no es que estuviera contando los días. Ni tampoco sentía la más mínima curiosidad por saber qué hacía ella allí. Se dijo a si mismo, antes de seguir observando al resto de espectadores. Pero sin poder evitarlo, sus sentidos volvieron a centrarse en ella. Su expresión era de preocupación. Se esforzó por bloquear el resto de sonidos… su latido era acelerado, igual que su respiración. Estaba asustada, comprendió. Se preocupó un poco por ella y después se molestó consigo mismo por haberse preocupado.
Bufó molesto antes de dar un nuevo salto y trasladarse a otro edificio cercano, ahora un bloque de pisos le impedía ver a Anne. Mejor así. Respiró más tranquilo ahora que ya no la veía, antes de centrarse de nuevo en la escena del crimen.
No estaba muy segura de lo que estaba haciendo, ni de qué era lo que esperaba, el caso es que había pasado una noche casi peor que el día anterior y necesitaba respuestas. Anne apenas había podido dormir, esa sensación de peligro que había sentido el día anterior se había incrementado durante la noche. No podía parar de pensar en el cadáver del restaurante y en la emoción que emanaba de él. No era simplemente miedo, era algo más, era terror, pánico puro… ya había sentido algo así una vez y necesitaba estar segura de qué había causado esa emoción en el muerto. Estaba claro que no era un simple ataque de animal como no paraban de repetir en las noticias. Entonces, había sido el Alpha?
Casi sin ser muy consciente tomó el desvío que llevaba a la vieja casa de los Hale. Ni siquiera sabía si Derek estaría allí, pero necesitaba saber si un hombre lobo había causado esa muerte y calmar un poco su sexto sentido, así que decidió intentarlo. No tenía su primera clase hasta poco después de media mañana, así que tenía algo de tiempo.
Condujo por la vieja carretera y a los pocos minutos vio la casa. No tenía nada que ver con el majestuoso edificio que ella recordaba, grande, bien cuidado y lleno de vida, ahora se alzaba ante ella oscuro y destrozado, como el triste recuerdo que era.
Paró el vehículo a unos metros de la puerta principal. El camaro de Derek no estaba allí, pero eso podía no significar nada. Dudó unos segundos antes de salir del coche. Una oleada de sentimientos entremezclados le vino de la casa. Habían muchas emociones fuertes arreladas en el viejo edificio. Bloqueó su raro sexto sentido para mantenerlas fuera de su mente. Ya sabía lo que había pasado en esa casa años atrás, no quería sentirlo también.
Dio un par de pasos hacia la casa. -"Derek, estas aquí?"- preguntó en voz alta, pero sin llegar a gritar. Sabía que él podría oírla en caso de estar cerca.
Esperó unos segundos y nadie apareció. -"Em, Derek?"- lo volvió a intentar un poco más alto.
Después de cómo se habían despedido la última vez que se habían visto, también cabía la posibilidad de que el hombre lobo aún estuviera enfadado con ella, pensó un poco desanimada. Miró a su alrededor, pero nadie apareció, ya había comenzado a caminar hacia su coche cuando escuchó la puerta principal abrirse.
El joven hombre lobo había oído acercarse un vehículo mucho antes de tenerlo a la vista. Desde una de las ventanas del piso superior, la había observado avanzar incómoda un par de pasos hacia su casa y llamarle. Su mente se debatió entre responderle o ignorarla. No podía evitar sentirse amenazado siempre que la tenía cerca. Como si ella fuera capaz de conocer sus sentimientos o sus secretos aún sin llegar a tocarle. Lo que era un poco estúpido e infantil, ella ya le había demostrado que no tenía intención de usar su habilidad con él.
La observó dudar unos segundos y llamarle de nuevo. Su respiración y su pulso estaban algo acelerados. Y parecía preocupada y algo asustada. Tras pensarlo unos segundos más, finalmente decidió que no la ignoraría, al menos esta vez. Bajaría a ver que quería. Siempre estaba a tiempo de enviarla a paseo.
