OBSEQUIO.

Corría lo más rápido que sus piernas le permitían. El sudor en su frente y su agitada respiración demostraban el esfuerzo que el rubio estaba haciendo por llegar pronto a su destino.

-Sakura-chan, Sakura-chan, espero que te encuentres bien….-.

A su lado por la calle paso un taxi con un chico dentro. Miraba por la ventana asegurándose de que el lugar al cual se dirigía fuera el correcto. Estaciono el taxi en la entrada del hospital, bajándose del auto y encontrándose con un amigo muy agitado.

-Naruto?-

-Sasuke?- dijo con la respiración entrecortada y tratando de recuperarse.

-què haces aquí dobe?-. Pregunto el Uchiha disimulando interés.

-etto, yo, vine por Sakura-chan, acaso….. tu también viniste a verla?- dijo curioso.

El azabache lo miro serio, no quería que pensara que se preocupaba por la pelirosa, sabía lo que Naruto sentía por la chica, así que solo trato de bajarle el perfil a la situación.

-me entere de que estaba aquí por algo grave, así que solo vine para saber si necesitaba algo, me iré pronto-. Comenzó a caminar con sus manos en los bolsillos de forma despreocupada hacia dentro del hospital, Naruto lo siguió desde atrás con la mirada fija en su espalda.

-el teme vino a ver a Sakura-chan, se pondrá muy feliz cuando lo vea, entonces podre irme pronto y planear algo para Hinata-chan mañana-. Sonriò al pensar en eso, le debía esa cita a su novia, por lo que la presencia del ojinegro lo ayudaría a salir pronto del hospital. Después de todo a Sakura le interesaría más la compañía de Sasuke que la de èl.

-Ino por què no contestabas el teléfono!-

-por favor Sakura, acaban de terminar las clases y tengo una vida también sabes?-

-esta bien lo siento, pero le dijiste a Naruto? Llevo bastante tiempo aquí, ya me dieron el alta, y Naruto aun no esta! Me estoy desesperando…-

Ino escuchaba atenta a su amiga algo exasperada, acaso no se daba cuenta de que debía ser paciente?.

-tienes que calmarte frente de marquesina, hice lo que me pediste y más…-

Sakura dudo al escuchar a su amiga. –a que te refieres?-

-tambien le dije a Sasuke-kun de tu accidente, agradécemelo después…-

La pelirosa quedó sorprendida. –que dijiste?-

-acaso no estas feliz?, hoy te ganaras el premio oscar a la mejor actuación por quebrarte una pierna, y el premio lo recibirás de Sasuke-kun y Naruto, no es genial?-

la pelirosa sonrio de oreja a oreja, escuchar que los dos podrían venir en su auxilio era el sueño de una princesa.

-Sasuke-kun también vendrá-. Pensó.

-Espero que me cuentes todo mañana-.

Le agradeció a su rubia amiga y prometió contarle los por menores al dia siguiente. Se acomodó en la camilla de la sala en la que se encontraba y dirigio su mirada hacia la entrada. Estaba tan emocionada por la noticia de Ino que no pensó lo que podría significar eso. De pronto, la idea de que sus príncipes azules estuvieran juntos no le parecio una buena idea.

-Sasuke-kun vendrá, y también Naruto, entonces….. que voy a hacer con los dos aquí!...- los nervios comenzaron a aparecer. Ella habia planeado una conversación profunda con el Uzumaki la cual posiblemente terminaría con una propuesta por parte del rubio para ir al baile juntos. Esta vez aceptaría la invitación y así podría asistir tanto con Naruto como con Sasuke, pues este ya había prometido ir con los hermanos Uchiha de todas formas.

Rezo al cielo para que llegaran en momentos separados.

-si puedo convencer a Sasuke-kun entonces iré con él al baile, pero sino, Naruto será mi pareja-.

Se acercaron al meson de información a la entrada del hospital. La enfermera que se encontraba en el lugar parecía ocupada. El Uchiha puso una de sus manos sobre la mesa tratando de llamar su atención, pero esto no funciono. Frunció el ceño al ver que seguía siendo ignorado. Alzo la voz tratando de hacerse notar, y eso saco de su concentración a la enfermera, quien se sintió inmediatamente atraída por la masculina voz que le hablaba. Al buscar de donde provenía dicho sonido, se encontró con la figura del ojinegro. Su rostro serio y atractivo provoco un pequeño sonrojo en la muchacha.

-buscamos a Haruno Sakura-. Dijo seco

La enfermera tardo un poco en procesar la información pues estaba un tanto deslumbrada por el Uchiha. Mientras buscaba su nombre en el sistema, Naruto quien la observaba algo ansioso trato de averiguar un poco más acerca de la situación.

