El drabble de hoy es la tercera y última parte de Chasing butterflies, del día 5, es más serio que los otros días, por favor lean las advertencias y absténganse de leer si no es de su agrado.
Me excedí un poco de palabras pero quería darle un buen final. Para los que se animen a leerlo, espero les guste. Como siempre, no duden en comentar que les pareció, ¿imaginaban un final diferente?
Día 15
Tema: I'm yours forever / Soy tuyo para siempre
Advertencias: Trastornos mentales, manipulación, secuestro, síndrome de Estocolmo, mención de violencia.
1135 palabras
Summary: La puerta estaba abierta, las cadenas habían desaparecido. Erwin le estaba devolviendo su libertad.
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, hago esto sin fines de lucro.
Freedom
En el tiempo que llevaban juntos, todo parecía estar mejorando para ambos. Erwin había conseguido un nuevo empleo como editor y ganaba lo suficiente para vivir desahogadamente, habían hecho un par de viajes de fin de semana, Levi se encargaba de la casa y de la comida. Habían encontrado un equilibrio que parecía funcionar perfecto para ellos. Pero entonces, algo pasó.
Erwin había cambiado tanto… ¿acaso ya no lo deseaba? Sólo unos días atrás habían celebrado su cumpleaños, por lo que Levi estuvo seguro de que había pasado exactamente un año desde que estaban viviendo juntos. A diferencia del año anterior, cuando Erwin le había hecho el amor por primera vez, ese día le había amarrado a la cama y tomado con desesperación.
Si bien Erwin nunca le había hecho daño, desde ese día parecía molesto, desesperado, e incluso un par de veces se había olvidado de soltarlo por la noche, obligándole a dormir encadenado a la pared. Levi se sentía como un perro al que pronto abandonarían porque ya no lo amaban.
Erwin, mientras tanto, se encontraba luchando contra sí mismo y su creciente deseo de encerrar a Levi en una jaula, de donde nadie nunca pudiera sacarlo. El problema no era que quisiera enjaularlo, el problema era que, en un impulso, incluso había comenzado a buscar una jaula del tamaño adecuado.
Cada mañana, cada vez que sentía esa clase de impulsos, se miraba al espejo y no podía reconocerse, era como si el hombre que alguna vez fue no estuviera más. Y le asustaba la idea de que ese nuevo Erwin, el que le miraba con furia desde el espejo, fuera su verdadera esencia.
¿Qué había provocado aquello? Una noticia. Una simple noticia que vio por casualidad había terminado con la tranquila vida que llevaban y, de paso, con la estabilidad emocional que Levi le ayudaba a encontrar. Mientras caminaba al trabajo, una fotografía en el periódico llamó su atención. Hubiera sido imposible no notarla. En primera plana, llenando gran parte del papel, se mostraba la fotografía de Levi vistiendo su uniforme bajo la leyenda "desaparecido".
En tan sólo unos segundos, su mundo se derrumbó.
Compró el periódico tan sólo para leer el resto, acabando aún más asustado. Al parecer, no lo buscaban porque estuviera desaparecido, el mismo periódico aclaraba que Levi había huido con su pareja un año antes y, aunque no se mencionaba su nombre, Erwin estaba seguro de que muchas personas sabían que se trataba de él. Tal vez no había sido buena idea renunciar tan pronto. Lo que querían era saber de él, que Levi se pusiera en contacto con su tío pues estaba preocupado.
Erwin podía entender que su familia y amigos lo buscaran pero, ¿qué pasaría si Levi cambiaba de opinión? ¿Y si decidía que quería recuperar su vida? La vida que él le había robado y que ahora le estaba buscando de vuelta. La simple idea de perder a Levi le enfermaba. Tanto, que tenía miedo de sí mismo y de lo que pudiera llegar a hacer para impedir que se fuera.
Fue en el cumpleaños de Levi cuando más miedo tuvo de hacerle daño. En la pasión del momento, mientras le besaba posesivamente, Erwin sintió la necesidad de asfixiarlo. Nunca antes lo había intentado y estaba seguro de que no podría controlarlo, por lo que se limitó a amarrarlo a la cama, asegurándose de mantenerlo de esa forma hasta la tarde del día siguiente, temeroso de que al volver la casa se encontrara vacía.
Levi no sabía que lo buscaban, pero ¿qué derecho tenía él de ocultarle esa información? Inesperadamente, Erwin se dio cuenta de que ese chico al que había reclamado como un trofeo, al que había cazado como si se tratara de un animal exótico, era también la persona más valiosa en su vida en un sentido totalmente opuesto al material. Levi era quien mantenía su mente a flote y su corazón latiendo.
Se había enamorado de él y, para demostrarlo, le devolvería su libertad.
Un par de semanas después, las cosas fueron aún peores. Erwin llevaba dos días sin tocarlo, apenas y lo miraba y no hablaban más de lo necesario. Levi no lo entendía, pero le dolía esa repentina indiferencia de parte de la única persona que le importaba. Además de Erwin, no tenía a nadie más. Sin él, estaría perdido.
Esa mañana, Erwin se había ido a prisa sin despedirse o desayunar, provocándole toda clase de pensamientos dolorosos, desde la idea de haber hecho algo que le molestara hasta la idea de que Erwin pudiera haber encontrado a alguien más, alguien mejor que él.
Paso un tiempo tratando de olvidar ese pensamiento, pero todo parecía estar en su contra. Erwin no le había encadenado, había "olvidado" las llaves sobre la mesa, junto con su billetera, y la puerta, como había podido comprobar, no estaba cerrada por fuera. Era como si Erwin quisiera echarlo pero no tuviera el valor de hacerlo directamente.
Su corazón se rompió al sentirse desechado, pero entonces, junto a las llaves, Levi encontró el viejo periódico con su fotografía y entendió todo. Erwin le había dejado libre, y dolía.
Cuando volvió a casa, más tarde de lo usual, suspiró resignado al notar que Levi se había ido. Se había encargado de dejarle todo lo que necesitaba a mano y dinero suficiente para pagar un taxi que lo llevara a casa. Casi podía imaginar su sonrisa en su rostro cuando estuviera de vuelta en su hogar, de donde nunca debió haberlo sacado.
Erwin se lamentaba no haber sido capaz de darle la vida que merecía, no haberle demostrado que, a su modo, lo amaba con locura. Pero era mejor así, quizás de esa forma Levi no lo odiaría. Mientras se arrepentía por la soledad a la que se había condenado con su decisión, la puerta de la casa se abrió sin que él le diera importancia, dejándose llevar por el dolor de su pérdida.
—Compre cosas para la cena. —La voz de Levi, suave, melodiosa, detuvo su llanto por un segundo tan sólo para reemplazarlo por lágrimas de emoción. —¿Sucede algo?
Levi tembló de miedo cuando Erwin se acercó para abrazarlo, temiendo que estuviera molesto porque había salido sin permiso.
—Levi… estaba tan asustado… —Tomó su rostro entre sus manos, besándole con cuidado, con devoción, adorándole con sus labios. En tan sólo un par de horas, supo que no viviría ni un solo día sin él. —No vuelvas a irte así…
—No lo haré. —Respondió confundido por su actitud, dejando caer las llaves y las bolsas al suelo para rodearle con sus brazos. —Soy tuyo, Erwin. Tuyo para siempre.
Seguro de que eso era lo que quería, Levi le abrazó con fuerza, convencido de que estando a su lado nunca necesitaría nada más. Ni siquiera su libertad.
