Algo que no puede faltar: los personajes no son míos, pertenecen a Stephanie Meyer, y la historia es de Rochelle Allison, yo solo traduzco.

En esta traducción como en las demás sigue presente mi amiga y Beta Erica Castelo. Gracias por seguir apoyándome.


Me quedé parada frente a la ventana por un largo tiempo, observando. Tal vez incluso esperando. Sabía que nunca volvería a ver a Edward, y estaba extrañamente tranquila con la idea. Él me hacía sentir muy confundida— temerosa a un nivel primitivo, pero también muy excitada, como si una se alimentara de la otra. Tenerlo cerca, sobre todo después de haber follado, me tenía al filo de la navaja y era un alivio bajar de ahí. Una parte de mí lamentaba la pérdida de la conexión que compartíamos, pero en su mayoría comprendía que gente como él y gente como yo no podía coexistir.

Tal vez su labor en la vida, si eligiera creer en el destino, era despertarme. Recordarme que tenía un propósito, que podía ser valiente y espontánea (si no es que también completamente estúpida).

Lo extrañaba. Tal vez siempre lo extrañaría. Pero podría tenerlo en mi vida tanto como podría tener un animal salvaje. Hermoso, fascinante… letal.

Cuando el panorama blanco interminable comenzó a lastimar mis ojos, cerré las cortinas y enchufé mi móvil a la pared para que pudiera cargarse por completo antes de que la electricidad fallara de nuevo. La culpa se apoderó de mí cuando revisé los cada vez más aterrorizados mensajes de texto de Rose. Sabía que tenía que llamarla tan pronto como fuera posible, pero entonces también estaba Jacob. Sin tomar en cuenta nuestro pasado o como podía ser, no se merecía pasar más preocupación. Le escribí un mensaje, prometiéndole que estaba todo bien, y luego, tomando una respiración profunda, llamé a Rose.

"¡¿Bella?!"

"¡Hola! ¡Recibí tus mensajes!" Le dije, infundiendo tanto alegría como fuera posible a mi tono. Probablemente sonaba como una loca. "¿Todo está bien?"

"Y-Yo estoy bien, Bella," me dijo con impaciencia. "¿estás bien? ¿Ese tipo… sigue ahí?" Su voz se había reducido a un susurro, como si temiera que quien sea que estuviese aquí pudiera oírla.

"No, se fue." Pasé saliva, cerrando los ojos. "Él no hizo nada… ni siquiera me enteré hasta que leí tus mensajes… ni siquiera sé…"

"Pero, ¿por qué no me llamaste? ¿Cómo es que no viste las noticias?"

"La electricidad seguía fallando. Puede que se vaya de nuevo; no lo sé." Era verdad, y me sentí reconfortada de saber que había mucha verdad que podía contar sin complicarme las cosas.

O a Edward.

"Oh Dios mío," gritó. "Me alegra tanto que estés bien. Alice quiere saber si vas a volver a casa."

"Por supuesto que voy a volver a casa," murmuré. "Jacob viene en camino, junto con Dios sabe quién más… oye, Rose."

"¿Qué?"

"¿Exactamente qué le dijiste a Jacob? Parecía un poco asustado cuando me mando esos mensajes."

"Le conté lo que me dijiste. Que un hombre se había aparecido medio muerto, y que tú estabas algo así como… cuidándolo para que recuperara la salud. Y luego no supe de ti por un tiempo, así que, le dije eso también. Él sabía que algo pasaba. Todos lo sabíamos. Oh Dios mío. Sabía que no debías ir allí. Lo sabía…"

Ella continuó hablando, lo que era extraño en Rose, y la dejé. Era una de mis mejores amigas, y no podía imaginar lo que ella y Alice habían pasado durante estos días.

¿Qué hay con lo que yo había pasado?

Hablamos un poco más antes de cortar la llamada. Media hora después de eso, la luz se fue. No había tenido respuesta de Jacob, pero sabía que estaría conmigo muy pronto.

"Maldita sea," murmuré, viendo la reserva de leña. Edward había dejado mucha, afortunadamente, pero todavía sentía lo precaria de mi situación. Imaginé cómo hubieran sido las cosas si él no hubiese estado aquí. El lobo. El frío, sin calefacción.

Lo que comenzó como un rugido distante aumentó en intensidad hasta que se escuchó como si el cielo se estuviera cayendo a pedazos. Me levanté disparada del sofá, agarrando mi sudadera del suelo y poniéndomela mientras corría hacia la ventana.

La caballería había llegado.

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Jacob sujetaba mi barbilla con su mano, examinando mi rostro. Sus profundos ojos marrones se movían velozmente entre los míos con genuina preocupación. "Estás bien," murmuró, rozando mi pómulo con la punta de sus dedos.