Anne le miró un poco sorprendida al verle salir de la vieja casa y cerrar la chamuscada puerta tras él. Derek no dijo nada, sólo se quedó delante de la puerta, con las manos en los bolsillos de su cazadora, observándola. Ella dudó unos segundos, ahora que le tenía delante, no sabia muy bien por donde comenzar.
-"Necesito pedirte algo"- le dijo al fin.
Derek alzó ambas cejas por la sorpresa, eso no se lo esperaba.
-"Es sobre la última victima que han encontrado"- siguió ella, algo insegura. -"Has llegado a ver el cadáver?"-
El hombre lobo negó con la cabeza, aún sorprendido por el rumbo que estaba tomando esa conversación.
Anne respiró hondo antes de continuar. No había una buena manera de plantear lo que necesitaba pedirle.
-"Crees que podrías ir a echarle un vistazo?"- dijo al fin.
La expresión de Derek cambió de incredulidad primero a enfado después.
-"Has oído por ahí que soy el delincuente del pueblo y crees que puedes venir aquí a pedirme que me cuele en la morgue?"- le respondió algo molesto.
-"No"- dijo ella, molestándose a su vez. Tendría que haber medido mejor sus palabras.
-"Y que te hace pensar que puedes pedirme algo así?"- le espetó él, apretando sus manos, intentando clamarse. Por quien le había tomado? Le daba igual que medio pueblo le hubiera creído responsable de la muerte de su hermana, ella sabía la verdad.
Anne vio como él apretaba sus manos con fuerza. Conocía ese gesto, se lo había visto hacer con los cazadores. Es que él la consideraba una amenaza? La tenía en la misma lista negra en la que debía estar esa arpía de Kate Argent?
-"Te ayudé con lo de tu tío, lo mínimo que…"- comenzó a decir, enfadada.
-"Dijiste que lo hacías por Laura. No te debo nada."- le cortó Derek.
Mierda, pensó Anne, eso era cierto. Se dio la vuelta y se dirigió al coche molesta. Esa conversación había sido un autentico desastre! Como era posible que siempre, SIEMPRE, acabaran discutiendo. Sabía que él se sentía incómodo con ella cerca. Ya lo había notado cuando eran pequeños, aunque él entonces lo intentaba disimular detrás de comentarios irónicos, bromas estúpidas o llamándola pececillo o chorradas del estilo. Ahora directamente se enfadaba. Bufó molesta al llegar junto a su coche. Bueno, quizás ella tampoco se lo ponía fácil. Siempre le había molestado su comportamiento hacia ella, pero nunca había hecho nada por cambiarlo o por hacerle sentir menos incómodo a su alrededor. Intentó calmarse, realmente necesitaba su ayuda…
Se dio la vuelta de nuevo. Derek seguía allí, los brazos cruzados sobre su pecho.
-"Volvamos a comenzar"- murmuró. -"Necesito que me ayudes con esto"- le dijo, intentando que su voz sonara más calmada de lo que en realidad se sentía.
-"Por qué debería hacerlo?"- le preguntó él, sin molestarse en disimular el enfado de su voz.
No se lo estaba poniendo fácil. -"Porque eres el único al que puedo pedírselo."- respondió simplemente ella.
El hombre lobo la observó unos segundos, inexpresivo, valorando la situación. -"Qué es lo que quieres saber de ese cadáver?"- preguntó al fin.
-"Han dicho en las noticias que habían marcas de garras en el cuerpo. Necesito que confirmes que son de un hombre lobo."- respondió.
Derek la miró interesado. Acaso sabía ella algo que él desconocía. A fin de cuentas, no había conseguido captar el olor del Alpha en la escena del crimen. Y ella parecía asustada.
Anne vio como Derek asentía y soltó un suspiro de alivio. Ya casi creía que no conseguiría convencerle.
-"Gracias"- murmuró, antes de volverse hacia su coche. Se giró unos segundos después para decirle algo más, pero Derek ya no estaba. -"Raro, raro"- murmuró ella.
