Estaré aquí.

El sol había acabado de esconderse, y el manto negro de una noche más oscura de lo común cubría el cielo de la ciudad. En la mansión Uchiha se preparaban para la cena. Fugaku alistaba documentos mientras Hikari supervisaba la comida que se servirían es unos momentos.

De pronto el sonido del teléfono hizo eco en las paredes, haciendo que la anciana sirvienta reaccionara rápidamente a contestar la llamada.

-casa de la familia Uchiha…..-

La mujer quedo quieta unos instantes, sin poder reaccionar, colgó el teléfono y corrió como pudo hacia donde se encontraban los señores.

Tanto Hikari como Fugaku se sorprendieron al ver el rostro de la mujer.

-que sucede?- pregunto el hombre.

-señor! Dijo temblando.

-e-es la policia!-

…..

Sasuke caminaba por las calles con las manos en sus bolsillos y los ojos semi cerrados, meditando, molesto, casando, incluso arto, recordando la charla que había tenido esa mañana con su hermana. Algo había cambiado en él, estaba seguro, tal vez una verdad estaba próxima a hacerse consiente en su mente, aunque aún no del todo.

Después del almuerzo Hinata había desaparecido como de costumbre, y eso enfureció al ojinegro, por lo que había decidido salir a buscarla, aunque deliberadamente se había engañado a si mismo creyendo que salía solo porque un paseo no le vendría nada de mal. Sin embargo no había tenido éxito en ninguno de los dos casos, pues no se sentía mejor, y tampoco había encontrado a la ojiperla.

Suspirò. –Será mejor que regrese a casa.-

Entro haciendo poco ruido, y se extrañó al no escuchar a su padre ojear papeles y a su madrastra hablar de una habitación a otra con los sirvientes.

Se dirigio hacia las escaleras, con la misión de buscar a Hinata en su dormitorio, pero la vieja Kino lo detuvo tomando su brazo y tirando de el un poco para que le prestara atención.

El azabache se entraño por la actitud de la anciana.

-que sucede Kino?.-

Los ojos de la amable mujer estaban vidriosos, y el rostro acongojado. Sasuke se sorprendió ante la visión frente a él.

-Joven Sasuke, t-tiene que ir al Hospital!-

…..

En cuanto había escuchado las palabras de la sirvienta, había salido como alma que lleva el diablo de la mansión, tomando uno de los autos de su padre y dirigido hacia el hospital. No había dejado a la anciana terminar, y solo tenía en mente una sola cosa…..

Él bebe.

Si sus padres estaban en el hospital no podía ser por otra cosa que una complicación. Millones de ideas catastróficas pasaban por su mente mientras pisaba el acelerador con mayor presión hasta llegar al estacionamiento del complejo médico.

Entro rápido, directo hacia el mesón de informaciones, entonces diviso a Hikari sentada en la sala de espera. Se quedó inmóvil, logrando que su agitada respiración se estabilizara, pero aun asi extrañado.

Se acercó a la mujer, notando su expresión afligida, algo extraño estaba pasando, pero què!?.

-Hikari, que está sucediendo?.- pregunto confundido.

Su madrastra alzo su rostro, mirando a los ojos al azabache, notando en ellos la duda. No estaba segura de que decirle, ni ella misma sabía que estaba pasando.

-Sasu…- trato de decir, pero su esposo apareció junto a dos oficiales de policía y Jirayja quien era el Director del hospital.

-Hikari, debemos hablar con los oficiales.-

Jirayja los guio hacia su oficina, pues le pareció que era el lugar más cómodo para la familia.

El ojinegro siguió desde atrás a su padre, aun mas confundido, ¿Por qué oficiales querrían hablar con sus padres precisamente en un hospital?, realmente no tenía sentido para él.

Los tres Uchihas entraron seguidos de los oficiales y Jirayia, quien cerró la puerta tras de sí.

Tomaron asiento en los sillones disponibles y se quedaron viendo los unos a los otros. Jirayja se limitó a quedarse junto a la puerta. Sabía que en algún momento dado tendría que salir de la oficina.

Ustedes son los señores Uchiha cierto?.- comenzó preguntando uno de los uniformados.

-hai.- dijeron al unísono ambos adultos.

