Finalmente llegó el último día del reto, aún no puedo creer que haya llegado tan lejos, el tema de hoy es la sorpresa que había guardado para el final. En serio espero que hayan disfrutado de estos 31 escritos cortos de esta hermosa pareja. Por favor, lean las notas después del capítulo.
Día 31
Tema: Moving in unison / Moviéndose al unísono
Advertencias: Romance
1330 palabras
Summary: "Es sólo un títere, has que baile para nosotros." Las risas de los hombres no fueron para nada discretas, y Erwin tuvo que forzarse a sonreír al menos. Aunque odiaba a esas personas y sus comentarios desagradables, necesitaban los fondos para financiar la próxima expedición.
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, hago esto sin fines de lucro.
¿Bailas conmigo?
—Es sólo un títere, has que baile para nosotros.
Las risas de los hombres no fueron para nada discretas, y Erwin tuvo que forzarse a sonreír al menos. Aunque odiaba a esas personas y sus comentarios desagradables, necesitaban los fondos para financiar la próxima expedición.
—Mis disculpas, pero no he tenido tiempo de enseñarle a bailar y temo que resultaría desagradable.
Aun esforzándose en sonreír, se disculpó con los hombres y se despidió, usando la hora como pretexto. Por suerte, todos le creían cuando decía que el trabajo estaba acumulado sobre su escritorio. Le habían sugerido dejar que Levi se quedara un poco más a disfrutar de la fiesta, pero declinó la oferta asegurando que necesitaba protección en su retorno.
—¿Qué era esta vez? —Preguntó Levi mientras se dejaba conducir hacia la salida por Erwin, quien había colocado suavemente su mano en su cintura para indicarle el camino y, de paso, marcar su territorio a los ojos de los demás.
—Querían verte bailar. —Respondió simplemente, y Levi no pudo comprender por qué estaba tan molesto. Sólo cuando estaba molesto se volvía tan posesivo en público.
—Deberías enseñarme, si eso es lo que quieren.
Erwin simplemente asintió, incapaz de continuar la conversación. Su sangre hervía ante la forma en que esos hombres los trataban, como si sus vidas no fueran más que un espectáculo que rara vez podían apreciar, pero más le molestaba que miraran a Levi como si quisieran devorarlo. Sólo él tenía el derecho de mirarlo de esa forma.
De regreso en el cuartel, Levi se fue a su habitación sin decir nada, cansado de su silencio y de su rostro irritado que no comprendía. Erwin, molesto por su actitud, se encerró el resto de la tarde en su oficina tratando de terminar el papeleo, mientras en su mente intentaba comprender cómo era posible que Levi no se diera cuenta lo mucho que odiaba cuando lo trataban así. Más de una vez dejó caer la tinta sobre sus informes y varias veces tuvo que volver a empezar, por lo que acabó harto de todo y de todos, incluso de sí mismo, de sus celos.
Llegada la noche, cuando ya fue capaz de escribir una sola palabra sin equivocarse, Erwin lanzó otra bola de papel al suelo, consciente de que estaba desperdiciando tantos recursos que pronto tendría que ir de nuevo a servir de entretenimiento para la alta sociedad, y junto con él, Levi tendría que morderse la lengua y aceptar cada uno de sus desagradables cumplidos. Entonces, el recuerdo de esa petición le hizo enfurecer de nuevo al recordar el descarado deseo con que miraban a Levi. En ese entonces era el baile, pero ¿qué vendría después? No quería ni imaginarlo porque por mucho que lo odiara, estaría obligado a ceder.
Tan concentrado estaba en sus pensamientos, que no escuchó la puerta abrirse ni los pasos que se aproximaban a él hasta que Levi estuvo justo al otro lado del escritorio, mirándole con demasiada seriedad, tanta, que Erwin podía jurar que estaba molesto.
—Enséñame. —Dijo Levi mirándole a los ojos, seguro de que Erwin sabía perfectamente a qué se refería.
—No, no es necesario. —De igual forma, Erwin le miró fijamente, levantándose para mirarle desde arriba en un intento por imponerse, aunque, para su desgracia, Levi siempre lo superaba en esos casos a pesar de su estatura. Luego de varios minutos de silenciosa guerra, Erwin finalmente cedió a sus deseos, dejando escapar un exagerado suspiro para anunciar su derrota. —Bien, pero tendrás que imaginar la música.
Levi, satisfecho, se cruzó de brazos mientras esperaba a que comenzara la lección. A decir verdad, no estaba interesado en cumplir los caprichos de nadie y mucho menos en brindarles diversión a todos esos burgueses con demasiado tiempo libre, pero si de esa forma podía ayudar a Erwin a reunir fondos para la legión, entonces estaba bien.
—Primero, tienes que buscar alguna dama para invitarla a bailar. —Indicó Erwin, recargándose contra su escritorio con desinterés. —Asegúrate de hacer una pequeña reverencia antes de preguntarle si te concede el honor de bailar contigo.
Levi asintió, aburrido, seguro de que había visto a Erwin hacer lo mismo tantas veces que no sería difícil imitarlo, además, había tantas mujeres en esas fiestas que realmente no había por qué escoger, todas eran igual de desagradables. Si pudieran, estaba seguro de que ellas mismas serían quienes se lanzarían a él para obligarlo a entretenerlas.
—Una vez que haya aceptado, debes tomar su mano y guiarla con cuidado a la pista de baile. —Erwin, para ejemplificar, tomó la mano de Levi con delicadeza, tal como haría con una de esas mujeres bañadas en perfume, y le llevó hasta el espacio más amplio en su oficina. —Luego, colocas tu mano izquierda en su espalda, no en su cintura. —A pesar de haber hecho esa aclaración, la mano de Erwin se posó suavemente en su cintura, atrayéndole posesivamente hacia su cuerpo y provocándole un sonrojo. —Pero recuerda, no debes hacerlo antes de que comience la pieza. Tampoco deben hablar mucho, y bajo ninguna circunstancia debes hablarle al oído.
