¡Diez minutos antes de que acabe el día! Por poco y no lo logro, pero el resultado valió la pena el retraso. El capítulo de hoy es R-18, por favor lean las advertencias y absténganse de leer si no es de su agrado. Si se animan, ojala les guste.
El drabble de hoy está dedicado a Izuspp por haberme ayudado a superar el bloqueo de escritor, espero que lo disfrutes tanto como disfrute escribirlo.
Día 20
Tema: Candles / Velas
Advertencias: Fetiches, parafilias, contenido explícito, bottom Erwin
1000 palabras
Summary: Cederle el control, dejar que se encargara de todo, era una experiencia sumamente apasionante.
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, hago esto sin fines de lucro.
La luz de las velas
No podía ver nada, tampoco podía moverse, y todo era tan bizarro que no podría explicar lo que estaba sintiendo, una mezcla de excitación y nerviosismo, ansiedad, curiosidad por lo que pasaría después. Erwin sintió un leve cosquilleo en sus brazos, probablemente por el tiempo que llevaban inmovilizados tras su espalda, pero más que desagradarle le pareció prometedor.
—Quita esa tonta sonrisa de tu cara. —La voz de Levi parecía venir de todas partes. Con sus ojos vendados le era imposible determinar su ubicación.
Quiso responderle, hacer alguna broma, pero la improvisada mordaza en su boca tan sólo le permitía emitir algunos sonidos indescifrables.
Toda esa situación era tan irreal que Erwin aún se preguntaba cómo había podido terminar de esa forma, desnudo y atado, totalmente a merced de Levi y su hasta entonces desconocido lado dominante. Realmente no le importaba lo que había pasado antes, habían tomado tanto que una cosa llevó a la otra hasta que todo tomó un rumbo inesperado.
Nunca había sido el pasivo en su relación, pero siempre estaba abierto a nuevas opciones, aun cuando sinceramente le había tomado de sorpresa.
—Quédate quieto. —Indicó Levi, aunque dada su condición dudaba mucho que pudiera moverse.
Sus suaves y pequeñas manos recorrieron el abdomen de Erwin, enviando escalofríos por todo su cuerpo. La incertidumbre de dónde o cómo le tocaría después le estaba excitando más de lo que estaba dispuesto a admitir. Cederle el control, dejar que se encargara de todo, era una experiencia sumamente apasionante.
—Sabes, siempre pensé que pasar la noche a la luz de las velas sería demasiado cursi… Ahora veo que hay infinitas posibilidades. —Su voz era gruesa, profunda, cargada de una sensualidad diferente a lo que estaba tan acostumbrado.
Erwin no pudo ver la sonrisa que se formó en los labios de Levi, ni el brillo en sus ojos grises al reflejar el fuego de una vela roja, que sostenía frente a su rostro, mirando la cera consumirse hasta volverse líquida. Sin decir más, acercó la vela sobre el torso desnudo de Erwin, inclinándola lentamente hasta mirar con fascinación como el caliente líquido caía sobre su piel, volviéndola rojiza y arrancando un agudo gemido de los labios del comandante.
Su mano se movió con extrema lentitud sobre su abdomen, derramando gota tras gota hasta llegar a su ombligo, alejando la vela por fin. Levi jamás imaginó que aquello fuera a ser tan sensual, tener al hombre que tanto admiraba temblando de placer, entregándose a él sin reservas. Erwin era la sensualidad en persona.
—Dios… mi amor, deberías verte ahora mismo… —Comentó jugando, ansioso, acercándose para delinear sus labios con su lengua.
Deseaba tanto besarlo que no quiso negarse ese placer y retiró la mordaza, tomándole por la barbilla para que se quedara quieto. La respiración de Erwin era pesada, su aliento tan caliente que Levi estuvo seguro que ni siquiera el fuego de las velas podría compararse a la pasión que ardía entre ellos en ese momento.
Erwin correspondió a cada uno de sus besos con lujuria, sintiéndose abrumado por tantas emociones nuevas. El dolor en su piel, que se había convertido en un agradable ardor luego de que la cera se enfriara; el cosquilleo en sus brazos por estar atados, el frío contraste de los cinturones de cuero que rodeaban su piel, limitando sus movimientos; los calientes besos de Levi, la humedad de su boca… Lo estaba volviendo loco.
Levi se separó de sus labios justo a tiempo, si seguían de esa forma acabaría por cambiar sus planes y aún tenían toda la noche por delante.
—Paciencia, cariño, aún hay mucho por delante. —De alguna manera, Levi encontraba excitante llamarle de forma afectuosa mientras le tocaba con deseo, era como encontrar el balance perfecto entre amarlo y dominarlo.
La vela se había fundido mientras tanto, por lo que no tardó en volver a lo suyo, adornando su cuerpo con la cera y las marcas rojizas, que seguramente se quedarían en su piel durante un par de días, recordándole esa noche. La cera ya cubría gran parte de su abdomen, su pecho y sus hombros, y los deliciosos gemidos de Erwin hacía tiempo que se habían vuelto audibles, endulzando sus oídos con el dolor y placer que su voz reflejaba.
Nunca imaginó que su pareja pudiera ser tan sensual, de una forma que sólo había imaginado en sus fantasías más secretas, esas que juró que nunca compartiría con nadie pero que ahora tenía la oportunidad de poner en práctica con total libertad. Saber que Erwin le tenía tanta confianza como para entregarse a él de esa forma le llenaba de emoción, hacía que su pecho se inflara de amor por él.
—Levi… —La voz de Erwin era profunda, pero se podía notar lo mucho que le estaba encendiendo todo aquello.
—No dije que podías hablar. —Le interrumpió, pero aunque no quería hacerlo esperar más, aún quería seguir disfrutando de su perfecto cuerpo.
Llevó la vela más abajo, derramando la cera sobre sus muslos y la sensible piel de sus rodillas ganándose más de esos excitantes sonidos.
El juego continuó por cerca de una hora hasta que ambos estuvieron demasiado excitados como para seguir prolongando ese encuentro. La lengua de Levi se movía en su interior, dilatándolo y humedeciéndolo para facilitar su entrada mientras Erwin se removía y temblaba debajo de él, ansioso por sentirle.
Sin más retraso, Levi se acomodó entre sus piernas, entrando lentamente en él, cerrando los ojos cuando el caliente interior de Erwin le rodeó, apretándole de forma deliciosa. Se dedicó a disfrutarle un poco antes de comenzar a moverse, manteniéndose esa lentitud tortuosa que a ambos parecía excitarles demasiado.
Nunca pensaron que pasar la noche a la luz de las velas podría ser tan excitante, pero estaban seguros de que esa noche sería tan sólo la primera de muchas más que le seguirían. Erwin, aceptando el oscuro placer de ser dominado, y Levi, cumpliendo sus deseos más profundos con la persona que amaba.
