Algo que no puede faltar: los personajes no son míos, pertenecen a Stephanie Meyer, y la historia es de Rochelle Allison, yo solo traduzco.

En esta traducción como en las demás sigue presente mi amiga y Beta Erica Castelo. Gracias por seguir apoyándome.


"Está vez yo iré."

"No." Sacudí mi cabeza, poniéndome mi abrigo. "Yo voy por ella. No me importa."

Hizo un sonido burlón: molesto y divertido.

"¿Qué?" Le pregunté, bajando la vista mientras cerraba el cierre de mis botas. Era mejor que verlo a él; en mi mente seguía reproduciendo la imagen de él quitándose los pantalones de chándal.

"Estoy bien," me dijo. "No deberías mimarme."

Era la primera vez que lo veía demostrar alguna emoción desde su llegada, lo que no era mucho decir. "Preferiría que te quedaras dentro. Tenías fiebre como hace unas dos horas."

Vio que me iba y la luz dejó sus ojos.

Aparte del desnudo intencional, había sido un día tranquilo. La electricidad se había ido nuevamente mientras estábamos viendo la televisión, aunque, varias veces—las suficientes para ponerme nerviosa. Si nos quedábamos sin luz, la calefacción no funcionaría y dependeríamos totalmente del calor proveniente de la chimenea. Tío Phil tenía un calentador en su habitación pero era antiguo y de todos modos no creí que tuviera las baterías adecuadas para él.

Además, ¿qué haríamos entonces? ¿Apiñarnos a su alrededor en busca de calor? Eso estaba a dos grados de apiñarnos por calor corporal, y todavía tenía sentimientos encontrados al respecto.

Cerré la puerta con fuerza detrás de mí, marchando a través de la espesa nieve. Ahora estaba más profunda de lo que lo había estado antes, y me estremecí imaginando lo que le hubiese pasado a Edward si no hubiera encontrado la cabaña. Usando un viejo trineo, apilé madera del montón que disminuía en el cobertizo y lo arrastré de regreso. Edward debió haber estado observando por la ventana porque abrió la puerta a medida que me acercaba y agarró la madera. Frunciendo el ceño, dejé el trineo en el porche y volví a entrar con cansancio, dejando mis botas en la puerta. Edward ya estaba echando madera al fuego, avivando las brasas hasta convertirlas en llamas.

Odiaba sentirme tan incómoda en mi propia casa. Y odiaba el embrollo de sentimientos muy dentro de mí. Edward perturbaba mi espacio, mi paz. En realidad, casi me intimidaba; era la mismísima definición de extraño. Pero también me despertaba. Hacía desaparecer la soledad con tan solo estar aquí, y no únicamente el aislamiento que sentía desde que llegué a la cabaña. Era mucho más profundo que eso. Sin importar quién era, estaba aquí conmigo. Y… era guapo.

Extremadamente guapo.

000

Desperté temprano.

También me había ido a la cama temprano, dejando a Edward viendo televisión. Ni siquiera el internet, que de todos modos estaba lento e intermitente, atrapaba mi atención por mucho tiempo. Mi mente estaba obsesionada con el hombre que estaba abajo. Edward era callado y respetuoso, sin acaparar mucho espacio, pero de alguna forma lo ocupaba todo. Era todo en lo que pensaba—él en la planta baja, él en la habitación de a un lado. Sentía que me estaba volviendo loca. Deseaba salir, pero además de ir a recoger la maldita leña, había pocas razones para hacerlo.

Hice panqueques para el desayuno con una harina de una caja. No había jarabe, así que los empapamos de mantequilla y mermelada, y, además, tomamos café. Se sintió casi normal.

"¿Tu familia está cerca?" Pregunté, poniéndole leche a mi segunda taza.

"No."

Cuando no continuó levanté la vista. "¿Estás solo?"

"Mi madre murió cuando era un niño. Crecí con mi papá. Y mi hermano. Ahora no viven aquí."

"Oh." Tragando, asentí. "Yo soy de aquí. Quiero decir, de Seattle, pero he venido aquí cada invierno desde que tengo memoria. También crecí con mi papá."

Nos miramos el uno al otro por un largo tiempo, quizás acostumbrándonos a esta nueva similitud entre nosotros.

El silencio cayó. Desde la sala, podía escuchar la televisión con el volumen bajo, el sonido la madera chisporroteando.

"Voy a ir por más madera."

"Hay suficiente."

"Tengo que," me puse de pie, con el plato en mi mano, "ir afuera. Y traerla."

"Bella—"

Pero ya estaba en ello, poniéndome mi abrigo y las botas con rapidez. Podía escuchar, sentir, su irritación pero no me importó. Quería hacerlo, necesitaba hacer algo. Y siempre necesitábamos más madera así que, en serio, ¿qué importaba?

