Cap9
La había perdido de vista un segundo, sólo un segundo y ya no lograba encontrarla. Derek observaba detenidamente la sala a sus pies sin dar con la morena mujer y su morado vestido. Dónde estaba? Saltó de una viga metálica a otra intentando dar con ella. Tenía que seguir en el local, de haberse ido, Anne le habría avisado.
Se quedó quieto e inclinó la cabeza un poco. Habría jurado que había oído que alguien le llamaba.
Instintivamente, buscó a Anne con la mirada y maldijo ante lo que vio. Esa mujer estaba allí con ella. Demasiado cerca, tocándola. Cómo había dejado que eso ocurriera? Bajó de la estructura metálica de un salto sin importarle quien pudiera verle y avanzó hacia ellas apartando a la gente a empujones sin muchos miramientos.
Cuando tuvo la barra a la vista de nuevo, Anne estaba sola. Buscó a la otra mujer y se sobresaltó al verla aparecer a su lado. Se puso alerta y apretó las manos con fuerza, a la vez que notaba un aroma afrutado, similar al que había sentido en el cadáver esa mañana. Para su sorpresa la mujer le guiñó un ojo antes de murmurar -"Interesante"- y alejarse de él. La siguió con la mirada y vio como salía del local, sola.
Se volvió hacia Anne y se acercó a ella. -"Estás bien?"- le preguntó, poniendo una mano en su brazo y observándola detenidamente.
-"Sigo viva, ya es decir mucho"- respondió ella, evitando su mirada y apartándose de él.
-"Qué te ha dicho?"- se sentó a su lado.
Ella negó con la cabeza. No tenía ganas de hablar de eso. Vio pasar al ajetreado camarero por delante de donde estaban sentados y alargó un brazo. Sus manos se rozaron brevemente. El chico la miró con una sonrisa y sin que ella le dijera nada le acercó una botella de tequila y dos vasitos.
Derek la miró alzando una ceja. -"No necesito decirles lo que quiero en voz alta"- le explicó.
Llenó los vasitos y le acercó uno al hombre lobo. Éste se lo quedó mirando sin intención de tomárselo. A ella le dio igual, se bebió el suyo y se sirvió de nuevo.
-"Te ha pedido que vuelvas con ella?"- le dijo Derek, mientras la veía tomarse el segundo chupito.
Anne le miró un segundo antes de volver la vista de nuevo a la botella de tequila y asentir. Se sirvió otro trago y ahora sus manos temblaban mientras recordaba la conversación con Mia.
-"No creo que pueda negarme"- la escuchó susurrar.
-"Claro que puedes. No tienes porque ir con ella"- Anne le miró de nuevo, con una sonrisa triste en los labios.
-"No me refiero a eso."- añadió -"No podré negarme a lo que ella me pida que haga. No podré, sabiendo lo que me espera si no obedezco."- Ahora sus manos temblaban tanto que la botella que sujetaba vibraba sobre la barra.
Derek la observó pensativo, no sabiendo muy bien qué decirle. En ese momento, el hombre que le había estado echando miraditas antes, se acercó a ellos y, alargando el brazo para coger la botella de tequila, dijo: -"Si tu amigo no quiere beber contigo"- miró significativamente al vasito que Derek no había tocado -"porque no vienes a beber conmigo, guapa"-
El gruñido del hombre lobo quedó oculto bajo la música del local, alzó un brazo para empujar el borracho lejos de ellos, cuando vio que una mano de Anne cubría la mejilla del hombre.
-"No toques mi botella si no quieres morir"- le dijo, enfadada. El hombre se quedó rígido y pálido, y durante unos segundos Derek sintió como su latido disminuía peligrosamente. Al hombre lobo no le dio tiempo a reaccionar, en seguida ella se puso a reír y el borracho río también, su gesto se relajó y su corazón volvió a su ritmo habitual. -"Largate"- le dijo ella, sonriéndole, y dándole un par de palmaditas en la mejilla antes de recuperar su botella y volverse hacia la barra.
