Cap8
Ya había anochecido cuando aparcaron cerca del tercer hotel de la lista. Se trataba de un edificio alto y nuevo, bien iluminado. Con un amplio bar en la planta baja que a esa hora estaba prácticamente lleno.
Entraron por la gran puerta metálica con relieves indios y caminaron por el amplio vestíbulo, también decorado con motivos orientales. Tras el mostrador, sólo había un recepcionista que estaba ocupado dando indicaciones a una pareja mayor que acababa de llegar a la ciudad.
Derek se acercó un poco más al mostrador, con las manos en los bolsillos pensando en alguna manera de espantarles para que dejaran al recepcionista libre. No era una persona paciente, eso de esperar no iba con él.
Miró a su lado, pero Anne no estaba allí. Se volvió hacia la puerta y la vio junto a ésta observando detenidamente hacia una grupo de personas sentadas en una de las mesas del bar. Derek miró en la misma dirección, pero no reconoció a nadie. Se volvió a centrar en ella. Vio que ahora le miraba, sus ojos más abiertos de lo normal, sus labios entreabiertos, la respiración entrecortada. Negó con la cabeza antes de comenzar a retroceder y salir del hotel a toda prisa.
No había necesitado mirarla para saber que ella estaba allí. En cuanto cruzó las doradas puertas, lo notó. Sintió su presencia cerca, esa aura de falsa paz que siempre la rodeaba, invitando a todos a confiar en ella ciegamente. Si sólo supieran lo que de verdad era ella…
Salió del hotel y tomó un par de bocanadas de aire fresco para quitarse esa sensación. Se frotó los brazos y el torso como si parte de su aura se hubiese enganchado en sus ropas.
-"Está aquí?"- escuchó que Derek le preguntaba, acercándose a ella y mirándola sin ocultar su preocupación.
Anne asintió, su vista se desvió hacia uno de los ventanales que daban al bar, por suerte su mesa no quedaba a la vista.
-"Vamonos"- le pidió. Escuchó el miedo en su propia voz pero no le importó. Sí, estaba asustada y tenía motivos, y tenía que irse de allí ya!
Al ver que Derek no se movía, le agarró de una de las mangas de su cazadora y tiró de él hacia el coche. El hombre lobo se dejó arrastrar un par de pasos aún confuso por la reacción de la chica. La noche anterior mientras hablaban, ella le había parecido nerviosa, algo asustada, pero se había controlado en todo momento. Ahora estaba completamente aterrorizada y ni siquiera se molestaba en intentar ocultarlo.
La agarró por la muñeca y la obligó a detenerse. Ella le alzó una ceja, sorprendida. -"Señalame quién es"- le pidió en un tono amable que no pegaba mucho con él, intentando no asustarla más de lo que ya estaba.
Vio como negaba con la cabeza e intentaba seguir caminando. La cogió por los hombros y la obligó a mirarle. -"Tranquilizate"- le dijo, algo más brusco. -"Y respira, te va a dar un ataque."- Ahora sí que parecía que su caja torácica iba a reventar en cualquier momento.
Vio como intentaba respirar hondo, su vista evitando el hotel y su mano aún sujetándole la manga de la chaqueta. La obligó a caminar, allí en medio de la calle llamaban mucho la atención. Se acercaron al coche y pararon ante éste, dándole un par de minutos para que se tranquilizara.
-"Pues no se ha ido"- la escuchó murmurar.
-"Quién de ellos es? Descríbemela"- le pidió Derek.
-"En la treintena, larga melena morena, piel bronceada, vestido morado"- dudó un segundo antes de añadir -"sonrisa falsa y aura asesina"-
El joven asintió, un poco más tranquilo. Suponía que si usaba el sarcasmo, quería decir que se encontraba algo mejor.
Dio un par de pasos hacia el hotel, pero ella le impidió seguir avanzando. Su mano aún sujeta a la tela de su cazadora. Se volvió hacia ella alzándole una ceja.
-"Dónde vas?"- le preguntó ella.
-"A echar un vistazo"- le respondió.
