Aquí os dejo el siguiente capitulo. En este momento el fic vuelve a retomar la historia de la serie (un poco al menos). Este capitulo comienza justo después de la primera escena del episodio 1x06 Heart Monitor.
Cap14
Cuando sus manos agarraron con fuerza la cazadora de Scott y estamparon fácilmente al chico contra el capó del vehículo, Derek no pudo evitar sentir como parte de la frustración y malhumor que sentía se desvanecían un poco. Le había seguido desde que había salido de su casa, le había estado observando arrastrar el metálico carrito por los bien iluminados pasillos del supermercado y, finalmente, le había acechado en el aparcamiento. Pero no había servido de nada, Scott había continuado ajeno a su presencia, demasiado ensimismado en su propio mundo como para ser consciente del ficticio peligro que le amenazaba.
El chico tenía suerte que hubiese sido él y no el Alpha quien le persiguiera esa tarde, o la situación no hubiera concluido con su móvil hecho añicos contra una pared y la promesa de alejarse de Allison, sino mucho peor. Después de asustar al muchacho para que se deshiciera de las distracciones y observar como se alejaba en el oscuro coche de su madre, su móvil comenzó a vibrar una vez más en su cazadora. Lo sacó del bolsillo y leyó el nombre en la pantalla. Durante un segundo se sintió algo culpable, le acaba de pedir a Scott que se alejara de Allison ya que era una distracción, mientras su propia distracción trataba de contactar con él.
Había tenido suerte de que Scott aún no controlara del todo sus sentidos y no se hubiese dado cuenta que el teléfono de Derek vibraba en su bolsillo, o su discursito sobre las distracciones no habría servido de nada… Para que mentir, sabía que de todas maneras no había servido de mucho. Tenía la sensación que el chico iba a olvidarse de lo que le había dicho en menos de cinco minutos, pero que más podía hacer él?
Se dio la vuelta y caminó hacia su coche, olvidándose rápidamente de Scott y centrando su vista en el nombre que aparecía en la pantalla de su teléfono, como si al hacerlo fuera a aparecer alguna especie de pista indicándole qué era lo que ella quería. Se suponía que no iban a mantenerse en contacto, y aún no habían pasado dos días y ella ya le estaba llamando. Parte de él se molestó con ella por no cumplir con su palabra, pero por otro lado… Descolgó el teléfono y lo acercó a su oreja.
-"Qué quieres? Quedamos en que no nos volveríamos a ver."- gruñó. Que su llamada no le molestara tanto como debería tampoco quería decir que fuera a ponérselo fácil.
-"Derek, Derek, Derek. Qué maneras son esas?"- Escuchó canturrear a una femenina voz. El hombre lobo se sorprendió. Había reconocido la voz al otro lado de la línea, pero no era la que esperaba oír. Volvió a mirar la pantalla del teléfono sólo para estar seguro de que había leído bien el nombre. Anne Bennett. Entonces...
-"Kate? Cómo...?"-
-"Tú que crees?- le cortó la cazadora en un tono tan cálido como falso. –"No deberías dejar tu coche aparcado por ahí tan tranquilamente, es bastante llamativo."- Añadió con una sonrisa en la voz.
Derek conectó rápidamente los puntos y comprendió lo que había pasado. La cazadora debió haber visto su coche aparcado frente al edificio de Anne la otra noche. Sabía su nombre por su desafortunado encuentro en el bar hacía unas semanas. Y una vez había relacionado a Anne con él, Kate irremediablemente había llegado a la conclusión que él había tratado de evitar. Por lo visto, su plan de mantenerse alejado de Anne para protegerla no había servido de mucho. -"Dónde la tienes? Ella no tiene nada que ver..."- le gritó al móvil, enfadado.
-"Tranquilo, tampoco hay que exaltarse"- volvió a cortarle Kate. Su voz de nuevo melodiosa y cálida, falsamente cálida. Derek apretó el teléfono aún más contra su oreja, cerrando su mano libre en un puño. Odiaba tanto ese tono de voz que de tenerla en frente no habría dudado en desgarrarle las cuerdas vocales.
-"Ya sabes lo que quiero"- siguió la mujer, en un tono algo más serio. -"Al alpha"-
Derek bufó molesto. Aún seguía con lo mismo? Es que no le había quedado claro que él no sabía quien era el Alpha cuando le atacó en su casa?
-"No me importa si no sabes quien es. Usa tus habilidades perrunas y encuéntralo, o no volverás a ver a tu amiguita"- le ordenó.
