Capullo
Naruto llego a casa dando un portazo a la puerta. Subió las escaleras a toda velocidad hacia su habitación agitado. Estaba molesto consigo mismo, con Sasuke y con la condenada rodilla de la Uchiha.
-mierda!- maldijo lanzando lejos su chaqueta. –por què siempre tiene que ser Sasuke!- grito con rabia.
El abuelo del Uzumaki acababa de llegar del hospital, y escucho los alaridos de su nieto; estaba muy cansado y no quería lidiar con el adolescente. Un pequeño tic en su ojo derecho apareció ante los gritos de Naruto.
-que es todo ese alboroto? Acabo de llegar del trabajo y quiero paz en esta casa!- exigió entrando de improviso a la habitación.
El rubio se giró para verlo con ojos de angustia, Jiraiya se extrañó por la actitud del muchacho.
-lo siento abuelo, no lo hare otra vez, puedes dejarme solo?- se sento al borde de la cama con la cabeza gacha y los codos en sus rodillas luciendo derrotado.
-que te sucede Naruto? Pasa algo malo?-. Dijo preocupado.
-no es nada, no te preocupes.- la respuesta que dio no tranquilizo en absoluto al anciano. Su nieto era un chico alegre la mayor parte del tiempo, incluso en los peores momentos él siempre se mostraba optimista, así que la forma que estaba siendo en ese momento no era común.
-Naruto, tu sabes que siempre puedes confiar en mi, no quieres hablar conmigo al respecto?. Dijo acercándose a él sentándose a su lado.
El estaba dudoso, no sabía si decirle a su abuelo la verdad, pero estaba tan angustiado que necesitaba un consejo. Mantener en secreto la relación se estaba volviendo una tarea difícil, y tal vez necesitaba confiarle a alguien su intimidad.
-yo, tengo una novia.-
El hombre permaneció impávido, no parecía sorprendido en lo absoluto. –y? creí que no lo dirías nunca.-
-Ehhh!- exclamo Naruto confundido, acaso ya lo sabia?.
-cómo es que tu?…-
Jiraiya rio un poco. –tu has estado muy diferente últimamente, vives suspirando, te quedas viendo la pantalla de tu celular por mucho tiempo, tus notas mejoraron, y no he recibido ninguna llamada del Instituto por tus travesuras.
El muchacho se quedo en silencio avergonzado.
-y bien…- dijo su abuelo levantando las cejas. –es sexy?-
El Uzumaki se levantó de la cama molesto. –Viejo pervertido!.- le grito enfadado. –ni se te ocurra decir algo indecente de ella!.-
El anciano sonreía ampliamente, viendo a su nieto sonrojado y nervioso, observaba minucioso cada expresión del adolescente; entonces cambio su postura a una más seria, tosiendo para aclarar su garganta.
-entonces, cual es el problema?.-
Naruto recupero su semblante afectado, parecía que la situación realmente era seria.
-hay alguien más.-
-Te refieres a un rival? interrumpió.
Naruto lo miro sorprendido, guardando silencio un momento, pensando. –no sé si se pueda decir que es un rival.-
Entonces?- pregunto Jiraiya.
-creo que es más como un amigo protector, él siempre está al medio de nosotros, y no puedo hacer nada para cambiar eso.-
El abuelo medito un poco. –él es muy cercano a tu novia?-
-pues, si, bastante.-
-y que hay de ti?- interrogo.
-también lo es.- dijo serio.
Se levantó acercándose a su nieto, tocando su hombro. –solo debes hablar con él y aclarar las cosas, si crees que no puedes hacer nada es porque entonces no has hecho nada.-
El rubio lo veía contrariado. –de verdad crees que eso funcionaria?-
El viejo se dirigió hacia la puerta, deteniéndose -Pues claro que si, a no ser que él no sea un amigo…..-
Se voltio a ver a al anciano, dudoso. –a que te refieres?-
-bueno, si él fuera tu rival, las palabras no bastarían para alejarlo de tu novia.-
el muchacho no dijo vocablo alguno, llevando la mirada hacia el piso, preocupado.
-por eso te pregunte Naruto, es un amigo protector? O un rival a vencer?.-
…..
La mañana era hermosa, una nueva jornada de escuela comenzaba y el azabache ya se dirigía camino hacia el Instituto. Ese día su hermana no iba con el, Hikari había decidido pasar un día de compras con ella, y ayudarla a encontrar un hermoso vestido para la el baile de graduación de los grupos senior del Instituto.
