Algo que no puede faltar: los personajes no son míos, pertenecen a Stephanie Meyer, y la historia es de Rochelle Allison, yo solo traduzco.

En esta traducción como en las demás sigue presente mi amiga y Beta Erica Castelo. Gracias por seguir apoyándome.


"Eso es… algo desafortunado para él, supongo." Mi estómago se revolvió, y tragué compulsivamente, preocupada de pudiera vomitar encima de sus zapatos de piel. "Pero ese es el tipo de cosas que hacía, ¿no es así? Así que…"

Jacob asintió, su mirada fija me recordaba a la de una víbora.

Sacudí mi cabeza. "¿Por qué me dices esto, Jacob?"

"Creí que agradecerías la clausura," me dijo, frunciendo el ceño.

"Te refieres a una clausura para ti," le dije, maldiciendo el temblor en mi voz. Estaba usando cada pizca de autocontrol que tenía para no derrumbarme… o explotar. "Te pedí que dejaras de venir."

Sus ojos se suavizaron. "Sé que lo hiciste. Y… lo hubiese hecho. Pero esto es importante, y pensé que merecías saberlo."

"Está bien. Bueno, tengo que irme—Alice me está esperando." Asintió algo dudoso y le cerré la puerta en la cara, respirando de forma profunda e ininterrumpida hasta que pasaran las náuseas. Después de un momento escuché sus pasos alejándose, seguidos por el rugido de su Mustang.

La desesperación me desgarraba, y me di la vuelta, resbalándome hacia el suelo. No podía ser cierto. Jacob no me engañaría de esa forma, ¿o sí? No me mentiría—no tan descaradamente. Y no sobre algo tan serio. Pero no estaba segura.

Ya no estaba segura de nada.

El hecho era, que no había escuchado de Edward en nueve semanas. Nueve. Podría estar en cualquier parte ahora. Podría estar en Canadá, en alguna parte de los Estados Unidos, o… de hecho, en México. Podría estar muerto. Cerrando mis ojos con fuerza, subí mis rodillas y descansé mi frente en ellas. ¿Cómo demonios iba soportar estar hoy en el baby shower de Alice? Mi corazón latía con todas sus fuerzas, y mi estómago dolía. La ansiedad era… épica.

Él me había dicho que tuviera fe. Tener fe.

Tenía fe en él, pero si esto era parte de su plan, era una artimaña sumamente pretenciosa. Mi ira se encendió—hacia Edward por dejarme en la ignorancia, a pesar de su deseo de protegerme. ¿No sabía que esto me estaba matando? El no saber era bastante malo—pero escuchar que había muerto.

Pero también estaba cabreada con Jake, por su insensibilidad al decirme. Incluso si las cosas no fueran de la forma en que eran, no tenía derecho a compartir esa información conmigo. Especialmente después de que le pedí que dejara de contactarme. Temblando, me puse de pie y agarré mi teléfono de la mesita de café de camino a la cocina.

Abriendo mi laptop, rápidamente busqué en google la Brigada Preventiva de Narcóticos del departamento de policía de Seattle, el equipo de investigación con el que trabajaba Jacob. Recordé unos años atrás, lo orgulloso y excitado que había estado cuando fue promovido. Había pasado de patrullar las calles a este equipo para trabajos especiales, especializándose en el equipo de investigación de laboratorios clandestinos. Era el equipo que junto con el FBI, habían lanzado la operación encubierta que había resultado en desmantelar varios de los principales laboratorios de metanfetaminas en el estado de Washington. El arresto de Edward Masen fue uno de tantos, y la razón principal por la que Jake recibió la autorización para ayudar en su búsqueda cuando escapó.

Sin embargo, ya estaba harta de la mierda de Jake. Siempre había sido condescendiente y de mano dura, pero había cruzado el límite. En vez de ser un amigo, había usado su posición como oficial para interrogarme y acosarme. Y como oficial, había usado su posición como viejo amigo para tener acceso a mí y trató de usar la culpa para que dijera cosas de las que él no tenía pruebas que yo supiera.

Encontré el número que estaba buscando, y luego… me arriesgué.

"Hola, oficial Ateara," una voz ronca respondió.

"Hola, oficial Ateara. Mi nombre es Bella Swan. Uno de sus oficiales me ha estado acosando, y me gustaría hacer una denuncia."