Así que eso era lo que la cazadora quería, la identidad del Alpha a cambio de Anne. -"Cómo se que ella esta bien? O que cumplirás tu parte del trato?"- le preguntó, no se fiaba un pelo de esa mujer. Por qué debía hacerlo? Le había mentido tantas veces que dudaba que alguna vez le hubiera dicho algo que fuese cierto. Pero, por desgracia, también sabía de lo que era capaz.
La escuchó reír al otro lado de la línea. -"No te preocupes por ella. Te esperaremos aquí, charlando y contándonos secretitos de chicas sobre ti…"- le dijo con tono juguetón. -"…en cuanto se despierte, claro."-
Derek se tensó al escuchar la última parte. Sólo el pensamiento de que Kate la hiriera le enfurecía. -"Te juro que como le hagas algo…"-
-"Tienes 24 horas. Llámame a este numero cuando des con él"- le cortó de nuevo la cazadora. -"Ahora, busca chico, busca!"- Pudo escuchar su odiosa risa antes de que le colgara.
Tuvo que contenerse para no lanzar el móvil contra la pared, por si acaso ese impulso volvía lo dejó sobre el techo de su oscuro camaro. Se pasó las manos por la cara, tratando de calmarse un poco. No sirvió de mucho, así que le dio un par de patadas al bordillo para descargar un poco su frustración. Mierda, pensó, cómo se había liado todo tanto? Es que esa loca psicópata no le iba a dejar en paz! Y lo peor de todo es que sabía que Kate cumpliría con su palabra si no obtenía lo que quería.
Se apoyó contra el lateral del vehículo y respiró hondo un par de veces, mientras sopesaba sus opciones. Dar con el Alpha en 24 horas era prácticamente imposible. Llevaba semanas tratando de que Scott aprendiera algo útil que les pudiera servir para dar con el otro hombre lobo y no había servido de mucho. El chico, simplemente, aun no estaba preparado. Él había estado tratando de encontrarle por su cuenta sin mucho éxito. Había logrado acercarse a él en un par de ocasiones, pero el Alpha había resultado ser más huidizo de lo que esperaba. No, dar con el Alpha no era realmente una opción viable.
Recogió su teléfono y entró en el vehículo, poniéndolo en marcha. Tenía que encontrar a Kate o con alguno de sus estúpidos y musculosos compañeros a los que les gustaba pretender que eran cazadores y hacer que le llevaran hasta donde estaba Anne, por las buenas o por las malas.
Despertó como consecuencia de un horrible dolor de cabeza. Sentía como un pinchazo la atravesaba desde la nuca hasta detrás del oído derecho. Trató de incorporarse, pero no pudo. Su cabeza golpeó contra algo metálico, agudizando su dolor. Alzó una de sus manos y notó que algo calido y pegajoso se deslizaba entre su enmarañado cabello. Se acercó los temblorosos dedos a la cara y trató de enfocar la vista. Algo viscoso y rojo le cubría la piel… era sangre.
Trató de incorporarse de nuevo, pero su cabeza y su espalda volvieron a topar con algo sobre ella. Cayó de rodillas, siseando por el dolor. Sentía como si su cabeza fuera a estallar en cualquier momento. Alzó la vista, aún confusa, y se dio cuenta que ese lugar no le resultaba familiar. No sabía donde estaba! Y lo que era peor, era que no sabía cómo había llegado hasta allí!
Su corazón se puso a mil y su adrenalina se disparó, lo que provocó que su instinto de supervivencia tomara el control dejando en un segundo plano el dolor que sentía. Sus sentidos se agudizaron casi de inmediato y comprendió el motivo por el que no había sido capaz de ponerse en pie. Estaba encerrada en una especie de jaula metálica, de no mucho más de un metro de alto, como las que se usan para encerrar animales.
Se arrastró hasta la puerta e intentó abrirla. Un estruendo metálico resonó por la amplia y vacía habitación, pero la puerta no se movió. Había algo brillante a su derecha, deslizó los dedos por uno de los barrotes y vio que se trataba de un candado.
Quién la había encerrado ahí? Volvió a sujetar la puerta y trató de moverla con más fuerza, pero lo único que consiguió fue que ese molesto ruido metálico volviera a retumbar por la sala. Cada vez estaba más asustada. Trató de calmarse y alzó la vista, observando detenidamente a su alrededor, tenía que descubrir dónde estaba.