-disculpe, sabe si se encuentra bien?, fue algo muy grave? Ahora mismo puede recibir visitas?.- la chica lo miro un poco desconcertada por tantas preguntas.

-Haruno Sakura, está en la sala 3 por este pasillo, el estado de ella es…. -. En ese mismo momento la doctora que había atendido a la chica de ojos verdes pasaba por ahí cerca. La enfermera señalo a la mujer de bata blanca y les indico que ella podría responder a sus preguntas con claridad.

-disculpe, somos amigos de Sakura-chan, puede decirnos si esta bien?-. la mujer se detuvo y observo a la pareja de chicos enfrente de ella, uno parecía sumamente preocupado, el otro, no del todo. Trato de recordar de quien estaban hablando, divisando en su mente a la muchacha de cabello rosa que habia llegado de urgencia. – ah, la dramática-. Sonrió levemente. Miro al rubio con una expresión de calma, tratando de infundir un aire de despreocupación.

-Haruno, se encuentra muy bien, no fue nada grave-.

-a que se refiere con nada grave-. Pregunto rápidamente el azabache.

-bueno solo fue una pequeña torcedura de tobillo, no necesitaba hospitalización solo un poco de descanso y ya- . Dijo sonriendo. –no se preocupen su amiga está muy bien, solo está esperando que sus padres vengan por ella, ahora si me disculpan debo irme-.

Tanto el Uzumaki como el Uchiha se miraron sorprendidos por la información.

-una torcedura de tobillo?- dijeron al unísono.

Eso no era grave, ni siquiera contaba como lesión, le podría ocurrir a cualquiera en cualquier momento y podría seguir caminando. Se dirigieron hacia la sala donde se encontraba la Haruno seguidos de una chica que se mantenía escondida lo suficientemente lejos para no ser descubierta.

-Dios! La frente de marquesina esta frita!-. penso Ino escondida mientras observaba como ambos chicos entraban abruptamente a la sala 3.

-Sakura? Dijo Naruto asombrado al verla sentada sin ningún malestar.

-entonces era cierto, que pérdida de tiempo-. El Uchiha le dio la espalda a Sakura chasqueando la lengua, en verdad estaba disgustado por todas las molestias que se había tomado. Se sentía un idiota al ir en auxilio de la pelirosa, sobre todo porque últimamente se sentía un idiota por todo.

-que les pasa a las mujeres? Acaso estan confabuladas para hacerme ver como un estúpido?-. puso sus manos en los bolsillos y comenzó a caminar hacia la salida. Alzo su mano en señal de despedida, no iba a estar ni un minuto más ahí, no iba a hablar con Sakura, ya estaba harto.

Sakura por su parte observaba asombrada y triunfante la imagen, tanto el rubio como el azabache de sus sueños habían llegado a su rescate, debía disfrutar de ese momento, cualquier chica querría que el Uchiha se preocupara por ellas, y que èl estuviera ahí era todo un logro. Su felicidad duro poco al ver alejarse a Sasuke con una obvia cara de enojo, entonces observo a Naruto que la miraba con seriedad, se asustó al pensar que podría regañarla, pero ella sabía perfectamente como manipular al ojiazul, no sería problema.

Naruto observo como claramente el rostro de Sakura se entristecía al ver alejarse al azabache. Comprendió entonces que a el también debía darle explicaciones y decidió ir a buscarlo para que ambos escucharan lo que la pelirosa tenía que decir antes de reprenderla.

-esto no lo debe saber Hinata-. pensó molesto. Creía que si su hermana se enteraba de lo ocurrido, entonces ella tendría material suficiente para burlarse de el lo que quedaba de año.

De pronto una llamada proveniente de su teléfono lo saco de sus pensamientos.

-padre?-.

-Sasuke, que bueno que contestas, estas en casa?. El Uchiha estaba extrañado de recibir una llamada de su padre a esas horas, el nunca lo llamaba durante la tarde.

-estoy en camino, por què lo preguntas?-.

-bueno, hoy es el cumpleaños de Hinata, asi que crei que lo celebrarían en casa-. Sasuke se quedó perplejo al escuchar a su padre. No podía creer que el no supiera tan importante evento. Su hermana no era el tipo de chica que divulgaría un día como ese, por lo tanto era su obligación saber esa información aunque ella no lo dijera.

Recordó el momento en que había recibido el mensaje. –Hinata ni siquiera trato de detenerme-. Cerro sus puños con fuerza.

-¡ POR QUE NO ME DIJISTE QUE HOY ERA EL CUMPLEAÑOS DE HINATA!-. grito exasperado. Estaba furioso, como era posible que nadie se lo dijera, ahora mismo Hinata estaba sola en esa gran casa, sin una madre o un padre, ni siquiera un hermano que pudiera decirle feliz cumpleaños. Se sentía miserable, para él su hermana se merecía siquiera la compañía de alguien en un día como ese, y ahora mismo tampoco podía darle eso, después de lo que había hecho ella por él, era imperdonable.

