Cap12
Derek siguió en pleno control de sus emociones, al menos al principio. Se mantuvo en calma, evitando que la habilidad de Mia le afectara, hasta que el sentimiento que ésta le provocaba superó su limite. Su respiración se agitó y comenzó a retirarse lo más lejos de la otra mujer que le fuera posible, tirando de Anne a quien aún sujetaba de la mano.
La chica, por su parte, miró de Mia a Derek sin saber qué hacer. Sin la ayuda del hombre lobo, notó como su propio miedo volvía a la carga.
-"Has elegido un ejemplar muy interesante"- decía Mia -"Sientes su miedo?"- sus ojos oscuros la miraban inexpresivos. -"Ahora aliméntate de él."- le ordenó.
Anne negó con la cabeza, cada vez más asustada.
-"Es cierto"- dijo Mia, volviendo a sonreír. -"El miedo no te hace sentir cómoda. Está bien, probemos con esto…"-
La emoción que venía de Derek cambió de miedo a pena. Anne le miró sorprendida al notar su pesar por su hermana, por su familia, por si mismo, por todo lo que pudo haber sido… Él retiró su mano de la de ella, incómodo, mientras se apoyaba contra la pared, evitando las lágrimas que amenazaban con salir.
-"Calmate"- intentó tranquilizarle ella al darse cuenta que esa, a diferencia del miedo, no era una emoción que él controlaba con facilidad.
-"Esta tampoco te gusta? Probemos con un poco de culpa"- siguió Mia explorando el abanico de emociones que le ofrecía el chico.
La expresión de Derek cambió, intentó contener esta nueva emoción pero le fue imposible. Se deslizó contra la pared y quedó sentado en el frío suelo mientras se esforzaba por respirar.
Anne se arrodilló a su lado, sin ser consciente que estaba más preocupada que atemorizada por el efecto que Mia tenía sobre él. -"Ya basta! Es suficiente!"- le gritó a Mia al ver como ésta sonreía, al parecer disfrutando del espectáculo.
Sin pensarlo, puso una mano sobre una de las de Derek, al hacerlo sintió lo que él sentía en ese momento. Toda la culpa que había ido acumulando durante los años, sobrevivir al incendio, la muerte de su familia, el acoso de los cazadores, no haber podido proteger a su hermana, no haber sido capaz de evitar que el Alpha moridera a Scott… Anne se concentró en tratar de bloquear esa emoción, o al menos calmarle un poco para que él pudiera hacer el resto. Para su sorpresa, lo consiguió. Derek comenzó a respirar con un poco más de normalidad a la vez que se aferraba a la mano de Anne con fuerza, entrelazando sus dedos.
La otra empática les observó en silencio, cada vez más interesada con el desarrollo de los acontecimientos. Su antigua alumna estaba resultando tener más recursos de los que ella le había enseñado. Por algo siempre la había considerado su favorita, pensó. Dejó que su mente vagara entre las emociones que ahora emanaban sin control del chico y eligió una nueva.
-"Que tal si probamos con algo diferente"- sugirió con una sonrisa.
Anne soltó la mano de Derek sobresaltada por el cambio en las emociones que Mia acababa de provocar. Y, posiblemente, esa no fue la mejor de las ideas, ya que al hacerlo, dejó al hombre lobo indefenso ante la otra empática. Éste se resistió a ese nuevo sentimiento todo lo que pudo, pero al final, igual que había ocurrido con las otras, no tuvo más opción que sucumbir.
Alzó un brazo y atrajo a Anne hacia él.
-"No! Tienes que resistirte."- se quejó ella, apartándose de él.
Derek volvió a intentarlo, gruñendo, algo molesto porque ella tratara de escaparse. Anne se le volvió a escabullir, poniéndose en pie y alejándose aún más.
-"No dejes que ella te controle"- le insistía.
Pero el hombre lobo ya no la escuchaba. Se levantó rápidamente y, antes de darle tiempo a reaccionar, la había acorralado contra la pared.