-"No me parece buena idea"- le dijo ella apretando su manga con más fuerza.
-"Sólo será un momento"- intentó tranquilizarla él, mientras trataba de soltarse sin mucho éxito. Finalmente, suspiró algo molesto, alzó su brazo y la miró alzando de nuevo una ceja e indicándole que le soltara.
-"Pero…"- cortó su protesta alzando la otra mano.
Anne le soltó a regañadientes. Le hacía tan poca gracia que él entrara de nuevo en el hotel, como quedarse ahí afuera sola sabiendo que Mia estaba a escasos metros de ella.
-"No es una buena idea"- repitió ella, mientras veía como él caminaba decidido de nuevo hacia la puerta del edificio.
Derek entró en el vestíbulo y se acercó a la zona de los ascensores. Fingió estar esperando mientras con sus agudos sentidos inspeccionaba la zona. Había bastante gente, la mayoría en la treintena, pero solo una persona encajaba con la descripción que le había dado Anne. Estaba sentada en una de las mesas más alejadas, rodeada por un grupo de gente que charlaba animadamente. Ella sonreía mientras escuchaba a un hombre rubio. Su apariencia no era amenazadora ni mucho menos peligrosa. Parecía una mujer bastante normal. Si no supiera de lo que era capaz, nunca habría sospechado de ella. Decidió volver afuera con Anne. Ahora que había oído su voz, podría seguir su conversación desde el coche, no quedaba tan lejos.
Vio que la chica le esperaba apoyada contra el negro vehículo y le miró expectante al verle salir del edificio. Con un gesto le indicó que se subiera al coche.
Anne respiró más tranquila ahora que él había vuelto y ante la expectativa de irse de allí. Pero Derek no arrancó el motor, simplemente se quedó ahí sentado, con la vista perdida en un punto lejano del horizonte y la cabeza algo ladeada hacia la izquierda.
-"Qué haces…"- Derek la hizo callar con un gesto de su mano. Anne vio como ladeaba un poco más la cabeza y comprendió lo que estaba haciendo.
-"Estás de coña…"- dijo, sorprendida, ganándose una mirada molesta del hombre lobo a su lado por alzar tanto la voz. -"En serio puedes oírles desde aquí fuera?"- le susurró.
-"Sí. Ahora calla"- le espetó -"y no respires tan fuerte"- Anne le miró ofendida. Ella no respiraba fuerte.
Estuvieron así varios minutos. Anne miraba de vez en cuando a Derek quien seguía completamente concentrado. Empezó a aburrirse y sin darse cuenta comenzó a darse golpecitos en la pierna siguiendo el ritmo de alguna canción que había oído recientemente en la radio mientras miraba pasar los coches desde su ventanilla.
Casi gritó del susto, cuando la mano de Derek cayó, silenciosa y con fuerza, sobre la suya, aplastándola contra su muslo y obligándola a estarse quieta. Anne tuvo que respirar hondo un par de veces para tranquilizarse. Joder, podría haberla avisado, casi la mata del susto.
Volvió su vista al hombre lobo sentado a su lado. Él seguía concentrado, completamente ajeno a ella. Bajó la vista a su regazo y la mano de él seguía ahí, sobre la suya, en su pierna. Se quedó mirando sus manos un poco sorprendida. Él evitaba cualquier tipo de contacto físico con ella deliberadamente, incluso después de decirle que no usaría su habilidad con él, de eso ya se había dado cuenta y lo entendía. Por eso, que dejara tanto rato su mano sobre la de ella no dejaba de ser raro… y quizás un poco agradable. Su mano se sentía fuerte y cálida sobre la suya, y era más suave de lo que hubiera esperado. Durante un segundo se le cruzó por la mente la idea de echar un vistacito rápido a sus emociones, pero lo descartó rápidamente. No sería justo, no sólo porque le había dicho que no lo haría, sino porque él estaba allí ayudándola. No sería justo agradecérselo de esa manera.
