Algo que no puede faltar: los personajes no son míos, pertenecen a Stephanie Meyer, y la historia es de Rochelle Allison, yo solo traduzco.

En esta traducción como en las demás sigue presente mi amiga y Beta Erica Castelo. Gracias por seguir apoyándome.


¿Alguna vez podría estar con Edward a la luz del día? ¿Afuera? Vi cómo distraídamente cambiaba de canal en la televisión, comiendo pretzels de la bolsa que estaba entre nosotros.

Mantuvo sus ojos en la pantalla, pero una sonrisa perezosa se extendió sobre su rostro. "¿Qué?"

"¿Qué?"

"Me estás mirando."

"Lo tengo permitido."

"Lo tienes permitido," concedió, viéndome.

Observando sus rasgos por un momento más, aparté la mirada. "Es solo que… no lo sé. Voy a tener que irme esta noche—"

"Mañana. Por la mañana, temprano."

Asentí, sintiéndome desanimada de todos modos. Nuestro tiempo juntos había pasado rápidamente, como sabía que lo haría. Era difícil evitar el no sentirse impotente, al saber que a esta hora mañana estaría sola de nuevo.

"Oye." Dejó el control remoto a un lado y agarró mi mano. "Lo resolveremos."

"¿Cómo?"

"Ten fe."

Tenía fe. Me estaba dejando llevar totalmente por mis instintos, por mi corazón y esperando febrilmente que no me estuviera jodiendo a mí misma al hacerlo. Si esto le estuviese pasando a una de mis amigas, le estaría diciendo que huyera lejos, lejos de Edward y su pasado, y su futuro dudoso. Pero no era así: me estaba sucediendo a mí. Y cada vez que estaba con Edward sentía que me enamoraba un poco más.

"¿Alguna vez has amado a alguien?" Le pregunté.

"Hubo una chica. Katie."

Cuando se calló, le hice un gesto para que continuara. "¿Qué pasó?"

"Nada. Después de un par de años dejé la ciudad y ella encontró a alguien más. Lo de siempre." Viéndome con los ojos entrecerrados, me dio unos golpecitos con su dedo en mi rodilla. "¿Por qué?"

"Solo estoy tratando de entenderte, Edward. Quiero conocerte, de verdad. Quiero…" Tomé una respiración profunda. Suéltalo, Bella. "Quiero saber qué voy a estar esperando cuando no estés y todo lo que tenga es lo que me hayas dicho. Volviste cuando no creí que lo harías, y dices cosas geniales, pero…"

"He sido honesto contigo." Apretó mi mano. "Confías en mí, ¿verdad?"

"Sí."

"¿Estabas enamorada de ese policía?"

Eso me pareció justo, pero en realidad no quería hablar de Jacob. "No lo sé. Pensé que sí, pero… no duró. Hemos sido amigos durante mucho tiempo, de modo que cuando las cosas se volvieron físicas me pareció correcto. Pero no lo era. No duramos más que unos cuantos meses. Y no ha sido lo mismo desde entonces. Somos amigos, pero es extraño."

"Porque él sabe de lo que se está perdiendo," dijo Edward, riéndose de forma burlona.

"No me importa eso. Me importa esto—tú y yo. Solo no me lastimes, ¿de acuerdo?"

"No lo haré."

"De todos modos, ¿por qué yo, Edward?"

"Podría preguntarte lo mismo, nena. Podrías estar con quién quieras. ¿Por qué estás aquí?"

El silencio se extendió entre nosotros. Fruncí el ceño, mirando por la ventana. "Lo intenté, con otras personas. Pero no es como esto."

"¿No crees que es lo mismo para mí?" Me preguntó en voz baja. "Tú eres real. Y valiente. Y puedo confiar en ti; sé que lo has aceptado."

"Aceptarte a ti, sí, pero no esta vida."

"Lo entiendo, lo entiendo." Me guiñó un ojo, mordiendo un palillo que había conseguido de una de nuestras bolsas de comida rápida. "No soy tan lento como parezco."

Esbocé una sonrisa al escuchar eso. Sí, era todo menos estúpido. Eso era lo que me preocupaba algunas veces.

"Todos tomamos decisiones." Se sentó derecho, bajando la vista al sobrecama. "Y tenemos que vivir con lo que elegimos. No puedo cambiar mi pasado, pero en realidad no quiero hacerlo. Es lo que es."

Asentí, comprendiéndolo. Encerrarse en la culpa era una forma segura de estancarse, y había tenido suficiente de eso en mis veintes. "¿Pero ahora?"