Ese lugar parecía un viejo almacén. Por la cantidad de polvo acumulado en el suelo y en los pocos muebles, supo que hacia mucho que nadie lo utilizaba. A través de los sucios cristales de la claraboya del techo no entraba ni una pizca de luz, así que supuso que ya había oscurecido. Esa era la única entrada de luz natural del almacén, el resto de ventanas estaban tapiadas, y la poca luz que iluminaba el desolado local provenía de un fluorescente a unos metros de donde ella estaba, dejando el resto de la sala en penumbra.
Dónde estaba? Recordaba haber llegado a casa poco después de las cinco y aún era de día… así que debía haber estado inconsciente un mínimo de dos horas o puede que más.
Miró a su alrededor, tratando de encontrar algo que le fuera útil. Los bolsillos de su pantalón estaban vacíos, igual que los de su cazadora. Palpó el suelo de su pequeña jaula, pero no había nada que pudiera usar para salir de allí. Su respiración se agitó cuando su mente comprendió que estaba atrapada. Volvió a arrastrarse hasta la metálica puerta de barrotes e intentó moverla de nuevo, mientras sentía como la angustia y el miedo comenzaban a descontrolarse.
Unos segundos de desespero después, se quedó quieta de golpe. Creía haber escuchado algo. Se apoyó contra el frío metal y escuchó atentamente. Sí, podía oír una voz al otro lado de una de las puertas. Parecía una mujer. Durante un instante estuvo tentada de gritar pidiendo ayuda, pero se contuvo. Y si esa mujer era su captora? Por su mente cruzó el pensamiento de que igual se trataba de Mia, pero lo desechó rápidamente. La otra empatica estaba muerta, ella la haba visto caer de ese edificio. Era imposible que hubiera sobrevivido a una caída así. Además, retenerla de esa manera no era su estilo. Entonces, quién era esa mujer?
La escuchó reír y, sin poderlo evitar, un escalofrío recorrió su cuerpo. Esa risa había sonado extrañamente familiar. Unos suaves pasos acercándose a la puerta le informaron que estaba apunto de descubrir de quien se trataba. Instintivamente, se alejó un poco de la puerta metálica, insegura de lo que iba a ocurrirle.
Kate colgó el teléfono entre satisfecha y excitada. No podía negar que todo ese jueguecito del secuestro y las amenazas la divertían más de lo que podría reconocer ante cualquier otro cazador, pero así era ella. Le gustaba presionarles hasta llevarlos al límite antes de quitarles cualquier esperanza de sobrevivir.
Entró en la otra sala y dejó el móvil sobre una de las polvorientas mesas cercanas, mientras sonreía al ver que su pequeño cebo ya se había despertado.
-"Por fin"- le dijo, sonriendo, mientras avanzaba con paso constante y decidido hacia la improvisada mini celda.
Anne la miró sorprendida al reconocerla. Se trataba de esa cazadora, Kate Argent. La misma que había amenazado a Derek dos veces en su presencia y posiblemente muchas más sin estar ella delante.
-"Ya creía que no ibas a despertar"- seguía la cazadora. -"Eso me pasa por enviar a un hombre a hacer el trabajo sucio"- añadió, pensativa. -"Son brutos y poco sutiles. Pero que te voy a contar de eso a ti, no?"- Le sonrió enigmáticamente a la vez que se agachaba a un metro de distancia de la jaula para que sus ojos quedaran a la misma altura que los de su desconcertada cautiva.
-"Qué es…?"- Anne trató de preguntarle de qué estaba hablando, pero la risa de la cazadora la hizo detenerse.
-"Tú y yo tenemos un amigo en común"-
La confusión de Anne fue rápidamente reemplazada por rabia al comprender que todo eso era por Derek, que ella formaba parte de algún plan retorcido y engañoso para atraparle o algo peor.
-"Sueltame"- le ordenó, acercándose a los barrotes y agarrándolos con fuerza con sus manos.
Kate la miró con renovado interés. El miedo y la confusión que había visto en los castaños ojos de la chica, habían desaparecido prácticamente por completo en cuanto había nombrado a Derek. Sonrió satisfecha, sabía que no se había equivocado en sus conclusiones.
-"Es mejor que te pongas cómoda porque no vas a ir a ninguna parte por el momento"- le dijo, sentándose con las piernas cruzadas frente a Anne. -"Y ya que vamos a estar aquí un rato, que tal si charlamos un poco, eh?"-
Anne la observó en silencio. La cazadora se había sentado demasiado lejos, sabía que si trataba de alcanzarla ahora sólo serviría para alertar a la mujer, por lo que usar su habilidad quedaba descartado por el momento. Necesitaba hacer que se acercara un poco más a ella…
-"Cuanto tiempo hace que conoces a Derek?"- Kate observó a la chica y sonrió al ver que no tenía intención de responderle. -"Cómo de bien crees que le conoces?"- De nuevo, no hubo respuesta. -"Sabes su pequeño secreto?"- Al ver la manera en como Anne la miraba comprendió que sí lo sabía. -"Interesante"- murmuró. -"Y cuanto te ha contado?"- siguió. -"Te ha dicho algo sobre el Alpha? Sobre su familia? Sobre mi?"- insistió.
