Mujer Fatal
Segunda parte
Mia.
-estos zapatos son una tortura.- dijo quitándoselos y sosteniéndolos en su mano.
Miro nuevamente el teléfono celular. –Naruto-kun ya debe haber visto el mensaje.
Sonrió para sus adentros. –Espero que Tenten sepa hacer su trabajo.-
En cuanto encontró la oportunidad, había comenzado el plan pensado hace días. Hinata Uchiha no dejaba nada al azar.
Conocía la estructura de ese teatro por completo. Había averiguado todas las políticas y reglas que ese día regirían en el lugar, así que ya estaba enterada de los sitios a los cuales no se podía entrar pero también sabía que no tenían vigilancia alguna.
-Hinata-chan!- dijo agitado, tratando de recuperar el aliento.
-te ves agotado, tuviste que correr?.- pregunto al rubio.
-no podemos estar aquí, no debemos estar juntos, alguien podría vernos!.- dijo Naruto nervioso mientras veía paranoico hacia todas direcciones.
Hinata sonrio –tranquilo, confía en mi.-
Lo tomo de la mano y comenzó a correr obligando al muchacho a seguirla a donde quiera que se dirigiera. Avanzaron hasta llegar al final del oscuro pasillo donde comenzaban escaleras hacia algún lugar desconocido para el.
Las escaleras terminaban en un balcón cuya vista daba hacia los jardines del gran teatro, y la luz de la luna que iluminaba por completo el lugar destacaba el blanquecino rostro de Hinata, quien se encontraba en la orilla admirando las rosas y amapolas en su máximo esplendor bajo la estela plateada del satélite natural.
-Hinata-chan, esto es seguro?.- dijo aun con algo de temor.
Una risita juguetona se escuchó suavemente.
-nadie viene aquí, por lo menos no hoy.- avanzo unos pasos hacia su novio, acelerando el ritmo cardiaco del muchacho.
-tu cuello esta desarreglado.- acortó la distancia para acomodar las ropas del rubio, entregando un primer plano de los carnosos labios, las rosadas mejillas, y la suave piel de la muchacha.
-t te ves hermosa.- le dijo mientras la chica aún estaba afanada en el cuello del rubio.
Ella levanto su vista sonriendo. –gracias, tú también te ves muy bien.-
Aclaro su garganta, sonrojándose. –gra gracias, pero, nunca como tu.-
Medito un poco antes de alejarse de el –no lo creo.- volvió a admirar los jardines, dándole la espalda al Uzumaki.
Naruto arrugo la frente confundido, parecía que su novia estaba molesta. Se acercó a ella apoyando los codos en las barandas a la orilla del balcón.
-Hinata-chan, lo he estado pensando, tal ves, es solo una idea nada mas, pero, acaso estas celosa?-
Un silencio sepultural mantuvo por unos minutos a Naruto con el alma en un hilo.
La vista de la chica se poso en los azules ojos del rubio. No salio una palabra de Hinata, pero lentamente acerco sus labios a los del chico, paralizándolo, acechándolo, como una gatita que ya tiene acorralada a su presa.
-puede ser, tal vez por tu cabello, o tus ojos, o tu hombros, o tal vez….-
Deposito un beso necesitado en los labios de su novio, un beso suave, embriagante, que poco a poco se torno fogoso y hechicero. Naruto rodeo la cintura apegándola contra si. El aire se hizo poco para Hinata, alejándose abruptamente con las manos en el pecho de su novio.
La respiración era agitada en ambos, sin despegar la vista el uno del otro.
-tus labios están manchados de color.- dijo con una sonrisa juguetona.
El toco sus labios quitándose algo del labial que usaba Hinata sin éxito. Ella saco de su pequeño bolso un paquete de pañuelos, limpiando perfectamente el maquillaje. Naruto estaba sonrojado, muy sonrojado. Acababan de tener un momento exitante, y miles de sensaciones habian atravesado su espalda. El deseaba a su novia, como no hacerlo si era increíblemente atractiva. Pero asi como era increíble su belleza, increíblemente no había tocado un solo cabello de ella, ni un solo.
volvio a concentrarse en la situación actual, tratando de calmar su presión sanguínea.
-es porque eres tu Naruto-kun.- dijo de la nada, mientras terminaba de limpiar al chico.
