Primero de todo, quiero agradecer a Evenlight y Sabrii16 por sus comentarios. ¡Muchas gracias!

Aquí os dejo un nuevo capitulo, espero que lo disfruteis, y no dudeis en dejar un comentario con vuestras impresiones (aunque casi nadie lo hace, yo sigo insistiendo...)


Cap16

Su respiración se entrecortó y se dio cuenta que estaba temblando. Anne pensó en que debería frotarse los brazos y tratar de calmarse un poco, pero ni siquiera trató de moverse. No podía. Su vista seguía fija en ese punto en la oscuridad, intentando averiguar lo que estaba ocurriendo.

Todo estaba en completo silencio. Ni siquiera oía a los cazadores y eso que sabía que no estaban muy lejos de ella. Supuso que estaban siendo todo lo silenciosos que podían para no desvelar su posición al intruso, al fin de cuentas los hombres lobo tenían los sentidos mucho mas desarrollados que los humanos corrientes.

Entonces, comprendió que posiblemente Derek estaba tratando de captar algún sonido que delatara sus escondites y puede que incluso el número de oponentes que quedaban en el almacén. Eso le dio una idea. Sólo esperaba que le fuera de ayuda.

-"Son tres"- murmuró muy bajito, esperando que fuera suficiente para que los sensibles oídos del hombre lobo la escucharan sin llegar a alertar a los cazadores. -"Uno está contra la pared, junto a la puerta, a tu derecha. El segundo está hacia el centro de la sala, detrás de unas taquillas metálicas a tu izquierda. Y Kate no sé donde está."-

Se quedó callada unos segundos, al no escuchar nada, suspiró algo más tranquila. Parecía que los cazadores no la habían oído. No quería que se dieran cuenta de lo que trataba de hacer… vale, en realidad no quería que Kate se diera cuenta. Temía lo que esa mujer pudiera hacerle como represalia, estaba segura que no se libraría tan fácilmente de su ira esta vez como había ocurrido con su infructuoso intento de fuga. Respiró hondo, tratando de no pensar en eso y volvió a repetir su mensaje, esperando que llegara a su destinatario.

Mientras recitaba el mensaje por tercera vez, se escuchó un fuerte golpe cerca de la puerta, seguido de un estruendo metálico, como si algo o, más posiblemente, alguien hubiera impactado contra un armario de metal. Anne no tuvo tiempo de hacerse una idea de lo que estaba ocurriendo, porque, en ese momento, hubo una explosión de luz rojiza. Sus ojos quedaron deslumbrados, pero no necesitó volver a acostumbrarse a la oscuridad, ya que enseguida un potente foco de luz iluminó la entrada de la sala.

A unos pasos de la puerta pudo ver a Derek, algo agazapado con las piernas flexionadas y cubriéndose los ojos con un brazo. A sus pies descansaba, inconsciente, el cazador que se había ocultado junto a la puerta. Vio como el hombre lobo entrecerraba los ojos, tratando de acostumbrarse al repentino exceso de luz y supuso que la explosión de luz rojiza de hacía unos segundos le había afectado más que a los demás debido a sus sensibles sentidos.

Anne escuchó pasos a su derecha, se dio cuenta que Derek también los había oído, pues ahora miraba en esa dirección aún con los ojos algo entornados. De pronto, el hombre lobo se movió rápidamente hacia su izquierda, quedando oculto de nuevo en la penumbra, justo cuando un par de disparos impactaron sonoramente contra la pared cercana a donde había estado.

La chica contuvo el aliento, sus manos apretaban firmemente los fríos barrotes de su jaula, mientras trataba de distinguir lo que ocurría. Durante unos segundos le pareció ver un par de puntos brillantes y azulados en la oscuridad, pero fue solo un momento. De pronto, un cuerpo salio despedido desde las sombras e impactó contra su celda. No pudo evitar que un suave grito se escapara de sus labios. Se acercó un poco, algo preocupada por lo que iba a encontrarse, y respiró más tranquila al ver que se trataba de otro de los cazadores, el bello durmiente para ser exactos, quien había quedado tendido en el suelo e inconsciente junto a su jaula. Ya sólo quedaba Kate…

El foco de luz aún iluminaba la entrada al almacén, pero gran parte de éste seguía en penumbra. Se revolvió en su celda, tratando de encontrar a la mujer entre las sombras. Pero no había ni rastro de ella, ni de Derek. El silencio, sólo interrumpido por su entrecortada respiración, duró varios minutos más, hasta que un par de disparos a su espalda la hicieron volverse en esa dirección. Pero ese rincón del almacén estaba completamente oscuro. No pudo ver nada.