-"A parte de que eres una psicópata, no creo que haya mucho más que contar."- le espetó Anne.
Kate sonrió, satisfecha por haber conseguido una reacción de la otra mujer. -"Eso crees? No siempre me odió como hace ahora."- Su sonrisa se amplió al ver que su comentario había captado el interés de su invitada. -"Parece que no te lo ha contado todo, eh? Se ha olvidado la parte en que corría detrás mío como un perrito faldero"-
-"Derek y tú? Mientes!"- Anne la miraba sin terminar de creerse sus palabras.
-"Fue hace tiempo. Él aún iba al instituto"- añadió pensativa Kate, como si rememorara buenos tiempos.
-"Al instituto?"- murmuró Anne al comprender que quizás Kate decía la verdad. Recordaba que al comienzo del ultimo curso que los hermanos Hale asistieron al instituto, corrieron rumores de que Derek había estado saliendo con una chica mayor durante el verano. Y si ese rumor era cierto? Y si esa chica fue Kate? Alzó su vista hacia la cazadora para ver como ésta le devolvía la mirada, orgullosa.
-"Le utilizaste"- susurró Anne, comprendiendo los motivos que habían llevado a la otra mujer a acercarse a Derek.
-"Alguien tenía que guiarnos hasta el resto de la manada"- se limitó a responder. -"Fue una sorpresa descubrir que en realidad se trataba de gran parte de su familia."-
-"Por qué me cuentas esto?"-
Kate sonrió. -"Pareces una chica lista. Y comprendo porque te gusta Derek. A mi también me resulta atractivo, con esa cazadora de cuero, esos músculos y su mirada torturada. Pero luego pienso que en realidad ni siquiera es humano. No es más que un animal haciéndose pasar por una persona."- Había perdido la sonrisa mientras hablaba y ahora miraba a la otra chica, completamente seria.
-"No le conoces"-
-"No necesito hacerlo. Son todos iguales."- dijo con desprecio en la voz. -"Son sólo animales estúpidos y peligrosos"-
-"Que coincidencia. Él dice lo mismo de los cazadores"-
Kate le sonrió fríamente. -"Quién puede desgarrarte la garganta de un mordisco o destriparte de un zarpazo? Él o yo?"- Se puso de rodillas y se acercó un poco a la jaula. -"Si es el peligro lo que te excita, búscate a un expresidiario."- le susurró, aproximándose lentamente hacia ella. -"Derek está bien para un rato, pero, creeme, tampoco es para tanto."-
La cara de Anne rozaba el metal de la jaula, mientras sus ojos no perdían de vista a Kate. Trataba de controlarse y no dejar que su rabia alertara a la otra mujer de sus intenciones, pero después de todo lo que Kate había dicho sobre Derek, no se pudo contener. Alargó su brazo y notó como sus dedos rozaban las ropas de la cazadora, pero su rabia había hecho que se precipitara y no había logrado alcanzar su mano. Trató de alcanzarla con el otro brazo, pero aún tuvo peor suerte. Ahora Kate la estaba esperando, y cogió su muñeca con fuerza y la retorció sin miramientos.
Trató de soltarse, mordiéndose el labio para no gritar del dolor, no iba a darle ese placer. Kate la miró con dureza un par de segundos más antes de liberarla y ponerse en pie. Por instinto, Anne se alejó de la otra mujer, apoyándose contra el metal a su espalda. Vio como Kate se acercaba un poco más y le daba una patada a la jaula.
-"La próxima vez, te parto el brazo."- le dijo, antes de darse la vuelta y dejarla sola en su mugrienta celda.
Anne se masajeó la maltratada muñeca mientras observaba como la esbelta cazadora abandonaba la habitación. Respiró algo más tranquila al escuchar como la puerta se cerraba tras ella con un fuerte golpe. No dejaba de ser irónico que, aunque seguía encerrada en esa jaula y aún no tenía ni idea de donde estaba, se sentía algo más segura ahora que Kate no estaba cerca. La mirada de esa mujer le provocaba escalofríos, no quería ni pensar en como debía ser la verdadera personalidad que se escondía tras sus falsas sonrisas.