Le vio moverse y se volvió hacia él. -"Se van a una fiesta"- le dijo Derek todavía mirando hacia el hotel -"En un local cercano"- añadió, volviéndose hacia ella.
Anne asintió. -"Creo que deberías devolverme mi mano"- le dijo ella, algo incomoda.
Derek bajó la vista y se sobresaltó un poco. Retiró su mano como si el contacto con la de ella le quemara. Recordaba que la chica no paraba de hacer ruidos que le molestaban, pero no era consciente de cómo había hecho para que se detuviera.
-"No te he hecho nada"- la escuchó murmurar, algo molesta, mientras se acomodaba en el asiento con la mirada al frente, evitando la suya.
Derek se sintió un poco culpable por haber reaccionado así. La miró un segundo sin saber qué decir y al final se decidió por olvidar el tema y encender el motor.
La vieron salir del hotel seguida de un pequeño grupo de personas. Derek notó como Anne se tensaba con solo verla. Sus manos apretaban las mangas de su chaqueta y sus ojos no la perdían de vista. El grupo se repartió en dos coches y cuando la morena mujer desapareció dentro de un ford plateado, Anne se relajó un poco.
-"Qué es lo que vamos a hacer ahora que la hemos encontrado?"- le preguntó.
-"Asegurarnos de que no mata a nadie esta noche"- le respondió él, poniendo el coche en movimiento y siguiéndoles a través del tráfico.
Anne se movió incómoda en su asiento. No entendía como Mia tenía ese efecto en ella después de tanto tiempo. Tenía que tranquilizarse, no estaba siendo de mucha ayuda. Ya se sentía un poco mal por haber arrastrado a Derek a su problema para que encima fuera el chico el que cargara con liderato de esa casera operación de vigilancia también. Mientras el vehículo avanzaba por la ciudad, se preguntó cómo habían llegado ahí, cómo se podía estar tan asustado de alguien en quien solía confiar…
Anne se puso a la cola de la caja y repasó sus compras. Sí, creía que llevaba todos los libros que necesitaría para ese año, pensó, mientras revisaba de nuevo la lista que les habían dado los profesores con el material que iban a necesitar para ese curso. Se movió algo incómoda mirando las altas estanterías llenas de libros. Era una de las librerías más grandes del campus y dada la proximidad de la fecha de inicio de las clases estaba llena de gente… y ella iba en manga corta. Esa mañana le había parecido una buena idea, el día había amanecido caluroso, pero ahora esperaba que nadie chocara con ella y tocara su piel. No tenía ganas de pasearse por las emociones de los demás, suficiente tenía con las suyas. La cola avanzó y ella recolocó su bolsa llena de libros a sus pies tras avanzar un par de pasos. Al hacerlo un mechón de cabello se soltó de su coleta.
Pasó la mano por su flequillo y bufó molesta. Era la última vez que se cortaba el flequillo, estaba decidido, lo iba a dejar crecer, estaba harta de él. Esa peluquera asesina lo había cortado tan tan tan corto que ahora era imposible de manejar, y calculaba que lo seguiría siendo por lo menos durante un mes, hasta que creciera lo suficiente como para poder peinarlo como era debido. Lo peor de todo era pensar que tendría que empezar el curso con ese peinado estúpido.
Escuchó que la mujer de delante suyo reía. La miró y sus ojos se encontraron apenas un segundo. Habría dicho algo en voz alta? No estaba segura. Se fijó en ella. Debía tener treinta y pocos, era alta y su larga melena oscura le caía libre por la espalda. Y no, nada de flequillo.
La cola avanzó de nuevo y fue el turno de la mujer morena. Puso un par de libros sobre el mostrador ante la sonriente cajera.
-"Son 30 dólares, por favor"- le dijo, mientras los metía en una bolsa.
La mujer alargó una bronceada mano y la puso sobre la de la joven cajera.
-"Así está bien, gracias."- su voz tenía un extraño acento que no fue capaz de situar.
La cajera sonrió, abrió la caja y la cerró sin meter dinero en ella, antes de decir. -"Así está bien, gracias"-
Anne miró de la chica a la mujer, sorprendida. Qué había sido eso?