Un sonido metálico detrás suyo, hizo que se diera la vuelta de nuevo. Un arma se deslizaba por el suelo para quedar finalmente inmóvil en el centro de la zona iluminada por el foco de luz. A caso Derek había conseguido desarmar a Kate?

Para su sorpresa, la mujer no tardó en aparecer, avanzando sonriente por el área iluminada de la sala. Llevaba algo en la mano, no era un arma, tenía aspecto de barra o un bastón oscuro, quizás. Siguió acercándose con cautela hacia su arma, pero cuando estaba a un par de metros, un gruñido la hizo detenerse.

La cazadora, aunque dejó de avanzar, no perdió la sonrisa y se quedó mirando a un punto oscuro frente a ella. Anne miró en su misma dirección, al principio no fue capaz de distinguir nada, pero después pudo ver esos puntos brillantes y azules de nuevo. Una figura apareció de entre las sombras, se trataba de Derek. Se sorprendió al darse cuenta que lo que había visto brillar eran en realidad sus ojos, que, durante unos instantes, habían emitido unos destellos azulados. El hombre lobo se acercó un poco a la cazadora y quedó frente a ella, con las piernas y la espalda algo flexionadas, preparado para atacar. Abrió sus puños lentamente y sus garras fueron visibles para las dos mujeres.

Kate siguió sonriendo. -"Esto quiere decir que sigues sin querer decirme quien es el Alpha?"- le preguntó, con un tono falsamente inocente.

Derek no respondió, sólo siguió mirando a la cazadora, atento a cualquier movimiento sospechoso. Cuando Kate comenzó a caminar hacia su derecha, Derek hizo lo mismo, manteniendo las distancias con la mujer. De pronto, el hombre lobo gruñó a la vez que se lanzaba contra ella. Su brazo derecho se extendió con rapidez mientras su garra se acercaba peligrosamente al cuello de la cazadora. Kate se movió en el último segundo y alzó el bastón que llevaba hacia el pecho de su oponente.

Derek escuchó acercase el zumbido eléctrico que salía del arma de la cazadora, pero esta vez había aprendido su lección. Lo esquivó con facilidad y quedaron de nuevo uno frente al otro.

Kate asintió levemente con la cabeza, como aprobando la mejoría de las cualidades de su oponente. Sin darle mucho tiempo a reponerse, esta vez fue ella la que tomó la iniciativa. Se abalanzó hacia él, con su peligrosa arma por delante. Derek la esquivó de nuevo y trató de golpearla sin éxito. Notó como la cazadora se estaba llevando esa pelea hacia su pistola, que descansaba en el suelo y, no dándole la oportunidad de acercarse a ésta, le dio una patada que la envió al otro lado de la sala.

-"Derek, Derek"- negó Kate con la cabeza. Ambos habían quedado de nuevo frente a frente a unos metros de distancia. -"No te das cuenta que matarte con mi arma sería menos doloroso que hacerlo a base de descargas eléctricas?"-

Él permaneció en silencio, lo que comenzó a molestar a la cazadora.

-"Sigues igual de mal educado"- le espetó. -"Con todo lo que hemos compartido y ya ni siquiera me saludas"-

Este comentario si que obtuvo una reacción. Los ojos del hombre lobo volvieron a brillar durante unos segundos y, cuando separó sus labios para soltar un nuevo gruñido, pudo ver que sus blancos colmillos se habían extendido.

Kate sonrió satisfecha. -"Eso está mucho mejor. Comenzaba a pensar que te habías olvidado…"-

Derek no la dejó acabar la frase. Se lanzó de nuevo hacia ella, dio un par de zarpazos que ella esquivó con facilidad y finalmente un tercero que golpeó contra su hombro izquierdo. No llego a desgarrar carne, como le habría gustado, pero intuyo que al menos le había dislocado la extremidad.