Derek vio como el hombre recogía su chaqueta de un taburete cercano y, aún sonriendo, se dirigía hacia la puerta.
-"Y no puedes hacerle algo así a ella para que te deje en paz?"- le preguntó, aún un poco preocupado por lo que acababa de pasar. Anne estaba usando su habilidad demasiado despreocupadamente.
Ella suspiró mientras observaba como el hombre abandonaba el local. -"No es tan fácil"- se bebió el tercer chupito y se sirvió otro. -"Hay situaciones en las que no lo puedo controlar"- le explicó volviéndose hacia él y acercándose un poco más. -"Cuando pierdo el control, al tocar a alguien soy incapaz de bloquear sus emociones, pero tampoco puedo evitar que las mías fluyan hacia la otra persona. Ella usó eso en mi contra. Me hizo sentir tanto miedo que no podía ni respirar. Y cuando me tocó…"- sonrió sin humor antes de continuar –"…ni siquiera tuvo que molestarse en leer mis emociones porque yo no podía dejar que proyectarlas hacia ella. Y tampoco podía evitar sentir lo mucho que ella disfrutaba con ello. Lo que me hacía estar aún más asustada. Entrando en un circulo vicioso al que referiría no tener que volver a entrar."-
Él seguía observándola, aún más preocupado. Ya se imaginaba que no había sido fácil enfrentarse a Mia, ni volver a encontrársela ahora que ya lo había superado.
Ella se volvió hacia la barra y se pasó una mano por el pelo, peinándolo con los dedos. -"Y eso es sólo un ejemplo. Hay más situaciones en las que no puedo controlarlo"- cogió su vasito y lo alzó ante sus ojos. -"El alcohol, por ejemplo."- le dijo, tomándose el nuevo trago -"cuando bebo demasiado, mi sexto sentido monta una fiesta."- le sonrió antes de añadir. -"Menos mal que no estoy borracha, eh?"- y soltó una risita que le indicó a Derek que no estaba tan lejos de estarlo.
Ella volvió a llenarse el vasito y Derek decidió que, por el bien de ambos, era mejor que no bebiera más. Así que le quitó la botella y la alejó de ella.
Anne no se quejó, apoyó la barbilla en una mano mientras fijaba la vista en el claro líquido frente a ella. -"O el sexo, también"- Él se inclinó un poco hacia ella, dudando si la había entendido bien. -"Es complicado controlarlo cuando…"- se volvió hacia él, su cabeza aún reposando sobre su mano. -"…obviamente estoy ocupada en otras cosas"- Se inclinó un poco más hacia él -"Aunque creo que lo hace más excitante. Ya sabes, al saber lo que siente la otra persona y eso"- añadió encogiéndose de hombros. -"Y nadie se ha quejado nunca… A ti no te pasa algo parecido con lo tuyo?"- le preguntó, moviendo una mano hacia él.
Derek la miró estupefacto, ella le devolvía la mirada con media sonrisa, esperando una respuesta y completamente ajena al cortocircuito mental al que acababa de someterle. En serio acababa de decirle, lo que acababa de decirle? Se pasó una mano por la cara intentando llevarse así las imágenes que se formaban en su mente. Su vista se posó en el vasito y decidió que lo necesitaba. Se lo tomó de un trago sintiendo como el líquido se deslizaba por su garganta, dándole a su mente otra cosa en la que centrarse.
-"Por fin"- dijo ella, más animada, al ver que él se había tomado su trago. -"Salud"- añadió, antes de tomarse el suyo y mirarle risueña, sin recordar el rumbo extraño que había tomado su conversación.
-"Creo que deberíamos irnos"- dijo Derek, poniéndose en pie, queriendo dar por finalizada su charla.
