Algo que no puede faltar: los personajes no son míos, pertenecen a Stephanie Meyer, y la historia es de Rochelle Allison, yo solo traduzco.
En esta traducción como en las demás sigue presente mi amiga y Beta Erica Castelo. Gracias por seguir apoyándome.
Me quedé mirando esas palabras hasta que la pantalla se oscureció.
Edward. Estaba vivo. Esto era lo único entre nosotros que nadie más sabía, y él sabía que yo entendería. El alivio me invadió. Escribí en respuesta entendido—queriendo que lo supiera.
Podía hacer esto. Lo había logrado. Ahora, tenía que esperar más—pero podía soportar la espera.
¿No lo había hecho ya?
Había tantas preguntas por las que ansiaba respuesta: ¿dónde había estado todo este tiempo? ¿Dónde estaba ahora? ¿Por qué Jake creyó que estaba muerto? ¿Todo había sido parte del plan? Me reí de mí misma—por supuesto que lo era. Entonces, ¿cómo había fingido su muerte? Jake era meticuloso, y para que el FBI, en efecto, actualizara su sitio de esa forma significaba que estaban seguros de su verificación y evaluación de la situación.
Así que, ¿cómo?
Esperaba que Edward dijera más, pero entendí cuando decidió no hacerlo. Todavía no estábamos fuera de peligro con Jacob viviendo cerca, y ahora teníamos que proceder con precaución. La idea de quedarme en Seattle hasta el verano ya no era tan agradable, y especialmente ahora deseaba poder irme más pronto, pero tenía que esperar.
Las clases terminaban aproximadamente en un mes. Daría mi notificación de dos semanas en el trabajo, completaría este año de escuela, e iba a dedicar el resto de mi tiempo a mis amigos.
Y luego seguiría mi vida—en Italia.
000
Alice no estaba devastada cuando le dije que me mudaría, pero si estaba bastante decepcionada. "¿Otra vez? Pero acabas de regresar."
"Lo sé, pero siempre he querido ir y hay programas geniales para el verano en Roma."
"¿Qué hay con el bebé?"
"Volveré para conocerlo," le prometí, apretando su mano. "Es solo que… creo que esto es lo correcto. Necesito un tiempo lejos de aquí y esta parece ser una buena forma de empezar de nuevo."
"Aunque, al otro extremo del mundo." Hizo un puchero. "Oh, Bella."
"Oye. Tú tienes a Jasper y este pequeño en camino." Le recordé con gentileza. "Es el momento de que yo también encuentre mi felicidad."
Asintió, viéndose un poco desanimada. "Tienes toda la razón. Es el momento."
La puse al tanto de lo que Jacob me había contado el día del baby shower. Su reacción inicial fue de sorpresa porque me había visto muy relajada todo el día, seguida de indignación hacia Jacob y tristeza por mí. Decidí no revelarle el reciente mensaje de Edward y que sabía que en realidad estaba con vida, sin necesidad de complicaciones. Si Edward estaba muerto—oficialmente y registrado—no quería comprometer eso.
Tal vez algún día le contaría. Pero ahora no. Ella tenía suficiente con lo que lidiar.
Invité a cenar a Rose y Emmett para contarles. Me dieron su apoyo, en especial Rose—que estaba a favor de las nuevas experiencias y superarse a uno mismo. "La vida es corta, Bella. ¿Por qué no disfrutarla? Tal vez podamos visitarte en nuestro primer aniversario."
Brindamos, y luego sonrió, tomando mi mano. "Aunque te extrañaré con locura. Envía muchas postales."
"Todavía no me voy," le dije riéndome.
"¡Lo sé! Pero solo… tenlo presente. Déjanos vivirlo a través de ti."
