¡Hoy sí terminé temprano! Quizás porque el angst y el drama se me dan mucho más fácil. Aún no puedo creer que ya haya pasado la mitad del mes, nunca pensé que llegaría tan lejos sin perder ni un sólo día. Hasta hoy, ¿cuál ha sido el día que más les ha gustado? O el que menos les gustó, me encantaría saber qué les ha parecido hasta ahora, si hay algo que debería mejorar o que quisieran ver.

Hoy toca angst y tragedia y viene con soundtrack. No es un songfic y no es necesario escuchar la canción, pero sí le da mayor emoción a la lectura. Como no se puede copiar, la canción es "Say something" en la versión original de A great big world. Pongan play en cuanto vean el (*) casi a la mitad y no olviden los pañuelos. Espero lo disfruten (o lo sufran).

Día 17

Tema: In battle, side by side / En batalla, lado a lado

Advertencias: AU, romance, angst, tragedia

1000 palabras

Summary: Si Levi moría, el no tenia ninguna razón para vivir. Le seguiría hasta el final, hasta la muerte.

Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, hago esto sin fines de lucro.


Say Something

Ese día, salieron en la que sería su última batalla. Todo estaba ganado. Erwin, el joven y poderoso rey, ya había recuperado la mayor parte de las tierras que había perdido su padre, así como la confianza de su pueblo. Las personas habían recuperado la fe y, a cambio, luchaban a su lado para ayudarle a recuperar la gloria de su reino.

Gran parte de ese progreso era debido al nuevo comandante de la guardia real. Levi era unos años más joven que el rey, pero su fuerza y determinación habían logrado impresionarle desde la primera vez. Aunque su posición no le permitiera admitirlo en voz alta, Erwin lo admiraba.

Levi había estado ahí desde que era un niño, cuando el padre de Erwin y antiguo rey le acogió luego de que perdiera a sus padres. Habían crecido juntos y habían aprendido a luchar juntos. Erwin confiaba ciegamente en él, y Levi seguía sus órdenes sin dudar. Eran un excelente equipo.

—Levi, cuando volvamos al castillo... hay algo que quiero decirte. —Comentó Erwin casualmente mientras cabalgaban de regreso, victoriosos al fin.

La pelea había sido relativamente sencilla, y él agradecía que no hubiera tantas bajas esa vez. Para ser la última batalla, había sido una victoria contundente. Levi asintió, dejando ver una pequeña sonrisa en sus labios. Al fin podrían vivir en paz y, aunque sería un gran atrevimiento, finalmente le confesaría lo mucho que lo amaba luego de escuchar lo que Erwin quisiera decirle.

Ambos hombres estaban tan relajados tras haber ganado la guerra que se permitieron bromear con los soldados más cercanos, e incluso Erwin le ordenó al comandante dejar su posición para ir a buscar una botella de vino entre las provisiones. Acamparían allí y harían una gran fiesta para celebrar la gloria del reino.

(*)

Pero algo salió mal. Cuando estuvieron distraídos, fueron emboscados por el ejército enemigo. Antes de que pudieran comprender lo que pasaba, los hombres de Erwin comenzaron a caer uno a uno por las flechas enemigas, pero su mayor temor, su más profundo miedo, era provocado por no ver a Levi por ninguna parte.

—¡Levi! —Gritó, desesperado, buscándole con la mirada mientras intentaba recuperar el control de la situación.

Erwin, que siempre había sido halagado por su habilidad para mantener la calma en batalla, estaba angustiado.

Todos sus planes, sus sueños para cuando acabara la guerra, todo se estaba yendo a la basura. Y es que, luego de tantos años juntos, la admiración que sentía por Levi se había convertido en algo que ni siquiera se atrevería a nombrar.

Erwin estaba enamorado de su comandante. Había planeado confesarse al volver de esa batalla, pero no podía encontrarlo. Necesitaba una señal, una palabra, cualquier cosa que le indicara que Levi seguía vivo en medio de ese baño de sangre. Si Levi moría, el no tenia ninguna razón para vivir. Le seguiría hasta el final, hasta la muerte.

—Presta atención. —La voz detrás de él le devolvió momentáneamente la calma que había perdido.

Levi, con el costado herido y cubierto de sangre, se había interpuesto entre el rey y el enemigo que trataba de matarlo. No le importaba salir herido, no le importaba morir si de esa forma podía mantener con vida a su soberano. Al hombre que amaba en secreto desde que eran niños.

Levi se sentía pequeño, impotente ante el poderoso ejercito que les rodeaba, y odiaba no haberse dado cuenta de que estaban siendo guiados a una trampa. Todo había sido tan fácil que no podía ser normal, debió haberlo sabido. Sus piernas temblaban, había perdido tanta sangre que su vista estaba nublada y comenzaba a marearse, incluso había perdido el equilibrio algunas veces, estando a punto de caer, pero no iba a ceder. No iba a morir hasta que Erwin estuviera a salvo.

Erwin estaba asustado, sintiendo por primera vez el miedo a quedarse sólo. No era más que un niño tonto, que nunca supo expresarle lo mucho que lo amaba porque daba por sentado que Levi siempre estaría ahí, a su lado, apoyándole incondicionalmente. Que idiota había sido.

La batalla estaba perdida, sus hombres estaban siendo diezmados sin piedad y sólo unos pocos que seguían en pie se encontraban a su alrededor, defendiéndolo y recibiendo los ataques por él. Erwin se sentía frustrado, su sangre hirviendo por la rabia. Cuando no quedaba nadie más, cuando Levi estaba a punto de correr la misma suerte, Erwin dejó de seguir el protocolo.

No le importaba si el rey debía sobrevivir, o si tenia que enfrentarse a todo un ejército él sólo. Erwin salió en su defensa, derribando al hombre que trataba de matar a su comandante pero siendo herido por media docena de flechas que se incrustaron en su espalda. Erwin estaba seguro de que hubieran sido más, pero Levi le había cubierto de la mayor parte del ataque.

Levi cayó a su lado, un charco de sangre extendiéndose bajo su cuerpo, y Erwin, con el corazón destrozado y el cuerpo herido, se dejó caer también, dando por perdida la guerra.

El ejército enemigo se retiró, satisfechos con el resultado. Los dos hombres más fuertes del reino junto con su ejército habían caído esa tarde.

Erwin se arrastró hasta estar a su lado sin importar que las flechas se clavaran dolorosamente en su cuerpo, dañando sus órganos vitales. Él ya no era capaz de sentir dolor, el dolor más grande, el de perder a su amado, era peor que la muerte misma.

—Levi... di algo... —Suplicó, pero no hubo más que silencio, un silencio sepulcral que se volvió aún más siniestro, anunciando su propio final.

Debió decirle que lo amaba. Debió besarle al menos una vez. Debió tragarse su orgullo y aceptar que él era lo más importante en su vida. Con lágrimas en los ojos, se tendió a su lado, abrazándole con desesperación mientras sus ojos se cerraban, suplicando que le esperara, pues pronto estaría con él. A cualquier lugar que fuera, Erwin le seguiría, incluso en la muerte.