-he? Esbozo extrañado.
-no es por tu cabello, o tus ojos, tampoco es tu físico, estoy celosa Naruto-kun, estoy celosa porque eres tu quien llama la atención.-
El abrió los ojos sorprendido. No estaba seguro de que responder. Ella sin previo aviso rodeo con sus delgados brazos la cintura del chico, pegando su cabeza en el pecho del rubio.
-para las chicas es fácil aprovecharse de ti.-
El rubio respondió al acto con un abrazo, presionándola contra si. Ella estaba siendo sincera con sus sentimientos, así que sus actos eran extraños, pues no estaba siendo la misma de siempre, pero èl la comprendía, ya tenía experiencia con la ojiperla. Pensaba en las palabras de ella, y sentía culpa en ese momento. Era cierto, él ahora era popular, pero también estaban aquellas veces en que había caído en las redes de Sakura, o había sido demasiado amable con alguna chica que le declarara su amor, o que simplemente coqueteara con él.
Así era Naruto, amable, no era capaz de ser cortante y decidido como Sasuke Uchiha. Pero eso era antes de Hinata, cuando las personas no sabían quién era, o lo ignoraban por completo bajo la sombra de su amigo el azabache.
Tomo de los hombros a su novia para alejarla y poder verla a la cara.
-Hinata-chan, puede que no sepas esto pero, yo estoy enamorado de ti; a veces me pregunto porque estoy contigo, debido a que no podemos estar juntos en realidad, pero no necesito una razón porque te amo; no tengo intenciones con ninguna otra chica, jamas podría traicionarte lo sabes, solo quiero que sepas que no importa lo que suceda, yo siempre estoy pensando en ti.-
Las rosadas mejillas del Rubio dibujaron una sonrisa en el bello rostro de Hinata; era la primera vez que veía a su novia sonrojada, alegrándose por ello.
Tomo la mano de Naruto, enredando los dedos entre los de èl cariñosamente.
-lo siento.- dijo avergonzada. –no volveré a dudar, no de ti.-
El sonrió ampliamente, observando a su preciosa Hinata.
-Es hora de irnos, démonos prisa, o Sasuke ira por mí al baño.-
Comenzó a correr escaleras abajo con sus zapatos en la mano mientras el rubio al verla alejarse la siguió desde atrás.
-que Sasuke què?!.-
….
Llegaron junto al azabache quien molesto la increpo ante la tardanza de su hermana, por lo que Naruto debió intervenir para agazapar a su alterado amigo. De pronto, la voz del animador sonó fuerte llamando la atención de todos, menos la de la ojiperla quien observaba detenidamente a la pelirosa que se encontraba al lado de Sasuke.
Habia sentido los pesados ojos de la Haruno encima de ella desde el momento que había aparecido en el lugar. Hinata sabia que esa chica estaba enamorada de Sasuke, pero también lo estaba de Naruto, y en varias oportunidades se había aprovechado de su novio.
Sin previo aviso, su nombre hizo eco en todo el lugar, mientras los aplausos y las miradas de los invitados se enfocaban en ella.
-por favor, que nuestra nueva reina suba al escenario.-
Ella estaba confundida, sin estar segura de lo que estaba pasando, entonces el azabache tomando la iniciativa sostuvo la mano de su hermana encaminándola entre los presentes para reclamar su título como reina del baile. Todos, chicos y chicas aplaudían y silbaban a la ojiperla con fervor; subio junto al animador causando una ola de elogios y piropos de las más variados.
Desde abajo Sakura trata de buscar a su amiga Ino. De seguro debía estar destruida, su archi rival le había ganada, otra vez.
La encontró caminando a toda prisa fuera del teatro, pero desde atrás Shikamaru la seguía, seguramente para consolarla. Se alegró al ver la escena en parte, pues todo lo que estaba haciendo al fin y al cabo era por el Nara; de una manera u otra le había funcionado.
-Hinata Uchiha es tu nombre verdad?.- pregunto el sujeto.
Ella asintió con la cabeza.
-pues Hinata, aquí está tu banda y tu corona, por favor, un gran aplauso para la reina!-
Todos aplaudieron animadamente, mientras el azabache desde abajo esperaba a la peliazul serio, compuesto, molesto a mas no poder.
