Ya comienza sentirse el frío invernal, y eso que apenas es octubre. Espero que les guste aunque sea corto.

Día 26

Tema: Hibernate / Hibernar

Advertencias: Romance

620 palabras

Summary: Al principio no le había agradado demasiado la idea, quedarse encerrado, sin comida ni aire fresco sonaba impensable, pero luego de analizarlo, finalmente cedió.

Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, hago esto sin fines de lucro.


Vida de osos

Siempre habían sido una pareja muy activa. Salían a correr juntos en las mañanas, iban al gimnasio en las tardes y salían a pasear en bicicleta los fines de semana. Era algo que ambos disfrutaban y que pudieran hacerlo juntos no hacía más que incrementar el placer de seguir con sus actividades. Pero el invierno no era tan agradable y rara vez el frío les permitía salir de casa para cualquier cosa que no fuera estrictamente necesaria.

Para Levi, el frío no era tan molesto como el insoportable calor del verano, pero regresar a casa bañado en sudor era igual de malo que hacerlo con el cuerpo entumido y adolorido por el esfuerzo. Era simplemente intolerable.

Erwin, igualmente, encontraba bastante desagradable ese clima que le impedía salir a correr sin sentir que sus pulmones se congelaban con el viento helado. Era una tortura el simple hecho de salir de casa para conseguir comida, y ni hablar de salir para ejercitarse.

Ese año estaba pronosticado el invierno más frío de la última década, y ellos no dudaron en tomar precauciones para sobrevivir a esos meses que estaban por venir.

Un mes antes de que el invierno llegara, comenzaron a armarse con las provisiones que necesitarían: algunas mantas extra gruesas, ropa abrigadora pero cómoda, calcetines de invierno, gorros, orejeras, bufandas, calentadores para las piernas, cobertores, cajas de té, comida enlatada, una variada colección de películas, dulces para mantener el calor, un calentador... No saldrían de casa hasta que el clima fuera menos extremo o terminaran las vacaciones.

—¿De verdad vamos a hacer esto? —Preguntó Erwin incrédulo. Hibernar había sido su idea, pero que Levi accediera tan fácilmente fue algo que nunca esperó, mucho menos que le ayudara a preparar todo lo que necesitarían para mantenerse en casa durante casi un mes.

—Sí. —Fue la simple respuesta que obtuvo mientras Levi continuaba bloqueando cada rendija de la casa por donde pudiera colarse el aire frío.

Para Levi, todas esas medidas para evitar el frío eran necesarias si iban a pasar el mes entero encerrados. Habían comprado comida enlatada y dulces, pero también algunos elementos para ejercitar en casa, como bandas elásticas o mancuernas. Si no podrían salir, al menos podían evitar descuidar su salud en extremo, además aunque fueran a hibernar, ellos no eran osos que pudieran acumular capas de grasa para mantener su temperatura.

Al principio no le había agradado demasiado la idea. Quedarse encerrado, sin comida ni aire fresco sonaba impensable, pero luego de analizar en su mente los pros y contras de quedarse en casa con Erwin, finalmente cedió. Cómo iba a negarse si, luego de balancear las opciones, pasar un mes entero encerrado con su pareja sonaba tan seductor.

Podrían ver películas en el sillón mientras se acurrucaban muy juntos bajo las mantas, compartirían algunas caricias pasadas de tono y finalmente acabarían entrando en calor de otra forma mucho más agradable: una o dos sesiones de sexo en el sillón. Después, prepararían la cena y comerían en la cama, y con suerte podrían repetir un par de veces más. Si lo pensaba, más que osos serían como un par de conejos.

Se sentía como un adolescente de nuevo, pero no era su culpa, era culpa de Erwin y su maldito cuerpo de Adonis. Ante ese pensamiento, una traviesa sonrisa se formó en sus labios. En definitiva la pasarían muy bien estando encerrados.

—Date prisa —le indicó a Erwin mientras besaba sus labios con ternura—, muero de frío.

Erwin, totalmente consciente de sus verdaderos motivos para aceptar el encierro, le sonrió en respuesta al verle alejarse, relamiendo sus labios ante la atractiva vista de su cuerpo desde atrás. En definitiva, ellos habían nacido para la hibernación.