Día 3 del reto. Este drabble es la continuación y final del drabble del día 1, ojala les guste.

Día 3

Tema: On a date / En una cita

Advertencias: AU, romance infantil

790 palabras

Summary: Ahora que Erwin y Levi son novios, hay cosas que deben hacer antes de poder mudarse juntos. Tener una cita, por ejemplo.

Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, hago esto sin fines de lucro.


Cosas de novios

—¿Qué van a qué? —Por mucho que quiso controlarse, no había forma de que pudiera mantenerse tranquila. No cuando SU bebé aparecía en la puerta de la mano de otro chico y afirmando que iban a mudarse juntos.

Y no, el problema no era que ahora Erwin fuera su "novio", en realidad el niño le parecía muy agradable y, en el fondo, siempre supo que entre ellos habría algo más que una simple amistad. Pero que el pequeño rubio tuviera el valor de pararse en la puerta de su casa a pedirle la mano de su Levi era algo que, por muy adorable que le pareciera, no podía consentir.

—A vivir juntos. Ahora que Levi es mi novio, pensamos que debemos mudarnos juntos. Él puede vivir en mi casa, papá nos hará el desayuno y comprara juguetes para nosotros. Y vendremos a visitarla para que conozca a sus nietos. —Las palabras de Erwin salieron acompañadas de una radiante sonrisa, pero ni siquiera eso pudo evitar que los ojos de la mujer se abrieran con sorpresa. ¿Nietos? Llevaban apenas un par de horas siendo novios y ya estaban pensando en darle nietos.

—¿No creen que es un poco apresurado? —Preguntó intentando controlar la situación. De cualquier forma, no podía negar que había algo en todo eso que resultaba bastante enternecedor.

—¿No puedo vivir con Erwin? ¿Puede él vivir aquí entonces? —Levi se abrazó al brazo de Erwin como se aferraba a su oso de peluche favorito antes de dormir, y su madre temió que aquello fuera más en serio de lo que parecía.

Ella los miró a ambos con ternura. Necesitaba hacerles entender que aún eran muy pequeños para esas cosas, pero al mismo tiempo no quería hacer menos el cariño que obviamente sentían el uno por el otro. —Vamos a llamar al señor Smith para llegar a un acuerdo.

Ambos niños quedaron satisfechos con la respuesta, y de inmediato fueron a jugar, porque por mucho que quisieran resolver dónde vivirían ahora, Levi tenía un nuevo juego que mostrarle a Erwin y no querían perder más tiempo.


Cosas de novios… ¿qué se suponía que hacían los novios?

Luego de que los padres de ambos niños se reunieran, ambos acordaron que eran muy jóvenes para mudarse juntos, además, no sabían si su "noviazgo" iba a funcionar porque aún era muy pronto. Antes de poder vivir juntos, tenían que hacer las cosas que hacen los novios para averiguar si era eso lo que querían. El problema era que ninguno de los dos estaba seguro de lo que se suponía que hacían los novios.

El padre de Erwin dijo que debían tener citas, al menos mil o dos mil, antes de poder casarse, porque no vivirían juntos si no estaban casados, por lo que no habían perdido el tiempo y Erwin improvisó un día de campo en el parque frente a la casa de Levi, con jugo de frutas, trozos de manzana con forma de conejitos y un poco de queso.

Levi había estado encantado con la idea, el tenue rubor en sus mejillas mientras caminaban por el patio tomados de las manos era suficiente prueba de ello. Desde el interior de la casa, ambos padres miraban a sus hijos con ternura.

—Aquí parece un buen lugar. —Anunció el pequeño rubio mientras extendía una manta a la sombra de un cerezo y le ofrecía su mano a Levi para ayudarle a sentarse.

—Me gusta. —Sonrió Levi, colocando la comida entre ellos.

Pasaron casi una hora en ese lugar, comiendo y hablando de lo que harían una vez que cumplieran con las dos mil citas que les habían puesto como condición para poder casarse.

—… ¡y después podemos ir al parque de diversiones! —Comentó Erwin con emoción, planeando la cita numero dieciséis, pero fue interrumpido por la profunda mirada de Levi, que se había clavado en la suya.

—Tus ojos son muy bonitos, son como el cielo.

Las palabras de Levi le provocaron un notorio sonrojo, y Levi pensó que de esa forma lucía aún más lindo que de costumbre.

—No son más bonitos que los tuyos. Tu eres muy lindo, Levi. —Ni siquiera sus juguetes favoritos eran tan lindos como Levi, y Erwin estuvo seguro de que sería mucho más cómodo abrazarlo a él, que siempre olía tan dulce.

Sin más palabras de por medio, ambos niños compartieron un beso inocente ante la mirada atenta de sus padres. Quizás dos mil citas era muy poco, deberían pensar en otra forma de prolongar esa relación que estaba avanzando demasiado rápido para el gusto de ambos.

Fuera, ajenos a los pensamientos de los mayores, Levi y Erwin jugaban a las escondidas, seguros de que nunca se cansarían de estar juntos de esa forma.