Esto no detuvo a la mujer, quien ahora llevaba la iniciativa y trataba de alcanzar al hombre lobo con su arma. Un par de movimientos certeros después y sintió como su vara contactaba con la pierna de su oponente. Sonrió al verle caer al suelo, convulsionándose levemente a causa de las descargas eléctricas, cerrando los ojos y apretando la mandíbula por el dolor. Sus dientes volvían a ser humanos y sus garras habían desaparecido.

Derek soltó un gruñido a modo de queja, mientras trataba de alejarse de la mujer. Esa descarga no le había dado de lleno como había pasado hacía unas semanas en su casa, pero aún así había dolido y le había dejado la pierna prácticamente inutilizada.

Vio como la cazadora se acercaba a él con paso decidido. Trató de ponerse en pie torpemente y lo logró al segundo intento. Cargó su peso en la pierna sana, dándole algo de tiempo a la otra para que se recuperara. Pero a penas fueron unos segundos, al momento ya tenía a Kate encima de nuevo. Esta vez no trató de esquivarla, se centró en conseguir quitarle esa arma, pero la cazadora resultó ser más hábil de lo que parecía y, tras un par de minutos de forcejeo, consiguió alcanzarle en plena espalda.

Derek cayó al suelo como un peso muerto. Sintió como todos los músculos de su cuerpo se contraían y se dilataban en dolorosos espasmos que no podía controlar. Trató de coger aire, pero ni siquiera sus pulmones le obedecían. Escuchó que la cazadora reía y daba un par de pasos hacia él, haciendo chispear su arma.

Utilizó toda la fuerza que le quedaba para tratar de arrastrase y alejarse de ella. Durante un momento, sus ojos se encontraron con los de Anne. Apenas fue un instante, pero pudo ver su preocupación, su angustia y su miedo. Cerró los ojos con fuerza, tratando de reponerse. Ella estaba en esa situación por su culpa, porque él no había sabido mantenerse alejado. Había ido allí a liberarla y eso era lo que iba a hacer. Cuando escuchó que los pasos de Kate estaban lo suficientemente cerca, se lanzó de nuevo hacia ella en un último intento por desarmarla.

La jugada no le salió muy bien. La cazadora le estaba esperando y le dio una nueva descarga en el pecho. Cayó de espaldas contra el suelo, notaba como su cuerpo se convulsionaba, pero él estaba demasiado ocupado tratando de respirar como para prestar mucha atención a eso. Creyó haber oído la risa de Kate y la voz de Anne llamándole, pero no estaba seguro. El latido de su propio corazón retumbaba en sus oídos impidiéndole escuchar nada más.

Anne le llamó, desesperada. Le pidió a Kate que parara, cuando vio que la mujer se acercaba de nuevo al hombre lobo, pero ésta la ignoró. Golpeó los barrotes de su jaula mientras notaba como su desesperación se iba convirtiendo poco a poco en rabia. Tenía que hacer algo.

De pronto, escuchó un quejido a su derecha. El cazador que Derek había dejado inconsciente hacía unos minutos comenzaba a despertar. Se acercó hacia él mientras una idea iba formándose en su mente, y extendió el brazo a través de los barrotes. Con la punta de los dedos consiguió rozarle la pernera del pantalón. Se aplastó un poco más contra el frío metal y en un último esfuerzo consiguió colar un par de dedos bajo la tela y rozar la piel de su tobillo.

Se concentró, tratando de manipular las emociones del cazador. No fue muy complicado, al fin de cuentas se trataba del bello durmiente. Le pidió que abriera el candado y, entre quejidos de dolor, el cazador se arrodilló ante su jaula y metió la llave en el cerrojo. Anne no llegó a abrir la puerta, prefirió quedarse dentro por si Kate miraba en su dirección. No quería alertarla.

Después, puso una mano sobre la nuca del cazador, para tener un contacto más seguro con su piel, antes de hablar: -"Ves esa mujer de ahí?"- Le preguntó.