Era gracioso cómo eran las cosas, pensé. Estaba cumpliendo un sueño viajando al fin a un lugar que por años había querido conocer, y estaba emocionada por ello. Pero otra parte de mí anhelaba lo que ella y Em tenían, lo que Alice y Jasper tenían. No necesitaba un cuento de hadas perfecto y el épico felices para siempre—solo quería amar y ser amada. Encontrar mi otra mitad. Quería… bueno… un cómplice.
Sin doble sentido.
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Una semana después, mientras estaba en el trabajo, recibí una llamada de Leah. Se disculpó por llamarme—no le pregunté cómo había conseguido mi número—y mencionó que Jake había sido puesto en licencia administrativa temporal. Había escuchado por el radio pasillo (1) del trabajo que había estado bajo investigación por bastante tiempo, que estaría ausente por lo menos unas tres semanas.
Aparentemente, también estaba fuera de la ciudad, visitando a su familia en la costa.
Le di las gracias a Leah por llamar, agradecida de que al parecer tenía en ella a una aliada. Como ha sido habitual últimamente, me dio tristeza el que Jake hubiese comprometido su trabajo y reputación al permitir que su gigantesco ego y tendencias obsesivas se interpusieran. Era tan bueno en lo que hacía, pero tal vez era demasiado bueno. Tal vez pensó que estaba por encima de la ley, y seguir ese camino tarde o temprano le traería consecuencias.
En todo caso, me alegraba que no estuviera. Escuchar que se había ido de Seattle me concedía una gran cantidad de alivio, dejando aún más claro que mi decisión de irme en unas cuantas semanas era buena.
Maggie me saludó cuando llegué, haciendo un gesto hacia su oficina. "Llegó un paquete para ti, cariño."
"¿Un paquete?" Caminé con cautela hacia la ocupada oficina en la parte de atrás, preguntándome por qué me habían enviado algo aquí. Un miedo escalofriante recorrió mi cuerpo, y por un segundo me preocupó que Jacob continuara con su extraña actitud desde lejos.
Pero al abrirlo, me di cuenta que era totalmente lo contrario.
Dentro había una llave y un folleto de una cabaña rentada en las Islas de San Juan—Isla Lopez, específicamente. Miré por encima de mi hombro para asegurarme que Maggie no estuviera cerca, luego abrí el folleto. Había una nota de color amarillo dentro simplemente diciendo, encuéntrame cuando puedas.
Llena de mariposas, metí todo de vuelta en el sobre y lo puse en mi bolso. Solo me quedaba unos días de clases y trabajo; no había planeado irme tan abruptamente.
Pero tal vez podría irme por un día o dos—como siempre lo había hecho para ver a Edward. Rebusqué en mi bolsa en busca de mi teléfono desechable y le envié un mensaje en respuesta.
Mñna.
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Sintiéndome como una desagradecida al dejar a Maggie con poco personal en el bar—al menos, le llamé—y optando por faltar a clases—de nuevo—me fui a la Isla de Lopez temprano por la mañana. No pude contenerme de revisar mi espejo retrovisor de forma compulsiva. Estaba hecha un manojo de nervios, casi deseando tener más Xanax.
Pero entre más me alejaba de Seattle, más se transformaba mi ansiedad en anticipación. Tal vez ahora podría respirar fácilmente—tenía que recordarme que aunque todavía eran necesaria la precaución, nuestras circunstancias habían cambiado. Edward ya no era buscado porque las autoridades lo habían dado por muerto y continuaron con algo más. Habían puesto a Jake en su lugar y ni siquiera estaba cerca en este momento. Era el momento perfecto de encontrarme con Edward; solo tenía que confiar y aceptar que se avecinaban cosas buenas para nosotros a pesar de lo imposible que había sido siempre nuestra situación.
Pese a que no se acercaba ni un poco a lo aislada que estaba nuestra cabaña en el bosque, la cabaña rentada de la que Edward me había dado indicaciones para llegar todavía estaba bastante privada. Era la única casa cerca, ubicada justo frente al agua con un muelle. Sospechaba que las puestas de sol aquí eran impresionantes, y estaba ansiosa por ver la de esta noche con él.