Tuvo que ayudarla a llegar al coche. El tequila empezaba a hacer efecto y era incapaz de caminar en línea recta. Derek le pasó un brazo por la cintura y la mantuvo estable hasta que llegaron al camaro. Anne se sentó en el asiento, agradecida de estar quieta de nuevo y se quedó medio adormilada antes incluso de que el coche se pusiera en marcha.
Derek observó a la chica a su lado preocupado mientras avanzaba por las calles de la ciudad. Se movía inquieta, sea lo que fuera lo que estaba soñando, no parecía agradable.
En la mente de Anne se amontonaban los recuerdos de la noche en que Mia había decidido someterla a su prueba y darle a conocer su pequeño y letal secreto. Recordaba como había engañado a uno de los chicos para que las acompañara al jardín. Como lo había aterrorizado con sólo una mirada. Tuvo pesadillas en las que oía los gritos y los sollozos del chico durante meses, pero de lo que aún no había podido escapar era de la mirada que Mia tenía en ese momento, cuando se volvió hacia ella pidiéndole que se le uniera. Se vio a si misma negándose, su voz aún no sonaba asustada, más bien tenía un tono de incredulidad. No acababa de creerse lo que estaba viendo. Eso cambió cuando toda la atención de Mia se centró en ella… No podía pasar por eso otra vez…
-"Para el coche"- habló tan bajito que Derek tuvo que mirarla para asegurarse que realmente había hablado. -"Para el coche!"- gritó, poniendo una mano sobre la suya, tan rápido, que al hombre lobo no le dio tiempo a retirarla.
Inmediatamente sintió el impulso de acercar el vehículo a la acera y pararlo. Anne abrió la puerta y salió de éste. Cuando la mano de la chica dejó de tocar la suya, su voluntad retornó. Miró a su alrededor un poco perdido al principio hasta que comprendió lo que había pasado. No pudo suprimir un gruñido de enfado mientras bajaba del camaro. La vio apoyada contra una baranda cercana. -"Qué haces?"- le dijo, todo su enfado evidente en su voz.
Ella alzó la vista hacia él y dio un par de pasos hacia atrás, algo asustada.
-"Dónde crees que vas?"- preguntó él, intentando no sonar tan enfadado y no espantarla.
No sirvió de mucho, Anne se dio la vuelta y empezó a correr calle abajo. Derek no tardó en darle caza, atrapándola con sus brazos sobre su pecho e inmovilizando sus manos para que no volviera a intentar usar su habilidad contra él. Ella intentó soltarse, trató de mover sus brazos y dar patadas, pero no pudo hacer nada contra la fuerza del hombre lobo. A los pocos minutos, Derek notó como la energía de la chica iba cesando y se calmaba. Aprovechó ese momento para auparla un poco y arrastrarla de vuelta al coche.
La apoyo de espaldas contra éste, sus manos sujetando los brazos de ella con fuerza. -"A qué ha venido esto?"- le preguntó, serio.
Ella le miró asustada. -"No puedo volver a pasar por eso… "- susurró. –"Deja que me vaya."-
Él la observo en silencio valorando la situación. Finalmente, abrió la puerta del coche y la obligó a entrar. -"Sientate"- le ordenó.
Una vez él estuvo dentro del vehículo de nuevo, puso los seguros de las puertas para evitar otro intento de huida por su parte. Arrancó el coche y lo puso en movimiento. Le echó un vistazo a la chica a su lado. Se había acurrucado contra la ventana y temblaba levemente. Suponía que el pequeño ataque de pánico que acababa de tener se debía al alcohol que había bebido, que no le dejaba ver la realidad más allá de su corta conversación con la otra mujer. Pero no estaba seguro. Cómo podía saber que no se iría en busca de Mia igualmente una vez se le hubiera pasado el efecto de la bebida?
