Algo que no puede faltar: los personajes no son míos, pertenecen a Stephanie Meyer, y la historia es de Rochelle Allison, yo solo traduzco.

En esta traducción como en las demás sigue presente mi amiga y Beta Erica Castelo. Gracias por seguir apoyándome.


El tener a Edward en mi vida sin en realidad tenerlo apestaba, pero no tanto como había temido. Imaginé largos e interminables días de nostalgia y melancolía y una persistente sensación de excitación que empeorarían al recordar nuestro fin de semana juntos. Esos sentimientos existían, pero eran llevaderos. Era de ayuda el que me mandara mensajes, todo el tiempo.

Yo también le mandaba mensajes todo el tiempo. Teníamos conversaciones que continuaban por días… era como tenerlo justo a mi lado. Solo que no tan satisfactorio.

Cada par de días cambiaba el número del que me contactaba, así que me di por vencida guardándolos, pero fue un pequeño precio a pagar por una comunicación regular. A diferencia de mi preciado Smartphone, él cambiaba teléfonos desechables como yo de ropa interior—algo típico en su estilo de vida.

Algunas veces estaba triste.

Hoy está tan gris. Sé mi rayo de sol.

Algunas veces estaba juguetón.

Envíame otra foto. Menos ropa. ¿Recuerdas cuando me dejaste follarte en la ducha?

Algunas veces estaba romántico.

Cásate conmigo. No necesito a nadie más. Desaparezcamos.

Todavía no había respondido ese último. Lo conocía lo bastante bien para saber que no solo decía las cosas por decirlas, y lo que proponía me asustaba. Había temido que dijera algo así—después de todo, ¿no era eso lo que hacían las personas en su situación? ¿Gente en nuestra situación? ¿Huir? ¿Escaparse a México? O en nuestro caso, Canadá, considerando deliberadamente cerca que estaba a la base de su familia. Edward era muchas cosas, pero no era impulsivo. Por arriesgada que fuera su vida, por más espontáneas que se sintieran sus palabras y acciones— él pensaba las cosas meticulosamente.

No hablábamos mucho de su vida en estos días. Por una razón, nuestros mensajes tenían que ser difíciles de descifrar. Más allá de nuestra conversación amorosa, no había nada que sugiriera dónde o quién era o qué hacía. Borraba nuestros mensajes cada pocos días; él cambiaba teléfonos y números. Cubríamos nuestras huellas—lo intentábamos, de todos modos.

Tal vez no era necesario, pero era mejor prevenir que lamentar.

Hola, me escribió, cuando no respondí.

Suspiré, mis dedos danzando sobre el teléfono sin presionar nada en realidad. Entonces, porque no podía hacer lo que me proponía pero podía mostrarle que estaba en esto a largo plazo, tomé una foto del tatuaje en mi vientre y se la envié. No lo había visto todavía; quería mostrárselo la próxima vez que nos encontráramos pero esto también funcionaba.

Pasó un minuto, y luego el teléfono sonó. Me sobresalté, sin esperarlo. "¿Hola?"

"¿Es real?"

Mi corazón latía con fuerza, feliz. No había escuchado su voz en tres semanas. "Sí."

Se quedó callado por un segundo. "Tengo que verlo."

"Acabas de hacerlo…"

"De cerca."

Mordí mi labio. "Lo harás."

Nos quedamos en silencio. Podía escuchar los coches al otro lado de la línea, como si estuviera cerca de una concurrida carretera o algo así. Llamarme así era peligroso, pero me alegraba que lo hubiese hecho. "Te echo de menos… muchísimo."

"Yo también te echo de menos," me dijo, suspirando. "No me deja pensar con claridad."

"A mí me pasa lo mismo." Me dejé caer de nuevo en la cama, todavía vestida por mi largo día de clases y trabajo. "No creí que escucharía de ti tan pronto."

"Tenía que escuchar tu voz."

"Yo también. Gracias por llamar."

"No me agradezcas. Soy malditamente egoísta, nena."

"No sé; yo diría que eres bastante dadivoso en ciertas situaciones…" Dije jugando, pensando en cómo era en la cama.

"Estás tratando de volverme loco y tengo cosas que hacer," me reprendió juguetonamente. "Tengo que irme. Pórtate bien."

"Tú también."

Terminamos la llamada, y sabía que la próxima vez que me contactaría, sería desde un nuevo número.

000

"No puedes decirme que no en mi cumpleaños, Bells."

Jake estaba de vuelta en la ciudad después de otro viaje de trabajo. Había pasado un tiempo desde que nos vimos, principalmente porque los dos estábamos muy ocupados, pero en verdad… esa era una excusa. Para mí, de todos modos. Dividida ni siquiera comenzaba a describir cómo me sentía de verlo ahora que Edward había vuelto a mi vida.

