Algo que no puede faltar: los personajes no son míos, pertenecen a Stephanie Meyer, y la historia es de Rochelle Allison, yo solo traduzco.
En esta traducción como en las demás sigue presente mi amiga y Beta Erica Castelo. Gracias por seguir apoyándome.
Cuando desperté, Edward estaba sentado a los pies de la cama, hablando bajito por teléfono. Por la forma en que estaba encorvado y por cómo seguía pasando la mano por su cabello, podía darme cuenta que estaba cansando. Bostezando, miré el pequeño reloj digital junto a la cama con los ojos entrecerrados.
4:30. Un buen momento como cualquiera para levantarse.
Desenredándome de las sábanas, me salí de la cama y me encaminé al baño. Mis ojos encontraron los de Edward cuando cerré la puerta. Me dio una media sonrisa, rodando los ojos al escuchar a quien sea que estuviera al teléfono. Le soplé un beso y me metí a la ducha, esperando despertar lo suficiente para el viaje a casa.
Esperaba que Edward se me uniera en la ducha, pero cuando salí, seguía al teléfono, hablando ahora con un volumen normal. Al secarme, envolví la toalla en mi cabello y entré nuevamente a la habitación, estremeciéndome al sentir el aire acondicionado.
"Lo haré, J. Llámame cuando estés afuera," dijo Edward, terminando la llamada. Descansando los codos en sus rodillas, me vio al otro lado de la habitación desnuda antes de aclararse la garganta.
"¿Me estás provocando?"
"Nunca." Le eché un vistazo por encima de mi hombro, sin sorprenderme cuando me derribó sobre la cama. Lo rodeé con mis piernas—los pantalones de chándal habían regresado—y me dio un beso largo y perezoso.
"¿Tenemos tiempo para un rapidín?" Me preguntó, con el tono ronco mañanero.
"Depende de qué tan rápido," le dije, ya relajándome en las sábanas.
Veinte minutos y otra ducha más tarde, nos vestimos de verdad.
"¿No más vestidos?" Dijo en broma, viéndome ponerme unos jeans y una camiseta sin mangas.
"Solo compré ese," le dije, arrojándole la toalla. "¿Por qué, te gustan los vestidos?"
"Me gustas tú," me dijo, arrojando la toalla a un lado. "Es solo que los vestidos facilitan las cosas."
Sacudí mi cabeza, riéndome. "Qué romántico."
"No me vengas con eso, nena. Te gusta tanto como a mí."
Sonrojándome, cerré mi bolso de viaje y lo puse en la cama. "Nunca dije que no me gustara."
"Cuando salgamos de esto podrás usar vestidos todo el tiempo."
"A menos que sea invierno."
"A menos." Sonrió con suficiencia, poniéndose de pie.
"Y, ¿con quién estabas al teléfono? ¿James?"
"Sí."
"¿Está todo bien?"
"Solo corrigiendo algunos detalles. Él no piensa bien las cosas, siempre quiere apresurarlas. Un día eso lo va a meter en problemas."
"¿Estás diciendo que eres el más práctico de los dos?"
"Algo así."
Sonreí. "Eso es gracioso."
"Tú eres graciosa." Me replicó, levantándome para que pudiera ponerme entre sus brazos. "Oye. Prométeme que tendrás cuidado."
Cerrando mis ojos, deslicé mis brazos por su cintura y me aferré con igual fuerza. "¿No deberías ser yo quien dijera eso?"
"Prométemelo."
"Lo prometo."
"Deja en paz a ese cerdo."
Fácil, pensé. "Lo haré."
"Y solo… espérame. Después de esto, tendremos lo que necesitamos y podremos estar juntos."
"Suena como un sueño," dije con un suspiro, parándome de puntillas para poder besar su peluda barbilla. "Prométeme que tú también tendrás cuidado."
"Haré todo lo que pueda."
"¿Estás seguro que no puedes darme ningún detalle? ¿Aunque sea algo pequeño?"
"Nop." Echándose hacia atrás, me miró. "Sabes que no puedo. No puedes saber nada. Es mejor así."
Asintiendo, descansé mi cabeza en su pecho.
"Sé que suena sospechoso, pero—"
"Lo sé, lo sé. No quieres que me vea implicada."
"Sí. Permanece inocente, Bella. Por favor."