Afuera, el cielo brillaba de un azul plateado y el aire frío se sentía perfecto. Días como hoy deseaba haber traído mi cámara para capturar la belleza de este lugar. El pequeño trineo seguía en el porche donde lo dejé. Agarrándolo, respiré profundamente, mis botas hundiéndose en la nieve a cada paso. Lo cargué e iba de regreso cuando escuché un suave gruñido.

Todo pasó lentamente, en ese momento. Un lobo estaba justo detrás de un grupo de árboles frente a la cabaña, observándome avanzar. Había escuchado los aullidos ocasionales de vez en cuando, pero siempre parecían estar muy lejos—viendo este lobo aquí, ahora, hizo que mi sangre se helara. Con mi corazón golpeando con fuerza en mi pecho, comencé a moverme más rápido, el miedo impulsándome hacia la cabaña.

Los movimientos bruscos parecieron atraer la atención del lobo porque comenzó a trotar hacia mí, su hermoso rostro retorcido por un gruñido.

Dejé el trineo y corrí hacia la cabaña segundos antes de que sonara un disparo, y luego otro. Dejándome caer de rodillas, levanté la vista hacia el porche. Edward estaba en la entrada, con lo que parecía ser la escopeta de tío Phil. Detrás de mí, el paisaje estaba ahora silencioso y vacío, la nieve bajando perezosamente por donde lo había estado haciendo la última semana. No sabía si había matado al lobo o si había huido, pero no me quedé a ver. Forzándome a levantarme, corrí por el terreno y al interior, odiando el picor de las lágrimas detrás de mis ojos, el temblor en mis manos.

Me olvidé de la madera, pero Edward ya estaba afuera, recogiéndola de la nieve donde se había volcado del trineo. ¿Dónde había encontrado esa arma? Tío Phil la había mencionado una vez, pero…

Me tragué un sollozo y me dirigí directamente a la cocina, donde abrí los gabinetes y cajones, buscando.

"Oye," lo escuché llamarme.

Al fin, allí: la reserva de licor, hasta el fondo de la despensa. Coñac, vino, bourbon, cerveza. Iba a tomar la cerveza y luego, al último minuto, agarré el Maker's Mark. Ni siquiera sabía lo que estaba haciendo, cerveza y vino era lo mío pero el pánico de estar en este lugar tan lejano se intensificó y solo quería adormecerlo.

"Bella." Edward dirigió su atención hacia el bourbon, el que estaba sirviendo en una taza de café.

"¿Quieres un poco?"

"Estoy bien," me dijo despacio. Sospechaba que me mentía.

Asentí con brusquedad y me tomé un gran trago que me quemó.

Esto era todo, supongo. El desenlace de Bella Swan. Finalmente había perdido mi mierda aquí y este pobre tipo estaba presente para ser testigo.

"¿Quieres que me vaya?"

"No." Sacudí mi cabeza, calientita y apacible. "Definitivamente, no te vayas."

Me observó, acercándose.

Me serví un poco más y le ofrecí la botella. "Solo tómala."

"Fiebre de cabaña," me dijo, un atisbo de esa rara sonrisa suavizando sus rasgos. Sin embargo, estaba siendo amable. Y era valiente. Protector. Quería cuidar de él, pero él también estaba cuidado de mí. Tomó un pequeño sorbo, luego otro, más largo. Vi la curva de su manzana de Adán, como se ondulaba cuando bebía.

Cohibida pero también sintiéndome lo bastante bien para que no me importara, pasé junto a él y fui a la sala. También era mi espacio, maldita sea. Y quería ver la televisión.

Edward me siguió al minuto siguiente, sentándose junto a mí en el sofá. Repasé los canales por un rato, pasando rápidamente de programas de cocina a televisión real y a dibujos animados, deportes, telenovelas, noticias.

Deteniéndome, vi el reporte del clima de cada hora, que solo era nieve, nieve y más nieve, antes de que volvieran las noticias, informando el pesimismo y negatividad locales con gusto.

"No veas eso," murmuró Edward.

Lo miré, algo sorprendida de que hubiese hablado, pero cambié de canal. "Oh. ¿Por qué no?"

"Un montón de mierda."

"Bueno, sí, a veces," me eché a reír. "Pero en ocasiones hay mierda importante."

"Si es lo bastante importante lo sabrás."

Su lógica tenía sentido y a la vez no.

Lo que no era ilógico pero el bourbon me tenía tan caliente como la chimenea y en realidad no me importaba. ¿Por qué no había asaltado el gabinete de los licores antes? Supuse que no lo había pensado. Eso, y el hecho de que beber sola por semanas sin detenerme podría convertirse en un problema.

"Que opinión tan vanguardista, Edward," le dije en broma, mirándolo de soslayo.