000

Gracias al Xanax que me quedaba de mi último viaje en avión, estaba más tranquila para cuando llegué al baby shower de Alice. Hice lo mejor que pude para controlarme, sin verme trastornada o tonta, pero al final no importó. Rose y Alice andaban aceleradas, corriendo de un lado a otro como si estuvieran a toda velocidad.

La simple idea me hizo resoplar en mi interior. Y luego me dieron ganas de llorar, que fue el momento en que me disculpe para ir al baño hasta que se me pasaran.

Me eché agua fría en el rostro y salí al pasillo.

"¡Solo amárralo en el candelabro… el otro… Emmett!" Rose estaba diciendo, balanceando una bandeja de pastelillos que yo había traído en una mano mientras hacía gestos con la otra.

"Ve a hacerlo tú," le dije, agarrando los pastelillos y dándole un empujón con mi cadera. "No tiene idea de lo que estás hablando."

"Obviamente," se quejó, apresurándose hacia dónde estaba su esposo intentando amarrar un montón de vibrantes globos. "No los quiero muy simétricos, Em… se ven mejor cuando…"

Su voz se desvaneció cuando dejé a un lado los pastelillos y entré a la sala donde Alice estaba sentada con su abuela y varias mujeres de edad, entreteniéndolas con cuentos extraños de su embarazo.

"¿Estás bien, Bell?" La madre de Alice me preguntó, sin perderse de nada cuando me senté junto a ella. Había crecido con Tia Brandon; probablemente me conocía mejor que mi propia madre.

"Me siento un poco rara. Pero estoy bien." Forcé una sonrisa, aceptando una mimosa de Jasper cuando pasó por ahí. Esperaba que no me noqueara una vez que la mezclara con el Xanax.

"Te ves triste." Bajó el tono de su voz, hablando por la comisura de su boca.

"Triste no." Descasé mi cabeza en su hombro. "Solo cansada."

Entre las noticias de la muerte de Edward… o lo que sea… y luego el reportar a Jacob, tristeza era una de las muchas emociones negativas que me abrumaban.

Antes de venir, el oficial Ateara había sido educado al teléfono, pero me había informado que la mala conducta oficial no era considerada de poca importancia y que si quería presentar una queja formal, entonces había un protocolo específico para ello. Sin embargo, sí me recordó de la cabaña. Y conocía a Jacob personalmente… así que me prometió que hablaría con él. No sabía si estaba tratando de calmarme o si se lo tomó en serio, pero no importaba. El punto era que le dijeran a Jake.

Porque si volvía a poner un pie en mi propiedad, o trataba de intimidarme o molestarme, definitivamente presentaría una queja.

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Esa noche, acurrucada en la cama, me permití llorar.

Hace mucho que había pasado el efecto del Xanax, y ahora solo estaba cansada. Cansada del baby shower que había sido un infierno teniendo en cuenta las noticas de Jacob—y exhausta como resultado del estrés.

Oré porque Edward me contactara pronto, o algo—lo que sea. Tenía que saber si estaba bien, porque esta no era la dirección que había considerado que tomaran las cosas y me estaba sacando de quicio como nunca.

Sin poder dormir, llevé mi laptop a la cama y busqué a Edward en google. Su cartel del FBI todavía se veía igual, sin ninguna mención de muerte o captura.

Nunca me había sentido tan sola. No había nadie con quién poder hablar sobre esto.

¿No lo sabía, cuando me metí con Edward? ¿No sabía que no sería fácil, que habría dificultades y complicaciones como con ningún otro? ¿Qué había estado pensado?

Supongo que no lo había pensado, o lo había estado haciendo con mi corazón. Porque nadie me había tratado de la forma en que Edward lo hizo, me miró igual que él o me amó como él lo hizo. El vínculo que habíamos formado en la cabaña había cobrado vida por si solo y no hubo vuelta atrás.

Ahora tenía que soportar hasta el final, tenía que ver si Edward era tan invisible como había asegurado ser. De cualquier forma, mi vida había llegado a una encrucijada y las cosas nunca serían igual. Tenía decisiones importantes que tomar.

Independientemente de cómo resultaran las cosas, algo quedaba claro para mí: me iría de Seattle—está vez, definitivamente.