"Un poco tarde para eso…"
"Pendejadas." Dio un paso hacia atrás, sujetándome con sus brazos extendidos. "No has hecho nada malo además de amarme."
"No hay nada malo en eso," le dije con una carcajada, zafándome de su agarre solo para poder empujarlo. No sabía de dónde venía todo ese jugueteo; supongo que con Edward a mi lado salía a relucir de mí.
Pero solo sonrió como el granuja que era. "Exactamente."
000
Decir adiós esta vez había sido más difícil.
No había podido controlar mis lágrimas, aunque lo intenté, e incluso James pareció sentir lástima por mí. Por nosotros.
Edward permaneció estoico, inclinándose en la ventanilla del coche justo antes de que me fuera. "Lo único que podría impedir que te encontrara es la muerte, lo sabes, ¿verdad?"
"Ni siquiera lo menciones," le dije, angustiada por la idea. "Ni siquiera lo consideres, Edward."
"Oye." Agarró mi barbilla, tirando de mí para que lo mirara. "¿Todo esto? No es nada en comparación con lo más importante. No hay forma de que fuera una casualidad que nos conociéramos así. Esto es real. Somos nosotros."
Su convicción era poderosa. Me sorprendí alimentándome de su fortaleza, lamentando el haber permitido que él cargara el peso de todo. Siempre ha sido muy positivo, ha tenido confianza en nosotros, y todo lo que yo he hecho era vivir con miedo. Dije que tenía fe—era el momento de empezar a demostrarlo.
"Confío en ti," le dije.
"No lo olvides."
Jugueteé con mi teléfono, apenas pudiendo ver la aplicación de navegación a través de mis lágrimas. "No lo haré."
"Lo haré. Te encontraré."
"Está bien."
"Lo digo en serio. Incluso cuando las circunstancias digan otra cosa, incluso si…" Sacudió su cabeza. "Incluso cuando se vuelva difícil. No dejes de aferrarte a esto."
Asentí.
"Confío en ti," le dije, asintiendo. "Te amo, ¿está bien? Ten cuidado, y… te veré pronto."
"Sí. Me verás pronto." Se inclinó, besándome profundamente. "Te amo."
Marcharme, dolió físicamente. Lo vi brevemente por el espejo retrovisor, meterse en otro coche con James. Y entonces, se fue, y yo me fui, poniendo kilómetros entre nosotros.
Al principio estaba asustada, mi estómago hecho un nudo, imaginando a Jacob a dónde sea que mirara. Sin embargo, entre más me alejaba de Spokane, más relajada me sentía. Mi viaje fue afortunadamente tranquilo y, gracias a la primavera en Washington, indiscutiblemente hermoso. El sol se elevó con un brillante cielo enrojecido, y estaba agradecida por presenciarlo. Esperaba que Edward también lo estuviera viendo. Era un poco bruto, pero era un romántico. Notaba los pequeños detalles, las cosas lindas.
Pasaba del mediodía cuando llegué con Alice. Usando el remoto, me metí en el garaje y estacioné, contenta de haber logrado lo que me había propuesto hacer. Solo podía esperar que no hubiera ninguna complicación de aquí en adelante.
"La amante con mala suerte," dijo con cariño cuando entré por la puerta. "¿Quieres algo de chocolate? Podría añadírselo a tu café."
"En realidad, eso sería genial."
Asintió, moviéndose por la cocina. "¿Cómo te fue?"
"Bien." Me recargué en la encimera junto a ella. "Va a desaparecer por un tiempo. Dejar que las cosas se calmen."
A Alice se le escapó un suspiro. "Eso es duro… pero es bueno. Necesitas un respiro de esta locura."
"Lo sé." Froté mi rostro. "De verdad es una locura. Nunca pensé que estaría en esta situación…" Hice un gesto al pensar en la ridiculez que acababa de decir, riéndome. "Sabes a qué me refiero."
"De hecho, lo sé." Revolvió una taza de café con una cuchara larga. "¿Bombones?"
"No gracias." Envolví la taza con mis manos. "Esto sabe bien."
"Entonces, um. No te enojes."
"Oh Dios, Al, ¿qué?" Dejé la taza de nuevo en la encimera, preparándome. Imágenes de una Alice emocional por las hormonas, soltándole a alguien lo que sabía, pasaron rápidamente por mi mente.
