Hoy me excedí un poco de palabras, pero es que en verdad no pude quitar ni una. El tema de hoy es más serio que los otros días, por favor lean las advertencias y absténganse de leer si no es de su agrado. Para los que se animen a leerlo, espero les guste. Posteriormente habrá segunda y tercera parte de esta historia en otros drabbles.

Día 5

Tema: Chasing butterflies / Persiguiendo mariposas

Advertencias: Trastornos mentales, manipulación, secuestro.

1060 palabras

Summary: Erwin había llegado a pensar en eso como una cacería. Como cazar mariposas un soleado día de primavera.

Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, hago esto sin fines de lucro.


Chasing butterflies

¿Qué tenía ese hombre que sacaba lo peor de él? En los casi diez años que Erwin llevaba como profesor, nunca había tenido que lidiar con una persona tan difícil como él. Levi, el chico de último año que le recordaba lo que tanto trataba de olvidar.

Siempre, curso tras curso, había alumnos que se sentían atraídos hacia él de alguna forma. Erwin nunca le dio importancia, pero era consciente de que su "encanto" atraía a las personas de forma natural. Cuando era más joven había usado aquello a su favor para salvarse de algunas tareas o conseguir que sus amigos trabajaran por él, pero ahora, luego de varios años de tratamiento y terapia psicológica, Erwin había aprendido a superar su necesidad de control sobre los demás.

En todos sus años como profesor, nunca le dio importancia a ninguno de los estudiantes que se fijaban en él, ninguno llamaba su atención. Ninguno excepto Levi. Él era diferente, era como si fuera inmune a sus encantos, como si no le importara. Y, en su intento por comprobar si así eran las cosas, Erwin se vio a sí mismo invirtiendo todo su tiempo en seducir a un chico de dieciséis años.

Levi era tan hermoso, que Erwin a menudo fantaseaba con la idea de colgarlo en su pared como un trofeo. Desnudo, encadenado, temblando de deseo por el hombre que le había cazado. Porque sí, Erwin había llegado a pensar en eso como una cacería. Como cazar mariposas un soleado día de primavera.

Dejó de asistir a las terapias, dejó los medicamentos, dejó de fingir con sus amigos. Realmente no le importó cuando sus "amigos" comenzaron a alejarse, nunca había sentido nada en particular hacia ellos. Más bien estaba satisfecho, así nadie le haría perder el valioso tiempo que podía invertir en su cacería.

Durante casi un año entero, pasó día y noche ideando y ejecutando un elaborado plan para atraer a su mariposa directo a su red. Cambió su colonia por una más suave, afrutada; cambió sus trajes por ropa más casual; cambió su tono de voz por uno más grave; cambió su mirada por una seductora; todo con el fin de atraerlo. Pero más importante, Erwin fingió que Levi no le importaba.

Le ignoraba en clases, perdía sus reportes, le hizo repetir el curso para ganar tiempo... Todo lo que estuvo en sus manos para hacerle sentir que lo odiaba. Y entonces, cuando el desesperado joven acudió a él en busca de ayuda para no repetir el curso de nuevo, Erwin supo que la primer etapa de su plan estaba completada. La segunda, conquistarlo. Que Levi revoloteara a su alrededor.

Contrario a todos sus pronósticos, conquistar a Levi fue mucho más fácil de lo que esperaba. Le hizo quedarse en su oficina después de clases para repasar algunos temas que, según él, eran los que más problemas le causaban. Le citaba los fines de semana para darle clases extra. Le hizo leer libros para complementar lo visto en clase. Y Levi, desesperado por aprobar el curso, nunca prestó atención a la mirada depredadora que reflejaban los ojos de su profesor.

Para cuando el curso llegó a su fin, Levi ya no le evitaba como al comienzo, ya había bajado la guardia a su alrededor, y Erwin supo que era el momento de dar el siguiente paso. Esa tarde le llamó a su oficina para entregarle sus resultados. Luego de felicitarlo por aprobar el curso con la nota más alta de la clase, Erwin correspondió su abrazo de agradecimiento antes de atrapar sus labios con toda la calma que fue capaz de fingir.

Probar sus labios fue como saborear la vida eterna. Levi se había sorprendido al principio, pero bastó con atraerle más cerca, rodeando su fina cintura, para que se entregara por completo a sus besos. Le tomó todo su autocontrol para no empujarlo sobre el escritorio y hacerlo suyo ahí mismo. Pero tenía que ser delicado, tenía que seguir el plan al pie de la letra y, sobre todo, tenía que esperar unos meses a que cumpliera la mayoría de edad. Levi sería suyo, pero no había razón para no disfrutar la cacería.

Le dijo que estaba enamorado, le dijo lo hermoso que era y lo mucho que lo amaba, pero la verdad era que Erwin no podía amarlo. Era incapaz de pensar en él de esa forma cuando lo que más deseaba era convertirse en su dueño y exhibirlo cual mariposa en museo. Ya no sólo pensaba en él durante las noches. Levi se había convertido en su obsesión a toda hora. Su vida giraba en torno a él.

Y Levi, incapaz de ver tras su máscara de hombre perfecto, cayó rendido ante los encantos a los que tanto tiempo se había resistido. Erwin le hacía sentir valioso, amado, y, contrario a lo que esperaba, nunca le había pedido ir más allá de un beso robado en la oficina o una caricia más arriba de sus rodillas en casa de su profesor. Él le tocaba con deseo, pero Levi creía en su amor.

Sin darse cuenta, ya había cedido a varios de los caprichos del hombre. Había faltado a sus clases por reunirse con él, había escapado de casa para pasar el fin de semana juntos, había dejado a sus amigos para no provocar sus celos. Poco a poco, Erwin se convirtió en la única persona en su vida. La etapa tres estaba terminada.

El golpe final, la última fase del plan, llegó poco después. El día de su cumpleaños número dieciocho, le pidió que vivieran juntos, le aseguró que no podía vivir sin él, le juró que no podía resistir más el impulso de poseerlo. Y Levi le creyó. Pasaron la noche juntos, le hizo el amor sin reservas y, cuando aceptó escapar con él, lo hizo escribir una carta anunciando su decisión, lo sedó sin que pudiera evitarlo y lo cargó hasta el auto cubierto únicamente con una sábana.

La siguiente vez que Levi abrió los ojos, se encontraba en un lugar desconocido, inmovilizado contra la pared por una serie de cadenas que sonaban a cada movimiento. Su cuerpo desnudo se sentía pesado y torpe. Ante él, grandes ojos azules brillaban amenazantes en la oscuridad del lugar. Los mismos ojos que antes le miraron con amor.

—Al fin estaremos juntos, Levi... Mi dulce mariposa...