Ino quien aún se encontraba escondida cerca de la sala donde se encontraban los muchachos, escuchaba atenta la conversación del azabache. Las palabras de furia Sasuke la hicieron sobresaltar, mirando asombrada como la cara del ojinegro se transformaba a una terrorífica. Naruto por su parte se había detenido abruptamente al escuchar a su amigo decir que hoy era el cumpleaños de su novia.

-hoy, es el cumpleaños de Hinata-chan-. Los recuerdos del dia se agolparon en la mente abrumándolo de información. Los mensajes reiterados tenían un significado obvio ahora. Su cita de hoy era la celebración de ese día tan especial. Ni siquiera Sasuke sabía acerca del cumpleaños, por lo que deducía que su novia había planeado algo intimo solo con él. La sangre hirvió en su cabeza, como podía ser tan estúpido!, él le había dicho a Hinata que no estaría con ella por Sakura, se sentía un maldito.

-tengo que ver a Hinata-chan-. Vio como el Uchiha salía a toda velocidad del hospital. Las piernas de rubio se movieron por si solas, saliendo detrás de él. Tenía que ver a su novia, debía pedirle disculpas por lo que había hecho. Un pensamiento vino a su mente, deteniéndose antes de salir del hospital. Vio alejarse a su amigo perdiéndose en las calles.

-no puedo ir ahora, Sasuke….. Sasuke ira ahora para estar con ella-. Ver al azabache era un recordatorio de que él estaba en las sombras de la vida de su amada. No podía ir y ver a Hinata así nada más, que le diría a Sasuke?.

Apretó sus puños con fuerza lastimándose a sí mismo. Cerro sus ojos tratando de calmar su ira. Miro hacia el interior del hospital recordando el motivo por el que estaba ahí.

-Sakura-. Camino directamente hasta la sala donde se encontraba abriendo la puerta de golpe.

-Na naruto? Y Sasuke-kun?-. Dijo nerviosa al ver la actitud del rubio.

-Claro, quieres saber dónde está Sasuke verdad? Y que hay de mí, para que me hiciste venir entonces Sakura?!-

La pelirosa quedo sorprendida y asustada al escuchar el grave tono de voz del Uzumaki. Parecía estar muy enojado, jamás lo había visto de esa manera. –Naruto, yo… -. se quedó viendo el piso del lugar, la Haruno se había congelado. Que le iba a decir a Naruto? Esto se había salido de las manos.

-sabes, si querías llamar la atención de Sasuke, solo tenías que hacerlo venir a èl. Ahora mismo yo debería estar en otro lugar, en algo mucho más importante que esto- . El rubio que había entrado furioso ahora tenía otro semblante en su rostro. Estaba triste y decepcionado.

-Naruto por favor perdóname, no sabía que tenías algo importante que hac…..- trato de terminar la frase mientras lloraba como una niña, pero el ojiazul la detuvo mientras daba media vuelta y se dirigía hacia la salida.

-no se quien piensas que soy yo Sakura, pero no soy tu juguete y no te perdono por esto-.

Los hermosos ojos vidriosos de lágrimas de la pelirosa se abrieron de par en par al escuchar las palabras de su segundo príncipe. De todas las personas en el mundo, la única quien ella confiaba jamás la abandonaría seria el rubio de sonrisa zorruna. En sus años de amistad el nunca había sido duro con ella, o la había lastimado. Ahora mismo el chico que veía alejarse era otro Naruto, porque el Naruto que ella conocía….

Lo acababa de perder.

-Naruto! Naruto por favor espera Narut!-.

-ya Sakura por favor no lo sigas déjalo por favor- le pedía su rubia amiga mientras la sostenía para que dejara ir al Uzumaki.

La pelirosa se detuvo escondiendo su rostro en el hombro de la Yamanaka. Lagrimas caían de su rostro, estaba en shock.

-esta idea fue estúpida Ino! Nada salió bien! Naruto me odia y Sasuke-kun, no sé qué pensara Sasuke-kun ahora-.

Ino la separo un poco de si para poder verla a la cara. –quizás quieras sentarte Sakura, hay muchas cosas que debo contarte. Ella hizo caso de las palabras de la rubia y tomo asiento.

-decidi venir para ver con mis propios ojos el resultado de nuestro plan, pero….-. la chica le comento lo que habia visto antes de que ambos amigos entraran a la sala donde ella se encontraba, tanto la conversación con la enfermera como la breve charla con la Doctora. Sakura la observaba sorprendida, jamás había pensado que algo como eso podría ocurrir.

