Algo que no puede faltar: los personajes no son míos, pertenecen a Stephanie Meyer, y la historia es de Rochelle Allison, yo solo traduzco.
En esta traducción como en las demás sigue presente mi amiga y Beta Erica Castelo. Gracias por seguir apoyándome.
Era, afortunadamente, una dirección al norte del estado, nada cerca de Oregon.
Dejé escapar un suspiro, aliviada de que hubiera escuchado—si es que había estado cerca de Portland en lo más mínimo. Lo averiguaría mañana, pero por ahora, solo estaba agradecida que estaba a salvo.
Le mandé un mensaje en respuesta, dejándole saber que estaría ahí.
Jake se presentó la mañana siguiente como a las once, bostezando con dos vasos de café que había comprado. Ha tenido mejores momentos. Algunos hombres se veían bien con algo de barba, pero él se veía descuidado.
"¿Una noche difícil?" Le pregunté, dejándolo entrar.
Me miró al pasar. No era una buena señal.
Mordiendo mi labio, cerré la puerta con seguro y lo seguí a la cocina. Nos sentamos en la encimera.
"¿Tienes hambre?" Le pregunté en voz baja. "¿Necesitas algo?"
"Estoy bien," me dijo, con el mismo tono de voz.
Me forcé a permanecer calmada, sin querer mostrar mi miedo o irritación. Jacob siempre había sido algo molesto, pero ahora se estaba convirtiendo en insoportable. ¿Cómo podría decirle que quería que me dejara en paz—indefinidamente—sin que fuera contraproducente? Me sentía atrapada.
Finalmente puso su vaso sobre la encimera y se volvió para mirarme. Había visto esa expresión antes. Estaba en modalidad de policía: estudiándome, haciendo notas mentales. Mirando. Examinando.
En una misión.
"Fuimos a Portland," comenzó a decir. "Yo y otros dos. Teníamos buena información de que Masen y su hermano estaban en un motel a las afueras de la ciudad, haciendo negocios."
Asentí, tomando un sorbo de mi café.
"Habíamos asegurado un testigo."
Mi corazón latió con fuerza.
"Sabíamos en qué habitación estaban. Era preciso. Pero para el mediodía seguía sin haber señal de ellos." Se echó un poco hacia atrás, observándome.
Fruncí el ceño. "¿Bien?"
"Tenía luz verde para entrar, así que entramos a la habitación. Estaba vacía."
Oh cielos, ahora mi corazón se aceleró.
Jacob sonrió, pero no era una sonrisa en absoluto. "Sin embargo, estaba seguro que habían estado ahí. Dejaron cosas, como si hubiesen salido de prisa. Basura… una camiseta. Un bloc de notas. No había nada escrito, obviamente, pero pudimos ver las impresiones en el papel que estaba debajo." Se rio entre dientes.
Me obligué a mantener una expresión neutral, pero por debajo me estaba derrumbando.
"Era casi como… si supieran que íbamos," me dijo.
Tomé otro sorbo de café, recordando en mi mente el mensaje que envié minutos después de que Jacob se había ido esa noche.
"Bella, salvo por unos cuantos individuos asignados a este caso, nadie sabía que íbamos a Portland. Nadie." Inclinó su cabeza. "Excepto tú."
Deslizándome de mi banco, me paré derecha, viendo a Jacob a los ojos. "¿Qué estás diciendo, Jake? Porque esta mierda es una locura."
"Estoy diciendo que alguien les avisó—"
"Tal vez ellos te vieron—"
"¡No vieron una mierda—llegamos antes del amanecer y permanecimos ocultos hasta el minuto que entramos! Iban a estar otro día al menos—"
"Bueno, ¡¿qué quieres de mí?!"
"Nada más que la verdad, Bella. Dime la verdad."
"¡Te he estado diciendo la verdad! ¡Esto no tiene nada que ver conmigo!" Grité. "¡No tengo nada que ver con eso! ¡Has estado obsesionado desde lo que sucedió y tienes que detenerte! ¡No sé nada de esa gente, y nunca lo sabré, así que déjame en paz!"
"Bell—"
"¡Estoy hablando en serio, Jacob! Llamaré a tus superiores y te reportaré por acoso. Juro por Dios que lo haré." Inhalé bruscamente, tratando desesperadamente de calmarme. "Hablo en serio. Haz tu investigación, pero déjame fuera de ella. Estás picando una herida. Es como si no quisieras que sanara." Era un golpe bajo, el hacerlo sentir culpable, pero tenía que hacerlo.
La ira se desvaneció de su rostro. Bajó la vista, asintiendo despacio. "Está bien."
"Creo que deberías irte."
