No eres tù.

Era un hermoso día soleado, la familia Uchiha había decidido pasar el fin de semana lejos de los suburbios, en una hermosa casa de campo no muy lejos de Konoha, con una amplia extensión de tierra que podían disfrutar a gusto durante su pequeña estadía.

Ese era el plan que todos tenían, excepto una sola persona.

Hinata.

-asi que, Sasuke te invito a que vinieras con nosotros?-

-etto… si Hinata-chan, dijo que me veía algo cansado, y que si quería acompañarlos.- veía a la peliazul quien caminaba delante de èl pausadamente. Llevaba un hermoso vestido blanco de tirantes que llegaba hasta sus rodillas. En él se enmarcaban sus curvas exuberantes y estilizadas, entregándole al rubio una vista seductora de su novia.

-entonces por què te negaste?-pregunto sin voltearse a verlo.

-bueno pues.- Dijo agachando la mirada. –yo, no puedo ser el mismo contigo cuando esta Sasuke.-

-lo siento.- dijo la ojiperla deteniéndose.

-no, no es tu culpa!.- decía nervioso. –Sasuke, él te cuida mucho, y no estoy seguro de como tengo que actuar cuando él está presente.-

Dio un suspiro cansado, manteniendo la vista fija en su lugar de destino. –hemos llegado Naruto-kun, olvidémonos del resto y pasemos un buen rato.- dijo dirigiéndole una hermosa sonrisa.

Habían regresado al campo de lirios; para sorpresa de Hinata el lugar era parte de terreno Uchiha, sin embargo estaba cercado. –no me sorprende que pudieras mantener este lugar como un secreto, está rodeado de cercas, nadie puede pasar.-

-esto no era así antes, después de la pérdida de su esposa e hijo el señor Fugaku lo quizo así.- Hinata lo miro con ironia.

-ya veo, asi que el padre y el hijo tienen las mismas formas de lidiar con el dolor.-

La vio deshacerse de su calzado, recogiendo su vestido con ambas manos para no empaparse con el agua clara del riachuelo.

-sa-sabes Hinata-chan, a veces es realmente aterrador cuando eres honesta.- dijo sentándose a la orilla del riachuelo, observando a la peliazul caminando sobre él.

-lo crees Naruto-kun?, pues yo creo que no importa el esfuerzo que hagas, las cosas que vivimos y sentimos nunca desaparecerán, pero…..- dirigió su vista al despejado cielo. –ellos luchan sin hablar, lo encierran todo y no dejan que nadie los vea, como a este lugar.- volvió su mirada hacia el rubio. – si no puedes hablar, y las palabras no funcionan, solo puede haber guerra.-

Se mantuvo en silencio mientras se dejaba perder en las palabras de su novia. Hinata era una chica peculiar en muchas formas, y para él, era la mujer más desalmada y despiadada que había conocido, pero también la más comprensiva y sabia.

-eres cruel de algunas maneras Hinata-chan, pero, aun así me gusta verte sonreir.- decía dedicándole una mirada juguetona.

Lo vio de reojo mientras danzaba salpicando todo de cristalina agua. –lo se.-

Se quedo pasmado contemplando a la peliazul, mientras bailaba animadamente con una amplia sonrisa en su hermoso rostro. Tomo una de las flores de lirio y acercándose a ella la deposito tiernamente en su cabello.

-quédatela, es tan hermosa como tu.-

-lo crees?.-

-si, claro que si.-

-Hikari-san, has visto a Hinata? preguntaba un azabache molesto.

-no Sasuke, lo siento, tal vez esta dando un paseo por el campo, tu ya la conoces.- dijo la mujer sonriendo.

-claro.- respondió saliendo de la casa tratando de divisar a la peliazul a lo lejos.

-esto parece un chiste, no importa en qué lugar nos encontremos, Hinata siempre actua de la misma manera.- Pensaba mientras pasaba la mano por su nuca en señal de cansancio.

-si el dobe estuviera aquí, siquiera tendría a alguien que me ayudara a buscarla.- se mantuvo algo pensativo al recordar a su rubio amigo.

-es cierto, el dobe no quiso venir, será por Hinata?- se detuvo un momento. –no, no debe ser eso, a Hinata no le importa, tal vez con todo esto del juego y la presión, o puede ser Sakura, o, tal vez…..- sus ideas fueron interrumpidas por un silbido no muy lejos que iba acrecentándose de a poco. Al levantar la vista se encontró con la imagen de su hermana menor caminando hacia donde se encontraba el Azabache. Iba lento, con las manos entrelazadas en la espalda admirando el paisaje. El Uchiha la observo irritado.

-en donde estabas?-dijo con un tono grave.

La peliazul paso por su lado sin siquiera prestarle algo de atención.

-Hinata!, deja de silbar de esa manera, no tienes nada de clase.- dijo fuerte.

Se detuvo ante el mandato de su hermano. –qué esperas de tu pequeña hermana Sasuke, tal vez si hago más largo mi vestido, por debajo de las rodillas?.- bajo los tirantes de su ropa bajándola lo suficiente como para que el escote prominente apareciera ante los ojos del ojinegro.