El cazador asintió. -"Es Kate. Kate Argent"- le respondió dócilmente.

-"Ha intentado matarte"- continuó ella.

El hombre la miró extrañado. -"No, no ha sido ella"-

-"Estás seguro?"- insistió la chica, buscando entre las emociones del cazador alguna que le fuera útil. -"Te ha disparado y te ha dejado inconsciente"- volvió a intentarlo, una vez localizó el sentimiento que buscaba. Envidia. Ese hombre tenía envidia de Kate, creía que no merecía el respeto que el resto de cazadores le tenían, que si no fuera por su apellido, nadie la seguiría en sus cacerías.

Manipuló la envidia del cazador hacia la otra mujer hasta que le vio asentir. -"Sí, es cierto. Ha intentado matarme"-

-"Se cree mejor que tú. Por qué dejas que te trate así? "- siguió ella, tratando de poner al cazador en contra de su compañera. -"No vas a hacer nada? Vas a dejar que vuelva a intentar matarte?"-

El cazador desvió su vista hacia Kate y la miró encolerizado. -"Esa bruja"- murmuró, antes de ponerse en pie y recoger su arma que había quedado olvidada en el suelo a unos metros de ellos.

-"Cómo has podido, Kate?"- le gritó a la mujer. La cazadora alzó la vista hacia su compañero algo sorprendida por su tono de voz. Pero antes de poderle decir nada, el hombre levanto su pistola y la apuntó. -"Esto por intentar matarme, bruja"- le espetó, antes de apretar el gatillo varias veces seguidas.

Kate se lanzó tras una de las mesas rápidamente, quedando oculta a su compañero, quien avanzaba hacia ella con el arma en la mano y gritando insultos. La cazadora no entendía a qué venía eso. Quizás nunca había sido muy amable con ese tipo, pero en serio iba a tratar de matarla? Se lamentó por haber perdido su arma en su pelea con Derek, pero seguro que se le ocurriría algo para salir de esa situación.

Anne salió de su jaula en cuanto vio que el cazador mantenía ocupada a Kate. Corrió hasta el tembloroso hombre lobo y se arrodilló junto a él.

-"Vete"- le gruñó Derek, dándole un empujón en dirección a la puerta.

-"Qué dices?"- le miró Anne ,algo desconcertada.

-"Que salgas de aquí"- volvió a gruñirle. Sonar tan rudo no era su intención, pero era el único tono de voz que le salía en esos momentos. Le dolía todo el cuerpo y no podía parar de estremecerse.

-"Eh!"- le cogió por la solapa de la cazadora y le dio una sacudida. -"Deja de gruñir, ponte en pie y vámonos de aquí!"- Derek la miró un instante antes de asentir. Ese plan sonaba mejor que el suyo.

Anne le ayudó a levantarse, notó como sus músculos aún se contraían involuntariamente mientras, con uno de sus brazos sobre su hombro, cargaba con parte de su peso y comenzaban a caminar hacia la puerta. Pero su intento de fuga no duró mucho.

Escuchó dos disparos a su espalda. Uno impactó en la pared delante de ellos. Dudó un instante donde había ido el otro, hasta que escuchó un quejido de dolor escapar los labios de Derek y sintió como cargaba todo su peso en ella. Anne no fue capaz de sostenerle, pesaba demasiado para ella, así que el hombre lobo cayó sentado al suelo a sus pies. Una de sus manos presionaba su muslo mientras la tela del pantalón bajo está comenzaba a teñirse de sangre.

A Derek le dolía todo el cuerpo. Aún no se había recuperado de las descargas eléctricas, sus músculos aún se contraían involuntariamente, y sentía como su pierna ardía a consecuencia del disparo. Notaba el extraño contraste entre la calidez de la sangre que cubría su pantalón y el frío que comenzaba a extenderse de su muslo al resto de su cuerpo a consecuencia de la perdida de sangre. En ese momento escuchó la risa de Kate, ese despreciable sonido que había retumbado en todas y cada una de sus pesadillas de los últimos años y al que había aprendido a odiar tan bien. No necesitó mucho más para olvidarse del dolor. Soltó un gruñido lleno de menosprecio a la vez que se ponía en pie, apoyándose en la pared cercana para tener mayor estabilidad. Su vista fija en la cazadora, igual que el resto de sus sentidos, quien había dejado a su compañero inconsciente sin muchos miramientos.