-"Derek. Para, por favor"- intentaba apartarle ella sin éxito.
-"No te resistas"- escuchó decir a Mia.
La voz de la mujer aún la puso más nerviosa, provocándole un pequeño ataque de pánico. Intentó huir de Derek empujándole y golpeándole, pero no sirvió de nada. Al ver que su expresión no cambiaba, comprendió que no tenía la fuerza necesaria para moverle y mucho menos hacerle daño. Entonces, él puso una mano sobre su cuello, obligándola a mirarle, y ella pudo sentir la nueva emoción que Mia había elegido. Era excitación, pasión.
Intentó utilizar su habilidad para evitar que la afectara a ella también, pero era difícil teniendo en cuenta como solía reaccionar su cuerpo cuando tenía a Derek tan cerca. Él se inclinó sobre su cuello, acariciando su piel con sus labios mientras respiraba su aroma. Anne intentó apartarse de nuevo, sus esfuerzos mucho más débiles que el intento anterior. Era consciente que no iba a ser capaz de resistirse mucho tiempo…
No entendía como todo les había salido tan mal. Ni siquiera habían conseguido que Mia dudara, ni mucho menos quitarle el control de la situación. Pero tenía que hacer algo, tenía que pensar en algo o ninguno de los dos saldría vivo de allí.
-"Por qué hueles tan bien?"- escuchó murmurar a Derek.
Sorprendida, dejó de intentar alejarse de él un momento para mirarle, tratando de descubrir si lo habría dicho en serio. Fue todo lo que Derek necesitó para acercarla aún más a él y posar sus labios sobre los de ella. Anne se sobresaltó e intentó apartarse de nuevo, pero poco a poco sintió que su voluntad cedía a los deseos del chico. Éste la besaba apasionadamente, casi con fiereza, como si no hubiera mañana. Después de un último momento de resistencia, ella comenzó a devolverle el beso. Sus manos se aferraron a su corto cabello por propia voluntad, mientras sentía como una cálida mano se colaba bajo su camiseta, acariciando suavemente la piel de su cintura.
-"Bien"- escuchó decir a Mia. Su voz sonaba lejana. -"Ahora aliméntate de él"-
-"No sé si…"- trató de replicar, mientras los labios de Derek descendían por su cuello.
-"Hazlo ahora!"- le ordenó la otra mujer, impasible.
Anne abrió los ojos sobresaltada, pero no se debía al tono de voz de Mia, sino a que Derek reseguía la cicatriz de su espalda distraídamente con una de sus manos. Un escalofrío recorrió su piel al ser consciente de cómo habían llegado esas marcas a su espalda, sacándola de su trance y devolviéndole parte del control sobre su habilidad.
-"Derek"- le llamó, abrazándole con fuerza para obligarle a estarse quieto. Notó como él imitaba el gesto y le devolvía el abrazo. Presionó su mejilla contra la suya, escondiendo un poco la cara contra el hombro del chico para que Mia no pudiera verla bien. -"Derek"- volvió a llamarle, intentando bloquear las emociones que Mia había despertado en él. Sintió que el cuerpo de él se tensaba en su abrazo y supo que estaba funcionando.
-"Hazlo de una vez!"- volvió a ordenarle la otra mujer, ajena al cambio en la situación.
-"Es el momento"- susurró Anne tan bajito que no estaba segura de si Derek la había oído. Notó que él apretaba levemente sus manos sobre su espalda, indicándole que estaba preparado.
Tomó aire un par de veces, intentando prepararse para lo que estaba a punto de hacer, antes de responderle a la otra mujer. -"No sé como hacerlo"- dijo, deslizando una mano y cerrándola sobre una de Derek para no perder el contacto con él.
Mia sonrió, contenta al fin de que la chica hubiera entrado en razón. -"Yo te enseñaré"- le dijo, avanzando tranquila hacia ellos.