"Ahora las cosas son diferentes."

"¿Cómo?"

Arrojando el palillo a la basura, se giró por completo hacia mí, sentándose con las piernas cruzadas como un niño. "¿Crees en el destino?"

Vaya, esa era una pregunta que nunca creí escuchar de Edward. "No sé. Tal vez."

"Solía creer que era una mierda. No me gustaba la idea de que algo más decidiera mi vida. Pero las cosas comenzaron a suceder. Y es imposible el no darse cuenta de todo el panorama. El momento…" Sacudió su cabeza. "Suena como una locura."

"No es así. Continúa."

"El momento en que se dio… todo. Como un mes antes de que cayera, un chico que conocía del instituto—había estado involucrado en cierta mierda—como sea, murió. Un negocio salió mal. Y eso pasa todo el tiempo. Llega al punto en que apesta, pero así es la vida. Apenas si te inmutas. Sin embargo, esta vez, me llegó. Porque lo conocía, conocía a su chica. Conocía a su niño. Reflexioné sobre eso." Sus ojos encontraron los míos. "No cambió lo que estaba haciendo, pero… cambió cómo veía las cosas. No sé por qué."

"¿Eran cercanos?"

"Na. No lo había visto en un par de años. Pero escuchas cosas." Se quedó callado por un momento. "La noche que fui arrestado, mi hermano pequeño—James—se escapó. A él le encanta esta vida; él y mi papá son muy parecidos. Pero para mí… era un medio de vivir, no mi vida." Se rio sin humor, sacudiendo su cabeza. "No voy a mentirte—me gusta el estilo de vida pero es solo que ya estoy cansado. Fue casi un alivio no tener que mirar por encima de mi hombro, estuve en la cárcel municipal por un mes antes de que me transfirieran. Bueno, lo intentaron. Ese accidente… que no debió haber sucedido… sucedió—y tuve que elegir: quedarme y esperar o huir."

"Así que huiste."

"Huí directamente hacia ti."

Asentí, recordando vívidamente esa noche en la nieve. Edward miró fijamente sus manos, sin duda también recordando. Era surreal escucharlo desde su perspectiva.

"Cualquier otro me hubiera entregado. O dejado morir." Exhaló con brusquedad. "Tal vez me hubieses dejado morir si lo hubieras sabido."

"No," le dije, levantando su barbilla para se viera obligado a mirarme. "No lo hubiera hecho."

"¿Querías saber por qué tú? Esa es tu respuesta."

Me le quedé mirando, permitiéndome asimilarlo. Teníamos un vínculo, esto que trascendía del sentido común y la lógica. Antes, siempre había juzgado a la gente en base a sus actos. ¿No éramos una suma de las cosas que hacíamos? Pero tal vez era más que eso. Tal vez nuestra capacidad para amar, para el cambio—nuestro potencial para la redención—tal vez esas cosas importaban más de lo que yo era consciente.

"Dicen que la experiencia es el mejor maestro." Edward se puso de pie, entrelazando sus manos detrás de su cabeza. "Pero eso no es cierto. Son las experiencias de otras personas—esas son las mejores maestras. Y mi papá perdió a mi mamá porque él eligió este vida por encima de ella."

Las lágrimas se acumularon en mis ojos.

"Pueda que no sea lo suficientemente bueno para ti—"

"Lo eres," susurré, limpiando mi rostro con el dorso de mi mano.

"—pero si me quieres, entonces te elijo a ti."

000

Cinco de la mañana.

Tomé la carretera con un prolongado beso, clavando las uñas en las palmas de mis manos para no llorar. Tendría tiempo para eso después. Edward no necesitaba esa imagen en su cabeza.

Apenas si habíamos dormido, a pesar de que los dos teníamos días extremadamente largos por delante. Tenía tres clases y un turno en el bar; Edward tenía que volver a su escondite. No me dijo exactamente dónde estaba.

"Eso es una mierda, Edward."

"Es para protección. No puedes decirlo si no lo sabes. No puedes meterte en problemas si no sabes."

Era en alguna parte al norte del estado, era todo lo que sabía. Al noreste, y cerca de la frontera canadiense.

Eso tenía que ser suficiente por ahora. Él tenía mi número, y yo tenía el suyo, archivado bajo el nombre de "Tony". Como el Montana; fue su idea, y pensó que era muy graciosa.

"¿Me darías tiempo, Bella?"