Terminando su café, estrelló el vaso sobre la encimera y se puso de pie. Lo seguí hacia la puerta, impaciente por sacarlo de una maldita vez de mi casa, pero se detuvo abruptamente y se dio la vuelta.
"¿Sabes qué recuerdo de ese día en la cabaña?"
Sorprendida, sacudí mi cabeza.
"Recuerdo lo calmada que estabas." Desvió la mirada, hacia la calle. "Recuerdo dos de cada cosa en el fregadero: dos platos, dos tenedores, dos cuchillos." Sus ojos volvieron a mí. "Dos tazas, dos cucharas."
Pasando saliva, crucé mis brazos. "Lo alimenté. Y qué. No sabía quién era. Lo que era."
"Y tu cama, Bells." Cerró sus ojos, como si el recuerdo lo lastimara. "Las sábanas en el suelo."
"¿Qué?" Le susurré, atrapada entre la mortificación y el miedo. Había subestimado a Jacob. Olvidé que la razón por la que estaba en donde estaba, profesionalmente, era porque era así de bueno. Veía cosas, las relacionaba, llegaba a conclusiones.
Y siempre tenía corazonadas, siempre ha sido capaz de descubrir a los mentirosos, a los tramposos. A los tipos malos. Sería fácil acusarlo de paranoico e inapropiado, pero el problema era que por lo general tenía razón.
"Te amo. Siempre te he amado." Tocó mi rostro, arrastrando sus dedos por mi mejilla. "Siempre te amaré."
Di un paso hacia atrás, forzándolo a dejar caer su mano.
Su rostro se endureció, y abrió la puerta. "Te dejaré en paz, siempre y cuando comprendas que esto lo hago por tu seguridad."
"Bien," susurré.
Y luego se fue.
000
No sabía qué hacer.
Se supone que Edward y yo nos encontráramos a las seis en punto, pero ahora tenía miedo de ir. ¿Qué pasaba si Jake estaba vigilando? Al parecer estaba así de loco.
Mi teléfono vibró, pero solo era Rose, enviando una foto de sus azafranes. Ya era primavera, así que estaba en el jardín todo el tiempo. Le respondí, y luego retrocedí hacia el resto de mis mensajes y abrí los de Edward. No los había borrado en algunos días, por lo que nuestra conversación estaba ahí, clara como el agua.
Dja Ptlnd NSGIDA.
Borré eso, y todos los otros mensajes, antes de escribirle uno nuevo.
Complicación.
Su respuesta fue inmediata. ¿Qué pasa?
Muchos ojos. ¿Oídos?
Pero luego me enojé. Esta era mi vida. Mía. Estaba cansada de solo dejar que las cosas pasaran. ¿No había comprendido eso, el año pasado? ¿Después de conocer a Edward? Me había sacudido de mi pasividad y forzado a mirarme a mí misma. Y había cambiado. Hice algo diferente. Había tomado mi vida por los proverbiales cuernos. La golpeé en la cara.
Ahora era el momento de hacerlo de nuevo. Agarré mi teléfono y escribí un mensaje más.
No te preocupes. Te veo a las seis, ¿está bien?
¿Estás segura?
Sí.
No esperé a que Jake viniera a acecharme, o lo que sea que planeara. En vez de eso, me metí en mi coche y conduje hacia la estación. El coche estaba estacionado ahí, por lo que era probable que él también lo estuviese. Con la esperanza de que estuviera en lo correcto, conduje al centro comercial y compré otro teléfono—uno barato y corriente como los que había visto que usaba Edward. Habilité un nuevo número y le mandé un mensaje de inmediato.
Hola. Soy yo. Mejor vamos a vernos a las cuatro. Hotel Ruby, Spokane.
¿B?
Sí. Tuve que conseguir otro teléfono, solo por si acaso.
El teléfono sonó. Salí de la tienda para contestar. "¿Hola?"
"Solo me estaba asegurando."
"Sí. Soy yo."
"Está bien. Yo… te veré entonces."
Poniendo los dos teléfonos en mi bolso, me marché, deteniéndome solo para comprarme un vestido que había visto cuando entré. Era primavera, el vestido era lindo y pensé que tal vez a Edward le gustaría.
000
"Tiene el tanque lleno," dijo Alice, entregándome las llaves de su Audi.
"Gracias, Al." Besé su mejilla. "Sé que es una locura."
"Oye." Levantó sus manos. "Lo entiendo. Quiero decir, ya sabes. Si estuviera en esta situación seguro que haría lo mismo."
Me reí con un resoplido pensando en Jasper y en lo normal que era su relación. "Gracias por tu apoyo."
