Día 23
Tema: Poweroutage / Corte de energía
Advertencias: Acción, AU, OOC
1140 palabras
Summary: Aprender algo nuevo sobre Levi era para él como descubrir los más grandes secretos del universo.
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, hago esto sin fines de lucro.
Locura y Muerte
La Prisión Nacional de Sina, la más segura e impenetrable del país, albergaba a los más peligros criminales, quienes cumplían sus sentencias por los más atroces crímenes en espera del día en que serían ejecutados. Asesinos seriales, psicópatas, pederastas, terroristas… todos pasaban sus últimos días confinados a sus celdas de máxima seguridad. Nadie había escapado de ahí, nunca.
Erwin Smith, el director de la prisión, estaba más que orgulloso de los buenos resultados que estaban obteniendo bajo su cargo pues nadie había creído que alguien tan joven como él pudiera encargarse de un lugar como ese. Todos confiaban en él, lo respetaban, y en tan sólo dos años había logrado mejorar las condiciones tanto de los trabajadores como de los presos, porque aunque fueran criminales, Erwin no dejaba de pensar en ellos como personas.
Habiendo dedicado tantos años al estudio de la psicología y otros más a entender la mente de los criminales más famosos de la historia, Erwin no podía evitar encontrar fascinantes a quienes ahí estaban recluidos. Normalmente, se dedicaba a leer y releer sus expedientes, tratar de entender las razones detrás de sus actos. Formular hipótesis e intentar comprenderlos, pero en algunas ocasiones aquello no era tan simple, y Erwin terminaba por hacer algunas visitas a los reos, que aprovechaba para entrevistarlos en su afán por conocer a fondo lo que pasaba por sus mentes. La mayoría hablaban con sinceridad, después de todo ya no tenían nada que perder, pero otros se negaban e incluso respondían violentamente a sus cuestionamientos. A Erwin le daba lo mismo si cooperaban o no, la emoción que sentía mientras se dirigía a las celdas o cuando estaba frente a frente con alguno de ellos era indescriptible.
Tal como en ese momento, mientras caminaba hacia la celda de uno de los presos más recientes, siendo escoltado por diez hombres, todos armados hasta los dientes. No era para menos, se dirigía a la celda del mismísimo Levi Ackerman, el despiadado asesino cuya lista de víctimas ascendía a más de cien. A diferencia de los otros, Levi no mataba por placer, lo hacía por venganza, lo que garantizaba las muertes más horribles a sus víctimas. Había sido capturada apenas unos meses atrás, pero Erwin llevaba cerca de tres años estudiando sus crímenes, tratando de entenderle, al grado de sentir que le conocía de toda la vida. Caminar hacia su celda era como estar camino a reencontrarse con un viejo amigo. Llevaba visitándole a diario desde el primer día que llegó, pero siempre sentía la misma emoción de verlo.
—Buen día, Levi. —Dijo alto, pues la distancia y las gruesas paredes de vidrio blindado que los separaban le obligaban a hablar así.
—¿No te cansas nunca? —Preguntó con desinterés, notablemente cansado y molesto por sus visitas. Ya estaba condenado a morir, lo único que quería era poder pasar sus últimos días en paz, lejos de esos estúpidos guardias y sus miradas burlonas. Como si ellos nunca hubieran deseado cobrar venganza.
Como todos los días, Levi permanecía esposado de manos y pies. Las esposas no se le retiraban en ningún momento, pero le permitían llevar a cabo sus actividades de manera casi sencilla, tal como bañarse o hacer sus necesidades, siendo vigilado todo el tiempo por las cámaras de seguridad.
—¿En qué estábamos? —Erwin tomó asiento en una silla frente a su celda, lápiz y cuaderno en mano para continuar con las preguntas justo donde las habían dejado el día anterior.
Levi siempre se mostraba dispuesto a responder sus preguntas, pero Erwin, al contrario, sólo encontraba más y más. Tenía más preguntas que respuestas, más preguntas que tiempo, y eso le angustiaba. En un par de meses, Levi recibiría la inyección que pondría fin a su vida y, con ella, a la más excitante investigación que Erwin hubiera hecho jamás. Aprender algo nuevo sobre Levi era para él como descubrir los más grandes secretos del universo. Cientos de veces se había descubierto fantaseando con la idea de que Levi escapara de su celda, llegar un día y encontrarla vacía, pero él mejor que nadie sabía que eso no iba a pasar. Sería imposible que lograra escapar de ahí…
En ese momento, un corto en la energía eléctrica dejó todo el lugar en penumbras. Los guardias que le acompañaban se pusieron en guardia, rodeándole mientras apuntaban sus armas a la oscuridad, temerosos de lo que en ella se ocultaba pero dispuestos a disparar a cualquier cosa que se moviera. No tardaron mucho en abrir fuego, presos del miedo que la oscuridad les provocaba. Gritos y disparos se escucharon por todas partes. Todo en la prisión se había vuelto un caos.
Para cuando la energía volvió, menos de diez minutos después, comenzó el recuento de daños. Mayormente habían sido daños materiales, los prisioneros aún se encontraban en sus celdas, algunos oficiales habían sido heridos pero no había daños mortales. Nada que lamentar. Nada excepto en la celda de Levi.
Los guardias no lograban salir de su estupor, incapaces de comprender como era posible que algo así hubiera pasado justo frente a ellos. Tanto el director como el preso habían desaparecido, dejando únicamente un charco de sangre en el lugar donde Erwin se encontraba. No tardaron en sonar las alarmas y de inmediato se movilizaron en busca del director, presuntamente herido, y el criminal que seguramente planeaba usarlo para escapar antes de matarlo. Con suerte, aún podrían atrapar a Levi y salvar la vida de Erwin.
—Estás loco. —Comentó el ahora prófugo sin siquiera molestarse en ocultar la diversión que todo aquello le provocaba.
Aún conservaba la sonrisa que se había formado en sus labios cuando, un segundo después del apagón, Erwin le había cubierto la boca para mantenerlo en silencio, susurrando en su oído que iba a sacarlo de ahí. No fue hasta que le liberó de las esposas que decidió confiar en él y, sin dudarlo, le siguió por los oscuros pasillos hasta que estuvieron fuera. Aun no lograba creer que no habían sido descubiertos. Levi no tenía ninguna razón para seguir viviendo, estaba tan aburrido ya que por eso se había dejado atrapar luego de tantos años ocultándose, pero ahora, con ese hombre que no parecía estar bien de la cabeza, una parte de él había vuelto a la vida, recuperando la emoción que hacía mucho no había experimentado. Quería saber todo sobre él.
—Loco por ti. —Respondió Erwin, corriendo tan rápido como podía pero sin llamar la atención.
Ya estaban bastante lejos de la prisión, pero estaba seguro de que habían decenas de hombres detrás de ellos. Para cuando se dieran cuenta de que él mismo había planeado la fuga, ya estarían en otro país. Levi no moriría, y Erwin podría seguir a su lado por siempre, estudiando más de ese fascinante hombre que le había cautiva hasta hacerle perder la razón.