-ya basta, detente, será mejor que dejes de hacer eso, ni se te ocurra hacerlo en casa.- decía dándole la espalda y cruzándose de brazos. –sera mejor que te pongas bien ese vestido, luces terrible con el de esa manera.- la muchacha lo rodeo hasta quedar frente a el.

-entonces Sasuke, como pretendes que luzca bonita y tenga clase si tu no me dejas hacerlo?, tal vez, debería hacer añicos tus normas y estándares, de ese modo me veras como una persona pura he inocente.- El Uchiha permanecia serio, con el ceño fruncido, Hinata estaba frente a él con una mirada desafiante, y una pequeña sonrisa. Entonces se percató de algo en particular.

-de donde sacaste esa flor.- reclamó. La chica le dio la espalda, caminando hacia la casa.

-alguien me lo dio.- dijo con desinteres.

-espera, quien te lo dio.- exigió el azabache intranquilo.

Se detuvo un momento, volteando su cabeza para verlo desde atrás. Una mirada de misterio y una sonrisa juguetona adornaban su rostro.

-alguien que no eres tu Sasuke, alguien que no me pide que sea bonita, o que tenga clase-

…..

-y bien, hablaras o tendremos que hacerlo más difícil para ti.- caminaba de un lado a otro mientras sus hombres le daban certeros golpes al hombre que mantenían atado a una silla. El silencio inquebrantable del abogado estaba sacando al ojiperla de su estado de templanza.

Observo las herramientas en la vieja mesa del antiguo almacén abandonado. –tu.- ordeno a uno de sus hombres. –quitale el dedo pulgar.-

El abogado abrió los ojos aterrorizado al escuchar al Hyuga. Los cerro con fuerza y dio un grito iracundo antes de que pudieran arrancarle el preciado dedo.

-hablare!.- grito desesperado. –por favor no lo hagan!.- rogo. – Hablare señor Hyuga.-

-ahora nos estamos entendiendo, bien quiero que me digas que hay en el testamento de Kento y no se te ocurra mentir, se muy bien que hizo modificaciones.- dijo amenazante.

El sujeto trago grueso mirando a los ojos a su captor. Dio un suspiro cerrando sus ojos. –el señor Kento me matara si se entera de esto.-

-su abuelo hizo dos modificaciones en su testamento.-

-modificaciones a que.- interrumpio.

-po-podria soltarme por favor? Me duelen las muñecas.-

Lo miro disgustado. –bien, desátenlo.- ordeno.

Sujeto sus muñecas tratando de calmar el ardor. –como le decía, modificaciones con respecto a la empresa familiar.-

-te refieres a quien dejara a cargo, cierto.-

-dejeme decirle, que estuve en contra desde el principio, porque una vez que la nueva cabeza de la familia tome su lugar, estoy seguro que me quedare sin trabajo.-

Neji puso los dedos en el tabique de su nariz, tratando de calmarse antes de escuchar el nombre de su rival. –dilo, nombralo.-exigio.

-Hinata Uchiha, o mas bien Hinata Hyuga señor.- dijo temeroso.

-por qué, por que ella, dilo, ahora.- grito.

-bu-bueno señor, el señor Kento decidió que debido a que su primogénito el señor Hiashi es un incompetente, y que su segundo hijo el señor hizashi está muerto. Tomo una pausa. –quien seguía en la lista era la hija de su primogénito, en este caso la chica.

El ojiperla golpeo la mesa con violencia, descargando su ira.

-escuche, señor Neji.- dijo rompiendo el silencio. –hay una clausula en ese testamento, sobre las posibilidades.- el Hyuga se voltio a verlo con duda.

-a que te refieres.-

-vera señor, puedo serle de gran ayuda si usted quiere.- Neji se acercó al abogado con su imponente presencia, intimidando a todos en ese lugar. Temblo al ver la dura expresión del azabache tan cerca.

-hay una manera de hacer que usted tome el lugar de su prima.-

Alzo una ceja ante los dichos del jurista. –como-

-señor, si ella no estuviera, usted seria el siguiente en la lista.-

….

Sentado en la terraza de su casa de campo, miraba el cielo estrellado mientras pensaba en lo ocurrido con su hermana esa tarde. Esa flor, ese lirio, de donde pudo sacarla, acaso habia encontrado el campo? No, no podía ser, no habia forma de llegar ahí por casualidad, entonces, alguien la habia llevado?, no tampoco era posible, solo èl, su madre y hermano y Naruto, exclusivamente conocían ese lugar.

-alguien que no eres tu Sasuke-

Esas palabras le molestaban inmensamente.

Aspiro el aroma del campo, tratando de calmar su ansiedad.

-disfrutando de las estrellas?- se sento junto al azabache, recargando su cabeza en el respaldo de la silla, observando el cielo.

-solo estoy descanzando.- simulo desinteres.

-nervioso por la fiesta de mañana?- dijo riéndose juguetonamente.