"¿Qué tanto?"

"Tanto como me tome arreglar cierta mierda. Había comenzado a involucrarme de lleno de nuevo… pero me puedo salir."

"¿Tengo opción?"

"Siempre tienes una opción, nena."

"Está bien."

"¿Está bien?"

"Sí."

Algo inolvidable y romántico sonaba en la radio, recordándome a Edward, y la apagué, incapaz de atormentarme más. Tenía el presentimiento de que vería su rostro por todas partes a dónde fuera, que escucharía su voz en todo lo que hiciera. Supuse que así sería. El juego de la espera. A diferencia de antes, cuando me convencí que él no era nada más que un recuerdo, ahora era mi esperanza. Mi futuro. Algo real.

La lluvia había parado durante la noche, y ahora el sol comenzaba a asomarse por el horizonte. Sin prestar mucha atención a la ruta, conduje a casa en piloto automático, absorta pensando en el fin de semana. Me pregunté cuánto tiempo le tomaría a Edward regresar con su familia.

Amaba mi casa, pero hoy se sentía muy vacía. Entrando por el garaje, cerré la puerta detrás de mí, pasando mi mano por la pared por donde caminaba. Una taza de café abandonada en el fregadero la metí en el lavavajillas, así como un tenedor y un plato. La escena de una soltera. Nunca antes me había importado tanto.

Hoy, importaba mucho.

Él me dijo que tuviera fe. La tenía: fe era creer en lo que no puedes ver y Dios sabía que no podía ver cómo esto iba a funcionar. Pero Dios también sabía qué ideas inteligentes venían de los lugares más extraños, y si alguien podía conseguir a la fuerza de la realidad algo que quería era Edward.

Había convertida a esta chica en una creyente.

Después de moverme por la casa, distrayéndome con el lavado de ropa y recoger, subí las escaleras. No podía irme a dormir en ese momento, porque nunca despertaría a tiempo. En vez de eso, me quité la ropa sucia y me metí a la ducha, dejando salir las lágrimas que había encerrado dentro de mí desde que había dejado a Edward.

000

En algún momento durante mi tercera clase comprendí que no quería estar ahí. Parpadeé, dándome cuenta que había estado viendo en dirección a Ben, corrigiéndome justo a tiempo para ver que me miró. Esbozó una pequeña sonrisa secreta que alguna vez pensé era adorable. Ahora solo era… Ben. Le di un pequeño e indiferente saludo con la mano y me puse de pie, contenta de que se me ocurriera sentarme en la parte de atrás.

Afuera, me puse la chaqueta y toqué mi bufanda, asegurándome de que ocultara las marcas que Edward había dejado—como si estuviera en el instituto.

Le envíe un mensaje.

Ya te extraño.

Me respondió en cuestión de minutos.

También te extraño.

Encontrando mi coche, dejé el estacionamiento y me dirigí hacia el centro.

Y para cuando llegué al trabajo, un par de horas más tarde, tenía una diminuta E tatuada junto a mi pájaro.


Awwwww estos dos me matan. ¿Qué les pareció esa declaración de Edward? Ahora queda claro que él decide dejarlo todo por Bella, pero, ¿podrá lograrlo? ¿Qué será lo que tenga planeado? Y es obvio que Bella tendrá también que hacer sacrificios, ¿estará dispuesta?

Me alegra tanto verlas emocionadas por esta historia :) Gracias a quienes dejaron su review en el capi anterior: liduvina, Wawis Cullen, YessyVL13, injoa, maribel, pili, isa Kathe, Belen, Anastacia T. Crawford, Paty Limon, labluegirl94, Gabriela Cullen, Tana, verdejade469, Izarys24, Valeria, JulieDeSousaRK, Marie Sellory, Manligrez, Shikara65, Carmen.1901, freedom2604, rosy canul, Pam Malfoy Black, Tata XOXO, Paulina, PEYCI CULLEN, SkyC, SummerLove20, suhaylc, Yoliki, Dess Cullen , Bertlin, Roxy Sanchez, Antonia, lizdayanna, Sully YM, Fatavill, Adriu, Mafer, Ericastelo, NAIARA23, dushakis, patymdn, anybella. Nos leemos en el próximo y como siempre, depende de ustedes cuándo ;)

PD. Algunas han preguntado si hay Edward POV de esta historia y lamentablemente no lo hay, la autora lo escribió todo en Bella POV. Pero la verdad a mí no me hizo falta, espero que a ustedes tampoco.