Después de lo sucedido en la habitación de la ojierla, tanto el Uchiha como su hermana no habían cruzado palabra. Se sentía confundido y molesto por su propia actitud. No podía dejar de pensar en cada detalle de ese día. La cercanía de la chica, aquella sensación de control que siempre sentía a su lado, su perfume, sus palabras, todo llegaba a su mente como una oleada de emociones que no podía ignorar. Pensar en la sola idea de que su hermana tuviera a alguien más en su vida hacia que su sangre hirviera.
-podria ser?-
Caminaba reflexivo con las manos en sus bolsillos.
-alguien del instituto?-
Su mente procesaba rápido.
-y si ya tiene novio?.-
Sacudió la cabeza tratando de abandonar sus pensamientos. Ahora mismo lo menos lógico para él era pensar en el hecho de que efectivamente Hinata tenía novio. El había acabado con cada tiempo libre que ella pudiera tener; se había encargado de hacerle saber a cada ser humano que quisiera estar cerca de ella, que viviría las penas del infierno antes de mirarla siquiera.
El tenía el control de Hinata.
El tenía el derecho sobre su hermana.
El debía protegerla.
Era el único que podía estar cerca de ella, el único que podía cuidarla, el único que podía tocarla, el único que podía sentir su aroma.
Ella le pertenecía.
-buenos días Teme.- la interrupción de Naruto lo saco de su reflexión. Miro al rubio de reojo pasando por su lado sin dirigirle la palabra.
El rubio dio un suspiro cansado, siguiendo al azabache desde atrás. De repente vio el brazo de su amigo levantarse en señal de saludo.
-sigues molesto verdad Sasuke?- pensó derrotado. Acelero el paso hasta alcanzar a su malhumorado camarada.
-Sasuke, yo…..-
-no importa, ya olvídalo.- dijo el ojinegro interrumpiendo al Uzumaki. El se quedo viendo fijo a su amigo; tenia tanto que decirle, que reclamarle, pero de nuevo no sabía cómo enfrentar al azabache. Agacho la cabeza y guardo silencio, apretó los dientes conteniéndose, otra vez Sasuke Uchiha hacia lo que quería.
-si escucharas todo lo que tengo para decirte, entonces sí que importaría Sasuke.- Suspiro en señal de derrota.
-por cierto, Naruto, tu sabes si…- se detuvo un momento.
-por cierto que teme?- pregunto el rubio.
Pensó un momento. –Nada, no es nada.- respondió rápidamente.
Naruto ignoro la pregunta por completo, pero el recapacito divertido.
-que estupidez, es imposible que este idiota sepa algo al respecto, no puedo contar con él para saber de Hinata, claro que no.-
…
Caminaban por las veredas del centro de Konoha. Hikari observaba con extrema agudeza cada escaparate de las tiendas que se encontraban en el lugar.
-que te parece si entramos aquí?- le consulto a su hija.
-esta bien.- dijo la ojiperla que la seguía un poco más atrás.
Ingresaron al lugar maravillándose con la gran variedad de hermosos vestidos de todo tipo que ofrecía el negocio. Por supuesto quien gozaba más con las compras y la idea de encontrar un vestido era la madre, pues Hinata no demostraba ni la más mínima emoción por estar ahí.
Muy temprano en la mañana había dado las escusas a su novio para que no se preocupara por ella. Sabía que Sasuke no la mencionaria ante Naruto, muchos menos después de lo ocurrido el día de la celebración.
Veía como su madre hablaba con una de las asistentes de venta, señalando los vestidos pidiendo asesoría. Ella sin embargo recorría cada rincón del lugar sin prestarle demasiada atención a las prendas, con la mente perdida en otro asunto.
-No me gusta esa tendencia de explicarlo todo a través del amor, pero, que es lo que quieres de mi.-
Tocaba la suave tela de los trajes.
-acaso es porque te ignoro?-
Observaba cada detalle de los finos zapatos.
-acaso es porque te rechazo?-'
Caminaba entre los maniquíes.
-solo soy un capricho para ti?-
Se detuvo frente al gran espejo en la pared del edificio. Observando su reflejo con dureza.
-solo soy, otro trofeo que ganar?- sonrió para sus adentros.