Entonces, uno de los oficiales saco una bolsa transparente con algunos objetos dentro, dejándola encima de la mesa frente a la familia.

-reconocen estas pertenencias?.-

Una pulsera, una pequeña cartera y diminutos aretes.

Hikari abrió los ojos de forma desmesurada, y sus labios comenzaron a temblar tratando de decir algo.

-s son de mi h hija!.- dijo fuerte.

Fugaku miro a los hombres con duda. –que está pasando exactamente?.- exigió alterado.

-vera, encontramos estos objetos cerca de una cabaña a las afueras de la ciudad.-

Hikari al oír la situación se levantó del sillón bruscamente.

-DÒNDE ESTA MI HIJA?!- exigió desesperada.

Ambos sujetos se miraron, mientras Fugaku trataba de tranquilizar a su esposa.

-encontramos estos objetos.- trago antes de continuar. –mientras se apagaba un incendio a las afueras de Konoha, precisamente la cabaña de la que les hable.-

El ojinegro quien permanecía con los brazos cruzados, sin dejar de ver el piso alzo la vista mirando fijamente a quien les hablaba. Había creído que se trataba de un robo y nada, más o les habrían notificado de inmediato sin hacer tanto escándalo, pero al oír el resto de la información, sus sentidos se habían agudizado al máximo, y una punzada en su pecho le decía que algo no estaba bien.

-una persona fue encontrada en el lugar.- dudo un poco. –entre las cenizas.-

-un cadáver.-

Los tres integrantes de la familia se quedaron petrificados al escuchar semejante noticia.

-qu que esta qu queriendo decir.- dijo la mujer aterrada.

Antes de seguir depositaron encima de la mesa las ropas que la ojiperla usaba ese día, y el calzado que aun tenia restos de arena en pequeñas cantidades.

-el cuerpo corresponde a una mujer de 14 a 16 años aproximadamente, se encontraba desnuda, estas prendas también estaban cerca del lugar.-

Hikari tomo el vestido apretándolo contra su pecho.

-creemos que se trata del…..- hizo una pausa.

-cadáver de su hija.-

Fugaku tuvo que sostener a su esposa pues se desmayó en cuanto habian mencionado semejante palabra.

Hinata estaba muerta.

Era todo lo que escuchaba Sasuke. Los oficiales seguían entregando detalles como el nivel de carbonización del cuerpo y los probables motivos de su fallecimiento, más el azabache no podía oírlos.

Estaba inmóvil, con los ojos fijos en las pertenencias de su hermana frente a èl.

La había visto en la mañana, había sentido su perfume, había escuchado su voz, habia observado sus palidas facciones, la habia tenido tan cerca. Y ahora le decían que no volvería a sentirla, nunca más?.

No podía ser cierto.

Se levantó violentamente, lanzando lejos la mesa frente a ellos con los ojos llenos de ira y frustración. Todos en la sala se quedaron sorprendidos al ver la reacción del ojinegro, más este no dijo ni una palabra.

No era como si no tuviera nada que decir, pero en ese momento, no podía decir palabra alguna.

Sentía que el aire le faltaba y los impulsos más primitivos amenazaban con desbordarse, la necesidad de huir de ese lugar fue insoportable para el Uchiha y por instinto sus piernas comenzaron a mover por si solas, abandonando el lugar y de la realidad que fuertemente le golpeaba en el pecho, un dolor indescriptible, imposible de ignorar.

…..

Caminaba de un lado para otro con su teléfono celular en las manos. –debo llamarlo.-

En la pantalla de su celular un número de teléfono estaba listo para ser contactado. –es ahora o nunca.-

Miro por millonésima vez cada digito para cerciorarse de que se trataba del correcto. –qué demonios estoy haciendo!?.-

Entonces su móvil comenzó a sonar haciendo que el rubio lanzara lejos el aparato por la sorpresa.

-diablos!.- dijo molesto. –quien podía estar llamando justo ahora!-

Tomo el teléfono observando el nombre de quien lo llamaba tan tarde.

-El viejo?.- porque lo llamaba a esas horas.

-que sucede viejo?, justo iba a llamar a Sasuke cuan.-

-Naruto, escúchame hijo…- interrumpió el veterano.