Si Edward estaba con vida, haríamos nuestra vida en otro lado.

Y si estaba muerto, no podría soportar quedarme.

000

Por la mañana, antes de salir de la cama, revisé mi computadora.

El cartel del FBI había sido actualizado.

FALLECIDO.

Mi corazón se sacudió. Me le quedé mirando, mis ojos recorrieron las brillantes letras rojas una y otra vez, sin poder aceptarlo. Jacob había recibido su verificación, supuse.

Guardé mi laptop y me metí una vez más bajo las mantas. No habría clases hoy.

No habría trabajo.

Nada.

Un día pasó.

Otro.

Salí a rastras de la cama para comer y usar el baño. Para ducharme y abrir las ventanas. Para hacer las respectivas llamadas a mis chicas, asegurándoles que estaba bien además de un poco de gripe.

Mi madre llamó. Dejé que entrara el buzón de voz.

Jake ya debía haber regresado a Seattle, pero por fin había captado la indirecta y se había esfumado. Ya sea por eso, o el oficial Ateara había cumplido su palabra de hablar con él.

Miré fijamente mi teléfono, asegurándome que estuviese cargado, deseando que sonara, pitara, lo que fuera. Pero no lo hizo.

El cuarto día me vestí y fui a mi mercado de frutas y verduras favorito a comprar una botella de vino, pan francés y guarniciones para una ensalada. Estar al aire libre se sentía bien, la brisa purificaba. Exploré todas las islas, mirando todo. Me di cuenta que era mejor que estar en casa, esperando en una prisión autoimpuesta.

Estiré mi mano para agarrar un ramito de albahaca justo cuando alguien más lo hacía. "Oh, lo siento," le dije, levantando la vista. Leah, la hermosa chica que había salido por un corto tiempo con Jake, me miraba, viéndose tan incómoda como yo me sentía. "Quiero decir. Hola, Leah."

"Hola, Bella." Dio un paso hacia atrás. "¿Cómo has estado?"

"He estado mejor," le dije, agarrando algo de albahaca y haciendo un gesto para que ella hiciera lo mismo.

"¿Sí?" Inclinó su cabeza, con una expresión de preocupación en su rostro. "¿Todo está bien?"

Sorprendida, asentí. Me había parecido tan fría las otras veces que nos encontramos. "Sí. Me estoy recuperando. Un resfriado… algo así. Gripe."

No pareció muy convencida, pero asintió.

"¿Qué hay de ti?" Le pregunté, haciéndome a un lado para que alguien pasara. "Ha pasado mucho tiempo."

"Sí, así es. Bueno, estoy segura que sabes que rompí con Jake hace tiempo, así que…"

¿Ella lo había dejado? Eso no lo sabía. "Mencionó que las cosas no habían funcionado."

"¿Ah, sí?" Una sonrisa resentida cruzó por su rostro, y se burló. "Interesante."

Hice una mueca, sin deseos de información de su discusión de amantes, pero ella agarró mi codo y me llevó a un lugar más tranquilo antes de continuar. "En este momento Jacob está bajo revisión por un par de discrepancias concerniente a sus métodos."

Un poco sorprendida de que me estuviera diciendo esto, me acerqué. "¿A qué te refieres?"

"No puedo darte los detalles sobre lo demás… pero…" Agachándose, dejó su canasta en el suelo. "Te diré esto: cuando estábamos juntos desparecía mucho por las noches. Incluso las noches que tenía libres," me dijo, haciendo comillas con sus dedos. "Comencé a preguntarme si me estaba engañando. He estado antes en esa situación, y los indicios eran los mismos. Así que una noche lo seguí."

La miré con la boca abierta. Leah también trabajaba en la policía, por lo que no era muy difícil de imaginar, pero seguía siendo una locura.

"Y adivina a dónde fue."

Se me hizo un nudo en el estómago, porque tenía el presentimiento que sabía lo que iba a decir. "¿Dónde?"

"A tu casa. Estaba vigilando desde el otro lado de la calle."

"¿Estás segura que era mi casa?" Le dije en un jadeo.

Asintió. "La recuerdo de otra ocasión en que él pasó a dejarte algo."