Anne no supo si fue que había superado su propio miedo o si lo hizo gracias a Derek, pero en cuanto la tuvo lo suficientemente cerca no lo dudó, y con su mano libre se aferró con fuerza al brazo desnudo de la otra mujer. Mia la miró sorprendida un momento hasta que comprendió lo que pasaba. La había subestimado. Les había subestimado a ambos. Notó como Anne se colaba en sus emociones, trató de bloquear los intentos de la chica por controlarlas y, entonces, sucedió algo que las cogió a ambas desprevenidas.
Rabia, una rabia incontrolable, casi animal, pasaba de Derek a Anne y de ésta a Mia, sin que la chica pudiera hacer nada por evitarlo. El hombre lobo no se pudo contener. No recordaba muy bien lo que había pasado pero, en cuanto se sintió libre de la manipulación a la que había estado sometido, no pudo evitar reaccionar de esa manera. Se sentía utilizado. Sus emociones eran suyas, quien se creía esa mujer para jugar con él de esa manera. Decir que estaba enfadado era quedarse muy corto.
-"Calmate"- le pidió Anne, tan abrumada por su ira que era incapaz de bloquearla.
Pero Derek no la escuchaba, se separó de ella sin soltar su mano, y se volvió hacia la otra mujer, sus ojos brillando en un color azul eléctrico, sus garras preparadas y empezaba a sentir como sus colmillos se extendían.
Mia gritó, incapaz de controlar la rabia del hombre lobo que Anne le obligaba a sentir. Comenzó a retroceder por la habitación, sin prestar atención a donde se dirigía. Anne y Derek la seguían. La chica aún sujetaba a Mia y a Derek, formando una pequeña cadena humana. Atravesaron la elegante habitación y llegaron a la amplia terraza, mientras Anne trataba de conseguir la atención de la otra empática.
-"Mia, escúchame"- Anne intentó aprovechar su momento de debilidad en su favor, pero la mujer no le prestaba atención. Su vista estaba fija en Derek, mientras seguía alejándose de ellos.
-"Mia, mírame"- insistió la chica. Necesitaba que le prestara atención.
-"Basta. Ya basta"- decía ella, atemorizada por primera vez desde que Anne la conocía. Se sobresaltó al topar con la baranda de la terraza. Miró a Anne y, con la última pizca de control que le quedaba, le ordenó -"Haz que pare ahora!"- Por unos segundos el aspecto de la mujer cambió, parecía más alta, más esbelta. Sus ojos se oscurecieron y sus uñas se extendieron, clavándose levemente en la piel de la chica.
Anne se estremeció y sin poderlo evitar, como si la otra mujer la dominara, comenzó a apaciguar la rabia del hombre lobo a su lado. Pero a éste no le hizo mucha gracia. Derek mostró su desacuerdo soltando un gruñido que le hizo temblar el pecho y vibró por el aire, haciendo que Mia le mirara de nuevo asustada, perdiendo el control sobre la chica.
En un último intento por poner algo más de espacio entre ella y el hombre lobo, se encaramó a la barandilla de la terraza.
-"Qué haces?"- le preguntó Anne, sorprendida. -"Bajate de ahí."-
Pero ella no la escuchaba, seguía retrocediendo en el poco espacio que le quedaba. Anne tiró de su mano, tratando de obligarla a volver, pero no sirvió de nada. La asustada mujer retrocedió un poco más… hasta que finalmente perdió pie y se desequilibró. Abrió los ojos asustada al notar que comenzaba a precipitarse.
Anne gritó sobresaltada al verla perder el equilibrio. Se soltó de Derek e intentó sujetarla con ambas manos. Lo consiguió durante unos segundos, pero el peso de Mia la desestabilizó, haciendo que se inclinara peligrosamente sobre la barandilla. En el mismo momento en que sintió como los dedos de Mia se escurrían entre sus manos e intentaba inclinarse un poco más para sujetar mejor a la aterrorizada mujer, también notó como un fuerte brazo la rodeaba por la cintura y evitaba que perdiera el equilibrio y cayese también.