"No, no—nada malo. Solo… Jasper quería ayudarte así que comenzó a meterle mano a tu coche—"
"¡¿Qué?!"
"¡No sabía que iba a hacerlo! Tomé una siesta y cuando me levanté estaba como "Tim, el hombre de las herramientas, Taylor" (1) allá afuera—ya sabes cómo es, súper servicial y ahora que estoy embarazada es mucho peor, bueno, generalmente no es algo malo—"
"Alice."
"Sí, en fin, dijo que no había nada malo con tu coche, lo que, obviamente es verdad, y sabes que tiene un sexto sentido para estas cosas—"
"Parecido a ti."
"¡Exactamente!" Parecía aliviada. "Exactamente igual a mí, se puede decir que tuve que decirle algo de la verdad."
"¿Qué le dijiste?" Le pregunté, tratando de permanecer calmada. Sinceramente, sabía que podía confiar en Jasper sin importar qué—eso era lo bueno. Lo malo era que entre más personas supieran el secreto, era cada vez menos un secreto.
"Solo le dije que tenías algo que hacer y que Jacob te estaba poniendo de nervios así que cambiaste de coche."
"¡Oh, como si fuera tan normal!" Dije con una risita, un poco histérica. "¿Qué dijo él?"
Me arqueó una ceja. "Sabes que piensa que Jake es el cretino más grande del mundo." Eso era cierto. Nunca se llevaron bien, sobre todo cuando yo salía con Jacob. "Sorprendentemente se puso todo protector, quería saber si estabas en problemas. Le dije que estabas perfectamente bien, y que se trataba más de asunto personal." Me sonrió. "Sabe que hay más detrás pero dejó el tema."
Le di una mirada escéptica, tocando el asa de mi taza.
"Él confía en mí, Bella. En realidad, estaba algo ofendido de que no se lo dijéramos desde un principio."
"Lo sé, y lo siento," le dije, sintiéndome como una tonta egoísta. "No era mi intención dificultarte las cosas con Jasper."
"Está bien. Esto no es exactamente una situación normal. Solo…" Sacudió su cabeza. "Dejémoslo pasar. Solo ten presente que si necesitas ayuda en algo, Jasper está disponible. ¿Está bien?"
Dudaba que Jasper estuviera "disponible" si supiera lo que implicaba, pero apreciaba el sentimiento. "Esperemos que nunca lleguemos a eso."
"No jodas." Salió de la cocina arrastrando los pies. "Ven. ¡Anoche armamos la cuna y quiero que la veas!"
La seguí, sintiéndome más ligera de lo que me había sentido en un tiempo. Mi vida era una locura, mi ex estaba aún más loco y mi actual estaba desaparecido, pero todavía tenía a Alice.
Y al parecer, a Jasper.
000
Tal vez era la calma antes de la tormenta. No estaba segura, pero mi vida se había vuelto totalmente tranquila. Los días se convirtieron en semanas, y luego, meses, tomé mis clases, fui al trabajo. Alice, Emmett y yo hicimos una exitosa fiesta sorpresa para Rose. Tenía lunes de margaritas con Rose cuando no estaba trabajando y algunas veces, si me sentía traviesa, incluso cuando lo estaba. Todos ayudamos a decorar la habitación del bebé Whitlock, siguiendo los extraños caprichos de Alice. Lo siguiente en la agenda era el baby shower de Alice.
La escuela. El bar. Compromisos sociales. Era como había sido mi vida antes de que Edward se reinsertara de vuelta en ella.
Esa calma había sido bien recibida una vez más, pero ahora me hacía sentir un nudo en el estómago porque no tenía idea de dónde estaba o qué estaba haciendo, si había completado su "último trabajo" o si había sido atrapado al intentarlo. No había escuchado para nada de él, no había escuchado nada en las noticias o en internet, y aunque esperaba este silencio, dolía un poco más cada día.
Sin embargo, tampoco había visto o escuchado de Jacob. En ocasiones sentía la pérdida de la amistad que alguna vez tuvimos, pero principalmente me sentía aliviada de que me hubiese dejado en paz. Al final se había vuelto apabullante, y no podía siquiera mirarlo sin sentir que estaba siendo deshonesta. Nunca había sido ese tipo de persona, y ahora me pesaba.
