Día 18
Tema: Time apart / tiempo separados
Advertencias: AU, hurt/comfort
1190 palabras
Summary: Habían pasado tres meses desde que terminaron su relación. ¿Por qué entonces no podían dejar de pensar en el otro?
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, hago esto sin fines de lucro.
Después de ti, nada
Ya habían pasado casi tres meses desde que se separaron, pero Erwin aún se preguntaba qué estaría haciendo Levi en ese momento. Todo el día, en cualquier momento, Erwin recordaba a su exnovio y los momentos que habían pasado juntos.
No había vuelto a ver a Levi desde aquel día, cuando le dijo que no soportaba más su personalidad fría. Según él, Levi no lo amaba como decía pues pocas veces le demostraba amor, y ni hablar de demostrarle afecto en público. Había alcanzado su límite cuando Levi lo presentó a sus compañeros de trabajo como un "amigo". Llevaban saliendo casi un año, Erwin estaba seguro de que era tiempo suficiente para ganar el derecho a ser presentado como su pareja.
Levi le dijo que aún no salía del closet en el trabajo, pero aquello sólo sirvió para aumentar su enojo. Para Erwin, todas esas eran pruebas de que Levi no lo amaba y no esperaba tener una relación duradera con él, a diferencia de Erwin que deseaba pasar el resto de su vida a su lado. Se molestó tanto que terminó su relación en plena calle, delante de todos, ante la mirada llena de dolor de Levi.
No le había vuelto a ver desde ese día, pero aún se culpaba por haber sido un imbécil. Hubiera hablado de lo que sentía, le hubiera expresado su deseo de estar con él, pero exponerlo así, a la vista de todo el mundo... Por mucho que lo extrañaba y aunque su vida era un infierno sin él, Erwin no tenía el valor de buscarlo luego de lo que le hizo.
Levi tampoco la estaba pasando bien. Luego del escándalo de Erwin, había perdido el trabajo pues las políticas de la empresa prohibían ese tipo de comportamiento en sus empleados. Claro que también se debía a que sus superiores eran abiertamente homofóbicos, pero eso no lo admitirían públicamente. No le importaba realmente, nunca le gusto ese trabajo, pero conseguir otro mientras intentaba superar su ruptura con Erwin había sido un martirio.
Erwin había sido su primer amor, la primera vez que sentía su corazón latir de verdad, a pesar de que nunca antes se había sentido atraído por ningún otro hombre. Estaba asustado de lo que pasaría si continuaba con esa relación, pero más que nada, le asustaba enamorarse aún más de él y que las cosas no funcionaran entre ellos. No quería separarse de él, pero qué pasaría si Erwin decidía que en realidad él no era lo que buscaba.
Al parecer, todas sus dudas y miedos no habían hecho más que deteriorar su relación. Lo mejor que le había pasado en la vida y lo había destruido por su negativa a confiar en él.
Después de Erwin no habría nadie más. Estaba seguro de que nunca amaría a alguien como lo amaba a él, aunque no estuvieran juntos.
Con Erwin pasaba lo mismo. Aunque estuvieran lejos y probablemente no volverían a verse, estaba seguro de que nunca podría encontrar a alguien como él. Nunca nadie podría llenar el vacío que Levi había dejado en su alma, en su corazón.
Los amigos de Erwin habían tratado de ayudarle a salir de la depresión, incluso le habían presentado a un chico varios años más joven, muy atractivo, con unos hermosos ojos verdes y expresivos. Erwin no podía recordar su nombre siquiera. No era Levi, sus ojos verdes le parecían demasiado brillantes luego de compararlos con los grises de Levi, su piel estaba demasiado bronceada, a diferencia de la piel lechosa de Levi, también su estatura, el chico era demasiado alto, a diferencia de Levi que tenía una estatura perfecta para él, sus manos eran toscas, las de Levi eran suaves, delicadas... Y así podía continuar la lista infinitamente, comparando desde su cabello hasta su risa, aun cuando luego negaría que lo siguiera amando.
Erwin se odiaba por ser un imbécil, Levi, por cobarde, pero aunque deseaban poder recuperar lo que tenían, ninguno encontraba el valor para dar el primer paso. Quizás era mejor así, quizás no hubiera funcionado. Seguramente todos esos besos que les robaban el aliento y les aceleraban el pulso no significaban nada, esas miradas y sonrisas cómplices eran fingidas, esas caricias y el deseo en sus ojos eran falsos, seguramente los te amo no eran sinceros... Era las mentiras que solían decirse para justificar que estaban cometiendo el peor error de sus vidas.
Fue una tarde lluviosa, luego de otro mes de amarga soledad, cuando ambos se decidieron a salir adelante y salir de casa sería el primer paso. Erwin había olvidado el paraguas en casa, pero eso le permitió sentir la lluvia en su rostro. Levi amaba ese clima, y Erwin se preguntaba si algún día dejaría de pensar en él todo el tiempo.
Levi odiaba los paraguas, eran estorbosos y no servían de mucho, además de que amaba la lluvia, pero ese día no había servido más que para recordarle los besos que habían compartido en tardes similares. Odiaba haberlo compartido todo con él, cualquier cosa que hiciera estaba marcada por el recuerdo de Erwin.
Resignado a seguir hundiéndose en la miseria y la soledad que él mismo se había buscado, Erwin llegó hasta una gran avenida. No había muchas personas caminando a causa del clima, por lo que estuvo seguro de que al menos podría cruzar sin problemas. Al otro lado de la calle no había más que media docena de personas, y sin embargo, todas se convirtieron en fantasmas invisibles cuando Erwin lo vio. Tan atractivo como siempre, sin paraguas como de costumbre, y sus manos temblaron ansiosas por tocar las suyas. Levi no había cambiado nada, como tampoco lo hicieron sus sentimientos por él. Debería huir de ahí.
Cuando Levi lo vio, su primer impulso fue salir corriendo. Erwin seguía igual que la última vez que lo vio, aunque había perdido peso, y un sentimiento de culpa se apoderó de él al verle así. Iba a escapar, buscar otro camino, pero el semáforo cambió de color y sus pies se movieron solos, obedeciendo a su deseo de estar cerca de él una vez más.
Erwin estaba temblando, ansioso por estar cerca de Levi y al mismo tiempo asustado de ver el rechazo en sus ojos. Sus pasos se sentían lentos y torpes, pero sus ojos buscaron los de Levi a la distancia, reviviendo el amor que había tratado de apagar. Pero lejos de encontrar rechazo, odio o cualquier cosa que hubiera imaginado, los ojos de Levi brillaban con el mismo anhelo que los suyos, y Erwin sintió que el aire a su alrededor no era suficiente para respirar.
Se quedaron de pie, frente a frente mientras sus ojos decían lo que tanto miedo tenían de expresar, todas las palabras que nunca habían dicho.
¿Por qué tardaste tanto?
Era la pregunta implícita en el silencio. La luz del semáforo comenzó a parpadear y Erwin, en un ataque de locura, le sonrió y tomó su mano, corriendo juntos hasta la acera. Fueron tan sólo unos metros, pero fue suficiente para saber que, pasara lo que pasara, sus manos nunca más volverían a soltarse.