Pese a que Erwin parecía realmente serio al darle todos esos consejos y advertencias, Levi apenas y lograba prestarle atención. Luego de que rodeara su cintura, cada palabra de Erwin había sido pronunciada directamente en su oído, su aliento cálido enviando olas de placer por todo su cuerpo. Levi sabía que en verdad se estaba esforzando en enseñarle, pero por otro lado, sus segundas intenciones eran más que obvias, y realmente no le molestaban.
—Cuando la música suene —agregó Erwin—, debes comenzar a guiarla con cuidado.
Con el ritmo en su mente, Erwin comenzó a bailar, guiándolos a ambos en un lento y elegante vals. Su mano en la cintura de Levi bajó hasta su cadera, atrayéndole aún más cerca mientras hundía su nariz en su cabello, disfrutando sin reservas de su embriagante aroma. Algunas veces, se inclinaba para darle algunas indicaciones al oído: que mantuviera los hombros firmes, que su espalda estuviera recta o que sus pies debían ir entre los de su acompañante cada vez que avanzaban; esta última, empujando su pierna entre las suyas de forma sugerente.
La respiración de Levi se había vuelto pesada, tanto por el baile como por los descarados roces de Erwin en su cuerpo. Luego de varios giros, que supuso se trataban del clímax del vals, Erwin le empujó hacia atrás, haciendo que se inclinara sobre su espalda y colocándose sobre él hasta que sus rostros estuvieron escasamente separados.
Mirándose a los ojos, con la respiración agitada, ambos disfrutaron del íntimo momento antes de fundirse en un apasionado beso. Sus manos recorrían con desesperación el cuerpo contrario, explorando los lugares más sensibles, y Levi estuvo seguro de que esa parte de la lección la reservaría únicamente a esos encuentros entre ellos, lejos de la mirada de esos asquerosos nobles.
Para cuando fueron conscientes de ello, la ropa ya había desaparecido y la boca de Erwin había reemplazado a sus manos en su tarea de recorrer cada rincón de su cuerpo, que temblaba sobre la fría madera del escritorio. Tal como le había enseñado, las palabras se mantuvieron al mínimo mientras ellos se entregaban en un tipo diferente de danza, una apasionada y llena de emociones en que sus cuerpos expresaban lo que con palabras no podrían.
—Dime, Erwin, ¿lo has entrenado ya?
Esa vez, la pregunta del hombre, lejos de molestarle, le provocó una sincera sonrisa. Mentiría si dijera que no estaba ansioso porque ese día llegara. Habían practicado el vals muchas veces y estaba seguro de que Levi causaría una excelente impresión.
—Por supuesto, permítame mostrarle.
Excusándose con sus acompañantes, Erwin caminó con gallardía hasta donde Levi se encontraba de pie, aburrido por la fiesta. Sin despegar sus brillantes ojos de los contrarios, ignorando todas las miradas curiosas y expectantes que se habían clavado sobre ellos, Erwin hizo una marcada reverencia y le ofreció su mano, sonriendo ampliamente.
—¿Me concedes esta pieza?
NOTAS FINALES
Antes que nada, quiero agradecer a todos los que se tomaron el tiempo de leer estas historias. Sé que algunas fueron mejores o peores que las otras, o quizás alguna no fue de su agrado, pero todas las hice con todo mi amor por esta pareja y de verdad espero que hayan logrado sacarles al menos una sonrisa o una lágrima. Terminado el reto, me encantaría saber cuál fue la historia que más les gustó, o si alguna no fue muy buena.
Gracias, muchas gracias a quienes se animaron a dejar algún comentario a lo largo del mes. Aunque no escribí esto con el fin de obtener algo a cambio, no puedo explicar lo mucho que me hizo feliz al ver que el reto estuvo cerca de los cien reviews, de verdad jamás esperé que llegar tan lejos.
Agradezco especialmente a Izuspp, que todos los días se tomó la molestia de comentar mis historias. En verdad me animaste mucho a seguir con el reto y cumplirlo hasta el final, incluso los días que no tenía ganas de escribir o que el tiempo no me alcanzaba. En serio, muchas gracias.
Aunque sé que no hubo precisamente una mejora en mi escritura entre el primer y el último día, este fue un gran ejercicio tanto de improvisación como de organización, por lo que si alguien quiere darse la oportunidad de hacerlo también, les aseguro que no se van a arrepentir, es una experiencia muy enriquecedora.
Por último, como ya se habrán dado cuenta, tengo la costumbre de responder por mensaje privado a todos los reviews que recibo en mis historias, sin embargo, haré una excepción en este caso porque me parecería de mala educación no responderle a Suke, que siempre dejó sus comentarios como guest.
Suke: Gracias a ti por leer y por tu opinión, me alegra saber cuáles fueron tus historias favoritas hasta ese momento. El resto de tus dudas, espero resolverlas un poco más abajo. Muchas gracias por tus comentarios, espero que te hayan gustado estas últimas historias.
Después de esto, es muy probable que no vuelva a publicar nada hasta diciembre, pero tengo muchos planes para el próximo año, entre ellos, un fanfic con temática de reyes similar al del día 17 (Say something), y el sugar daddy del 27 (Take me home). Mientras tanto, si aún no han leído mis otras historias, les aseguro que no se arrepentirán de hacerlo, y pueden seguirme en mi página de Facebook, Marian Nightroad, donde también las estaré compartiendo en estos días.
De verdad, muchas gracias por acompañarme este mes, hasta la próxima.