El Uzumaki se silenció en cuanto escucho la voz seria y grave de su abuelo, un tono poco común en èl.

-que ocurre abuelo?.- dijo preocupado.

-es una tragedia hijo, una gran tragedia.-

Naruto no dijo ni una palabra, trago grueso y se mantuvo atento a oír la noticia.

-la hermana menor de Sasuke, está muerta.-

El Uzumaki se desplomo sentado a la orilla de la cama dejando caer su teléfono celular.

Al otro lado de la línea se oía al viejo Jirayja repitiendo su nombre, más el muchacho no reaccionaba.

-Naruto, hey Naruto, sigues ahí?, me estas oyendo? Naruto!.-

Era inútil, la vista perdida, los codos sosteniéndose en sus rodillas, la cabeza gacha y las palabras que no dejaba de escuchar en su cabeza.

De verdad habia oído bien?, tan solo hace un par de horas había estado a su lado.

Estaba en shock.

Solo una palabra pudo salir de su boca.

-muerta?-.

….

Recostada en su cama, repasaba todo lo que debía decirle a su amiga platinada en cuanto se contactara con ella. Había planeado la peor forma de hacer que la vida de su archienemiga peliazul se desplomara drásticamente. Sabía su secreto, y eso la dejaba en la palma de sus manos, o eso era lo que Sakura Haruno creía.

De improviso su teléfono celular comenzó a sonar, sonriendo al notar que se trataba de su amiga Ino. Ya era hora de que se dignara en contactarse, pues desde que la rubia tenía novio tenía tambien una agenda muy apretada.

-crei que jamás llamarías Ino cerda.- dijo irónica.

-Sakura? No me hables de esa manera tonta, estoy llamándote por algo muy serio.- dijo la Yamanaka con severidad en su voz.

-yo también tengo algo muy serio que discutir contigo sabias?.- respondió la pelirosa sarcásticamente.

-pues eso tendrá que esperar, porque lo que debo decirte es algo muy grave.-

La chica se impaciento por la actitud de su amiga, guardando silencio y dejándola hablar.

-Hace unos instantes el abuelo de Naruto llamo a mi padre para hacerle un pedido enorme de rosas blancas.-

Sakura se extrañó al escuchar dicha información. –y que importa eso Ino?.- dijo con burla.

-que las encargo para la familia Uchiha.-

Se quedó pensativa. –para la familia de Sasuke?.-

-sucede que al parecer, la hermana menor de Sasuke acaba de fallecer.-

Habia oído bien?. –fallecido?-

-estas segura Ino estas completamente segura de eso!?.- pregunto a su amiga de forma histerica.

-c claro!- Dijo nerviosa ante la reacción de la pelirosa.

-luego te llamo Ino.- dijo rápidamente cortando la llamada.

Acaso era una broma de mal gusto?, no podía ser, esa chica estaba muerta? MUERTA?. Apretó el celular contra su pecho, aguantando las lágrimas que amenazaban con salir.

-No puede ser, Naruto, Sasuke, deben estar destruidos!.- dijo sollozando.

Sentimientos encontrados inundaban su corazón en ese instante.

-que diablos! Yo estaba tratando de hacerle la vida imposible y ahora, ahora.- lagrimas caían de sus ojos jade.

-me parece una estupidez!.-

Se mantuvo un rato quieta y en silencio, sufriendo el impacto de las palabras de la rubia.

De pronto un pensamiento llego a su mente, como un deber, algo que debía hacer.

Debía salir, su lugar era al lado de esa persona que seguramente estaba destrozado.

Tomo su chaqueta y salió raudamente de su casa con rumbo fijo, decidida.

-espera un poco, pronto estaré contigo.-

No sabía cuánto tiempo había estado ahí, detenido. Tampoco recordaba como había llegado a ese lugar. Solo sabía que había salido a toda prisa del hospital, subido al auto y conducido sin rumbo alguno.

Pero ahora estaba aquí.

Un lugar tan conocido para él, para su familia. Estaba cercado, pero con un pequeño agujero que permitía la entrada con facilidad.

Estuvo de pie frente a la diminuta entrada por unos instantes, hace tanto tiempo que no iba a ese lugar.