Condujo en silencio durante unos veinte minutos, Anne no dijo nada y en cierto momento escuchó que su respiración se volvía más profunda. Desvió un momento la mirada para comprobar lo que ya sabía, se había quedado dormida. Mejor así, pensó, mientras se pasaba una mano por el pelo. No era ningún experto en crisis y menos en crisis femeninas. Todo hubiera sido mucho más sencillo si ella hubiese sido un chico. Eso se le daba mejor. Le podría haber gritado, gruñido, incluso amenazado sin sentirse mal. Pero con ella se movía en territorio nuevo… Suspiró, agradecido de que el Alpha hubiese mordido a Scott y no a una chica, o sus problemas ahora serian el doble de complicados.
Tomó el desvió que llevaba a su vieja casa. Sería mejor si le echaba un ojo hasta que se recuperara. Además, dado lo apartado de la ciudad que estaba su hogar, aunque se repitiera el ataque de pánico anterior, no había muchas posibilidades de que consiguiera llegar muy lejos antes de que él diera con ella. Al fin de cuentas, esos eran sus bosques, no había mucha gente que los conociera mejor que él.
Paró el camaro frente a la casa y se volvió hacia ella. -"Hemos llegado"- le dijo, poniendo una mano sobre su brazo para despertarla. Ella no se movió. -"Eh, ya hemos llegado"- volvió a intentarlo, sacudiendo su brazo con un poco más de fuerza. Pero lo único que consiguió fue que su cabeza se deslizara del cristal donde había estado apoyada y cayera sobre su hombro en un ángulo extraño.
Miró a la pequeña figura acurrucada en su coche con preocupación, afinó sus oídos para captar su pulso y se dio cuenta que era más lento de lo normal, lo mismo ocurría con su respiración. Mierda, pensó bajando del vehículo y dirigiéndose a la puerta del copiloto, no era capaz de recordar cuanto tequila había bebido ella, pero empezaba a temerse que mucho más de la cuenta.
Abrió la puerta y se agachó frente a ella. Intentó zarandearla un poco, pero así tampoco se despertó. Dudó unos segundos, no muy convencido de si era seguro tocarla ahora, al final se decidió a intentarlo. Le dio una suave bofetada en la mejilla, midiendo su fuerza para no hacerle daño, pero ella no reaccionó. Repitió el proceso con un poco más de fuerza obteniendo el mismo resultado. Le abrió el parpado para mirar su pupila, estaba dilatada… Había estado en las suficientes fiestas en su etapa en el instituto como para identificar los síntomas de una intoxicación etílica. A él nunca le había pasado. Su metabolismo era mucho mas rápido que el de una persona normal, por lo que resultaba muy complicado que el alcohol llegara a afectarle demasiado. Y justo por eso, solía ser el único de sus amigos que quedaba en pleno uso de sus facultades al finalizar la fiesta.
Le desató el cinturón de seguridad y la cargó sobre su hombro. Avanzó rápidamente hacia la casa, subió las escaleras y una vez en el primer piso, entró en el único baño que funcionaba. Era el que menos dañado había quedado por el incendio, no le había costado mucho repararlo.
La puso de pie en la ducha, sus piernas no la sostuvieron, así que la sostuvo contra su pecho pasando un brazo por su cintura mientras que con la otra mano abría el grifo del agua fría. Ese no era el tratamiento estándar que les había dispensado a sus amigos del instituto. A ellos los solía dejar caer en la ducha sin muchos miramientos.
El líquido cayó sobre ellos empapándoles el cabello y la ropa. Ella tardó unos segundos en reaccionar. Aturdida y algo desconcertada, intentó alejarse del chorro de agua fría que caía sobre ella, pero alguien se lo impedía. Cerró sus manos cogiendo parte de la mojada tela de la cazadora, antes de alzar la cabeza hacia él. Tardó unos segundos en reconocerle.