No le costó mucho colarse en la morgue del hospital. No era la primera vez que lo hacia y sabia que la mejor hora para ello era al mediodía. La mitad de la plantilla estaba comiendo y la otra mitad demasiado ocupados para percatarse de su presencia.
Caminó alerta por el largo y blanco pasillo hasta unas puertas metálicas. Escuchó atentamente unos segundos y abrió las puertas una vez se aseguró que no había nadie en la fría sala.
La habitación estaba a oscuras y había varios cuerpos tapados sobre diversas mesas. Caminó entre ellos, sus ojos leyendo fácilmente sus nombres en las etiquetas aún con la escasa luz.
Tommy McNamara. Este era, pensó, recordando el nombre, se lo había oído decir a un oficial de policía la noche anterior. Se paró ante la sabana verde que cubría el cuerpo del pobre asesinado. Lentamente apartó la tela, el cuerpo estaba pálido y lívido, y olía realmente mal. Arrugó un poco la nariz. Esa era la peor parte de colarse en un hospital, los olores, pensó, antes de centrarse de nuevo en examinar el cadáver frente a él.
Se trataba de un hombre joven, casi en los treinta. Alto y de complexión atlética. Sin duda le habrían considerado atractivo mientras estaba vivo, ahora no era más que un trozo de carne fría y muerta.
Su cara mostraba una mueca de dolor o quizás miedo. Su boca estaba entreabierta y parecía como si se hubiera quedado a medio grito. Y sus ojos estaban exageradamente abiertos, mirando algo distante frente a él. Una herida, similar al zarpazo de un gran felino, le cruzaba el pecho, desgarrando su piel y llevándose parte de la musculatura del abdomen en el proceso. Pero a parte de esa herida, no tenía ninguna más. Derek examinó manos y brazos en busca de heridas defensivas y no encontró nada. Sus piernas también estaban intactas.
Cubrió el cuerpo de nuevo y cogió un dossier que había a sus pies. Aún no le habían practicado la autopsia pero el forense ya había anotado sus primeras impresiones. El doctor indicaba que la herida de su pecho había sido causada post-mortem y atribuía la causa de la muerte a un fallo cardio-respiratorio con el motivo a determinar una vez realizada la autopsia.
Derek coincidía con la primera parte del razonamiento del doctor. La falta de sangre en la herida solo podía significar que el hombre ya estaba muerto cuando se la hicieron. Lo que no entendía entonces era por qué había muerto, y, aparentemente, ni siquiera se había defendido.
Dejó el dossier y volvió a descubrir el cuerpo. Se centró en captar algún olor de él, pero, salvo un suave olor afrutado que no logró identificar, no había nada fuera de lo normal. Pasó su mano por el pecho seccionado del cadáver, sin llegar a tocarlo. Con cuatro dedos, resiguió las cuatro marcas que lo cruzaban en diagonal, del corazón a las costillas. Al hacerlo se dio cuenta de dos cosas. La primera era que esa herida no era lo suficientemente profunda para ser mortal. Y la segunda, las líneas estaban demasiado juntas entre ellas. Hizo aparecer sus garras y flexionó los dedos, como si fuera a atacar a alguien. Volvió a acercar su mano a las heridas. La distancia entre sus dedos era mucho mayor que la distancia entre las heridas del pecho de ese hombre. El alpha no era el responsable de esa muerte.
Volvió a cubrir el cadáver y salió del hospital tan sigilosamente como había entrado. Quien había asesinado a ese hombre y por que lo habían hecho pasar por un ataque de animal? Se preguntó. Si no fuera porque tampoco había captado el olor de ningún animal, creería que en ese caso sí se había tratado de un puma. Pero aun estaba el tema de la parada cardiaca. Eso aún le intrigaba más. Es que su corazón simplemente había dejado de latir? Caminó sigiloso por los largos y blancos pasillos mientras pensaba en que alguien le debía una explicación.
Pues hasta aquí por ahora. Espero que os haya gustado y, si no es mucho pedir, podriais dejar un comentario, please?
Hasta pronto!
