Traicionarme.
Dormía plácidamente. Después de haber comido el delicioso plato preparado por Kino había decidido que debía dormir; se sentía cansada a pesar de que era temprano para acostarse. Tomo el paquete enviado por su madre y padrastro y subió a su habitación. No reviso lo que habia en su obsequio, sin embargo dejo la tarjeta en su mesita de noche. Para la peliazul, eran mucho más valorables esas palabras escritas que el regalo en sí.
De pronto, un pequeño ruido proveniente del ventanal interrumpió su sueño. Alzo la cabeza un poco tratando de observar de donde provenía, escuchando nuevamente otro sonido igual al anterior originarse desde afuera. Se levantó de su cama y camino descalza hacia el ventanal saliendo al pequeño balcón. Dirigio la mirada hacia abajo encontrándose con una gran sorpresa.
-Hinata-chan! Dijo Naruto feliz al ver a la ojiperla. –que bueno que estas despierta, creí que no me escucharías-.
La Uchiha lo miro como si nada, estaba algo curiosa de saber los motivos por los que estaba haciendo tal acto de atrevimiento.
-que ocurre Naruto-kun, ya perdiste la razón? Còmo es que pudiste entrar?-.
-este, bueno yo… he venido a esta casa desde pequeño, así que conozco algunos trucos. Dijo sonriendo. –pero mas importante, Hinata-chan quiero que me acompañes, podrías venir conmigo?-.
Lo miro asombrada, a donde irían a esas horas de la noche; se dirigió hacía dentro de la habitación sin decir nada, causando en el Uzumaki un pequeño paro cardiaco. –Hinata-chan no vendrá, debe estar muy molesta conmigo!.- pensó angustiado. Ver a su novia de nuevo con zapatos y un abrigo le devolvió las esperanzas.
-bajare en un minuto Naruto-kun-.
El Ojiazul miro hacia la entrada trasera de la mansion, pensando que era mejor esperar a Hinata en ese lugar mientras ella salía de la casa; estaba por comenzar a caminar cuando el sonido de las ramas del árbol cercano al balcón de la peliazul llamo su atención.
-e eeesta escalando el árbol!- pensó asombrado. –asi que de esta forma Hinata-chan escapa de casa para salir a nuestras citas-. Una sonrisa pequeña se dibujó en su rostro al pensar en ello.
-y bien, por donde me sacaras de aquí?-. dijo la peliazul mientras su novio seguía asombrado por la agilidad de la muchacha. Al escuchar las palabras de Hinata, la guio hacia uno de los extremos del gran jardín, descubriendo entre la maleza un agujero lo suficientemente ancho para que una persona pudiera atravesarlo.
Al salir de la casa, los esperaba una bicicleta dejada deliberadamente por el Uzumaki en el lugar, invitando a la ojiperla a montarse en la parte trasera de ella, la cual llevaba una pequeña almohada para que el viaje fuera más cómodo para Hinata.
Naruto estaba algo nervioso; podría ser que la peliazul se negara debido a que era extraño salir en la mitad de la noche con un chico quien tenía intenciones de llevarla a un lugar desconocido para ella, pero para su sorpresa la muchacha ni siquiera pregunto a donde irían o los motivos de una visita tan inesperada, por lo que se montó en la bicicleta y emprendieron el viaje.
…..
-a donde vamos Naruto-kun-. Decía mientras se sostenía de los costados del Uzumaki.
-es un secreto, pero no es nada peligroso, no te preocupes-. Dijo mientras conducía hacia su anhelado destino.
No cruzaron más palabras hasta que llegaron al bosque. A un lado del camino había una cerca destruida que permitía el paso a los visitantes. Le pidió a la Uchiha que lo siquiera mientras el guiaba el camino. De pronto el ojiazul diviso un montículo, deteniéndose abruptamente.
-Hinata-chan, puedes cerrar los ojos?-. le pidió a su novia.
-eh? Como caminare si no puedo ver?-. dijo la muchacha con duda.
-y yo tomare tu mano para llevarte-. Un sonrojo intenso se instalo en la cara del rubio. Hinata entonces accedió sin hacer mas preguntas, mientras su novia tomaba su mano y la guiaba hacia la cima del montículo, de pronto ambos se detuvieron, soltando la mano de la ojiperla suavemente.
-ahora puedes abrirlos-.
La peliazul abrio los ojos lentamente, encontrándose con una imagen maravillosa; sus ojos brillaban sin poder esconder la emoción, cosa que ella hacía con bastante facilidad. Naruto la observo absorto; estaba impactado de poder ver la expresión en el rostro de la Uchiha con un obvio sentimiento de asombro en sus ojos. Era tan difícil impresionar a la ojiperla que se sentía el hombre mas afortunado del mundo en ese momento.