Por un lado, se odiaban el uno al otro, y con buena razón. Edward porque Jacob era un policía, y por sus sentimientos por mí. Jake porque literalmente Edward era el que se escapó, el criminal que no había podido aprehender.

Y luego estaban mis asuntos personales; siempre existía la posibilidad de que Jake hablara de nuestro pasado, o sus sentimientos, después de unas cuantas cervezas.

Pero tenía razón. Era su cumpleaños, y no nos habíamos visto en semanas. Cuando pensé en ello, pasamos cada vez menos tiempo juntos al pasar los meses y los años. Salir con él había sido el principio del fin para nosotros.

"De acuerdo." Traté de poner una sonrisa a mi voz. "¿A dónde quieres ir?"

"Estaba pensando que podrías venir, tal vez. Voy a recibir a unos cuantos amigos…"

Aliviada de que no sería la única invitada, acepté. "Sería genial. Avísame si puedo llevar algo, además de tu regalo de cumpleaños."

"Tu presencia es todo lo que necesito."

"Espero que ese horrible juego de palabras fuera sin querer."

"Me ofendes."

El martes, después de clase, me detuve a comprar una tarjeta de cumpleaños y un six pack de la cerveza favorita de Jake antes de dirigirme a su departamento. Como dijo, varios de sus amigos ya estaban ahí. Conocía a algunos de ellos—sobre todo a los chicos de la fuerza. Se puede decir que hubo un tiempo en que también fueron mis amigos, en el tiempo en que salíamos, pero ahora solo eran rostros conocidos.

Al parecer Jacob estaba viendo a una de las chicas en el grupo, una chica alta, curvilínea con brillante cabello negro de nombre Leah. Era despampanante, y mientras estaba sorprendida por sus sutiles miradas y caricias, finalmente me sentí aliviada.

Gracias a Dios. Tal vez ahora centraría su atención en algo más.

Como a las diez, después de bebidas y pastel, mi teléfono vibró. Sin querer revisar en público si el mensaje era de Edward, me escabullí al pasillo.

¿Qué vas a hacer dentro de un mes?

Mi corazón saltó. No sé. ¿Por qué?

Me paseé de un lado al otro esperando su respuesta. Una de las puertas en el pasillo estaba entreabierta, y miré distraídamente al interior al pasar. Y luego me detuve, y retrocedí. Algo había llamado mi atención. Asegurándome de que no venía nadie, me asomé una vez más dentro de la habitación. Parecía ser la oficina de Jacob, pero no fue eso lo que tenía mi atención.

En la pared, al otro lado del escritorio, estaba una… una… ni siquiera sabía cómo llamarlo. ¿Investigación? ¿Un collage? ¿Un santuario?

Fotos y artículos, mapas, notas adhesivas e impresiones… todas concernientes al paradero de Edward Masen. El grado de minuciosidad era intimidante. Sabía que había continuado la investigación pero esto era una locura. ¿Toda la fuerza era así de dedicada, o solo Jacob? De pronto, me pregunté si todos estos viajes en el último año tenían algo que ver con Edward. Él dejó que pensara que eran casos actuales con nuevas pistas, pero ahora…

Mi teléfono vibró una vez más, y salí nuevamente de la habitación, mi corazón latiendo con fuerza.

Necesito verte.

También necesito verte.

000

Por fin Alice había aceptado la idea de su maternidad. Lo que era bueno, porque la Alice que conocía y amaba por lo general era alegre y optimista, y si ella se quedaba permanentemente deprimida no había esperanza para el resto de nosotros.

Me dirigí a su casa el viernes, los brazos cargados con cosas que me había pedido que consiguiera para la habitación del bebé así como algunas cosas que elegí por mi cuenta. Ella y Jasper iban a tener una niñita, pero inexplicablemente Alice se había vuelto antirrosa. Había elegido el tema del "bosque" para la habitación—"Hadas, hongos. Unicornios. Ya sabes. ¡Sin animales reales!" La mitad del tiempo no tenía idea de qué estaba hablando, pero era una diseñadora y decoradora así que… solo le seguí la corriente.

"Hola, Bella," me dijo, dándome la bienvenida con un abrazo. Su vientre aparentemente crecía cada día—ahora cerraba sus jeans con una liga alrededor del botón.

"¿Por qué no solo compras jeans de maternidad?" Le pregunté, siguiéndola a la cocina.

"Porque sí." Se burló. "Este es un rito de paso. Compraré los jeans cuando sea un tonel y no me quede nada más."