-ahora, nombrare al nuevo rey dell baile!, por favor redoble de tambores…- recibió el sobre con el nombre del nuevo monarca abriéndolo y leyendo su contenido.
-ehhhhh….., bueno, esto es una sorpresa, pero escuchen bien todos.- pronuncio arreglándose la corbata algo nervioso.
-no sé, como se lo tomaran pero, TENEMOS UN EMPATE!; si señoras y señores hay un empate, ustedes lo han decidido así, por lo que llamo a este escenario a….-
-Uchiha Sasuke y Uzumaki Naruto!.-
Todos se miraban unos con otros sorprendidos, pero felices del resultado; era difícil para los alumnos del Intituto decidir entre sus estrellas, por lo que al final había resultado un empate.
Naruto estaba en shock, ni en sus sueños más locos habia pensado en la posibilidad de ser rey del baile, mucho menos ser igualado a Sasuke.
Sakura automáticamente abrazo al rubio, felicitándolo, pero este no reaccionaba.
Comenzó a avanzar hasta el escenario confundido y con algo de temor y adrenalina; no sabía entender sus propios sentimientos. Pero el ojinegro a diferencia del Uzumaki estaba serio, no se vislumbraba ni un ápice de tristeza o felicidad en su rostro.
Subió hasta quedar a un lado de su hermana, mientras Naruto también hacia lo mismo posicionándose al otro lado de la muchacha. Recibieron sus bandas y coronas y el aplauso de todo el público, además de fotografías, besos, suspiros y cuantos actos de amor y devoción se podrían enviar por aire.
Eran verdaderas entrellas de rock.
El Uchiha arto de la exposición tomo del brazo a su hermana bajándola de la tarima, seguido de su amigo. No estaba feliz, su hermana no era un trofeo que se exhibía ante todo un grupo de idiotas a su parecer.
-quítate esa cosa de la cabeza, te ves ridícula.- le dijo con despecho.
Ella palpo la corona en su cabeza, pero antes de que pudiera sacarla Tenten quien por arte de magia había llegado a su lado, se la habia arrebatado abruptamente.
-puedo verla? Puedo?.- decía con el artefacto real en las manos.
-quédatela.- respondió sin interés.
Siguieron avanzando hasta llegar con el resto del grupo. Sasuke sin la corona y la banda, se había desecho de ellas por el camino, y Naruto con todo el equipo real encima.
-vaya, vaya, ahora como debemos tratarlos?- dijo Temari riendo.
-sus majestades tal vez?.- dijo divertido Lee.
-ya basta.- dijo fastidiado el ojinegro.
-por dios, chicos debemos celebrar!.- interrumpio Shouji.
Los hermanos Sabaku no sacaron sus reservas de costoso Wisky sirviendo a todos menos a la ojiperla una porción del fuerte licor.
-por los reyes del baile!.- dijeron al unísono.
De un sorbo bebieron el embriagante líquido arrugando el ceño por el ardor.
Minutos después y con el abundante alcohol en la sangre, los efectos no se hicieron esperar y algunos tuvieron que ir al baño para liberar la tensión de sus vejigas.
-volveré rápido, espérame aquí, entendido?.- ella asintió con la cabeza y su hermano se retiró hacia el baño. El azabache había consumido una cantidad considerable, por lo que la ojiperla pensó que su guardia estaría más baja. También había notado que extrañamente la pelirosa estaba más cerca que de costumbre al ojinegro, y no tan fastidiosa con el Rubio. Le pareció extraño, muy extraño.
Reviso el teléfono de Sasuke que habia sacado de entre las ropas del Azabache sin que èl lo notara. Se acercó a la pelirosa con el rostro acongojado, simulando preocupación.
-Sakura-san, no sé muy bien donde esta Sasuke y no conozco este teatro del todo, pero acaba de llamarme de otro teléfono pidiéndome que le lleve el suyo, dice estar cerca del baño de los chicos pero no sé dónde está eso, y aquí está lleno de gente, podrías hacerlo tú por mí?.
La Haruno se sorprendió al verla tan cerca, era bellísima; la ojiperla lucia tan intranquila que no le quedó más remedio que aceptar. Le entregó el celular en sus manos acercándose levemente a su oído izquierdo, esbozando unas tenues palabras para luego alejarse rápidamente dándole las gracias.