"Sí." Soltó un resoplido, al fin tomando un trago de bourbon, y mirándome a los ojos. "Sí. Ese soy yo."

Mi estómago me dio vueltas. Aparté la mirada, de vuelta a la caja tonta (1) donde era más seguro y no real.

Encontramos una película, algo de suspenso y con un poco de terror. Aunque era buena, bien actuada con bastantes giros. Edward estaba tan callado que pensé que se había quedado dormido, pero cuando le di una mirada furtiva estaba despierto y tan concentrado como yo lo estaba.

"¿Quieres palomitas?"

"Claro."

Asentí, levantándome de un salto, tratando de no verme inestable. "Vuelvo en un momento."

Esto podía hacerlo, había bastante palomitas y había sido la golosina predilecta de muchos por las noches. Estaba mirando fijamente al horno de microondas cuando lo sentí detrás de mí. Me enderecé, me di la vuelta para encontrar a Edward a unos centímetros de distancia. Siempre me estaba siguiendo.

"¿Qué pasa?"

Se encogió de hombros. "Solo asegurándome que estés bien."

"¿Por qué?" Demandé, un poco ofendida. "Estoy bien."

Pero él solo se me quedó mirando, probablemente pensando que estaba loca. Había estado rara desde que se presentó, y ahora en especial después del episodio de antes, y tal vez era evidente. No podía evitarlo. Había perturbado mi rutina, y además, me sentía atraída por él. Ese era el… problema. El quid del asunto. No importaba que no estuviese haciendo nada al respecto, la mera presencia de esos sentimientos hacia las cosas incómodas.

Para mí, de todos modos.

Detrás de mí, el microondas sonó cuando terminó. Me di la vuelta y lo abrí, sirviendo palomitas en tazón muy grande. Edward me siguió de vuelta a la sala. Pobre hombre. En verdad había elegido a una psicótica para cohabitar.

Nos sentamos, el tazón entre nosotros, pero la sensación había cambiado. La película continuó, pero todo en lo que podía pensar era en la cercanía del hombre junto a mí. Era todo lo que veía, todo lo que podía sentir.

Qué ridículo. Me sentía como una chica de quince años en una cita. Una cita con una persona que no sabía que estaban en una cita.

Bebí un poco más de bourbon. Sentí que Edward me estaba mirando. Le pasé la botella, sin mirarlo. Lo vi, de todos modos, bebiendo.

El fuego rugía. La película seguía. Me relajé de vuelta en el sofá y por fin lo miré. Ya estaba, o tal vez todavía estaba, mirándome, así que me levanté y me paré frente a él. Quizás sabía lo que quería porque no me detuvo cuando me acomodé en su regazo.

Se me quedó mirando, sus manos en mis caderas. "¿Qué estás haciendo?" Me preguntó, muy, pero muy bajito.

"Me gustas."

"Estás borracha."

"Estoy borracha porque me gustas."

Se movió un poco. "¿Tuviste que emborracharte?"

"Sí."

Sus manos vagaron por debajo de mi sudadera, haciendo contacto con mi piel.

"¿Te gusto?" Le susurré, de nuevo como si tuviéramos quince años.

Asintió.

"Tienes qué," me reí sin humor. "Salvé tu vida."

No lo dijo, pero imaginé que probablemente lo dos estábamos pensando lo mismo: él también salvó la mía.

Me acerqué más y lo besé hasta que apretó su agarre dolorosamente y empezó a besarme en respuesta.


(1) Caja tonta - Forma coloquial despectiva de llamar a la televisión.


Aaaaaah lo beso! ¿Qué creen que haga ahora Edward? ¿Al fin logrará calmar esas hormonas Bella? Jajaja ya lo veremos. Seguimos sin saber de dónde viene, pero al menos le contó algo de su familia, ¿será cierto?

Recuerden que ustedes deciden la publicación de este fic, por poco y no llega el capi de hoy. Así que, ya saben qué hacer. Espero que hayan disfrutado del capítulo. Gracias a quienes dejaron su review en el capi anterior: EmDreams Hunter, cary, LicetSalvatore, angelabarmtz, Chayley Costa, muse3841, somasosa, Ely Cullen, pili, maribel, Pam Malfoy Black, lagie, Lau B, Sully YM, Anastacia T. Crawford, NoeLiia, Bertlin, gaby9387, anybella, Angeles MC, YessyVL13, Tata XOXO, freedom2604, Extra, Marie Sellory, NNuma, Jacke94, Manligrez, Antonia, Yoliki, glow0718, Mafer, Kath Morgenstern, rosy canul, Ericastelo, Roxy Sanchez, LeidaJim, bbluelilas, SkyC y algunos anónimos. Gracias por comentar :)