La puerta se abrió cuando me detuve—y ahí estaba Edward, con una camisa de franela azul y jeans oscuros, su cabello más corto de lo que se lo había visto. Tenía un gran vendaje en una de sus manos, pero una aún más grande sonrisa en ese precioso rostro. Consumida por la alegría y un intenso alivio, estacioné el coche y salí corriendo, sin molestarme en cerrar la puerta por el momento. Me encontró en las escaleras, sonriendo cuando me lancé a sus brazos.
"Me diste un gran susto," grité, abrazándolo.
Frotó mi espalda. "Lo sé. Y lo siento."
Miré hacia arriba, parándome de puntillas para poder besarlo. Hubo momentos sombríos en los que no estaba segura de que alguna vez podría hacer esto de nuevo, y ahora necesitaba disfrutar del simple deleite de hacerlo.
James apareció por detrás, dándome por primera vez una sonrisa genuina. "Muy bien, muy bien. Ya me voy. Bella." Asintió, saludándome con un sombrero imaginario. "Hermano."
"Sí. Mantente cerca."
"Lo haré."
"Adiós," le dije, para nada apenada de verlo irse. Me caía bien, pero todo lo que quería era estar con Edward—mirarlo, escuchar su historia y deleitarme en el hecho de que estaba con vida y aquí conmigo. Sentía como si tuviera nueve vidas, y también nuestra relación.
"Ven, vamos por tus cosas," me apresuró, empujándome una vez más hacia afuera.
Miré su mano con el ceño fruncido. "¿Qué te pasó?"
Su sonrisa desapareció, y sacudió ligeramente su cabeza. "Te lo diré más tarde. Vamos solo a… disfrutar de esto."
Asintiendo, nuevamente bajé corriendo las escaleras hacia el coche. Edward me siguió de cerca, agarrando mi bolso de viaje del asiento trasero. Además de mi bolso, era la única cosa que había traído, y después de ver como manejaba su mano herida agradecía haberla tomado yo, pero él insistió.
"Encontraste un buen lugar," le dije, respirando el aire fresco y salado del mar. Árboles altos rodeaban la propiedad, y al frente, el agua brillaba al mismo tiempo que los reflejos de las nubes se deslizaban sobre ella. "El clima también es perfecto, sin frío para variar."
"Perfecto para los vestidos." Rodeó mi cintura con su brazo y me condujo de vuelta adentro. "No tienes idea de lo bueno que es verte, nena. Han sido unos meses muy largos."
"No me digas." Era algo en qué pensar.
Dejó mi bolsa sobre el sofá y continuó caminando hacia la cocina. "¿Tienes hambre? James y yo preparamos enchiladas."
"Estás bromeando."
"Nop." Sonriendo con suficiencia, señaló una cacerola en la estufa.
"No he comido en todo el día." Mordiendo mi labio, me subí de un salto a la encimera y lo vi moverse por la cocina como si hubiese estado ahí toda la vida. "¿Cuánto tiempo han estado aquí?"
"Una semana o algo así."
"¿Y hasta ahora me contactaste?" Le pregunté, haciendo un gesto.
"Tenía que asegurarme que no había peligro, Bella. Ese cerdo no es el único que sabe cómo vigilar."
Me estremecí. "Sí, se fue por un tiempo. Con su familia."
"Y tú estás aquí. Conmigo." Levantó una botella de cerveza, preguntando.
"Por favor." Asentí, tomándola. "Tengo el presentimiento que voy a necesitarla con lo que sea que vayas a contarme."
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"Jake dijo que un negocio de drogas salió mal en México…" Sacudí mi cabeza, frotando mi rostro con mi mano. "Fue horrible. No sabía qué pensar. Porque, quiero decir, nunca fuiste a México, ¿verdad?"