-"Vete"- extendió un brazo y le dio un empujón a Anne, quien permanecía a su lado. Ella le observaba con preocupación, pero él no se volvió para mirarla. Al ver que la chica no se movía, volvió a empujarla hacia la puerta. Esto la hizo reaccionar y retrocedió de espaldas un par de pasos no muy convencido de si era buena idea dejar a Derek ahí sólo con la cazadora en el estado en el que se encontraba.

Al dar otro paso, Kate, sin previo aviso, disparó de nuevo. Esta vez la bala se estrelló en la pared a unos centímetros de Anne. La chica se quedó inmóvil, asustada, insegura de qué hacer. Derek, en cambio, lo tenía más claro. Al ver que Kate apuntaba a Anne, no lo dudó un instante. Sus ojos brillaron de nuevo mientras de su garganta salía un fiero gruñido y sus piernas se flexionaban, olvidando el dolor que sentía, listo para atacar.

-"Callate!"- le espetó la cazadora, cansada de tanto gruñidito, antes de dispararle de nuevo, en el abdomen esta vez, mientras avanzaba hacia ellos.

El hombre lobo rebotó contra la pared y cayó al suelo, medio sentado, presionándose la herida con una de sus manos. Anne se arrodillo a su lado, aún más asustada que antes. Una gran cantidad de sangre cubría el costado izquierdo de Derek, puso su mano sobre la de él, tratando de detener la hemorragia. Escuchó como él se quejaba y su respiración se volvía algo laboriosa. Al alzar la vista para mirarle, descubrió que su rostro estaba pálido y sus ojos se entrecerraban, posiblemente estaba a punto de perder la conciencia como consecuencia de la perdida de sangre.

-"Eh!"- le dio un par de palmaditas en la cara, tratando de que reaccionara.

Él alzó su vista y la miró durante un segundo, antes de cerrar los ojos con fuerza por el dolor. Su pálida piel comenzaba a cubrirse de pequeñas gotitas de sudor. Anne desconocía como de buenas eran las habilidades de curación de un hombre lobo, pero, para que mentir, eso no tenía buena pinta.

-"Cómo lo has hecho?"- escuchó que Kate preguntaba, parada frente a ellos a apenas un metro de distancia. Anne alzó la vista hacia la cazadora y se sorprendió al ver que se dirigía a ella. -"Te he preguntado que cómo lo has hecho?"- repitió la cazadora, enfadada, su arma todavía apuntando hacia ellos.

-"No sé de qué hablas"- respondió Anne, sus manos seguían presionando la herida de Derek, pero su atención la tenía por completo la otra mujer. A caso la había descubierto?

Kate rió, fríamente, sin creerla. Anne notó como su risa causaba que Derek se tensara. Se volvió hacia él y se sorprendió al ver que ya no parecía estar al borde del desmayo. Seguía pálido, pero sus ojos estaban fijos en la cazadora y en su expresión se podía ver su odio hacia la otra mujer, mantenía la mandíbula apretada y respiraba con fuerza por la nariz.

-"Por qué Mike creía que he intentado matarle? Cómo lo has hecho?"- volvió a preguntarle Kate.

Anne negó con la cabeza. –"Cómo voy a saberlo?"-

Kate sonrió, sin creerse una palabra. Guardó su arma en la funda que llevaba en el cinturón y se pasó el bastón eléctrico a la mano derecha.

Al ver esto, un escalofrío recorrió el cuerpo del hombre lobo. Odiaba ese trasto casi tanto como odiaba a la cazadora. Cogió las manos de Anne, que aún estaban sobre la suya, presionando su herida, y las apartó. Luego le dio un empujón para que se alejara de Kate mientras él trataba de incorporarse. No logró ponerse en pie, su pierna todavía no era capaz de sostener su peso, pero al menos había logrado que la chica se levantara y se alejara un poco de la cazadora.