-"No, no"- susurró, al notar que la mano de Mia seguía deslizándose entre las suyas. Segundos después fue incapaz de seguir sujetándola, lo único que pudo hacer fue mirar la expresión de terror y sorpresa en el rostro de Mia mientras caía desde lo alto del edificio.
-"No era esto lo que tenía que pasar. No era esto…"- balbuceaba, aturdida, aún asomada al vació con la vista fija en la pequeña mancha en el asfalto que ahora era Mia.
Derek tiró de ella, su brazo sujetándola con fuerza por la cintura y obligándola a alejarse de la barandilla.
-"Tenemos que irnos"- le dijo, pero ella no le escuchaba. Su vista seguía fija en el punto donde había estado la otra mujer. Tenían que salir del hotel antes de que comenzara la conmoción y llegara la policía. Con un poco de suerte nadie recordaría su presencia allí.
-"Vamos"- le ordenó, al ver que no se movía, mientras cogía una de sus manos y tiraba de ella hacia la puerta de la habitación. Al hacerlo, sintió como sus emociones se proyectaban hacia él sin orden ni control. Estaba asustada, abrumada y superada por la situación de tal manera que ni siquiera era consciente de que había perdido el control sobre su habilidad.
Tiró de ella con más fuerza y la obligó a caminar tras él. Salieron al pasillo y se dirigieron a toda prisa hacia el ascensor. La fiesta continuaba en la suite de enfrente, los asistentes todavía ajenos a lo que acababa de sucederle a su anfitriona.
Derek echó una rápida ojeada a la desconcertada chica a su lado una vez entraron en el ascensor. Anne tenía la vista perdida al frente y se aferraba a la mano de Derek como si se tratara de un salvavidas, mientras sus emociones seguían fluyendo entre ellos aún más confusas que unos minutos antes.
La observó con preocupación, parecía en estado de shock, conmocionada por lo que acababa de suceder. Decidió que lo más importante en esos momentos era salir del edificio, ya se ocuparía de ella una vez estuvieran lejos de allí.
La obligó a avanzar a su lado por el hall del hotel, cruzaron las amplias puertas acristaladas y se alejaron de la multitud que empezaba a rodear el cadáver de la otra empática en la acera. Escuchó las sirenas de los servicios de emergencia aproximándose al hotel y aceleró el paso, unos minutos después ya estaban tras los tintados cristales del oscuro camaro. Puso el vehículo en marcha y se alejó de allí. Cuanto más lejos estuvieran de ese lugar, mejor.
Cuando Derek aparcó el coche delante del bloque de pisos de Anne, el cielo ya se había oscurecido, en parte debido a que faltaba poco para que anocheciera, pero también a causa de las oscuras nubes que amenazaban lluvia en el horizonte. El trayecto lo habían hecho en completo silencio, cada uno perdido en sus propios pensamientos.
El hombre lobo había conseguido reponerse rápidamente de la manipulación de Mia. Si bien al principio le había costado recordar dónde estaban y lo que estaban haciendo, en cuanto la empatica dejó de jugar con sus emociones fue recuperando el control sobre si mismo poco a poco. Había conseguido recordar la mayor parte de lo que había pasado, o eso creía, no estaba muy seguro, y a decir verdad, casi prefería fingir que no lo recordaba. Esa mujer le había hecho sentir realmente débil e indefenso, y eso era algo a lo que no estaba acostumbrado.
Siempre había creído que al ser más rápido y fuerte que la mayoría de personas, junto con la capacidad de sanación que poseían los de su especie, no existían muchas personas que realmente pudieran representar una amenaza para él, pero se equivocaba. Podía pelear contra quien fuera, cazador u hombre lobo, confiando en sus habilidades para decantar la lucha en su favor, pero hoy había aprendido que esas mismas habilidades no le servían de mucho contra un empatico.