-"Derek, que…"- Miró a su alrededor, no reconocía ese lugar. Dónde estaba? Qué había pasado? Intentó moverse otra vez, sus piernas habían recuperado parte de su fuerza, pero Derek se lo impidió. Ella volvió a mirarle y al notar la preocupación en su expresión recordó todo lo que había pasado esa noche. Todo vino a su mente de golpe, Mia, el ataque de pánico, el tequila… -"Mierda"- murmuró, mientras se dejaba caer al suelo, tirando de la cazadora de Derek. Él se dejó arrastrar y ambos se deslizaron al húmedo suelo de la ducha quedando de rodillas sobre este. Anne suspiró antes de apoyar la cabeza en el pecho de él. Por un segundo, Derek temió que ella empezara a llorar. Nunca había tenido muy claro qué hacer con una chica que llora. Por suerte para él, ese no fue el caso.
Ella simplemente se quedó ahí, temblando, arrodillada delante suyo, con sus manos aún sujetando su cazadora y su frente contra su pecho, posiblemente buscando un punto de apoyo que la ayudara a reponerse. Escuchó como trataba de calmar su respiración, parecía que estaba mejor, así que alargó un brazo para cerrar el grifo.
-"Todavía no"- le escuchó decir.
Derek la acercó un poco más a él usando el brazo que descansaba en su cintura y la movió un poco. Ahora él quedaba de espaldas contra una de las paredes, se recostó buscando una posición que le fuera cómoda. No sabía cuanto rato iban a estar así, pero no quería molestarla.
Ahora que ella había reaccionado, él se tranquilizó un poco. Al hacerlo fue consciente de algo que se le había pasado desapercibido mientras cargaba con la inconsciente chica hasta la casa. Su aroma. Flotaba por toda la pequeña habitación y le rodeaba. Estuvo tentado de coger un mechón de su castaño cabello y alzarlo para poder olerlo mejor, pero se contuvo. Ese olor tan característico de ella siempre le había gustado, y le recordaba a tiempos en los que su vida no era tan complicada.
No les habían invitado a esa fiesta, pero habían ido igualmente. No eran todos compañeros de instituto? Además, sabía que su hermana estaba allí, así que al menos él tenía excusa. Derek se acercó a la cocina y se sirvió algo de beber. Se volvió para ver donde se habían metido sus amigos cuando la vio.
Anne estaba a unos metros de él, claramente incómoda en su claro vestido, hablando con un chico de su clase. No entendía el motivo por el que a las chicas les gustaba torturarse y vestirse con ropa con la que no se sentían cómodas. Y el maquillaje, pensó, que tiene de malo verle la piel a la gente?
Se fijó mejor en el chico con el que estaba hablando. Lo conocía, estaba en el equipo de baloncesto. Matt, creía que se llamaba. Habían coincidido alguna vez en los vestuarios y el tipo no paraba de alardear de sus conquistas. El motivo por el cual a los chicos les gustaba fardar de esas cosas era otra cosa que Derek no entendía.
Vio como ella sonreía y él se acercaba un poco más a ella. Estaban claramente tonteando. -"Ay, pececillo, pececillo"- murmuró -"siempre metiéndote en líos"-
Se acercó a los tortolitos y con toda la naturalidad del mundo apartó al chico con un golpe de hombro y ocupó su lugar frente a Anne.
-"Eh! Pececillo, cómo va eso?"- le sonrió.
Ella le miró molesta. -"Ahora no"- Intentó pasarle de largo y acercarse de nuevo a Matt, pero él se lo impidió poniéndose delante suyo de nuevo.
-"Ya te vas?"- le volvió a sonreír.
Ella bufó molesta, por qué le gustaba tanto molestarla?
-"Eh! Tío!"- le dijo Matt a Derek, poniéndole una mano sobre el hombro y obligándole a apartarse. -"Algún problema?"- Al chico no le había sentado bien la pequeña interrupción.
-"No"- dijo Derek, volviéndose hacia él. -"Y tú?"- añadió, sin ocultar el reto implícito en su tono de voz.
Matt le midió un segundo. Aunque él era más alto, sabía que Derek era más fuerte de lo que parecía.