"No, sí estuve ahí. Mi papá y James también." Edward se limpió la boca con una servilleta. "Tenemos… conexiones ahí."
"Por supuesto que las tienen," dije inexpresiva.
"Algunos de ellos le deben muchísimo a mi padre. Algunos otros…" Hizo una pausa para darle énfasis, inclinando su cabeza. "Son como tu amigo Jake, putos policías deshonestos."
"Deshonesto y loco," le dije, desviando la mirada.
"En fin," dijo Edward. "Como sabes, mi cabeza tenía precio. Huir a México no era lo más original que alguien como yo podría hacer, de modo que los federales de allá están acostumbrados a lidiar con nuestro gobierno para entregar fugitivos. Para hacer la historia más corta, uno de los… socios… mexicanos de mi papá tiene poder sobre algunos tipos en el sistema. Si necesita que planten drogas, hace una llamada. Si necesita fingir una muerte… hace una llamada." Comenzó a quitarse el vendaje de su mano. "No fue barato… o fácil… pero lo hicimos."
Jadeé, cubriendo mi boca, cuando vi su mano. Le faltaba el dedo meñique de su mano izquierda. "¿Qué te hicieron?" Susurré, horrorizada. Lentamente extendí mi mano hacia la suya y me permitió tomarla, aunque tuve cuidado de no tocar.
"Nada que no quisiera que hicieran. Mi "cuerpo" fue quemado hasta quedar irreconocible. Los traficantes cortaron mi dedo y lo enviaron a los federales, demandando el dinero de la recompensa, y cuando no lo recibieron lo bastante rápido, me mataron junto con otros pendejos de los Estados Unidos." Apoyó su cabeza en el respaldo del sofá. "Esa fue la historia, de todos modos. Cuando los federales de los Estados Unidos fueron a verificar mi muerte, fue todo lo que recibieron—pero era todo lo que necesitaban. Huellas, ADN. El reporte oficial—que fue, por supuesto, fabricado—pero junto con la 'evidencia', más que suficiente para cerrar mi caso. Mi papá regresó a los Estados Unidos poco después, pero James y yo nos ocultamos en México por un tiempo."
Me le quedé mirando, conmocionada. Tal vez no debería estarlo. Obviamente él había vivido un estilo de vida muy diferente al que yo estaba acostumbrada, donde las cosas sucedían, rápidamente. No podía imaginar el mutilarme para escapar de una captura, pero por otro lado—en realidad nunca había hecho algo ilegal. No como Edward. Nuestros mundos eran polos opuestos. Se habían unido ese día en la cabaña, un año y medio antes. Nos habíamos cambiado el uno al otro, y continuaríamos cambiando hasta que lo que seamos juntos no se parezca en nada a lo que alguna vez fuimos como individuos.
"Bella."
Levanté la vista, con cuidado de no tocar su herida. Hasta dónde había llegado no solo para salir del juego, sino para estar conmigo, me dejó pasmada.
"¿Estás bien?" Dijo riéndose entre dientes.
Agaché mi cabeza, sonriendo. "Sí. Es solo que es mucho que asimilar. Estoy ansiosa por tener una vida normal contigo, Edward. Despertar e ir a dormir… sin prisa o tener que dejar al otro… sin tener que pensar en nada."
"Entonces, hagámoslo."
"Hay algo que quiero mostrarte," le dije, alcanzando mi bolso. "Algo de lo que hablamos… joder…" Sin encontrar lo que necesitaba, puse mi bolso en mi regazo y comencé a buscar a fondo.
"¿Qué necesitas?"
"Mi laptop… probablemente está en la cajuela."
"Dame las llaves; yo voy por ella."
"No, espera. Yo voy."
"Bella—"
Agarrando las llaves de la mesa, me levanté de un salto. "Espérame aquí."