-"Buenos días"- se despidió la mujer cogiendo su compra. Anne aún la miraba sorprendida cuando ésta se giró con una enigmática sonrisa y le guiñó un ojo, antes de salir de la tienda. Pero qué había sido eso?
-"Srta, Srta."- escuchó que la llamaba la todavía sonriente cajera.
-"Sí. Voy"- puso sus cosas sobre el mostrador y pagó por su compra sin prestar mucha atención a lo que hacía, su mente aún dándole vueltas a lo que había visto.
Salió de la tienda y allí estaba ella, sentada en un banco cercano, mirándola con esa enigmática sonrisa. Sabía que quedarse mirando fijamente a otra persona no era muy educado, pero sus piernas se negaban a seguir caminando. Finalmente, la mujer le hizo un gesto para que se sentara a su lado.
-"No me mires así, niña, me vas a sacar los colores"- rió ella.
-"Lo siento"- desvió Anne la vista antes de sentarse junto a ella.
La mujer inspeccionó la bolsa de la chica. -"Segundo año, eh?"-
Anne asintió. -"Cómo…?"- empezó a decir, señalando hacia la tienda. -"Cómo ha hecho…?"-
La mujer alzó una ceja. -"No lo has hecho tú también?"- le preguntó.
La chica la miró sorprendida. -"Yo?"-
Ahora era la mujer quien le devolvía la mirada con expresión de sorpresa. -"Mi niña, no tienes ni idea de lo que puedes hacer, verdad?"- Anne la miró sin comprender del todo a qué se refería. -"Puedo enseñarte, si quieres"- añadió sonriente -"Ha sido una suerte que nos hayamos encontrado hoy, no crees?"-
Sí, una verdadera suerte, pensó. Tenía que tranquilizarse y centrarse, hasta el momento no estaba siendo de mucha ayuda y eso tenía que cambiar. Vio que los coches se acercaban a la iluminada entrada de un local musical.
Derek aparcó el coche mientras observaba como el grupo entraba en el local. Se volvió hacia Anne quien ya tenía la puerta medio abierta.
-"Estás segura que quieres entrar?"- preguntó, algo preocupado.
-"Sí, estoy bien."- hizo un gesto con la mano antes de bajar del coche.
Caminaron en silencio hacia la entrada, al llegar frente al iluminado letrero la vio dudar.
-"No vamos a hablar con ella, verdad? Sólo a vigilarla"-
Derek asintió. -"Sólo a vigilarla"- repitió, poniendo una mano en su espalda y haciéndola caminar delante suyo a través de la atestada sala llena de gente.
Escaneó la zona con la vista y, al no ver ni rastro de la mujer morena, se inclinó un poco hacia Anne para que pudiera oírle a través de la música. -"Vamos a la barra"-
Anne se sobresaltó al volverse hacia él y ver que estaba tan cerca de ella. Alzó su vista a sus ojos con intención de asentir, pero se quedó mirándolos fijamente. Con esa luz parecían verdes, pensó extrañada. Nunca había tenido muy claro si eran verdes, azules o grises.
Derek alzó ambas cejas. -"Vamos a la barra"- repitió, creyendo que ella no le había oído.
Anne sacudió la cabeza para dejar de pensar en tonterías antes de encaminarse hacia la parte derecha del local, donde estaba situada una larga barra blanca, iluminada por unos pequeños focos que colgaban del techo.
Derek se apoyó de espaldas contra la barra y comenzó a escanear la sala con su hábil vista. Su sentido del oído no le era muy útil en esos momentos ya que había tanto ruido en el ambiente que le era imposible distinguir la voz de la mujer. Esa era una de las principales razones por las que nunca le habían gustado ese tipo de locales. Sus sensibles sentidos quedaban prácticamente anulados por una sobredosis de estímulos.
Notó como Anne se acercaba a él. -"Puedes verla?"- le medio gritó, para hacerse oír sobre la música. Vale, quizás no podía distinguir una conversación a cierta distancia, pero aun podía oír a la persona que tenía al lado sin necesidad de que le gritaran.