Sonrió para sus adentros. –este es mi secreto, es un lugar muy preciado para mi, vengo cada vez que me siento triste o preocupado, me trae paz y llena mi mente y corazón-. Hinata lo miro agradecida, cada lugar al que se dirigían sus ojos era bello.
-entonces ahora ya no es un secreto-. Dijo mirando hacia las flores enfrente de ella.
Naruto rio un poco. –es cierto, ya no lo es-.
-ahora es nuestro secreto, Naruto-kun, ahora mismo también me pertenece-. Hinata miraba al rubio con intensidad en sus ojos. Ante sus palabras nunca estaba muy seguro de que decir, tomo la mano de la Uchiha apretándola fuerte, debía expresarle de alguna forma como se sentía, por lo menos antes de media noche cuando sería demasiado tarde.
-Feliz cumpleaños Hinata-chan-.
La peliazul lo miro asombrada y dudosa. –como sabes eso?-. Pregunto.
-escuche a Sasuke decirlo en el hospital-. Dijo con cierta vergüenza.
Se quedó en silencio, observando al muchacho, entonces Naruto sintió la necesidad de pedirle disculpas, después de todo se las debia.
-perdóname por favor! No debi ir donde Sakura-chan, yo…..-.
-Naruto-kun, como es que encontraste este lugar?-. la miro asombrado, a Hinata no parecía interesarle sus disculpas, tenia un rostro tan sereno que olvido por completo todo lo que iba a decirle.
-bu eno, emm…. Lo conoci cuando era pequeño, la verdad es que veníamos a este lugar a jugar-.
-a jugar?, quienes?-. pregunto curiosa.
-pues, Sasuke, Itachi, la señora Mikoto-san y yo.
-El hermano mayor y la madre de Sasuke?-
-si, ellos, solíamos venir a jugar; a la señora Mikoto-san le encantaban estas flores, así que veníamos siempre que podíamos, pero…-
Naruto dirigió su mirada hacia el fondo del paisaje, donde las luciérnagas brillaban sobre un riachuelo que pasaba reflejando la luz de la luna.
-después del accidente, Sasuke nunca más vino a este lugar; supongo que es duro para èl, pero yo segui viniendo, porque este lugar es hermoso….. Este campo de lirios-.
Hinata dirigió su mirada en la dirección que el rubio observaba. El gran campo de hermosos lirios blancos, más el pequeño riachuelo adornado por luminosas y abundantes luciérnagas, bajo un cielo cubierto de estrellas ofrecían una postal digna de revista; se sentó en el césped sin importarle su vestimenta seguida del Uzumaki. Ambos seguían tomados de la mano.
-Naruto-kun, què es lo que te gusta de mi?-.
Voltio su mirada hacia la peliazul con violencia, impactado por la inesperada consulta. –etto, yo….-
Hinata dirigió su mirada seria hacia èl. – quiero decir, si hubiera una chica mejor que yo para ti, me dejarías?-.
Pudo divisar, en los ojos de la peliazul, un pequeño ápice de inquietud; pensó que podría ser su imaginación, pero recordó que su novia no era una chica que hablaría de sus temores de forma abierta. Sintió una opresión en el pecho al pensar que ella podría estar pensando que sería desechada fácilmente por èl. Últimamente, el mayor miedo que rondaba su mente era que su novia lo dejara por un partido mejor, pues Hinata era muy cotizada y tenía la oportunidad de irse con quien quisiera.
Miro hacia los profundos ojos de Hinata, perdiéndose en ellos.
-todo, me gusta todo de ti, no hay nada que no me agrade, siento que soy demasiado afortunado ahora mismo-. Sintió como la sangre se agolpaba en sus mejillas al decir estas palabras. Hinata por su parte sonreía levemente, como si le causara gracia oír al Uzumaki.
-que es tan gracioso Hinata-chan?- dijo con una pequeña risa.
La ojiperla detuvo su risa tenue, dirigiendo su mirada al cielo estrellado, puso ambas manos a su costado para inclinarse un poco y poder tener una mejor vista.
-ultimamente te has vuelto muy popular Naruto-kun, una chica me pidió que le hablara de ti-. no retiro la vista del cielo, pero el ojiazul no podía retirar la vista de su novia; estaba asombrado por la información, jamas en su vida una chica había sentido interés por el, asì que lo que estaba escuchando no tenía mucho sentido.
-entonces palideci y le dije que aunque lucieras tranquilo y gentil, en realidad eras perverso y con problemas de personalidad-. Dijo esto como si nada, mientras Naruto con la boca semi abierta y su cara de shock, no podía creer lo que había hecho la peliazul.