-Hinata ven, mira elegí estos vestidos para ti, son corte princesa, te verás hermosa, pruébatelos.-
La Uchiha examino los vestidos, sin dar su opinión al respecto; la asesora la guio hasta el probador entregándole los vestidos.
Mientras su hija se vestia con las prendas que le habia seleccionado, Hikari tomo asiendo en uno de los cómodos sillones frente al gran espejo donde luciría Hinata su espigada figura. Estaba tan feliz de poder pasar un dia con ella. En la noche tendrían una cena junto a Fugaku y Sasuke, había tanto que celebrar, hace años no era tan feliz como en ese momento, y lo que más deseaba era que su hija también lo fuera.
De repente Hinata apareció frente a ella, luciendo un bello vestido rosa pastel de tul, abombado como el traje de una princesa. La mujer se emocionó de inmediato, su deseo era que su pequeña brillara como un diamante, que se viera hermosa, pero la peliazul era más que eso, la imagen de su hija era como la de un ángel, o una novia, simplemente maravillosa.
-que te parece? Te ves increíble!.-
La muchacha se voltio para ver su imagen. Su rostro no parecía muy emocionado. Podía ver de reojo las miradas de asombro de otros clientes en la tienda; también de envidia.
-puedo probarme el siguiente?.- pregunto seria.
-claro.- dijo Hikari rápidamente.
Volvió a entrar al probador saliendo nuevamente con otro modelo. Un vestido calipso de tirantes ceñido a su cintura, suelto y amplio hacia abajo que llegaba a sus rodillas. Lucia juvenil y divertido, parecía más para la ocasión como un baile, pero la muchacha tampoco soltaba ni una pequeña mueca de su rostro.
Hikari como la asesora comenzaron a impacientarse. –Hinata, hija, te gusta un poco el vestido?.-
La muchacha se voltio a ver a la mujer. –disculpe, podría dejarme a solas con mi madre?-
-claro.- dijo la asesora nerviosa.
Se acerco a su madre seria, provocando confusión a la señora sentada aun en el cómodo sofá.
-mamá, puedes decirme algo?.- ella se levantó caminando hacia la peliazul asustada por la actitud de la chica.
-por supuesto.- respondió segura.
-para què tenías cita con el doctor?- Hikari se sorprendió ante la interrogación, huyendo de la vista de su hija mirando hacia el piso.
-bueno, yo, la verdad…- titubeaba.
-Estas embarazada?-
Alzo la vista violentamente, parecía como si la hubieran descubierto.
-c-còmo es que!?.- trataba de decir nerviosa.
-lo es?.- exigió la peliazul.
-s-si.- dijo Hikari a duras penas. Se suponía que hoy se lo dirían a sus hijos, y lo cierto era que no estaba segura de como se lo tomarían, sin embargo estaría al lado de su esposo y se sentiría apoyada, pero en esta instancia estaba sola contra Hinata, y no tenía la menor idea sobre su reaccionar.
Ella se quedó en silencio al oír la respuesta. Acorto la proximidad con su madre y sin previo aviso la rodeo con sus brazos abrazándola fuertemente.
-Hinata?- dijo confundida.
-estoy tan feliz, inmensamente feliz.- su madre reacciono ante las palabras, correspondiendo el abrazo con lágrimas amenazando con desbordarse de sus ojos.
-oh! hija, tenía tanto miedo de que estuvieras molesta.- ella levanto su rostro para ver a Hikari regalándole una dulce sonrisa.
Ambas mujeres permanecieron así por un momento, para luego separarse de su abrazo, Hikari estaba incluso más radiante que antes, sentía que se había quitado un peso de encima.
-bueno, ya tendremos tiempo de celebrar, ahora volvamos a lo del vestido, tan solo espero que Sasuke se lo tome tan bien como tu.-
La peliazul no dijo nada, mirando nuevamente su silueta en el gran espejo frente a ella.
-creo, que te veías más feliz por mi noticia que por el vestido.- recrimino Hikari con decepción.
-quiero probarme algo más, puedo hacerlo?- pregunto insegura.
Su madre asintió con la cabeza, mientras la chica camino directo hacia uno de los maniquíes de la tienda señalando el vestido. La asesora llego inmediatamente con la elección y se dispuso a probárselo.
Entonces apareció con un exquisito y elegante vestido digno de una alfombra roja, simplemente espectacular. Hikari y el resto de los presentes quedaron con sus bocas literalmente abiertas, por la visión que estaban presenciando en el momento.