Negó con la cabeza sin dejar de observar a los presentes. A los pocos minutos dio con el hombre rubio con el que la había visto hablar en el bar del hotel. Miró a las personas que le rodeaban y, ahí estaba ella, sonriendo a una de las mujeres que la acompañaban.
Se inclinó hacia Anne. -"Esta allí"- le dijo.
Ella miró hacia donde él estaba señalando y no tardó en verla. Sus ojos se abrieron levemente y su corazón se apresuró un poco, pero a parte de eso, consiguió controlarse mucho mejor que en el hotel. Se volvió hacia el hombre lobo, sorprendiéndose de nuevo al tenerlo tan cerca. -"Y ahora qué?"- le gritó.
Derek cerró los ojos con fuerza. Sus oídos le iban a explotar, lo último que necesitaba era que ella siguiera gritándole. -"No hace falta que grites, te oigo igual"-
Ella le miró sorprendida. -"En serio? Que guay!"-
-"No lo creerías si pudieras oler la mitad de lo que estoy oliendo yo ahora mismo"- se quejó él.
Sin poder contenerse, ella sonrió. -"Perdón"- dijo, al ver la mirada que le echaba el chico.
-"Tú quédate aquí. Vigila la puerta. Si ves que se marcha acompañada, me avisas"- la instruyó, antes de separarse de la barra.
Anne le puso una mano en el pecho, impidiéndole que se alejara de ella.
-"Y tú qué vas a hacer?"-
Derek fue consciente de que la pequeña mano sobre su pecho temblaba levemente. Alzó la vista para ver que ella parecía preocupada. Se acercó a su oído, por un momento los olores del local desaparecieron y fueron sustituidos por ese aroma que le resultaba tan familiar y era propio de ella. Nunca había encontrado a nadie que oliera así.
-"Voy a acercarme un poco"- le dijo. Notó como ella cerraba la mano cogiendo parte de la tela de su oscura camiseta. Por un momento, temió que no le fuera a dejar irse como ya había intentado delante del hotel.
-"Ves con cuidado"- dijo ella, mirándole algo preocupada y soltando su camiseta.
Él le alzó una ceja antes de irse. No entendía porque ella se preocupaba tanto por él. Ya sabía que era un hombre lobo, en serio creía que esa mujer era rival para él. Bufó molesto mientras avanzaba entre la multitud. Por qué había tanta gente allí? Es que no había más locales en la ciudad? Alzó la vista buscando algún lugar algo más tranquilo desde donde observar.
Vio que del techo colgaba una estructura metálica donde estaba colocada la iluminación. Sí, ese era un buen sitio. Se retiró hacia un lateral de la sala y cuando estuvo seguro de que nadie le miraba, subió a la estructura con un par de ágiles saltos. Se sentó ahí a observar, más tranquilo ahora que estaba algo mas alejado de todo ese ruido.
Anne se apoyó en la barra con la vista fija en Mia. Sonreía, hablaba y tocaba a la gente a su alrededor de la misma manera que la había visto hacer años atrás. Se pasó una mano por el pelo antes de volverse hacia la barra y sentarse en uno de los taburetes cercanos.
-"Quieres algo?"- le preguntó el camarero.
Ella se lo pensó un momento, -"Tequila… que sean dos"-
El chico le sonrió antes de servírselos. Se los tomó seguidos, sin pensárselo demasiado. Sintió el leve ardor en la garganta y como el claro líquido se deslizaba por su esófago. Luego cayó en la cuenta de que no había comido nada desde el mediodía. Igual no había sido una buena idea tomarse dos chupitos de tequila con el estómago vacío. Se giró lo justo para observar la zona donde sabía que estaba Mia. Qué importaba el tequila? Estaba siguiendo a la mujer que había intentado matarla años atrás. Se los había ganado.