Había llegado solo unos momentos antes, liderando el ataque con un experto cuerpo policial, perros de búsqueda, y varias SUV a manera de telón de fondo, como el determinado héroe de una película de Michael Bay. Si no hubiera tenido una idea de la importancia de esa búsqueda, sin duda lo entendería en ese momento.

Me aparté con delicadeza de la intimidad del toque de Jacob. Alguna vez las cosas habían sido así, hace mucho tiempo, y todavía lo serían si fuera por él. "Estoy bien. Te lo dije—él no… hizo nada. Ni siquiera sabía que era peligroso."

"Lo sé, lo sé. Shh." Me acercó, envolviéndome con su enorme cuerpo. Olía genial.

No era el olor correcto.

"¿Estás segura que no hay…" Hizo una pausa, alejándome con sus brazos una vez más para poder mirarme. "Algo que quieras decirme? Podemos mantenerlo en privado…"

"Jacob—"

"Si necesitas un kit de violación—"

"¡Jacob!" Me aparté completamente, mirándolo con incredulidad. "¿Me estás escuchando? Te dije que nada pasó." Nada no consensuado de todos modos. "Basta. Encárgate de lo que sea que sí haya hecho, ¿de acuerdo?"

"Lo siento." Sosteniendo las manos en alto, parecía contrito… pero lo conocía lo suficiente para sospechar que era un poco falso. Jacob era bueno en lo que hacía, desde cazar a criminales a sondear la verdad, y en este momento yo era la que estaba en la silla de interrogación—incluso si era la 'víctima'. "Pero Bella… cuando Rose me lo dijo no pude evitar imaginarme lo peor. No tienes idea de lo difíciles que han sido las pasadas veinticuatro horas."

Tenía razón. No lo sabía. Suspirando, asentí y palmeé su mano. "Lo sé. Lamento que te hayas preocupado."

"Mira. Van a interrogarte tarde o temprano, lo sabes, ¿cierto? Cada detalle… tienen que saber exactamente lo que sabes. Y tienes que ser totalmente honesta."

Solté un resoplido, pero mi corazón se aceleró. "Por supuesto que seré honesta, Jacob."

"Sé que lo harás, cariño. Pero…" Miró alrededor, y luego se inclinó hacia mí. "Es extraño que él estuvo aquí por tanto tiempo sin que supieras quién era."

"Te lo dije, no tuvimos electricidad por mucho tiempo. Y cuando la tuvimos, estaba tratando de ayudarlo. Yo-Yo no tenía tiempo para ver la televisión." Era la verdad, pero también era una mentira.

"Oye." Me miró fijamente. "Lo sé. Pero tienes que asegurarte de que ellos los sepan. Es un crimen ayudar a un fugitivo."

Ahora un tipo diferente de miedo me invadió. Porque por más inocente que haya sido cuando todo esto empezó, sabía exactamente lo que estaba haciendo al final. Pasando saliva, asentí. "Entiendo."

Miré alrededor al frenesí de actividad. Una gran diferencia de las últimas semanas de tranquilidad, ahora la cabaña estaba llena de oficiales de policía y alguaciles estatales tomando fotos y buscando huellas digitales mientras los perros de búsqueda olfateaban dentro y fuera.

Pensé en el lobo, preguntándome si había sobrevivido, si estaba cerca.

Uno de los oficiales, un hombre grande e intimidante con cabello gris, me abordó.

"Hola, señorita Swan. Soy el oficial Ateara. Solo necesito hacerle unas cuantas preguntas…"

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"Voy a empacar mis cosas," le dije a Jacob, quien me dio un reconfortante apretón antes de soltarme. Las preguntas del oficial Ateara fueron predecibles, pero responderlas había sido difícil de todos modos. Le dije tanto de la verdad como pude, como el periodo de tiempo aproximado de la estadía de Edward, pero otras cosas las había tergiversado.

¿En qué momento se fue?

No sé. Ayer, por la tarde. Estaba oscureciendo.

¿Y qué llevaba puesto?

Unos pantalones de chándal grises. Un suéter negro y un abrigo.

¿Por qué dijo que se iba?

Dijo que iba por más leña, y luego simplemente no regresó.

Era obvio que, previo a este encuentro, Edward y yo no nos conocíamos. Además, seguíamos sin electricidad, respaldando mi historia de por qué estaba tan desinformada, de modo que después de hacerme unas cuantas preguntas me dejaron libre. No había razón para que alguien pensara algo diferente de lo que había dicho.

Subiendo fatigosamente las escaleras, repasé mentalmente lo que se necesitaba hacer antes de irme. Ya había llamado a tío Phil, quien estaba horrorizado por lo que había pasado e iba a regresar una semana antes. Mi madre me había llamado, al haber escuchado de segunda mano por Rose. Había estado un poco histérica, pero el saber que Jacob estaba a mi lado con los mejores del estado de Washington pareció calmarla.