"Cuando quieras." Me dio una bolsa de Doritos. "Para el viaje."
Sonriendo, la metí en mi bolsa de viaje. "Gracias."
Jasper agitó la mano diciendo adiós desde la sala, donde estaba viendo el juego. Creía que mi coche estaba descompuesto, y que Alice estaba permitiéndome usar el suyo para hacer algunas cosas y visitar a mis amigos. En realidad, dudaba que le importara. Era la mejor amiga de su esposa—habíamos estado juntas en las buenas y las malas por años. Por lo que sabía, esta era otra aventura.
Minutos más tarde salí de su garaje y de la ciudad, finalmente tomando la I-90. Poco más de cuatro horas después de eso, entré al área de Spokane. Edward y yo nos habíamos contactado un par de veces usando mi nuevo teléfono, pero ahora lo llamé.
"Hola."
"Hola. ¿Estás cerca?"
Mi corazón saltó al escuchar el sonido de su voz. "Sí. ¿Probablemente en otros quince, veinte minutos? Creo. ¿Estás ahí?"
"Na. Ya casi. James viene conmigo."
"Oh," le dije, decepcionada.
"Solo viene a dejarme," añadió, y casi pude escuchar la sonrisa en su voz.
A pesar de nuestras menos que ideales circunstancias, sentí un escalofrío de emoción. Al fin pasaríamos otro momento juntos, y quería disfrutarlo. Nos habíamos estado comunicando por mensajes y la llamada telefónica ocasional por muy tiempo, y lo extrañaba más de lo que alguna vez pensé que haría. El beneficio, supongo, era que nos habíamos hecho más cercanos sin la distracción del contacto físico.
Pero ya tenía suficiente de eso.
Edward me mandó un mensaje cuando entraba al estacionamiento, informándome la habitación en la que estaba. Miré alrededor cuando salía, asegurándome que no me hubiesen seguido… y entonces me reí de mí misma. Por un lado, este no era un episodio de Homeland (1). Y por el otro, honestamente, no estaba segura siquiera haberme dado cuenta si me hubiesen seguido.
Entrando al hotel, tomé el ascensor al segundo piso. Estaba a punto de tocar a la puerta de la habitación de Edward cuando se abrió y un rubio alto y delgaducho salió, sonriéndome con suficiencia.
"Bueno. Mira qué tenemos aquí, a la gloriosa salvadora de mi hermano," dijo arrastrando las palabras.
"Sí, hola."
Era lindo, pero ni de cerca tan guapo como lo era Edward, que apareció por detrás y lo empujó hacia el pasillo. "James, Bella. Bella, James. Ahora, vete."
Apenas si se había marchado antes de que Edward me metiera a la habitación y cerrara la puerta con seguro detrás de nosotros.
"Te eché de menos, nena," me dijo, besándome.
"Te eché de menos," murmuré contra su boca, sosteniendo su rostro entre mis manos. "Demasiado."
En este momento lo sentía, realmente lo sentía. La pérdida cuando no estaba conmigo y el casi aplastante alivio ahora que lo estaba. Dios, ¿cuándo se había hecho tan intenso?
Traté de apartarme, para poder mirarlo, pero se movió hacia mi cuello.
"No dejes marcas," le advertí, pero me faltaba tanto el aliento que sonó más como si le estuviera suplicando. "Hace mucho calor para usar bufandas."
"Sí, me encanta esto," me dijo, al fin dando un paso hacia atrás. Su mirada me recorrió a lo largo, admirando el vestido que llevaba.
"Gracias." Sonreí, agarrando su mano.
Tiró de mí hacia la cama y nos sentamos. "Gracias por lo de la otra noche, Bella. Realmente me ayudaste, dándome esa advertencia."
Asentí, mirando nuestras manos entrelazadas. Si hubo un momento, durante todo este tiempo, en el que definitivamente había cruzado un límite—sería ese. Al mandarle un mensaje a Edward había comprometido una operación oficial, y aun así lo haría una y otra vez si era lo que se necesitaba para que siguiera libre.
"Oye." Inclinó mi barbilla hacia arriba. "Lo digo en serio."
"Lo sé." Asentí, encogiendo mis hombros. "Solo quisiera… no sé. No sé qué quisiera. No le veo un fin a esto."
"Siempre hay una salida. Siempre."
"¿Dijiste que tenías un plan?"
"Sí, lo tengo."
"¿Incluye el que salgas de esta vida?"
"Te dije que lo haría, Bella."
"Está bien." Apreté sus manos y las solté. "Porque hay más. Todo ese asunto de… Jacob."
El rostro de Edward se obscureció.