Hinata inspecciono cada detalle de la tela en su cuerpo, y camino con gran destreza demostrando que podía lucir un vestido como ese.
-este es, no me probare nada mas.- advirtio entrando nuevamente al probador.
Hikari tenía sentimientos encontrados. Ella esperaba que su pequeña luciera como una princesa, con un encantador vestido de grandes capas de tul, o un vestido que mostrara algo de su hermosa piel de porcelana, pero para su sorpresa, su hija había decidido lucir un vestido elegante y glamoroso, de un color inesperado pero que solo algunas mujeres podían usar.
-estas segura?.- pregunto la mujer cuestionando por última vez su elección.
-segura, no usare otra cosa, mamà.-
…
Era hora de volver a casa, salió como siempre del Instituto sin despedirse de nadie, pero antes se había encargado de un asunto que tenía planeado realizar ese día, y se sentía aliviado. Hoy era la dichosa cena que había planeado su padre junto a su madrastra. Debia llegar puntual, y mostrar su mejor cara.
No le emocionaba mucho participar de la familia feliz, pero era un sacrificio que haría por su padre obviamente, y en parte por Hikari. Mientras caminaba veía pasar a chicos de otros Institutos; chicas que lo observaban desde lejos, otras que hablaban mientras lo seguían con la mirada, entonces se percató de algo interesante.
-Sakura no me ha estado siguiendo…..-
El siempre debía buscar la forma de volver a casa burlando las habilidades de rastreo de la pelirosa. A veces era Naruto quien lo ayudaba a escapar, pero, últimamente, la chica lo había dejado en paz por un buen rato. Después de lo sucedido en el hospital y las pocas palabras que intercambiaron en la fiesta no había vuelto a saber de ella.
Se cruzó de brazos mientras reflexionaba camino a casa. –supongo que al fin lo entendió.- un peso menos en la espalda del Uchiha.
Entro rápido subiendo directo a su habitación para prepararse. Todos los sirvientes se movían rápido para terminar con la decoración de la mesa y la preparación del banquete. Fugaku inspeccionaba cada acción mientras su esposa se preparaba en la habitación junto a su Hija.
-ya sabes que es?- pregunto Hinata en tanto peinaba el cabello de su madre.
-no, aun no.- dijo animada.
-crees que se parezca a mi?-
Hikari la observaba en el espejo, regalandole una sonrisa. –Espero que sí, tú eres tan hermosa, como un sueño hecho realidad.-
Hinata se detuvo un instante viendo el reflejo de su madre en el espejo directo hacia los ojos.
-yo, deseo que ese pequeño tenga ojos para ver la verdadera belleza, se emocione por los días soleados que son auténticos milagros, y tenga la libertad de ser lo que su corazón y razón decidan.-
Hikari se quedó en silencio, conmovida escuchando a la muchacha.
-por supuesto que si Hinata, así será, ahora no perdamos tiempo, debemos bajar ya!.- se levantó del tocador para terminar de arreglarse y salir. Hinata se mantuvo en el lugar, sin dejar de ver su imagen en el espejo con melancolía.
-solo espero que seas todo lo que yo nunca pude ser, solo deseo que no seas como yo.-
Se alejo del espejo y salio junto a su madre hacia el gran salón para encontrarse junto a Fugaku y su hijo.
La familia tomo asiento y comenzaron la cena, hablando de cotidianidades, viajes y vacaciones próximas. De pronto Fugaku pidió la palabra para un brindis, en el cual, sin previo aviso, lanzo la bomba de noticia, sorprendiendo incluso a su esposa quien lo miro con reprobación.
-Fugaku!.- dijo ella exaltada.
Hinata no dijo una sola palabra, ya había demostrado a su madre su parecer, pero Sasuke parecía al igual que Hikari, sorprendido.
Había escuchado bien? Un Hijo? Un hermano?, si, un nuevo integrante a la familia, un pequeño en camino. Cerro los ojos respirando profundamente.
-felicidades a ambos, papá, Hikari, es una gran noticia.-
Los padres se emocionaron al escuchar la aprobación del azabache, dando detalles de cómo se habían enterado y de lo emocionados que estaban por comenzar a prepararse para él bebe, pero los hijos de ambos no estaban muy interesados en esa información. Cada uno repasaba internamente la noticia y el panorama venidero.