Ahora entendía el miedo que sentía Anne hacia la otra mujer. Y, a la vez, comprendía el motivo por el que ya desde pequeño se había sentido amenazado cuando la chica estaba cerca. La sensación de incomodidad y vulnerabilidad que tenía cada vez que ella estaba cerca de él se debía a que sus sentidos le avisaban de que ella representaba una amenaza. Porque, para que mentir, sabía perfectamente que expresar sus sentimientos nunca había sido su fuerte y, después del incendio, había resultado mucho más sencillo tapiarlos en el fondo de su mente y seguir adelante fingiendo que nada le afectaba. Y sabía que Anne, igual que había hecho Mia, era capaz de desenterrarlos con solo rozar su mano, si quisiese. Y que ella tuviera esa capacidad, la convertía en alguien peligroso, al menos desde su punto de vista. Aunque quizás no lo pareciera en ese preciso momento…
Volvió la vista hacia la chica a su lado. Había permanecido prácticamente inmóvil durante todo el trayecto y, aunque no podía sentir sus emociones ya que había soltado su mano cuando subieron al coche, sabía por su expresión que seguía igual de confusa que hacía un rato. La vio mirar a través de la ventanilla con la vista perdida, tardó unos segundos en reconocer donde estaban, delante de su casa. La escuchó suspirar mientras se recogía un mechón de cabello tras la oreja. Se volvió hacia el frente con la intención de decir algo. Sus labios se separaron pero se volvieron a juntar casi de inmediato, apretados en una fina línea, sin llegar a pronunciar una palabra. Se giró de nuevo hacia la ventanilla y, tras un suspiro cansado similar al anterior, abrió la puerta y salió del vehículo.
Derek la observó avanzar los pocos metros hasta la puerta de su edificio. Estaba indeciso, no sabía muy bien qué hacer a continuación y no estaba acostumbrado a sentirse así. Normalmente era él quien estaba al mando de la situación, pero parecía que cada vez que ella estaba cerca, todo se descontrolaba.
Apartó la vista de ella y apretó el volante con ambas manos mientras respiraba hondo. Su parte más racional le decía que tenía que irse de allí. Ya se había mezclado lo suficiente en los asuntos de la chica, desviándose de sus propios objetivos. Ahora que ya la había ayudado tal y como le había dicho que haría y que ella ya no estaba en peligro, lo mejor sería marcharse. Tenía sus propios problemas de los que ocuparse y ahí quieto estaba perdiendo el tiempo.
Por otro lado, no podía evitar sentirse algo preocupado. Anne parecía bastante afectada por la muerte de la otra empática y, sin duda, aún estaba en algún tipo de estado de shock. No había dicho una sola palabra desde que habían salido del hotel, había estado tan absorta en si misma que ni siquiera le había mirado.
Se permitió dar una rápida ojeada a la chica, que ya había llegado hasta su portal. Vio como sus manos temblaban y necesitaba tres intentos hasta que consiguió meter la llave en la cerradura. Desvió la vista de nuevo y puso su mano sobre las llaves en el contacto, con la intención de poner el vehículo en marcha y alejarse de allí, pero su cuerpo se movió solo y, en lugar de eso, se encontró con las llaves en el bolsillo y saliendo del oscuro camaro.
Avanzó hacia el edificio, diciéndose a si mismo que sólo iba a asegurarse que Anne estaba bien, y en varias rápidas zancadas ya había llegado hasta ella. Subió las escaleras detrás de la chica, quien aún parecía ajena a su presencia, y observó de nuevo como sus temblorosas manos trataban de meter la llave en la cerradura de su piso sin mucho éxito.
-"Dejame a mi"- dijo, al ver que después del cuarto intento seguía sin lograrlo, poniendo su mano sobre la de la chica y quitándole las llaves.
Durante unos segundos ella se quedó mirando su mano sin acabar de entender lo que estaba pasando, después se volvió hacia él lentamente y casi en un susurro, dijo: -"Derek?"- con cierto tono de sorpresa en la voz, como si no hubieran estado juntos en el coche no hacía más de tres minutos. El hombre lobo se limitó a asentir y, tras abrir la puerta, la dejó pasar primero.