Escuchó atentamente unos minutos. Como no fue capaz de oír ningún sonido, supuso que sus secuestradores no andaban cerca. Se acercó de nuevo a la puerta de su pequeña celda y la golpeó con los pies. Los primeros golpes fueron tentativos. Para calibrar la fuerza que iba a necesitar y el ruido que el golpeado metal iba a hacer, pero poco a poco sus patadas se volvieron algo más enérgicas, mientras comprendía desesperada que el candado no iba a ceder.
Se dejó caer de espaldas, las rodillas flexionadas como consecuencia de la limitada longitud de la jaula y las manos sobre la cara. Respiró hondo, tratando de calmarse, pero le resultaba muy difícil. Cada vez que pensaba que la cazadora la estaba utilizando para llegar hasta Derek… le dio otra patada más a la oxidada puerta que la retenía ahí dentro. Esto era lo que Derek había estado intentado evitar al marcharse la otra noche de su casa, ahora lo entendía. Cómo había dejado que la cogieran por sorpresa? Vale, ella no era un hombre lobo y carecía del entrenamiento de un cazador, pero tampoco era una persona corriente. Mierda, como había podido ser tan descuidada? No quería ni pensar en la situación en la que todo eso estaba poniendo al hombre lobo. Le dio una nueva patada a la puerta para descargar algo de la angustia que sentía.
Su vista comenzó a nublarse, puso rápidamente sus manos sobre sus ojos y los presionó levemente. No era el momento, no iba a ponerse a llorar. Notó como su muñeca aún se resentía por la manera en que Kate la había retorcido, volvió a acariciarla inconscientemente, mientras su mente repasaba la conversación con la cazadora. Hacía unos minutos, mientras hablaba con ella, había estado ocupada tratando de decidir cual seria el mejor momento para tratar de usar su habilidad contra ella y no había procesado completamente las palabras de la otra mujer. Pero ahora que pensaba en ellas con un poco más de calma, comprendía su significado. Kate había engañado a Derek para que la llevara hasta el resto de su manada. Le había utilizado para conseguir información sobre su familia y, meses después, todos habían muerto en ese incendio.
Anne no recordaba si se llegó a hacer pública la causa del incendio, pero su conversación con Kate abría una nueva posibilidad. Y si hubiesen sido los cazadores quienes provocaron ese incendio? Desconocía el papel que Kate jugó en el fuego, o si ella sólo recopiló la información para otra persona. Pero ahora entendía el aura de ira y rabia descontrolada que envolvía a Derek cada vez que esa mujer estaba cerca. Y sus palabras de hacía unas noches cobraban un nuevo significado tras la revelación de Kate. 'Nadie dijo que ser el que sobrevive sea fácil'. No debía ser fácil vivir sabiendo que se ha sobrevivido al incendio en el que murió toda su familia y del que se consideraba en parte responsable.
-"Era sólo un crío"- suspiró, recordando como era Derek entonces y lo poco que quedaba de él en el Derek actual.
Se puso las manos sobre la frente y presionó levemente. Notaba como volvía a dolerle la cabeza. Se masajeó las sienes para tratar de aliviar un poco las punzadas de dolor, pero no sirvió de mucho. Suspiró, abatida. Esa noche se le iba a hacer larga.
No había sido muy complicado. En serio, quién entrenaba a esa gente? Si es que recibían algún tipo de entrenamiento, lo que estaba comenzando a dudar. Desde lo alto de un tejado cercano, Derek se planteó que quizás los requisitos básicos para formar parte del selecto grupo de cazadores, que seguían a los Argent por cada rincón del país en su cruzada constante contra el mal, eran tener tatuajes, oler a alcohol y carecer del graduado escolar.
Le había sido tan sencillo dar con ese almacén que durante unos minutos se planteó la posibilidad de que se tratara de una trampa y le hubieran guiado hasta ese lugar expresamente. Después, vio salir un vehículo del mugriento edificio y al reconocer a Kate al volante, comprendió que estaba en el lugar correcto.
Sintió un pinchazo de decepción. Parte de él quería haberse desahogado un poco con alguno de los compinches de Kate. Lo típico, enseñar un poco de dientes, un par de zarpazos superficiales pero dolorosos, mientras les interrogaba. Pero no había hecho falta.
El sol estaba alto, era poco más de mediodía, así que se escondió entre las sombras de los edificios cercanos mientras se acercaba para estudiar el lugar. Necesitaba hacerse una idea de la distribución del almacén y de cuantos cazadores había allí. Y sobretodo, necesitaba saber de que armas disponían. A ser posible, prefería evitar las descargas eléctricas esta vez.