"Él, um… es como si supiera que algo ocurrió en la cabaña. Sospecha. Y parece creer que yo puedo conducirlo a ti. Aún peor, cree que hay una posibilidad que yo fuera quién te avisó la otra noche."
"¿Cómo es posible que sepa eso? ¿Jodió tu teléfono?"
"No, no lo creo—pero esa es la razón por la que compré uno nuevo. Solo por si acaso. Simplemente, ya no sé qué pensar de él. Está… actuando de forma extraña. Casi trastornado."
"Tienes que mantenerte alejada de él."
"Lo sé. Eso le dije hoy, cuando fue a la casa y descargó todo eso sobre mí."
"Lo mataré. Si te toca, lo mataré."
"Espero que eso no sea parte de tu plan," le dije bromeando, tratando de aligerar el momento.
Edward se echó hacia atrás sobre las almohadas, poniéndome en su regazo. "No lo es, pero haré lo que sea necesario."
Estaba duro debajo de mí. Me acomodé, bajando un poco mi vestido, pero él subió sus manos por mis muslos y debajo de mi vestido. Me curveé sobre él, besándolo, y me respondió, pasando su lengua por mi boca y sus manos sobre mi trasero.
De pronto me puso sobre mi espalda, acomodándose entre mis muslos. Frotándose contra mí, sus besos se volvieron más agresivos hasta que finalmente bajó su mano y me quitó mis bragas.
"Mis zapatos," dije entre mi aliento, estirando mi mano hacia los zapatos de tacón con pulsera que traía puestos.
"Déjatelos puestos." Entonces sentí su boca en mí, caliente, húmeda y necesitada.
A diferencia de nuestra primera vez juntos, me corrí bastante rápido. Él limpió su boca en el interior de mi muslo, se sentó y se quitó su camiseta. "Me encanta tu sabor, nena."
"Déjame probar el tuyo," le dije, abrumada por una necesidad casi primitiva de poseerlo de la forma en que él acababa de hacerlo. Tiró de mi vestido, así que me lo quité, seguido de mis zapatos. Eran sexies, sí, pero algo ridículos en la cama.
Empujé a Edward para que se tumbara, y le quité sus tenis, jeans y bóxer. Sonriendo, puso sus manos detrás de su cabeza y me vio trabajar.
Lo rodeé con mis labios y comencé a chupar, satisfecha cuando la sonrisa engreída desapareció de su rostro, remplazada por vulnerabilidad y placer. Me moví sobre él por un buen rato, deteniéndome a usar mis manos cuando mi mandíbula se acalambraba. Respirando superficialmente, se alternó entre cerrar sus ojos con fuerza y mirarme: mi boca, mis manos, mis senos. Simplemente lo lamí al subir por su eje y continué chupándolo cuando se tensó, enterrando sus manos en mi cabello.
"No te detengas," gimió. "¡Bel-Bella!"
Continué mientras duró, tragando rápidamente antes de soltarlo. Había una coca en el buró, y la agarré, tomando un largo trago.
"Mierda, nena, ahora definitivamente me voy a quedar contigo."
"Deberías."
"Lo haré."
(1) Homeland - una serie de drama/thriller sobre una agente de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) que ha llegado a creer que un marine estadounidense, que fue hecho prisionero de guerra de Al-Qaeda, se convirtió en el enemigo y ahora representa un riesgo significativo para la seguridad nacional.
Pues si alguna tenía duda sobre Jake sospechando de Bella, ahora quedó claro, sospecha de ella y por lo que dice Bella, cree que ella puede llevarlo a Edward. Al menos Bella lo amenazó, ¿pero será suficiente? ¿Ustedes qué creen?
Disculpen la tardanza con este capi, pero aparte de los problemas con mi compu, hoy el internet estuvo pésimo y por eso no pude subir durante el día, pero aquí está :) Gracias a quienes dejaron su review en el capi anterior: Ana, SummerLove20, Antonia, Ericastelo, Yoliki, Tata XOXO, Lunita Black27, suhaylc, Adriu, Manligrez, Lia Masen, Shannen Krause, Shikara65, angelabarmtz, Emi Cullen, Sei, Tsuruga Lia1412, Lili Cullen-Swan, vanesa tsukiyomi, Roxy Sanchez, Valeria, YessyVL13, patymdn, alondrixcullen1498, injoa, labluegirl94, PEYCI CULLEN, NNuma, pili, verdejade469, PoliFP13, Wawis Cullen, rosy canul, lizdayanna, Marlecullen, Sully YM, jemc18, Pam Malfoy Black, NAIARA23, glow0718, mayerlinglopezj, freedom2604, Bertlin, maribel, paosierra, Ely Cullen M y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo capítulo.