Anne no era completamente consciente de lo que hacía. Se movía por su propia inercia, como un autómata, siguiendo una rutina anteriormente establecida. Abrir la puerta, subir las escaleras, abrir otra puerta... Ahora tocaba quitarse la chaqueta, así que fue eso lo que hizo, se quitó la chaqueta y la dejó sobre una silla cercana. La cazadora no quedó bien sujeta al respaldo de la silla y se deslizó, produciendo un suave golpe, al caer al suelo. Anne se la quedó mirando unos segundos y finalmente se volvió hacia el sofá, ignorándola, como si la baldosa sobre la que descansaba la chaqueta fuera su lugar habitual.
Se sentó en el sofá, los codos sobre las rodillas y las manos en la frente. Sus ojos fijos en un punto frente a ella, mientras en su mente se repetía una y otra vez la misma frase. Quería decirla en voz alta y quitársela de encima de una vez, pero no estaba segura de si sería capaz, y esas tres palabras la seguían mortificando por dentro.
-"Estás bien?"- escuchó que Derek le preguntaba.
Anne se limitó a asentir.
El hombre lobo se sentó a su lado un poco más tranquilo al haber obtenido una respuesta de ella, aunque fuera una mentira, no es que necesitara usar sus habilidades para darse cuenta.
-"Eh"- volvió a llamar su atención, esta vez poniendo una mano sobre su brazo. -"Seguro que estás bien?"- insistió, sin molestarse en impedir que una parte de la preocupación que sentía se filtrara a su voz.
Anne observó la mano de Derek sobre su brazo durante unos segundos antes de atreverse a lanzar una mirada de reojo al hombre lobo junto a ella. Sus miradas sólo se cruzaron un segundo, pero fue lo que necesitó para darse cuenta que él estaba realmente preocupado. Así que decidió decirle la verdad y esta vez, en lugar de asentir, negó con la cabeza. Notó como su mano presionaba suavemente sobre su brazo, como dándole algo de ánimo, al mismo tiempo que notaba como todo el malestar que sentía se concentraba como un peso muerto en su estomago y comenzaba a subir hacia la garganta. Necesitaba librarse de ese pensamiento…
-"Soy como ella"- dijo al fin, tan bajito que Derek tuvo que esforzarse por oírla. -"Soy como ella"- repitió, ahora con un poco más de seguridad en la voz.
-"No lo eres"- escuchó decir al hombre lobo a su lado con tanta convicción que no pudo evitar mirarle sorprendida. Es que él no recordaba lo que había pasado en el hotel? Es que no se daba cuenta que ella había hecho lo mismo que hacía Mia para matar a sus victimas?
Le miró con cierta desconfianza. -"La he asustado tanto que se ha subido a esa barandilla para huir de mi."- dijo con un hilo de voz.
-"Nada de lo que ha pasado ha sido culpa tuya"- dijo él, con la misma convicción.
Anne le miró sin acabar de entender lo que él estaba diciendo, cada vez más convencida de que algo le había pasado a su memoria, porque claramente no recordaban lo mismo. -"Que se ha subido a esa barandilla para huir de mi!"- le respondió, algo molesta porque a él le costara tanto comprenderlo. -"Que he usado su miedo en su contra y he hecho que se tirara desde lo alto de ese edificio!"- A ver si así lo entendía de una vez, no era tan difícil.
Derek no dejó que su pequeño enfado le alterara, al contrario, la prefería enfadada que conmocionada, al menos ahora, no sólo le hablaba, sino que había dejado de evitar su mirada.
-"No lo has hecho"- volvió a sentenciar él.
Anne negó con la cabeza algo molesta. Mira que es cabezota, pensó.
-"Se ha caído. No has tirado a nadie"- siguió él.