¿Ven?—no tenía idea de lo que estaba hablando. "Oh, está bien."

Sonriendo, me rodó los ojos. "Crees que estoy loca."

"Sé que los estás."

"Es por eso que te amo. Porque me aceptas." Meneó sus cejas, luego metió su mano en la alacena. "Y porque no le dirás a Rose."

"¿Decirle qué a Rose?"

Alice me presumió una bolsa de Doritos. "Ella dice que la comida procesada y los transgénicos son malos para el bebé—"

"Probablemente lo son—"

"Pero he querido estos por semanas y si me da otro de sus bocaditos de col rizada voy a vomitar."

Soltando un resoplido, metí la mano en la bolsa. "De hecho, me gustan sus bocaditos de col."

"Sí, bueno, a mí también, pero algunas veces necesitas comida basura." Cerró sus ojos, gimiendo. "Delicioso."

Limpié mis manos y agarré las bolsas de Target (1) de lo que había comprado. "¿Dónde quieres esto? ¿En el cuarto del bebé?"

"Sí, ahí está bien. Gracias, cariño."

La casa estaba inmaculada. Me reí entre dientes, sacudiendo mi cabeza al dirigirme a lo que sería la habitación del bebé Whitlock. Alice había pasado de la depresión a modalidad hiperactiva, limpiando y reorganizando cosas constantemente. Dijo que era anidación, pero creía que eso pasaba cuando el embarazo estaba más adelantado.

De vuelta en la cocina, Alice había arrastrado una silla hacia la encimera y parecía estar a punto de subirse.

"¿Estás loca?" Grité. "Vamos, Alice."

"Hay un tarro de Nutella (2) allá arriba."

"Por favor, dime que no planeas hundir los Doritos en eso."

"Puaj, asco. No. Tengo fruta."

"Está bien." Subí en la silla y metí la mano en la alacena, localizando fácilmente el contenedor enorme de Nutella. "Buen Dios, Alice. ¿Podría ser esto más grande?"

Estaba callada cuando bajé, con una expresión extraña en su rostro.

"¿Qué?" Miré alrededor.

"¿Te hiciste otro tatuaje?" Me preguntó, arrugando su nariz.

"¿Qué?"

Sus ojos volaron hacia la parte baja de mi camiseta. Metió un dedo y la levantó. "¿E?"

Mierda. Nunca pude mentirle a esta chica. A Rose le gustaba vivir en la negación, ¿pero Alice? Sus instintos siempre eran poderosos, presentía cosas, notaba cosas. No podía creer que había visto ese maldito tatuaje. Generalmente, había sido muy cuidadosa.

Desviando la mirada, puse la Nutella en la encimera. "No es nada."

"Querrás decir nadie."

Nuestras miradas se encontraron. Me dio su mejor cara de perra. "¿Es real?"

Mi corazón se apretó, porque, ¿no había preguntado Edward lo mismo? "Sí," le dije metiendo mi cabello detrás de mis orejas.

"Bella," me dijo con gentileza, acercándose. "¿Es alguien?"

Solté un profundo suspiro, alborotando mi cabello.

"¿Conociste a alguien? Por favor, dime…" Sus ojos brillaron. Era una romántica incurable, y yo por lo general no tenía cura, de ahí su actual entusiasmo.

Y entonces, simplemente ya no quería ocultarlo. No podía. Había guardado este secreto por tanto tiempo, de muchas formas, y ya no quería hacerlo. Era demasiado pesado. Me dejé caer en la encimera.

"Edward."

Asintió de forma alentadora, metiendo la mano en un cajón y sacando dos cucharas. "¿Sí? ¿Dónde se conocieron? ¿Por qué no me contaste? Me refiero a que, un tatuaje es bastante serio."

Me encogí de hombros, arrastrando la silla de vuelta a la mesa. "Ya… tenías mucho con qué lidiar… y yo solo… es una situación algo extraña."

"¿Extraña?" Frunció el ceño. "Bella, te tatuaste la inicial del tipo en tu estómago. ¿Hace cuánto tiempo que ocurre esto?"

¿Cómo respondía eso? "Él… volvió a mi vida hace como un mes, pero lo conozco desde hace un poco más de un año."

Nos sentamos en la mesa de la cocina. "¿Y?"

"Alice, tienes que prometerme que no le dirás a nadie. ¿De acuerdo? Esta es… una situación extraña."

"Sigues diciendo eso," me dijo, sonriendo con suficiencia. "¿Es un prostituto o algo así?"

"O algo así," le dije, frotando las manos sobre mi rostro. "Sin embargo, estoy hablando en serio. Tú… no puedes decir nada. A nadie. Ni a Rose…"

"Esto es peor que los transgénicos, ¿no es así?"