-y eso no es todo Sakura, después cuando Sasuke-kun salió de la sala, recibió una llamada, no sé bien que era pero de pronto grito de forma muy fuerte ¿!por que no le habían dicho que hoy era el cumpleaños de Hinata!, después de eso se fue corriendo del hospital hecho una furia, fue espantoso!-.

-el cumpleaños de la hermana de Sasuke-kun? Dijo curiosa la ojiverde.

-si, hoy es su cumpleaños pero no solo eso, parece que Naruto también estaba molesto por eso, creo que trato de seguir a Sasuke-kun pero después volvió aquí.-

Sakura ensombreció su rostro, entrelazando los dedos de sus pequeñas manos. Ino la miro algo confusa. –Sakura, e estas bien?-

-por què, por què siempre todo se trata de esa niña? Estoy harta de escuchar su nombre por todo!-. grito exasperada.

Ino la quedo viendo impactada y a la vez satisfecha, alfin tendría un aliado contra quien pensaba era el real enemigo.

-te lo dije!, te lo dije!, cuantas veces te lo dije!, esa niña es peor que una patada en el trasero-.

Entro en la mansión a toda velocidad dirigiéndose directamente a la sala. Siempre una vez que su hermana llegaba a casa, solia sentarse en el sofá de la sala y ver televisión por largo rato. Para su decepción, la ojiblanco no se encontraba en ese lugar. Avanzo hacia la cocina y el comedor encontrándose con la anciana sirvienta.

-kino, sabes donde esta Hinata?- pregunto algo angustiado.

-la señorita esta en su habitación, dijo que estaba algo cansada y se iria a dormir-. La anciana le dirigió una mirada de rencor, estaba molesta por no informarle que hoy era el cumpleaños de la peliazul.

Sasuke la miro con duda. –que te pasa Kino? Por què me miras asì-.

-no me ocurre nada señor, solo me preguntaba porque nadie me aviso del cumpleaños de la señorita, no tuve tiempo de preparar nada digno para ella-. El uchiha la observo molesto, acaso la anciana lo haría sentirse mas culpable de lo que ya se sentía.

Puso su mano en l nuca moviendo la cabeza hacia ambos lados. -Kino no me vengas con esto ahora quieres, tendremos esta charla otro dia-. Dejo a la anciana para dirigirse hacia su habitación. En este punto no habia nada que hacer, Hinata ya estaba dormida a pesar de que no era demasiado tarde. Paso por la puerta de la ojiblanco deteniéndose en el lugar.

-ni siquiera pude darte un obsequio hoy, soy un asco-. Penso.

Como un impulso incontrolable, sintió la necesidad de entrar a la habitación de su hermana, haciéndolo de forma silenciosa, como un ladronzuelo lo haría para no ser descubierto. Tal y como habia dicho la anciana, todo el lugar estaba oscuro y presumiblemente la ojiperla estaba dormida. Examino cada rincón de la habitación, y le pareció que todo estaba perfectamente ordenado y pulcro. Camino lentamente hasta llegar a la cama de Hinata. La luz de la luna se colaba por el gran ventanal frente a su cama, iluminando el rostro de la peliazul dejando a la vista las facciones hermosas y finas de la muchacha. El Uchiha quedo deslumbrado ante tal visión, acercando su mano a pocos centímetros de la mejilla de su hermana.

De pronto alejo rápidamente su mano de la peliazul. –no debo hacer esto-. El sentimiento de incomodidad que siempre aparecía cuando estaba cerca de la ojiperla, ahora mismo estaba incrementando de manera radical. El impulso que había sentido la última vez que la había tenido tan cerca era más fuerte que aquella vez.

Sin darse cuenta su rostro estaba tan proximo de la ojiperla que podía sentir su respiración. Observo los gruesos y rosados labios enfrente de el.

-Hinata, cualquiera podría odiarme menos tu, cualquiera podría jamás perdonarme menos tú, así que espero me perdones por esto-.

Deposito un pequeño beso en los tibios labios que había querido desde hace tiempo. No sintió arrepentimiento alguno, más si una ola de adrenalina y satisfacción. Ese pequeño acto de atrevimiento había liberado en èl meses de frustración y ansiedad. De repente la ojiperla se removió en la cama, dejando ver con mayor facilidad su torso cubierto por un camisón de seda con tirantes. La acompasada respiración de la chica elevaba sus pechos dándole al azabache una imagen provocadora.

Se levantó inmediatamente alejándose de la tentadora escena, y apelando a su control mental decidió que debía salir del lugar pronto, o haría algo de lo que se podría arrepentirse.

Avanzo hacia la salida mirando por última vez a su hermana antes de abandonar la habitación.

-Feliz cumpleaños, Hinata-.