-después de eso ella se retractó, y ya no quiso saber más de ti-. Llevo su mirada hacia el rostro del Uzumaki. –Si me baso en lo que me acabas de decir, entonces esa chica no tenía oportunidad alguna, así que no siento remordimiento por acabar con sus esperanzas-. Dijo sonriendo.
La miro asombrado, en verdad había dicho algo asi?, le pareció divertido que espantara a una posible rival de esa manera, pensando que tal vez fuera solo una broma. –si no le hubieras dicho eso, tal vez esa chica se interesaría en mí no crees?-. Dijo divertido.
-he? Naruto-kun, acaso te agrada la idea?-. le lanzo una mirada ironica.
-bu bueno, este, yo…-. Tratando de retractarse.
-si ese fuera el caso, entonces te mataria, y creo que también mataria a la chica, para que no te sientas solo en el mas alla-.
Sus ojos se abrieron de par en par; a pesar de que la peliazul tenía una sonrisa en su rostro, no parecía estar bromeando, entonces la muchacha comenzó a reir, le causaba mucha gracia ver la expresión de miedo en su novio, calmo un poco su buen humor y una pequeña sonrisa serena apareció.
-está bien que mires a otras chicas; tal vez no lo parezca, pero soy bastante tolerante con respecto al adulterio, así que, independiente de lo que juegues con quien sea, esa es tu elección; pero si te lo tomas muy enserio….Te matare…-. Observo a la peliazul prudente; no parecía que ella estuviera jugando.
- solo quiero que entiendas que esto es lo que significa cuando tienes una relación conmigo, pero…..-. Acerco su rostro hacia el Uzumaki, haciendo que este se inclinara un poco hacia atrás por la peligrosa proximidad.
-estoy segura que esa situación nunca se dara-.
-he? Dijo en señal de confusión.
-Naruto-kun es el único que puede salir conmigo, y yo soy la única que puede salir contigo-. Un fuerte sonrojo apareció en las mejillas del Uzumaki; tenía a la peliazul tan cerca.
-de todas formas tu eres el único al que yo podría considerar; realmente, tiene el valor para traicionarme?-.
Se sentía abrumado por las palabras de Hinata; ella siempre lo dejaba al borde del abismo.
- a pesar de que es extremadamente fria y calculadora, cuando se trata de sentimientos las habilidades de Hinata-chan se reducen a cero; piensa que es necesario usar esta metodología, similar a la diplomacia agresiva como mostrando todas tus cartas y dependiendo de la decisión del oponente cuando se trata de asuntos de amor, ante esta presión creo que la mayoría de los hombres saldrían corriendo…..- una sonrisa zorruna se dibujó en su rostro.
- tal y como dijo ella, soy el único que se quedaría a pesar de todo-. Sintió como su corazón latía sin control mientras observaba a su novia, entonces pensó que no era tan descabellado lo que Hinata le había dicho a la chica, probablemente decir que tenía problemas de personalidad era un gran acierto, sobre todo después de emocionarse tanto por las inusuales palabras de amor de la Uchiha.
-no lo haría!-. dijo decidido. –simplemente no podría traicionarte Hinata-chan-. La ojiperla sonrio.
-Eso crei-. Con un hábil movimiento se posiciono encima del rubio con ambas rodillas a los costados del Uzumaki sosteniendo su peso con las manos también a cada lado del rostro de Naruto quien había quedado de espaldas en el césped.
Se miraron sin decir palabra por un buen rato, hasta que la peliazul comenzó a bajar lentamente su rostro hacia el del rubio; estaba tan cerca, Hinata roso sus labios haciendo que este se estremeciera al tacto, subiendo inconscientemente las manos a la cintura de la chica; sintió la estreches de esta, acelerando sus latidos, entonces la ojiperla deposito un suave beso mientras su cabello se deslizaba hacia el rostro del ojiazul. Se dejo caer en el prado a un lado de Naruto, sin que ninguno de los dos dejara de verse.
Estuvieron asi un rato, hasta que decidieron que era tarde y debían volver; durante el camino ninguno de los dos dijo palabra alguna, sin embargo se sentían innecesarias; el viaje transcurrió tranquilo aunque algo había cambiado para Naruto, definitivamente las cosas ya no serian las mismas de antes, ya no.
-esto es malo….-
-estoy enamorado-
-ni siquiera puedo ponerlo en duda, como podre con todo esto?, desde ahora, ver a Hinata-chan será más que una necesidad, se volverá mi prioridad-.
Dejo a la ojiperla en la casa, asegurándose de que entrara a su habitación sin ser descubierta, luego se monto en su bicicleta con destino a su hogar.
-vernos a escondidas mientras nos tomamos de las manos, por ahora es suficiente para mi ser amantes de esa manera…-
-por ahora-.