Arriba, me abrigué bien y arrojé todo lo demás dentro de mi bolsa de lana. Recogí mi cepillo de dientes y mis maquinillas del baño, viendo en mi mente la imagen de Edward afeitándose frente al espejo. Caminé por el pasillo, con el fantasma de la presencia de Edward siguiéndome a la recámara. La cama desordenada me frustró, y la hice rápidamente, sintiéndome como la peor sobrina del mundo por no haber lavado las sábanas al menos. Luego, haciendo una mueca, las quité del todo y las arrojé al cesto de la ropa sucia.

Agarrando mis maletas, me permití una última mirada alrededor de la habitación y luego, por la ventana. Abajo, solo quedaban unos cuantos policías de pie en la nieve—la mayoría habían continuado su persecución. Me estremecí, imaginando a Edward allá afuera, siendo cazado en el frío. ¿Qué lo mataría? ¿La congelación? ¿Los lobos? ¿Las balas?

Pero no importaba ahora, ¿verdad?

Ya no. No para mí.

Traté de convencerme de eso al dejar la cabaña en el bosque.

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Pasamos la noche en la ciudad cercana de Leavenworth, en un motel, y por la mañana Jacob me puso en un tren a Seattle. No quería dejarme sola, me explicó, pero tenía que "volver allá". No me sorprendió. Ahora que estaba a salvo, podía ir a incorporarse en la búsqueda, proporcionando su experiencia y conocimiento general de la zona.

Me alegró verlo partir. Mis sentimientos por él solo aumentaban mi culpa; no había hecho nada más que ponerme en primer lugar y amarme, y yo estaba siendo una perra desagradecida. Sin embargo, no podía evitarlo. Jacob tenía buenas intenciones pero tendía a sofocarme, y necesitaba tiempo para relajarme a solas. Estaba a solo unos minutos de mi viaje cuando Rose me mandó un mensaje.

¿Todavía estás en el tren?

Sí. Llegaré a casa como a las tres.

¿En qué estación?

King Street. Pero no vengas. Voy a llamar un taxi.

No vas a tomar un maldito taxi, así que termina con esa mierda. Estaremos ahí.

:) Gracias.

xoxo

Y luego, no tenía nada más en qué pensar más que Edward—esos ojos verdes casi salvajes y su voz áspera, el color de su cabello a la luz del fuego y lo relajado que se veía cuando estaba durmiendo. Cómo me había salvado del lobo. Cómo parecía no sentir ningún remordimiento—sin el aire vagamente condescendiente de Jacob, que tenía Razón-En-Todas-Las-Formas-Posibles, sino de una forma que ganó un renuente respeto de mi parte. No justificó quién era.

Cómo me besó y la forma en que me había hecho sexo oral y el hecho que seguía algo adolorida después del sexo más prolongado de mi vida y que en efecto, había hecho todo eso con un criminal, y no solo cualquier criminal sino uno peligroso y buscado que anteriormente se había ganado la vida haciendo una de las peores cosas más despreciables que existían.

Casi me reí. Pero en lugar de eso lloré; profundos y silencioso sollozos desde lo más hondo de mi ser. Giré mi rostro hacia la ventana, hacia un cielo gris interminable y el borrón de árboles verdes debajo, preguntándome cómo una persona vuelve a ser la misma después de algo como esto.


Algunas se preguntaban qué significaba Jacob en su vida, como ya claro en el capi anterior y este, es su ex, a quién no ama como él a ella y la sofocaba, por lo que terminó con él. Pero también es un policía, uno que ha decidido verse involucrado en la búsqueda de Edward. ¿Lo encontrarán? ¿Sospechará Jacob que hubo algo entre ellos? Ya lo veremos. Y Bella quiere convencerse a sí mismo que no está interesada en lo que le pase a Edward, ¿será así realmente? Tal parece que esas lágrimas indican lo contrario.

¡Wow! Como siempre les agradezco por corresponder con sus reviews: gaby9387, Dess Cullen, Antonia, kitty, suhaylc, YessyVL13, Ely Cullen, angelabarmtz, somasosa, lagie, freedom2604, Dayis, Sully YM, maribel, cary, konyinfancia, freckles03, pili, Shikara65, Sei, Ale, Roxy Sanchez, jgav28, Marie Sellory, Manligrez, Bertlin, NNuma, patymdn, jacke94, EmDreams Hunter, Arlette Cullen Swan, Pam Malfoy Black, kiki, suiza, lizdayanna, Yoliki, isa Kathe, Adriu, Gabriela Cullen, Ericastelo, Jazmin Li, glow0718, SkyC, Mafer, tulgarita, y algunos anónimos. Nos leemos en el próximo capítulo.

PD. Recuerden que no soy yo la que le deja ahí, los capis están así por la autora ;)