-"No entiendes nada"- murmuró enfadada. -"Se ha caído porque estaba aterrorizada por mi culpa. Es prácticamente como si la hubiese empujado!"-
Vio como el hombre lobo negaba con la cabeza, desechando también esa explicación. Ella le miró, incrédula, como podía ser que él no entendiera nada! -"Te digo que se ha caído por mi culpa!"- continuó ella, intentando hacerle entender su visión de lo sucedido. -"Tendría que haber parado antes. Tendría que haberos soltado, a ella o a ti, antes de llegar a ese extremo."-
Derek la observó en silencio un segundo, dándole un poco de tiempo para reponerse. Ahí es donde él quería llegar. -"Y qué crees que habría pasado?"- vio como ella le devolvía la mirada un tanto sorprendida, no parecía que hubiese pensado en ello. -"Los muertos hubiéramos sido nosotros en lugar de ella. Eso es lo que hubiera pasado."- Sentenció él. -"O crees que ella se hubiese sentido culpable después de matarnos?"-
Anne hizo ademán de hablar un par de veces, pero no logró expresar en palabras los pensamientos que cruzaban su mente a toda velocidad en ese momento.
-"Era ella o nosotros."- añadió Derek, suavizando un poco su tono.
-"Me estás pidiendo que me alegre por la muerte de otra persona?"- preguntó ella algo escéptica.
-"No, sólo que comprendas que has hecho lo que tenias que hacer para sobrevivir."-
Anne dejó que su vista vagara lentamente por su pequeño salón mientras le daba algo de tiempo a su cansado cerebro para que procesara las palabras de Derek. Vale, él tenia parte de razón, le concedía eso. Sabía que Mia no iba a dejarles salir de ahí con vida tan fácilmente. Y también sabía que la otra mujer no hubiera dudado en matarles de haber tenido la oportunidad, en realidad había estado apunto de conseguir que ella cediera y tratara de alimentarse de las emociones de Derek, lo que probablemente hubiera sido letal para el hombre lobo. Pero no podía quitarse de la cabeza la mirada de pánico de Mia mientras caía, ni el sentimiento de autentico terror que le había hecho sentir. Y eso era sólo responsabilidad suya.
-"Entonces, por qué me siento tan mal?"- preguntó con un tono un tanto ausente, como si de pronto la poca energía que le quedaba se hubiera desvanecido de golpe.
Derek suspiró antes de responder. -"Nadie dijo que ser el que sobrevive fuese fácil"-
Anne se volvió hacia él de nuevo. Sabía que hablaba por propia experiencia, al fin de cuentas, era el único de su familia que seguía vivo. Recordó el sentimiento de pena y culpa que había sentido cuando Mia le había manipulado… de todas maneras no era lo mismo. Él había perdido a su familia y ella había provocado la muerte de una persona…psicópata asesina, pero persona, al fin de cuentas.
Soltó un suspiro mientras sentía como todo el cansancio acumulado se concentraba en sus hombros y espalda. No estaba segura de qué pensar sobre lo que había pasado. Por un lado se sentía aliviada de que Mia ya no existiera. Ahora ya no tendría que preocuparse por si se la volvía a encontrar, ya no tenía motivos para seguir temiéndola. Pero por otro lado, se sentía responsable de lo que había pasado, no paraba de pensar en qué podía haber hecho diferente. Y lo peor de todo era que ya ni siquiera estaba segura de si la mano de Mia se había escurrido entre las suyas o si la había dejado caer deliberadamente.
Derek la observó unos segundos en silencio. Parecía que estaba mejor y que sería capaz de reponerse, lo único que necesitaba era algo de tiempo. Esa parte de si mismo que no había estado de acuerdo en seguir a Anne, comenzó a protestar de nuevo, señalándole que ahora sí era momento de irse. Ya se estaba levantando cuando escuchó algo que le impidió seguir moviéndose. Se volvió hacia la chica temiendo que se iba a encontrar cara a cara con una de las situaciones a las que nunca había sabido como enfrentarse. Una chica llorando.
No es que nunca hubiera visto llorar a una chica. Obviamente ella no era la primera, y algunas, incluso, habían llorado por su culpa, algo de lo cual no se sentía orgulloso. El caso era que no tenía muy claro como proceder ni cual era la conducta estándar a seguir en un momento así. Hacía tiempo que había decidido que él no era una persona sensible y que simplemente ignoraría a la próxima chica que llorara cerca suyo. Hasta el momento había mantenido su palabra, pero esta vez le resultaba difícil simplemente ignorarla.