-"Eso ha sido cosa tuya. Cómo has hecho para que creyera que he intentado matarle?"- seguía la cazadora, algo intrigada por la otra mujer. -"Cómo has conseguido salir de la jaula… dos veces?"-

Anne seguía negando con la cabeza mientras retrocedía lentamente, algo atemorizada por la manera en que Kate avanzaba hacia ella.

-"Qué eres?"- preguntó la cazadora, parándose a menos de un metro de Anne y observándola detenidamente, como si la respuesta pudiese aparecer de pronto escrita en su frente.

-"No sé a que te refieres"- respondió Anne.

La cazadora miró al hombre lobo un instante antes de volverse de nuevo hacia la otra mujer con una enigmática sonrisa en los labios. -"Quizas no puedo saber cuando una persona miente, como pueden los de su clase"- dijo, señalando a Derek. -"Pero si sé cuando él lo hace."-

Anne la miró sin comprender a que se refería, lo que provocó que la sonrisa de la cazadora se ampliara. -"Te voy a explicar un pequeño secretillo."- le susurró, en plan confidente. –"Mírale bien. Ves esa mirada? Sus ojos algo más abiertos de lo normal y casi sin parpadear. Ves como aprieta los labios y la nariz? Esa es la expresión que pone cuando miente. Bueno, en este caso…"- se volvió de nuevo hacia la chica y al hacerlo su larga melena se balanceo por su espalda. -"…indica que eres tú quien miente"-

Anne miró al hombre lobo algo sorprendida de que la cazadora le conociera tan bien. Derek evitó su mirada deliberadamente, sintiéndose algo incómodo por toda esa situación.

-"Ya te dije que le conocía bien."- añadió, en un tono travieso, Kate. -"Así que dime…"- avanzó un par de pasos más la cazadora. -"… qué eres?"-

-"Ya te he dicho que no sé…"- no pudo finalizar la frase, un dolor agudo le atravesó el vientre, justo donde Kate acababa de tocarla con ese bastón oscuro, y se extendió por todo su cuerpo. Sintió como sus músculos se contraían y perdió el control sobre sus piernas. Cayó al suelo, de costado, apretando las manos, mientras trataba de coger aire.

Kate sonrió al ver como la chica se convulsionaba a sus pies. Eso le enseñaría a no volver a mentirle. Se alejó un poco de ella, pensaba darle unos minutos para que se recuperara antes de volver a interrogarla.

Los ojos de Derek estaban fijos en Anne, pendientes de todos y cada uno de los espasmos que recorrían su cuerpo. Sus finos oídos concentrados en su elaborada respiración y el errático palpitar de su corazón. Cuando por fin vio como conseguía coger una bocanada decente de aire, una nueva contracción sacudió su cuerpo, provocando que el aire que había tomado se escapase entre sus labios junto con un tímido quejido de dolor.

Ya no fue capaz de escuchar nada más. Ese gemido atravesó sus tímpanos y se clavo en su mente, provocándole un dolor superior al que le producían sus heridas, y se abrió paso hasta la parte más oscura de si mismo. Esa parte a la que siempre mantenía encerrada y a la que únicamente recurría en casos de extrema necesidad y nunca permitiéndole tomar el completo control de sus acciones. Esa vez, en cambio, iba a ser diferente. No sabía si se debía a lo debilitado que estaba, o a su odio hacia la cazadora, o a ese sentimiento que únicamente le producía Anne y al que aún no se había decidido a ponerle nombre, o quizás era por las tres razones anteriores, pero esa vez, no lo quiso contener.

Se quedó al margen mientras permitía que la parte más animal de si mismo saliera a la superficie. Sintió como aparecían sus garras, sus dientes se extendían y sus músculos cambiaban, adaptándose a su nueva fisonomía. Notó como su pecho vibraba y un colérico rugido abandonaba su garganta, mientras su visión se nublaba en tonos rojizos. Derek cerró sus ojos y su parte más primitiva los abrió, sus sentidos seleccionaron a su presa, concentrándose en ella y perdiendo de vista el resto del mundo.