La mañana del baby shower de Alice, estaba haciendo varias cosas a la vez: decorando pastelillos mientras trataba de hacer que su enorme bolsa de regalo se viera presentable. Preguntándome si el papel de seda de color era realmente necesario o solo un truco para hacer que personas como yo, que éramos una mierda para envolver regalos, nos sintiéramos mejor, estaba a un segundo de meter todo el maldito paquete cuando el timbre de mi puerta sonó.
Odiaba cuando la gente llegaba sin llamar por teléfono, y solo había un par de personas que hacían de eso una práctica. De modo que no me sorprendió cuando me asomé por la ventana delantera y vi a Jacob de pie al otro lado.
Suspirando, abrí la puerta.
"Hola, Jake."
"Bella." Asintió de forma educada, sus manos detrás de su espalda. "No quiero importunar, pero cambiaste tu número de teléfono y no sabía cómo comunicarme contigo."
Eso era cierto. Había conseguido un nuevo número en un esfuerzo para distanciarme y Edward era el único con el número de mi teléfono desechable. Pueden llamarme paranoica, pero había creído que era una buena idea en el momento. "Sí, lo hice. ¿Qué pasa?"
Sonrió. "¿Has tenido uno de esos días donde todo simplemente encaja? ¿Como si todos los puntos de luz conectaran y lo que habías estado esperando… sucede?"
Nada de esto me hacía sentir muy confiada. Me encogí de hombros y luego asentí. "Quiero decir, sí. Eso siempre es… bueno."
"Bueno es un eufemismo." Tomó una respiración profunda, todavía sonriendo. "Pero mira, primero quería disculparme por mi comportamiento de antes. Ahora sé que fue injustificado."
"Está bien." Asentí otra vez, pero también lo estaba observando. No confiaba en él. No podía—sobre todo porque sabía que él tampoco confiaba en mí. Siempre había un ángulo con Jake. "¿Por eso estás aquí?"
"Wow. ¿No puedo pasar a decir hola a una vieja amiga?" Me preguntó, por fin dejando caer la máscara. Ah, ahí estaba: molestia.
Me moví incómoda. "¿Cómo está Leah?"
Se enderezó. "Ya no estamos saliendo. Ha sido un periodo muy ocupado para mí, y no estaba funcionando. Lo que en realidad me lleva a la razón por la que estoy aquí. Recientemente recibí noticias de Edward Masen."
Mi corazón latió con fuerza, pero como siempre, permanecí impasible. "¿Oh? ¿Algún cambio en el caso?"
"Algo así." Cualquier indicio de una sonrisa desapareció, y se acercó un poco más, sus manos en los bolsillos. "Hubo una transacción en México, cerca de la frontera. Una transacción que salió mal."
Unas palabras que nunca esperaba escuchar.
Sin embargo, aun así, ¿México?
Mis pies estaban pegados al suelo pero por dentro sentía como si hubiese sido arrojada al agua, lanzada de cabeza por la más violenta de las olas.
"Esta noche voy a volar hacia allá para verificarlo, pero…" Suspiró. "Bells, al parecer está muerto."
(1) Personaje de la serie 'Mejorando la Casa' en España 'Un chapuzas en casa"
*Se esconde detrás de la compu* Guarden sus tomates por favor, acuérdense que yo no soy la autora. Entonces, ¿qué creen ustedes? ¿Será cierto lo que dice Jake o es una de sus artimañas para engañar a Bella? ¿Será que nuestro chico malo murió?
Una vez más gracias por compartir sus comentarios y conjeturas conmigo: gaby9387, Gabriela Cullen, shamyx, Ayer Dormi, jemc18, Marie Sellory, Ross, Antonia, Nadia616, Emi Cullen, Ely Cullen M, Roxy Sanchez, Gissy Cullen Swan, mercchu, Maribel, paosierra, PEYCI CULLEN, Manligrez, injoa, freedom2604, Anastacia T. Crawford, EmDreams Hunter, SummerLove20, Laura Katherine, Dess Cullen, lizdayanna, Adriu, suhaylc, Rosy canul, labluegirl94, Pam Malfoy Black, lagie, Marlecullen, Yolanda Lorenzo, Ericastelo, bellatrix, bbluelilas, Mafer, YessyVL13, Shikara65, alondrixcullen1498, LooreCullen, angelabarmtz, Patty, Bertlin, Paulina, diana, Sully YM, Pili, dushakis, glow0718, Sei, patymdn, Tata XOXO y algunas anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo capi.