Hacia ya un buen rato que estaban allí. Anne había desistido de intentar observar a Mia desde su posición junto a la barra. Estaba lejos y apenas la podía diferenciar bien. Así que vigilaba la puerta tal y como Derek le había pedido. Y por el momento, ella no se había ido.
Echó un trago a su cocacola. Sí, se sentía un poco culpable por los dos tequilas, así que ahora había decidido portarse bien. Se volvió a apoyar de lado contra la barra sin perder de vista la puerta de entrada e ignorando al hombre que tenía enfrente y le echaba miraditas desde hacia un rato.
Notó que alguien se sentaba en el taburete a su espalda, pero no le dio mucha importancia, el local estaba a revenar y seguía llegando gente. Cuando el camarero se acercó a preguntar al nuevo cliente qué quería, la voz que le respondió hizo que la piel de su nuca se erizara. Sintió como su cuerpo se tensaba sin poderlo evitar. Qué hacia ella allí? La habría visto? Igual, si no se movía…
Notó como la otra mujer se inclinaba un poco hacia ella. -"Claro que te he visto"- le dijo, como si supiera lo que la chica estaba pensando.
Anne se volvió lentamente hasta quedar frente a la otra mujer. -"Mia"- susurró.
-"Anne, mi niña"- le sonrió afectuosamente ésta, acercándose aún más a ella, lo que provocó que la chica se tensara aún más. -"No sabes como me alegro de verte"-
Ella la miró sin comprender, acaso no recordaba que la había dado por muerta?
-"En serio que me alegro de que estés bien"- continuó la morena mujer -"todo aquello que pasó…"- hizo un gesto con la mano como si intentara borrarlo -"…estaba muy enfadada y perdí la cabeza. Pero no fue culpa tuya, mi niña. Sino mía. No estabas preparada, debí haberlo visto."-
-"Qué estas haciendo en Beacon Hills? "- le preguntó Anne, sintiéndose más centrada de lo que creía que seria capaz de ser al estar de nuevo frente a ella.
-"Aburrirme"- rió Mia -"Esta ciudad no es nada divertida"- se quejó. -"Aunque ha valido la pena venir"- añadió, mirando a la joven significativamente.
Anne tembló un poco, lo que hizo que la mujer volviera a reír. -"Tranquila. Esta vez será diferente"-
-"Esta vez?"- repitió Anne, insegura.
Mia asintió. -"He pensado mucho sobre qué hice mal contigo y creo que el miedo no era la emoción mas apropiada para alguien tan sensible como tú. Hay otras emociones de las que nos podemos alimentar"- añadió, acercando una mano a la de Anne. Ésta la retiró rápidamente, sintiéndose un poco estúpida al hacerlo. Mia no era como ella. No necesitaba tocar a la gente para sentir sus emociones o manipularles. Y eso la hacia muy peligrosa.
-"Niña"- la llamó y la joven sintió el impulso de alzar la vista y mirarla a los ojos. -"Crees que no sé a qué habéis venido aquí tú y tu amiguito?"-
Anne alzó las cejas sorprendida -"Derek"- susurró. Cómo sabia ella eso?
-"Pero no importa"- añadió, volviendo a sonreírle. -"Ahora que nos hemos reencontrado, todo volverá a ser como antes"-
-"No creo… no creo que pueda…"- susurró ella.
-"Claro que puedes"- le dijo la morena mujer -"Sólo recuerda lo que pasó la ultima vez que te me opusiste"-
Tras esto cogió su copa y se puso en pie. Dio un paso hacia Anne y le acaricio el castaño cabello afectuosamente.
-"No sabes como me alegro de haberte encontrado, mi niña"- bajó su mano al hombro derecho de Anne y resiguió la marca que sabía había en su espalda. Se acercó más a su oído y le susurró, -"Siempre fuiste mi favorita"- antes de besarla en la mejilla y desaparecer entre la gente.
Anne se quedó ahí, paralizada. Sus manos temblaban y la cicatriz de su espalda le quemaba.
Bueno, espero que os haya gustado. Y, lo de siempre, si pudieseis dejarme un comentario con vuestra opinión, please?
Hasta pronto!