Ese campo de lirios.

Avanzo a paso lento por entre la maleza, poco a poco comenzaba a ser consiente nuevamente de la realidad.

Poco a poco comenzaba a….

Sentir….

-nunca supe cómo tratarte.-

La suave brisa de la noche acariciaba su rostro.

-jamás entendí tu lógica.-

Las manos en los bolsillos y la cabeza gacha.

-nunca pude…..-

Llego a la cima del pequeño monte, observando el hermoso campo de lirios, adornado por las luciérnagas que revoloteaban cerca de riachuelo.

-traerte a este lugar.-

Llevo su vista a la profundidad del cielo estrellado.

-cuando seas capaz de aceptarme como soy, entonces te convertirás en adulto apropiado.-

Sonrió con lastima al recordar esas palabras de su hermana.

Lagrimas iniciaron su camino por las tibias mejillas.

-yo de verdad, debí aceptarte.-

Cerró sus ojos y solo entonces se permitió sentir algo más que rabia y rencor, solo entonces se permitió sentir

dolor.

-maldición, yo….-

-Realmente debí…-

- amarte, Hinata.-

…..

Caminaba con las manos en los bolsillos por las calles de Konoha de vuelta a su casa.

Después de haber estado en shock por un buen rato, salió de su casa rápidamente para apoyar a la familia Uchiha, y en especial a su amigo. Sabía que el azabache debía estar destrozado, y que seguramente necesitaría de algo de apoyo, pues su amigo no era alguien emocional en ningún sentido, y aunque estuviera destrozado por dentro, no lo haría notar a nadie.

Sin embargo todo había sido en vano, al llegar el ojinegro no se encontraba, la madre de Hinata estaba hospitalizada por una baja de presión, y el señor Fugaku no dejaba de hablar con policías, abogados, fiscales etc.

Èl sin embargo no se movió del lugar, acompañando a la familia y esperando que su amigo apareciera por la puerta.

Pero eso, nunca ocurrió.

Entonces ahora iba camino a casa, el padre de Sasuke agradeció la compañía del muchacho, y el solo le había dado un pequeña sonrisa, disimulando.

Porque eso era lo que había hecho hasta ahora, disimular, como si nada, como si no le ocurriera nada.

Daba pasos lentos, mirando sus pies avanzar uno detrás del otro, sin pensar en nada, sin sentir nada.

-Naruto.-

Escucho frente a él, alzando su rostro para ver de quien se trataba.

-Sakura-chan.-

La muchacha se acercó a él, lentamente.

-supe, lo que ocurrió con la hermana de Sasuke.-

Naruto volvió a llevar su mirada al suelo.

-claro.- respondió.

-estabas en el hospital verdad?.-

Naruto comenzó a avanzar, pasando por el lado de la pelirosa.

-lo siento, Sasuke no estaba, así que no sé cómo esta.-

Sakura apretó sus labios aguantando el llanto, tomando del brazo al rubio, deteniéndolo.

-no, no vine para saber de Sasuke, vine, para verte a ti.-

El muchacho se quedó inmóvil, en silencio.

-debe, haber sido muy duro, Naruto.-

Se giró para quedar frente al rubio y rodearlo con sus brazos.

-estar allí y hacer como si nada pasara.-

El rubio lentamente deposito su cabeza en el pecho de la muchacha.

-esta bien, no tienes que disimular.-

Acaricio el cabello desordenado del ojiazul.

-adelante…-

-Llora.-

Las rodillas del rubio flaquearon cayendo ambos al concreto.

El silencio de la calle desolada y oscura se rompió de golpe, con un desgarrador llanto gutural que salió de la garganta del rubio, quien aferrándose a las ropas de la Haruno, había comenzado a llorar desconsoladamente.

Un llanto violento, insoportable, oleadas de dolor se podían sentir a distancia ante semejante imagen.

Era simplemente una tragedia.

La pelirosa se aferró al rubio tratando de consolar lo inconsolable.

-llora, Naruto, adelante, yo estaré aquí.-

...

otro capitulo mas!

se viene el final pronto!

perdon por el retraso pero he estado muy ocupada.

un gran saludo a todos los que se toman el tiempo de leer mi historia.

besos