Kate se volvió hacia el hombre lobo sobresaltada al oírle rugir. No había sonado como un lamento, ni siquiera como el gruñido de un lobo herido. Se había enfrentado a los suficientes individuos de esa especie como para distinguir una un rugido de amenaza cuando lo oía. Al girarse comprobó que sus instintos habían acertado. Derek se había trasformado completamente y se ponía en pie ignorando sus heridas. Sus ojos se clavaron en los de la cazadora y Kate no vio en ellos el menor rastro de humanidad. Apretó con fuerza el bastón eléctrico al ver como el hombre lobo flexionaba sus piernas y se inclinaba, preparado para atacarla.

-"Vamos!"- le gritó ella. No tuvo que repetirlo, Derek se lanzó hacia ella gruñendo y lanzando un zarpazo hacia su garganta. Kate consiguió esquivar el primero pero no el segundo, y su arma eléctrica acabó partida en dos. Un trozo en su mano y el otro en la del hombre lobo. Vio como él observaba el metal en su mano y lo olisqueaba, antes de desecharlo lanzándolo al fondo de la sala y centrar su atención nuevamente en ella.

La cazadora dio un par de pasos atrás, poniendo algo de distancia entre ellos, a la vez que sacaba su arma, lentamente, tratando de no alertarle. Derek analizaba sus movimientos, en silencio. Cuando vio el arma en su mano, dejó escapar un leve gruñido. Antes de darle tiempo a alzarla hacia él, el hombre lobo se lanzó de nuevo hacia la mujer.

Kate le apuntó y disparó un par de veces, pero Derek esquivó las balas y , antes de que pudiera dispararle una tercera vez, la embistió, igual que un jugador de fútbol profesional, con tanta fuerza que, cuando el hombro de él impactó contra su pecho, no sólo le cortó la respiración, sino que salió despedida hacia atrás, perdiendo su arma y golpeándose la espalda y la cabeza contra uno de los armarios metálicos cercanos.

El hombre lobo flexionó su cuerpo de nuevo, preparado para un nuevo ataque, pero la mujer no se movió. Se acercó lentamente, centrando sus sentidos en ella. Estaba inconsciente. Se acercó más y se agachó a su lado, cociéndola del cabello y alzando su cabeza para verla mejor. Gruñó mientras alzaba su otra mano, con las garras extendidas, apuntando a su cuello, cuando un gemido a su espalda le hizo detenerse.

Soltó a la cazadora sin importarle que su cabeza impactara contra el suelo sonoramente y se volvió hacia el otro lado de la sala. Había otra mujer allí, había estado tan concentrado en su pelea que se le había pasado por alto su presencia. Se aproximó hasta donde estaba y se agachó a su lado, observándola detenidamente. Un espasmo recorrió su cuerpo. Tendida de costado ante él, apretaba los ojos con fuerza a causa del dolor a la vez que un nuevo quejido salía de sus labios. Bajó la vista a sus manos y vio que estaban cubiertas de sangre, pasó un dedo sobre la piel de una de ellas y lo alzó hasta su nariz. Gruñó al reconocer el olor. Esa era su sangre! Quién era mujer? También le había atacado?

Acercó una de sus manos y la enredó en su enmarañado y oscuro cabello. Con un gesto brusco, giró su cabeza para poder ver su cara mejor. No la reconocía y la verdad era que no le importaba quién fuera. Desenredo sus dedos de su melena dispuesto a terminar primero con la cazadora antes de decidir qué hacer con ella cuando captó un nuevo olor. Se acercó la mano a la cara y comprobó que provenía de sus dedos, los que habían tocado el cabello de la chica. Se inclinó un poco sobre ella y olfateo el aire. Ese nuevo olor era el de ella.

Volvió a girarle la cabeza y la observó de nuevo. Seguía sin saber quien era, pero tenía la impresión de que ese olor no le era desconocido. Ya lo había sentido antes, pero no sabía donde ni cuando. Alzó la vista hacia la cazadora y después volvió a mirar a la chica junto a él, decidiendo qué hacer. Finalmente, su curiosidad pudo más y, cargándose a la inconsciente chica al hombro, decidió ir a buscar un lugar tranquilo donde poder descubrir por qué su aroma le resultaba tan intrigante como agradable.