-"Mira, tío. Por qué no te vas y nos dejas en paz?"- insistió Matt, prefiriendo zanjar eso con palabras.
Derek sonrió al darse cuenta de ello y se aprovechó del pequeño momento de cobardía del otro chico.
-"Y si no quiero?"- dijo, dándole un pequeño empujoncito y alzándole una ceja, esperando a ver cual era su reacción. Matt le devolvió el empujón y él sonrió al darse cuenta que el otro chico comenzaba a enfadarse de verdad.
-"Bueno, ya basta!"- les dijo Anne, colocándose entre ellos, para evitar que llegaran a las manos. Le echó una mirada a Derek que decía algo como 'Qué pasa contigo?', antes de volverse hacia Matt.
-"Te vas sin despedirte, pececillo?"- le escuchó decir a su espalda.
Ella se giró aún más enfadada. -"Deja de llamarme así"- le advirtió.
-"Así como? Pececillo?"- repitió él, alzando una ceja.
-"Ha dicho que pares!"- intervino Matt desde detrás de la chica, alargando un brazo para darle un nuevo empujón a Derek.
Lo siguiente pasó muy rápido. Hubo varios empujones más mientras que Anne, que seguía entre ellos, trataba de pararles, hasta que, sin quererlo, le dio un codazo a la bebida de Derek y ésta se volcó… sobre el propio Derek.
Este la miró entrecerrando los ojos, algo enfadado por primera vez desde que esa discusión/pelea se había iniciado.
-"Te lo tienes merecido por idiota"- le dijo ella, sin sentir ni una pizca de culpabilidad.
-"Eso crees?"- alzó él una ceja.
Ella sólo asintió, sonriéndole algo satisfecha con el resultado de esa pelea.
-"Vale"- se encogió de hombros el chico antes de abalanzarse hacia ella y cargarla sobre su hombro sin previo aviso.
-"Pero qué haces?"- le dijo Matt, acercándose a ellos.
Derek le empujó contra la pared y con una de sus mejores miradas intimidatorios lo dejó ahí plantado.
-"Ya está bien! Bajame!"- se quejaba ella, mientras él avanzaba por el salón de la casa. El resto de chicos les miraba y se reían, pero nadie trató de ayudarla.
No fue hasta que llegaron al jardín que Derek la dejó en el suelo. Anne miró a su espalda, incómoda. Estaba justo en el borde de la piscina. Se volvió hacia él y le miró un poco insegura.
Él se señaló su camisa. -"Ojo por ojo"- le dijo.
-"Vamos, hombre. No ha sido para tanto"- se quejó ella.
-"Me gusta esta camisa"- se quejó él a su vez, poniendo una mano en su hombro, listo para empujarla.
-"No ha sido queriendo, por favor"- medio gritó ella, cogiéndose a las ropas del chico para evitar caer si él la empujaba.
Derek la miró serio un segundo y luego sonrió. -"Cómo puedes pensar que voy a tirarte al agua? Por quién me has tomado?"- río él, bajando su brazo y dando un paso hacia atrás.
Ella respiró más tranquila y sonrió, antes de soltarle. Y justo en ese momento, él la empujó.
Cayó de espaldas a la fría agua de la piscina. Chapoteó un poco, no estaba acostumbrada a nadar con el peso del vestido mojado. Alzó la vista y vio que Derek reía. Intentó mojarle pero él se apartó justo a tiempo. Ella le miró enfadada mientras nadaba hacia las escaleras.
-"Estás mucho más guapa así, pececillo"- le dijo.
-"Cállate, cállate"- decía ella mientras salía de la piscina, tiritando.
-"Pero qué ha pasado aquí?"- preguntó Laura, quien había salido alertada por Matt.
-"Se ha caído"- -"Me ha tirado"- Respondieron al mismo tiempo.
