Una disculpa si no es tan bueno como los otros, en verdad hice lo que pude pero al final no quedó como esperaba. Ojala les guste aunque sea un poco.
Día 16
Tema: Reading quietly / Leyendo tranquilamente
Advertencias: Romance, AU, contenido explícito
755 palabras
Summary: Erwin leía en silencio, tranquilamente, tan tranquilo que Levi no podía creerlo. Sus ojos estaban fijos en un libro cuyo título ya ni siquiera podía recordar, y Levi no estaba dispuesto a compartir su atención.
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, hago esto sin fines de lucro.
Indecisión
Erwin leía en silencio, tranquilamente, tan tranquilo que Levi no podía creerlo. Sus ojos estaban fijos en un libro cuyo título ya ni siquiera podía recordar, recorriendo cada palabra con lentitud, la misma lentitud con que sus dedos se movían en su interior. Una lentitud tortuosa que le estaba volviendo loco.
Estaban de vacaciones y Erwin le había dicho que quería quedarse en la cama y terminar de leer el libro esa mañana ya que al parecer estaba justo en la mejor parte, pero Levi, cansado de ser ignorado y reemplazado por un trozo de papel durante todas sus vacaciones, decidió llamar su atención a como diera lugar.
Levi había comenzado por sentarse a su lado, acariciando su brazo suavemente mientras le miraba con deseo. Quería estar con él, lo ansiaba desde el primer día que estuvieron de descanso, pero Erwin no parecía estar interesado en nada más que ese maldito libro. Cuando sus esfuerzos no funcionaron, llevó sus labios al cuello de Erwin para comenzar a dejar pequeños besos en su piel, pero tampoco dio resultado.
Levi estaba harto de la indiferencia de su pareja, por lo que tomó el libro de sus manos y lo dejó a un lado para subirse sobre él, comenzando a acariciar su pecho mientras buscaba sus labios para besarle con pasión. Erwin no podría resistirse a sus besos. O al menos eso pensaba, pero había estado muy equivocado.
En ese momento, Erwin había decidido que no quería seguir aguantando sus distracciones. Estaba a punto de terminar su libro, tratando de disfrutar el clímax de la historia, pero no podía concentrarse en leer si Levi estaba tratando de seducirlo todo el tiempo. En algunos casos incluso había tenido que leer varias veces la misma parte para lograr entender.
Le tomó por la cintura para atraerlo más cerca de su cuerpo, reclamando sus labios casi con desesperación. Levi suspiraba complacido, y Erwin sonrió satisfecho al ver que había bajado la guardia. Le hizo girar de espaldas a él y comenzó a besar su cuello, encargándose de desnudarlo a prisa, ansioso por recorrer su cuerpo con sus manos.
Erwin también lo deseaba, tanto que estaba tentado a dejar su libro en el olvido para disfrutar de esa suave piel, pues pocas veces Levi se comportaba tan sumiso, tan ansioso por sus caricias. Pero quería darle una lección y estaba seguro de que lo disfrutaría aún más. Sin apartarse de su cuello, guio una de sus manos entre sus piernas, usando sus dedos para dilatarle con extrema lentitud.
Los suaves gemidos de Levi le hacían dudar de su decisión, pero antes de que pudiera protestar, tomó su libro de nuevo con su mano libre, advirtiéndole que se mantuviera en silencio o dejaría de tocarlo antes de volver su atención a la lectura, con una amplia sonrisa que ni siquiera se esforzó en disimular.
Levi le había mirado incrédulo, indignado, e incluso intentó levantarse e irse lejos de él, pero tampoco podía dudar que se sentía bien, los dedos de Erwin se movían tan lenta y profundamente que callaron todas sus quejas. Y ahí estaba, dejándose complacer mientras intentaba no hacer mucho ruido, pues aunque seguía celoso de su libro, no quería Erwin dejara de tocarle.
Levi separó sus piernas, colocándolas a ambos lados de las piernas de Erwin, quien apenas y podía mantener sus ojos fijos en las letras. Si antes le había costado concentrarse en la lectura, ahora ni siquiera lograba mantener la vista en el libro. Y cómo podría, si las largas y pálidas piernas de Levi temblaban por el placer que le estaba dando, y sus suaves sonidos inundaban sus oídos aunque intentaba ignorarlos.
Al final, aquello había resultado en una tortura para sí mismo mientras que Levi parecía estar disfrutando de todo eso, con excepción del hecho de tener que mantenerse callado. Erwin, resignado a no poder seguir leyendo, pues ya había olvidado del todo de su libro, aumentó el ritmo con que sus dedos le penetraban, satisfecho cuando Levi no fue capaz de estar en silencio por más tiempo.
La historia que leía era buena y no podía esperar por conocer la verdadera identidad del culpable, pero por otro lado, tener a Levi en sus brazos, temblando de deseo y dejándose hacer por él era algo que no podía desprecia. Dejó su libro de lado y se dirigió directamente a atacar su cuello, mordiendo y besando su dulce piel a medida que el calor en la habitación aumentaba, convenciéndole de que había tomado la mejor decisión.