"Sí." Tomé una respiración profunda. "Y no puedes decirle a Jake."

"Tal vez renuncie a su sueño si sabe—"

"No, Alice. No puedes decirle, en especial a él. Es… Edward es el tipo. De la cabaña."

Los ojos de Alice se salieron de sus cuencas. Literalmente, como un personajes de los dibujos animados. "Me estás jodiendo."

Sacudí mi cabeza. "No."

"Santo…" Metió la cuchara en la Nutella y la embarró en una fresa. "Yo… wow. ¡Wow! Sabía que había más de lo que nos dijiste."

"¿Qué? ¿Cuándo?"

"¡En ese entonces! Yo solo… estabas toda, no sé. Esto, sin embargo, es una locura. Una legítima locura. Lo buscan. Está huyendo, ¿verdad?"

"Sí, pero—"

"En realidad, no puedes estar con él, Bella. ¿Dónde está? ¿Está aquí?" Miró hacia la ventana, como si Edward estuviera afuera, espiando.

"No," le dije, dándole mi propia cara de perra. "No lo está. Y esa es la razón por la que no puedes contarle a absolutamente nadie."

"Wow," Alice dijo entre su aliento. "Yo… está bien. Puedo ver por qué quieres ocultarle esto a Jake."

"Sí, de verdad le molesta. Todavía habla de Edward y la búsqueda."

"No sé; ¿no es ese el único caso que no pudo resolver o algo así? Solo dale tiempo. Su orgullo fue herido, pero lo superará."

"No, creo que es más que eso. Está algo obsesionado… como si todo esto se burlara de él. Estaba en su casa el martes en la noche—¿por su cumpleaños?"

"¿Sí?"

"Y su oficina está tan devota a Edward que da miedo."

"¿Qué, de miedo como cuando ves Mentes Criminales?"

"Sí. Exactamente. Toda la pared—cubierta con eso."

"Oh, cielos." Alice untó bastante Nutella en una banana. "Jake siempre ha sido intenso, pero eso suena un poco enfermizo."

Era agradable tener a alguien que validara mis sentimientos sobre Jake. Estaba muy relacionada con la situación para ver las cosas con objetividad, pero si Alice estaba de acuerdo, entonces sabía que no me estaba volviendo loca. Tenía que encontrar una forma de hacer que Jacob soltara lo que sabía—si se habían hecho algunos avances. Antes había compartido detalles conmigo, tal vez lo hiciera de nuevo.

"Aunque, por ahora," dijo Alice, empujando las frituras hacia mí. "Quiero escuchar todo. ¿Cómo sucedió esto? ¿Tú… ya sabes… en la cabaña?"

Abrí mi boca para hablar, pero solo se rio, señalándome con su cuchara. "Oh Dios mío, lo hiciste. ¡Bella Marie!"


(1) Target - cadena de grandes almacenes, fundada en Minneapolis, MN, Estados Unidos

(2) Nutella - es una crema dulce a base de cacao, leche y avellanas producida por Ferrero.


Pobre Bella, necesitaba alguien en quien confiar y quien mejor que Alice :) Al menos ya se desahogó un poco. Y ya le pidió que se casara con él awwww. Pero obvio que sin saber todavía cómo van a resolver lo del trabajo de Edward, Bella no quiso responderle, pero optó por mostrarle que estaba comprometida con la relación. ¿Y qué les pareció lo de la oficina de Jake? Algo obsesionado el muchacho.

Como les avisó mi querida Eri estoy teniendo problemas con mi compu de nuevo :( Ahorita me prestaron una, pero no sé cómo vayan a estar las actus en estos días. Voy a ver si no es algo grave y me la pueden arreglar de inmediato, espero que sí.

Como siempre, muchas gracias por dejarme sus reviews: Antonia, Tsuruga Lia1412, SummerLove20, Laura Katherine, Paty Limon, Ericastelo, lizdayanna, Valeria, nelsy, Ely Cullen M, Manligrez, Paulina, liduvina, freedom2604, Gabriela Cullen, Tata XOXO, PEYCI CULLEN, Dess Cullen, Yoliki, YessyVL13, Belen, Gissy Cullen Swan, Sully YM, Marie Sellory, Anastacia T. Crawford, Shikara65, patymdn, , angelabarmtz, maribel, suhaylc, tulgarita, Roxy Sanchez, Bertlin, Mafer, Wawis Cullen, rosy canul, labluegirl94, injoa, Pam Malfoy Black, Ale, alondrixcullen1498, EmDreams Hunter. Gracias por seguir apoyando esta traducción, por seguir dándome ánimos para seguir.