Exhalé, dejando mi canasta en el suelo junto a la suya. Una cosa era tener un mal presentimiento sobre alguien, pero algo muy distinto el que te confirmaran esas sospechas. "No puedo creerlo."

"Volví a su casa, empaqué mi mierda, y lo llamé. Le dije que sabía lo que estaba haciendo y que si no era honesto lo iba a dejar y a denunciarlo." Frunció el ceño. "Vino a casa y me contó sobre ese caso en el que estaba trabajando… como si no hubiera visto las fotos en su oficina. No me dijo que tenía que ver contigo, solo que le preocupaba que este tipo pudiera meterse contigo. O algo así. No lo sé."

"¿Y eso fue todo?"

"Básicamente. Me pareció muy extraño así que terminé por dejarlo de todos modos, aun cuando dejó de hacer lo que había estado haciendo."

"¿Cómo sabes que dejó de hacerlo?"

"Porque no mucho tiempo después alguien presentó una queja contra él y uno de sus compañeros—nada relacionado contigo—por lo que hubo todo tipo de investigaciones. No podía permitirse hacer cosas turbias."

Esperaba que tuviera razón, pero tal vez ya no importaba. Aun así, comprendí que llamar a Ateara pudo haber sido lo mejor que haya hecho.

"Está bien. Escucha. El otro día vino a mi casa a hablarme de ese caso—"

"¿El caso de Edward Masen?"

"Sí."

"Vaya. No sabía que seguía asignado."

"Pero… me dijo que iba a México a verificar la muerte de Masen," le solté, sin darle ya importancia. "¿Cómo podría tener ese tipo de… no lo sé—libertad?"

Leah parecía desconcertada. "No lo sé. ¿Tal vez… fue absuelto de lo demás? No hemos hablado en un tiempo pero es un tipo bastante convincente; puede que haya expuesto sus razones para participar ya que fue uno de los oficiales que hicieron el arresto desde el principio. Puedo investigar si quieres."

"No, todavía no. Yo… te avisaré."

"Está bien." Leah asintió, revisando su teléfono. "En fin, tengo que irme. La cena. Un novio nuevo, gracias a Dios."

"Oh." Toqué su brazo. "Gracias, Leah. Por decirme."

Me sonrió con tristeza y agarró su canasta, alejándose.

Algo perpleja, pagué por mis cosas y me fui a casa.

000

Me sentía como un fantasma.

Me paseaba por la casa, encendiendo la televisión para que me hiciera compañía mientras preparaba la cena.

A media botella de vino, mi teléfono pitó. Mi estómago dio una voltereta, incluso a través de la ofuscación que había causado el alcohol. Lo alcancé, abriéndolo…

No reconocía el número. Pero de todos modos entendí el mensaje.

Leña.


¿Qué creen que signifique ese mensaje? Ya lo veremos en el próximo capi. Pobre Bella, por la culpa de Jake no pudo disfrutar del baby shower de Alice y tuvo unos días horribles, pero al menos ahora tiene algo de esperanza. ¿Y qué les pareció ese encuentro con Leah? ¿Será cierto todo lo que le contó a Bella?

Gracias por alegrar mi día con sus reviews: lizdayanna, Marlecullen, Antonia, Ely Cullen M, JulieDeSousaRK, Emi Cullen, Grabiela Cullen, somasosa, maribel, angelabarmtz, Lady Grigori, Wawis Cullen, EmDreams Hunter, Pili, PEYCI CULLEN, suhaylc, Arlette Cullen Swan, Anastacia T. Crawford, Paty Limon, SummerLove20, glow0718, YessyVL13, Valeska Cullen, Sully YM, Andrea Peralta, Paulina, muse3841, Manligrez, Shikara65, freedom2604, albaayass, Dess Cullen, Roxy Sanchez, Gissy Cullen Swan, gaby9387, LOQUIBELL, Yoliki, DenniChavez, lagie, Ericastelo, labluegirl94, Adriu, patymdn, alondrixcullen1498, Marie Sellory, Tata XOXO, Pam Malfoy Black, Rosy canul, SkyC, rjnavajas, Bertlin, , tulgarita, bbluelilas, Lili Cullen-Swan, Mafer, injoa, dushakis, EmmaBe y algunas anónimos. Saludos y nos leemos en el siguiente capítulo.