Aunque Sasuke disimulaba sus sentimientos, la noticia no había hecho más que acelerar su corazón y traer a èl recuerdos sagrados junto a su hermano. Cada juego, cada sonrisa, cada detalle que había vivido junto a él eran memorias preciosas que guardaba celosamente. Su partida no habia hecho mas que dejar un profundo hueco en su alma, pero que hace poco habia comenzado a sanar.
Miro disimuladamente a su hermana frente a el. No parecía diferente, pero no le sorprendía en lo absoluto, ella era asi, nada podía hacer que su semblante cambiara.
Terminada la cena cada uno se retiro hacia su respectiva habitación. El azabache estaba exhausto, quitándose su camisa dejando su torso descubierto. Tomo asiento en uno de los sofás cerca de la ventana, con una fotografía de él y su hermano. Recordó aquella vez que había aprendido a montar la bicicleta gracias a la tutoría de Itachi.
-supongo que ahora será mi turno.- sonrió con nostalgia.
-puedo entrar?.- escucho desde la puerta, era la voz de su hermana.
-claro.- dijo levantándose y dejando la fotografía en su lugar.
Hinata ingreso cerrando la puerta tras de sí, afirmándose en ella.
-un bebe.- dijo la ojiperla.
-aja.- respondio su hermano mientras ordenaba las ropas que se había quitado.
-estas emocionado?.- dijo siguiéndolo con la mirada.
-tu lo estas?.- respondio sin prestarle atención.
Se acercó hacia el azabache, tomando su brazo deteniendo abruptamente su labor.
-acaso no te importa?.- Sasuke se voltio a verla molesto, pero se encontró con los severos ojos blancos que lo confundieron, relajando su tensa musculatura.
-que te sucede, estas molesta?.- respondió soltándose de su agarre.
Hinata suavizo su voz, dándole la espalda. –solo quiero saber que piensas.-
El Uchiha acorto la distancia, aproximándose a ella. –y desde cuando te interesa lo que yo piense Hinata?.- dijo lento, con una voz ronca, la típica voz del azabache con una mezcla de burla e ironica. Quería desafiar a la muchacha. Sentia que se había ofrecido a la cueva del lobo por voluntad propia y necesitaba divertirse un poco, pues el actuar de la chica no estaba siendo normal.
Se mantuvo quieta y en silencio por unos instantes.
-sé que tú no eres del tipo que lloraría o estaría triste frente a alguien más.- dio media vuelta quedando frente al muchacho, cerca, muy cerca, peligrosamente cerca. –pero, de la misma forma, yo tampoco soy asi frente a ti.-
Ella lo miro fijamente a los ojos, haciendo que su hermano alejara la vista, sin poder sostener la mirada, apartándose de ella, huyendo hacia el ventanal.
-a que viene todo eso, que quieres decir?.- pregunto confundido alzado la voz.
-solo quiero que entiendas que esto no tiene que ver contigo, o conmigo, quiero asegurarme de que ese bebe este a salvo, así que necesito que me digas lo que sientes al respecto.- explico.
El azabache ensombreció su semblante, se sintió ofendido por la dura crítica que le estaban adjudicando. Como si se tratara de un mocoso que solo se preocupaba de si mismo.
Camino hacia la puerta de la habitación abriéndola, señalando a su hermana que debía salir.
-no soy estúpido Hinata, jamàs le haría daño a un pequeño, y por cierto, no te sientas como si fueras la única a la que le importa su bienestar.-
Lo escucho sin quitarle la vista. –bien.- avanzo hacia la puerta como el lo indicaba, saliendo sin decirle ni una palabras más. Cerró la puerta tras ella, dirigiéndose a su cama, agotado.
-cómo crees que yo pudiera odiar la idea de tener un pequeño hermano, Hinata.- se giró quedando frente a la fotografía de su madre en la mesita de noche.
-cuando crezca, lo llevare al campo de lirios, lo prometo.-
…..
Hikari será madre nuevamente! Que les parece?
Próximo capítulo baile de graduación!
Elección de rey y reina del baile!
Como será el vestido de Hinata?
Hoy no supimos de Sakura, que creen que va a hacer con lo que sabe?
Como siempre agradecida de todos ustedes y sus valiosos comentarios, y un agradecimiento especial a aquellos mensajes internos que me han enviado y que son realmente inspiradores para seguir con este proyecto que va llegando a su climax e inicio del fin.
Un abrazo enorme y muchos besos.