Estuvimos charlando por un buen rato, y el sol, que había estado a lo alto cuando llegué, había empezado a ocultarse. Y justo como lo había imaginado, los colores que proyectaba en el cielo y el agua resplandecían hermosa y vívidamente.
Despertando de mi ensueño, abrí la cajuela del coche. En efecto, mi laptop estaba ahí, donde la había dejado minutos antes de salir esta mañana. Había cosas que quería mostrarle a Edward, lugares lejanos que quería que considerara conmigo.
Un fuerte crujido, como el de alguien pisando una rama, llamó mi atención, y me detuve, mirando hacia atrás a los árboles.
Todo se detuvo entonces.
Jacob estaba justo frente a un grupo de árboles cercano, mirándome. "No puedo decir que no lo presentía pero mierda, Bells. Verlo en persona… es algo repugnante de ver. De verdad estás aquí con ese hijo de puta. Realmente lo estás." Se rio con incredulidad, sacudiendo la cabeza.
"¿Qué estás haciendo?" Grité. Mi corazón latía con fuerza, violentamente, haciendo que mis manos temblaran y voz sonara débil.
"¿Lo follaste, Bells? ¿Dejaste que te tocara?" Me preguntó, de repente serio. En realidad, parecía que podría llorar. "No tienes idea de lo que has hecho, ¿verdad? ¡Ya ni siquiera sé quién eres tú!"
"Te podría decir lo mismo," le dije, ahora verdaderamente aterrorizada. Jake se veía, y se escuchaba como si finalmente se hubiera vuelto loco. ¿Qué estaba haciendo aquí? ¿Cómo nos había encontrado? La realización de que seguramente nunca había dejado de vigilarme, de que me hubiese seguido hoy, me golpeó con una claridad alarmante.
"Está acabado. Él está acabado, y tú estás acabada. Vas a ir a casa, de una forma o de otra," gruñó, acercándose a mí. Había un arma en su mano.
Me alejé a trompicones, dejando caer la laptop, y me agarró por el cabello, tirando de él para detenerme. Grité, golpeándolo en las bolas con todo lo que tenía. Dio un alarido de dolor, lanzándome un golpe pero también aflojando su agarre solo lo suficiente para que pudiera escapar. Corrí hacia la cabaña segundos antes de que se escuchara un disparo, y luego otro.
Cayendo de rodillas, miré hacia arriba. Edward estaba en la entrada, con lo que parecía ser una escopeta. Me levanté y corrí hacia él, sin mirar hacia atrás hasta que estuve en sus brazos.
"Nena," me susurró. "Tengo que llamar a James. Entra. Ve."
(1) Radio Pasillo—Los rumores entre los empleados.
¡Tranquilas, tranquilas! Ya sé que me van a decir, recuerden que yo no lo dejé aquí, pero…. Si quieren pronto el siguiente capi, ya saben que pueden hacer ;) Ahora, ¿qué creen que haya pasado con Jacob? ¿Será que nunca puedan estar juntos? Díganme que les pareció el capi.
Gracias a quienes dejaron su review en el capi anterior: Andrea Peralta, verdejade469, SummerLove20, Valeria, Paulina, , Tsuruga Lia1412, somasosa, EmDreams Hunter, pili, maribel, bellatrix, Nadia616, labluegirl94, Lunita Black27, alondrixcullen1498, , gaby9387, Marlecullen, freedom2604, Emi cullen, angelabarmtz, Shikara65, Manligrez, Rosy canul, Bertlin, Yoliki, Gabriela Cullen, Yolanda Lorenzo, tulgarita, paosierra, YessyVL13, Sully YM, suhaylc, Tata XOXO, PEYCI CULLEN, Alejandra, Pam Malfoy Black, Lili Cullen-Swan, injoa, Ely Cullen M, lizdayanna, LeidaJim, Roxy Sanchez, Mafer, Marie Sellory, glow0718, patymdn, Ericastelo, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el otro capi, ¿cuándo? Ustedes lo deciden :)