-esta es tu oportunidad.- escucho asombrada.
Apretó el aparato contra su pecho.
-tal vez, tal vez, esta noche pueda hacer que.-
Decidió no seguir pensando, y simplemente dirigirse hacia donde se encontraba el azabache. Hinata la vio alejarse sonriendo internamente.
-espero que puedas entretener lo suficiente a Sasuke, Sakura-san.- dio media vuelta y toco levemente la espalda de Naruto.
-Sígueme.- alcanzo a leer en los labios de la ojiperla mientras se perdía entre la multitud. El miro en todas las direcciones sin encontrar a su amigo. Disimuladamente se alejó del grupo hasta perderse entre las personas llegando nuevamente a los alejados pasillos del teatro, donde lo esperaba su querida Hinata.
No se dijeron una sola palabra hasta llegar nuevamente al balcón que daba hacia los jardines. La luz de la luna se había alejado un poco haciendo más oscuro el lugar y también, más íntimo.
-felicidades su majestad.- dijo con ironía inclinándose ante el muchacho.
Este sonrió al verla rindiendo sus respetos. –donde está tu corona?.- pregunto al verla sin ella.
-Sasuke dijo que me la quitara.- respondió sin cuidado. –estoy segura que no quería que estuviera arriba de ese escenario.-
El rubio hizo una mueca de disgusto, Hinata siempre debía hacer lo que su hermano mayor le dijera.
-siempre obedeciendo a Sasuke.- dijo entre dientes. Pero la peliazul había escuchado perfectamente.
-quieres intentarlo?.- dijo de forma seductora. El la miro confundido.
-disculpa?.-
Ella rio juguetonamente. –tal vez su majestad quisiera hacerme alguna petición-. Respondió rodeando lentamente al Rubio mientras con sus dedos tocaba sus hombros, su pecho, sus brazos y así mientras caminaba en círculos alrededor de él. Naruto estaba sonrojado; nunca sabia como actuar en una situación así. El jamás tenía la iniciativa, la ojiperla siempre tenía el control.
Al verla caminar con esa actitud sugerente entendía que estaba jugando con él, provocándolo, llevando su mente al máximo. Tenía una vista privilegiada de los atributos de su novia. Grandes pechos, diminuta cintura, amplias caderas, y a pesar de que el vestido no dejaba piel que observar, la tela era como una segunda piel que se ajustaba perfectamente a las curvas de la chica.
Las manos le picaban, en un segundo la cordura que siempre caracterizaban al rubio se esfumo y tomándola de la cintura la pego hacia sí, mirándola directamente a los ojos. Ella no dijo palabra alguna, solo sostuvo la mirada, haciendo que el hambre voraz de su novio aumentara, dándole un beso apasionado, errático, necesitado. Llevo una de sus manos a la nunca de la chica, sosteniendola sin darle oportunidad de alejar su rostro de él.
Hinata jadeaba, le faltaba el aire, pero el rubio no la dejaba ir. Ya había perdido su control, para tomar el control de la ojiperla; se movió rápido y seguro obligando a retroceder a la muchacha, hasta que sintió la pared detrás de sí, estaba atrapada.
Como pudo logro alejarse lo suficiente para ver a los ojos al Uzumaki.
-Na Naruto-kun?- no pudo decir nada más, pues su novio volvió a atrapar su labios con otro beso, que termino por bajar la guardia de la hermosa Uchiha, entregándose simplemente a los deseos de su amante rubio.
Bajo despacio, abandonando los labios de la chica por su cuello aspirando el suave aroma de su perfume; era dulce y embriagante, ella con los ojos cerrados se dejaba seducir por las sensaciones que recorrían su piel. Sus manos pequeñas estaban en el pecho del muchacho, fuerte como el acero, a cada mordisco en su cuello, enterraban más las uñas en él. El dolor pronto se convirtió en excitación para Naruto, quien tomo ambas muñecas y las subió por encima de la cabeza de Hinata, sujetándolas con una sola mano contra el concreto. Se alejó para ver el espectáculo y simplemente se maravilló, relamiendo sus labios. Ella se veía tan sexy, atrapada y a su merced, ella le pertenecía, era suya.
Quería oírlo, quería que lo dijera, debía salir de los carnosos labios de Hinata.
