¿Todos los magos viven de la misma forma? Por supuesto que no…

Disclaimer: todos los personajes pertenecen a J. K. Rowling

Este fic participa en el reto Off-Scorse de Enero: Personajes al azar del foro El Escorpión que Coleccionaba Rosas.


—Papá, no quiero ir— se quejó Lorcan.

—Vamos hijo, hay que hacerlo por mamá ¿sí?— respondió su padre.

Rolf entendía a su hijo; él tampoco creía en las extrañas criaturas que su esposa aseguraba existían, aunque tenía que darle crédito, gracias a sus extrañas creencia, terminó descubriendo muchas especies nuevas. Y como todos los años, la familia estaba lista para su viaje veraniego, en donde buscaban animales mágicos (la mayoría inexistentes) a petición de Luna.

—¡Eso va a ser genial!— exclamó Lysander, llegando junto a su hermano.

Lorcan rodó los ojos, y esbozó una sonrisa fingida.

—Claro Lys, va a ser tan genial como el año pasado.

Lysander asintió entusiasmado, a él le encantaban esas excursiones.

—Voy a terminar de preparar mi mochila— gritó corriendo de nuevo hacia su habitación.

Rolf miró a Lorcan con el ceño fruncido.

—No deberías burlarte de tu hermano— lo regañó.

—¡Pero no me burlé! Simplemente dije que va a ser igual que el año pasado, y no es mentira — se justificó Lorcan.

Su padre lo miró por unos instantes, antes de soltar un suspiro, asentir y mandarlo a terminar su equipaje. Lorcan caminó hasta su dormitorio y entró. Su hermano estaba entretenido revisando las playeras que llevaría a la excursión, así que empezó a llenar su mochila con las primeras prendas de ropa que consiguió.

—¿Crees que ese cuaderno sea suficiente para dibujar los animales que nos encontremos?— preguntó Lysander, sobresaltando a su gemelo.

Lorcan observó la libreta que tenía entre las manos. Tenía unas cuantas hojas usadas, pero aún faltaban bastante para poder llenarla. Sin embargo, sabía que a su hermano le encantaba dibujar las criaturas desde todos los puntos de vistas posibles.

—Creo que sí, pero llévate otra, para estar seguro.

—¡Pero no me cabe! Y no puedo dejar mi estuche de carboncillos, ni los lápices de colores, ni los pigmentos para..— empezó a parlotear Lysander.

—Yo lo llevaré por ti— interrumpió Lorcan.

Su hermano le regaló una enorme sonrisa y se lanzó a abrazarlo.

—¡Eres el mejor hermano del mundo!— gritó mientras lo apretaba cada vez más fuerte.

Lorcan se removió, tratando de soltarse, pero no lo logró. Justo en esa posición, los encontró su madre.

—Vaya Lorcan, has de haber hecho algo increíble— comentó Luna acercándose a los chicos.

—Solo voy a llevar una libreta— dijo el aludido con un resoplido.

Luna sonrió a sus hijos, y le indicó a Lysander que llevara las mochilas a su padre. El chico salió corriendo para cumplir la tarea y ella se acercó a Lorcan.

—Gracias, hijo— comentó ella. El chico la miró confundido, así que ella se explicó — sé que odias esos viajes, y te agradezco que, de todas formas, nos quieras hacer felices a tu hermano y a mí. Te prometo que al volver, haremos lo que tú quieras.

Lorcan se sintió culpable por haber pensado en arruinarles la salida, pero ocultó su consternación y le sonrió a su madre, después se acercó y le plantó un gran beso en la mejilla, para luego salir corriendo tras Lysander.

Haría de esas vacaciones, las más espectaculares de sus vidas.