-claro que no.- cerro sus ojos frunciendo el ceño. –no puedo creer que haya aceptado.-

-bueno, Naruto-kun puede ser de gran ayuda para ti Sasuke.- el Uchiha la miro confuso.

-el dobe tiene sus propios problemas, se ve irritado.- una sonrisa de medio lado surco sus suaves labios.

-a si?, y por qué crees que sea?.- fingió duda.

-no lo se, tal vez…. Una chica.- rio un poco.

-una chica?.- dijo confusa.

Una mirada de arrogancia apareció en el rostro del azabache. –Naruto siempre está rodeado de chicas, pero ninguna lo está por èl precisamente.- continuo. –creo que estaría feliz de conseguir a una chica y relajarse.- dijo divertido.

La ojiperla dirigio su vista hacia el suelo. –yo creo que es una causa perdida.-

Levanto su espalda del respaldo de la silla. –no creo que haya alguien que pueda salir con Naruto-kun, entre tus conocidas Sasuke.-

La vio entretenido. –pues, no lo creo, ahora mismo al dobe le llueven las mujeres.- dijo riéndose.

-pues no hay manera de que una chica decente sea capaz de estar con el.- dijo firme.

Alzo una ceja ante el comentario. –tu imagen de Naruto es muy retorcida Hinata.-

La chica lo miro seria, como si tuviera plena seguridad de sus palabras.

-escucha, para decirlo de buena manera, Naruto-kun es extremadamente adaptable, para decirlo de mala manera no tiene personalidad. Giro su cuerpo en la silla plegable para quedar frente al azabache.

-no importa la situación, ya sea estúpida o irracional, el responderá a cualquier caso de manera normal; pero es incapaz de hacer algo extremo.- afirmo sus codos en sus rodillas, dejando caer sus rostro en sus manos, acortando la distancia con el Uchiha.

-el nunca intentaría cambiar las cosas por si mismo, y la razón es porque, èl, no tiene la habilidad de atraer a las mujeres.-

Sasuke la miro confundido, sacándole una risa pequeña.

-de que te ries? Acaso no lo crees asi?.- dijo viéndolo seriamente.

No quito la vista de su hermana menor. –es un razonamiento complejo para llegar a una idea absurda Hinata.-

Recargo nuevamente su espalda, mirando el cielo nocturno despejado. –el es el tipo que necesita ser dirigido, las chicas de decepcionarían de un sujeto sin rumbo como el verdad?-

Sasuke se cruzo de brazos pensativo. –bueno, Naruto siempre a sido asi-

-entonces.- miro de reojo al ojinegro. –la unica persona que puede salir con Naruto-kun.- giro su rostro para verlo de frente. –seria alguien como tu Sasuke.-

El azabache la vio nervioso. –disculpa?-

Hinata rio un poco. –caprichoso y egoísta, deseando que todo sea a tu manera, sin remordimientos por lastimar a otras personas, actuando como un arrogante miembro de la realeza, Naruto-kun es perfectamente adecuado para una persona como tù.-

Chasqueo la lengua en señal de desacuerdo, haciendo que la peliazul sonriera tiernamente.

-entonces Sasuke.- afirmo sus manos en el borde de la silla del Uchiha, acercando su rostro al del ojinegro. –hay alguna mujer déspota y arrogante entre tus conocidos?-

El Uchiha medito un poco, sin encontrar algún nombre adecuado a la descripción.

-no la hay cierto, además tu detestas ese tipo de personas, aunque eso es algo natural, nosotros odiamos a aquellos que más se parecen a nosotros.- Sasuke la miro con desaprobación, simplemente no había nadie que el conociera y encajara con el perfil que describía.

-lo ves, buscarle una novia a Naruto-kun es una búsqueda inútil.- acerco aún más su rostro al del Azabache, provocando un leve rubor su rostro.

-dime algo.- dijo alejándose rápidamente. –no crees que si no consigue a una chica estará condenado a ser soltero para siempre?- se recostó nuevamente en su silla mirando el campo en frente de ellos. –precisamente.-

-y esa es la razón por la que deberías dejar de entrometerte y preocuparte de tus propios asuntos.-

Se levantó suavemente. Estiro sus brazos y de dirigió al interior de la casa dejándolo solo. La vio alejarse sin verlo y sin decirle una palabra más.

-parece que Hinata y Naruto son como el agua y el aceite.-

El aroma a lavanda en el ambiente lo hizo recordar lo cerca que estaba el rostro de la peliazul, sus ojos blancos y la piel pálida y perfecta; su cabello largo y lacio, y su voz suave y delicada. Se levantó rápidamente de la silla, llevando una de sus manos a la cadera y con la otra sujetando su frente perturbado. Respiro ondo para calmarse, solo la cercanía de esa chica podía desestabilizarlo.

El recuerdo de Hinata bajando su vestido inofensivamente, lo desequilibro por completo. –maldicion!.- dijo irritado.

Definitivamente no podría ir a dormir sin un baño.