-tengo una petición como el rey de esta noche Hinata-chan.-
Ella trago grueso, el rubio se veía completamente diferente, tan seguro, tan demandante, él tenía el control.
Volvió a pegar su cuerpo un poco más contra el de ella, presionando los pechos contra su fuerte torso, haciendo que un pequeño gemido se escapara.
Con su mano libre levanto la barbilla de la muchacha, indefensa. –quiero que digas que eres mía.-
Los labios de ella temblaban, trato de hablar pero fue interrumpida por la boca de Naruto; no podía moverse, sus muñecas estaban prisioneras. El volvió a bajar a su cuello, lamiéndolo lascivamente.
-no te oigo, dilo!.- dijo fuerte, sin detenerse de su afán.
Los jadeos que provocaba el tacto de su novio no le permitían hablar, pues su respiración era entrecortada.
-y yo, so soy…..-
-MAS FUERTE!.- exigió el rubio.
-soy tuya!.- se escuchó decir a duras penas de la boca de Hinata.
En ese mismo instante libero el agarre de las muñecas para tomar las caderas de la chica y estamparlas en la pared con violencia, mientras que con un beso tras otro devoraba a la ojiperla. Ella rodio su cuello revolviendo los cabellos rubios de su enamorado, mientras el apretaba las contorneadas caderas, sintiendo por primera vez su amplitud.
Estaba excitado, deseaba poseer por completo a la peliazul, tocarla por encima del vestido no era suficiente, ya nada le parecería suficiente a partir de ahora, entonces el teléfono de Hinata comenzó a sonar, sacando a ambos adolescentes de su momento de pasión.
El Uzumaki volvió a su centro, notando la posición en la que estaban, alejándose abruptamente, dejando que ella fuera a revisar el movil.
-es Sasuke.- dijo nada más. Por otro lado él estaba ruborizado y agitado; su cabello estaba despeinado y tenía las uñas de la ojiperla marcadas en su nuca. Miro de reojo a Hinata; ella parecía totalmente bien, pero pudo notar levemente los moretones rojizos en su blanquecina piel y en sus muñecas que trataba de disimular.
-bueno, yo….- trato de decir el rubio pero ella no espero las palabras de su novio, bajando rápidamente las escaleras; la vio alejarse y sintió que huía, entonces comenzó a correr para alcanzarla, quería decirle que lo sentía, que de alguna manera se había aprovechado de ella, estaba avergonzado de sí mismo.
Con su atlética habilidad no le costó mucho trabajo divisarla en el oscuro pasillo y detenerla, debía hablar, era ahora o nunca. Se posiciono frente a ella, mirándola a los ojos, esos hermosos ojos blancos.
-Hinata-chan yo, lo …- no pudo seguir, porque rápidamente la delicada chica en frente de él lo había empujado hacia la pared cercana, con ambas manos presionando su pecho.
Estaba sorprendido, trato de hablar, pero ella lo silencio de inmediato.
-no lo digas.- dijo escondiendo su cabeza entre sus brazos que se sostenían en el pecho fibroso de su novio.
-no te atrevas a decir que lo sientes.- levanto su rostro con una expresión sombría en sus ojos, y una mueca de disgusto.
-porque yo no lo siento.- subió las manos por el torso del Uzumaki hasta llegar a sus mejillas, tomándolas con suavidad y acercando el rostro de Naruto al suyo, dejando un tibio beso para luego alejarse.
Tuvo la sensación de que Hinata estaba a punto de llorar, y se sentía un completo imbécil por lo que iba a decirle hace unos momentos. Se acercó a ella abrazándola por atrás.
-entonces no lo olvides, no olvides lo que dijiste, eres mía.-
Ella sonrió y tomo una de las manos de su novio que la rodeaba.
-vámonos, o Sasuke tal vez llame a la policía.-
…..
La segunda parte de este capitulo ya esta aquí a pedido anticipado para ustedes mis queridos lectores
En unos días mas viene la tercera parte y final del capitulo
La caja de pandora de la pasión ya fue abierta así que no habrá nada que la pueda cerrar ahora!
Hinata, Sasuke y Naruto resultaron ser los reyes! Y obviamente Ino está de muerte.
Como siempre agradecida de ustedes ya que escribo para hacerlos y hacerme feliz.
Bye bye.