Te lo dije, tendrías que haberte ido hace mucho rato, le regañó su parte racional.
La miró un momento un tanto indeciso. Ella no estaba realmente llorando, por el momento sólo sollozaba levemente, sus ojos estaban rojos, pero aún no había lágrimas. Algo indeciso extendió uno de sus brazos y le dio un par de palmaditas torpes en la espalda, tratando de calmarla. Pero retiró la mano casi de inmediato, al darse cuenta que su gesto había logrado el efecto contrario y ahora la chica estaba realmente llorando.
Anne se limpió las lágrimas con las manos, pero al momento sus mejillas volvían a estar húmedas. Se movió un poco, molesta consigo misma por no ser capaz de calmarse y vio que Derek la miraba un tanto incómodo. Se esforzó por respirar hondo para tratar de tranquilizarse, lo último que quería era llorar delante de él y mucho menos incomodarle. Volvió a pasar las manos por sus pómulos un par de veces más, llevándose las lágrimas. Unos segundos después, suspiró satisfecha al comprobar que había conseguido dejar de llorar.
-"Siento que…"- Su voz sonaba débil y más aguda de lo habitual. -"No quería… emm…"- se volvió hacia Derek un poco indecisa, sin saber exactamente como continuar la frase. -"Bueno, que estoy bien"- dijo al fin. -"O estaré bien"- se corrigió al ver como el hombre lobo alzaba una ceja indicando que no terminaba de creerla.
Anne se quedó en silencio, mirándole. Sabía que no iba a ser capaz de decir nada más sin ponerse a llorar de nuevo, así que se mordió el interior de sus mejillas mientras trataba de controlar el nudo que tenía en la garganta.
Derek examinó el rostro de la pálida chica frente a él. Podía ver que estaba a punto de romper a llorar de nuevo y sabía que ella le estaba ofreciendo una escapatoria antes de que eso pasara. Pero ya no quería irse. Seguía sin tener ni idea de cómo proceder ante una chica que llora, posiblemente seguiría ignorándolas como había hecho hasta el momento. Pero había comprendido qué hacer si la chica en cuestión era Anne. A ella no la quería ignorar.
-"Tonta"- murmuró, antes de alargar un brazo y atraerla hacia él.
Anne se sobresaltó por el rápido movimiento del hombre lobo y su cuerpo se quedó rígido por la sorpresa. Un abrazo era lo último que había esperado, más bien estaba casi convencida de que él tenía intención de marcharse. Unos segundos después, una vez superado el desconcierto inicial, dejó caer la cabeza sobre su hombro y, antes de ser plenamente consciente de ello, ya estaba llorando de nuevo.
Derek la atrajo un poco más hacia él, no queriendo pensar en el motivo por el cual no había sido capaz de alejarse de ella y acallando a su parte racional que obviamente conocía la respuesta y estaba completamente en contra. Respiró hondo un par de veces, alejando esos pensamiento de su mente, pero lo único que consiguió fue que su aroma inundara su olfato, al tenerla tan cerca le era casi imposible captar ningún otro olor. Casi sin quererlo, dejó que el resto de sus sentidos se centraran en ella. En su respiración, el suave latido de su corazón, el peso de su cabeza sobre su hombro o como su cuerpo temblaba levemente con cada nuevo sollozo.
La tarde había resultado más instructiva de los que había imaginado en un principio, pensó. Ya sabía lo que tenía que hacer en caso de encontrarse en esa situación de nuevo. Para su norma de ignorar a las chicas que lloran, había establecido un corolario. En el caso de tratarse de Anne, no tenía que hacer ni decir nada, tan solo estar allí.
Hasta aquí por el momento. Este capitulo no acaba de convencerme, pero bueno, así se queda.
Espero vuestros comentarios!
Hasta pronto!