Laura miró de Derek a Anne y de Anne a Derek de nuevo y, con la habilidad que sólo una hermana mayor posee, le dio una colleja a su hermano que retumbó sonoramente por el jardín.
-"Ah!"- se quejó él, pero se calló y dio un paso hacia atrás al ver que Laura hacia ademán de volver a pegarle.
Algo captó la atención de ambos hermanos en ese momento, inclinaron levemente la cabeza para escuchar mejor mientras intercambiaban una mirada de preocupación.
-"Toma las llaves"- le dijo Laura a su hermano, tirándole las llaves de su viejo coche. -"Llevalo a la calle de detrás"-
Derek sólo asintió antes de ir a por el vehículo. Laura se volvió hacia Anne, quien tiritaba debajo de una toalla que había encontrado en una de las tumbonas cercanas.
-"Vamos, ayúdame a encontrar a Tessa"-
-"Qué ocurre?"- le preguntó, al ver su expresión.
-"Creo que la policía viene hacia aquí"- le respondió.
Anne alzó ambas cejas por la sorpresa. Que un oficial de policía le dijera a su madre que la habían encontrado en una fiesta llena de menores de edad con bebidas alcohólicas no era lo que más le apetecía en esos momentos.
Ambas chicas se apresuraron hacia la casa, cuando vieron aparecer en el jardín a Tessa acompañada por Ben, uno de los amigos de Derek.
-"Necesito aire"- decía la chica de pelo corto y ascendencia asiática.
-"Qué le pasa?"- preguntó Laura, al llegar junto a ellos.
-"Creo que ha tomado algo que no le ha sentado muy bien"- respondió Ben, preocupado.
-"Has venido en coche?"- le preguntó a Tessa. Ésta simplemente asintió.
Laura le quitó el bolso y cogió sus llaves. -"Id a la calle de detrás"- les ordenó a los tres adolescentes.
-"Pero…"- intentó replicar Anne.
-"Ya!"- añadió ella autoritaria. Laura esperó a que los tres chicos se pusieran en movimiento antes de ir en busca del vehículo de su amiga.
Una vez llegaron a la calle de detrás de la casa, donde Derek esperaba apoyado en el viejo camaro que compartía con su hermana, escucharon las sirenas de la policía y el barullo que se organizó en la fiesta mientras el resto de chicos intentaba escabullirse.
Vieron aparecer el pequeño todoterreno de Tessa. Cuando llegó hasta ellos, Laura bajó de éste sin parar el motor. Anne miró a su amiga un poco sorprendida. Cómo había sabido Laura que la policía estaba de camino? Ella no había oído las sirenas hasta hacia unos minutos.
Mientras tanto, Laura había tomado el control de la situación. Había decidido que Tessa no estaba en condiciones de conducir y que ella la llevaría a casa en su todoterreno. Dado que la chica se aferraba con fuerza al brazo de Ben y que a este no parecía molestarle, decidió que lo llevaría a él también, así le podría echar una mano con la indispuesta muchacha.
Miró a su hermano antes de decir. -"Acerca a Anne a su casa"- se acercó a él y añadió en un tono un poco amenazador -"Intenta que no se caiga en ninguna piscina más"- Él asintió escondiendo su sonrisa.
Luego Laura se acercó a Anne. -"Te llamo mañana"- le sonrió, antes de darle un golpecito en el hombro a modo de despedida.
Anne observó como Laura subía al todoterreno, donde ya la esperaban los otros dos chicos, y lo ponía en marcha. Mientras les veía alejarse, pensó en la poca suerte que había tenido en el reparto de conductores. Se volvió hacia Derek quien la miraba sonriente con las manos en los bolsillos de su cazadora.
-"Perfecto"- murmuró, antes de comenzar a caminar hacia él.
Y hasta aquí por el momento. En el siguiente capitulo sabremos si llegan a casa sanos y salvos o alguno de ellos 'cae' en alguna piscina más.
Gracias por leer esta historia y, por favor, no dudeis en comentar!
