Coleccionista
Capitulo 5
Su mirada estaba perdida en un punto en la pared, el profesor hablaba y hablaba, solo que él tenía una música en su mente. La voz de Blaine. Para él era música. Cuando repetía su nombre, cuando le preguntaba algo.
-No sé qué tiene de interesante la pared, pero al menos finge que estas escuchando lo que dice el profesor.- susurro Adam detrás de Kurt.
Kurt miró hacia su profesor y suspiro profundo. Tenía cuatro horas más en la academia, y dos con la diseñadora. Era mitad de mañana y parecía que su día seria eterno, se pregunto cómo estaría Blaine, como sería su día, debería pedirle el número de teléfono o sería muy osado, no sabía si siquiera le gustaba a Blaine, pero si le pidió tomar un café juntos es porque le interesa, o tal vez solo quiere ser su amigo.
Adam se paró frente a su rostro.
-Se fueron todos Hummel. Y ni te diste cuenta.-
-Como?.- pregunto confundido Kurt mirando el aula vacía.
-No sé. Normalmente estas atento a la clase, pero desde que pusiste tu cuerpo es esa silla no estuviste presente. Que sucede?, tu papá esta mal otra vez?.- preguntó preocupado Adam.
-No, mi papá esta bien. No te preocupes.- dijo Kurt juntando sus cosas.
-Entonces es ese muchacho. Cuál era su nombre?.-
-Blaine Anderson.- dijo emocionado Kurt.
-Oh, no, no, no!.- dijo Adam negando con la cabeza con un gesto de preocupación.
-Qué?. Lo conoces?.-
-No. Pero te estás enamorando de ese hombre. Eso no esta bien.- dijo Adam.
-Qué?!. No me estoy enamorando!.- replico Kurt saliendo del aula hacia el pasillo central.
-Hummel. Te hubieras visto como dijiste su nombre. BLAINE ANDERSON!.- dijo Adam imitando la voz de su amigo y dando saltitos en el lugar.
Kurt lo observo serio y enojado por la imitación. Se giró y siguió caminando.
-No salte.-
-Pero estas enamorado.-
-No. No estoy enamorado. Me gusta si, y acepte tomar un café con él.- dijo Kurt sentándose en una sala de estudio.
-Entonces...no puedo creerlo, al menos sabes a que se dedica?.- pregunto Adam sentándose junto a su amigo.
-Es policía.- respondió Kurt buscando entre sus cosas unos apuntes.
-Qué?, policía?, eso te dijo?.- pregunto incrédulo Adam.
-Sí, porque?. Crees que me mintió?.-
-Si claro!, quiere llevarte a la cama, y seguramente debe tener un par de esposas para atarte a ella.-
Kurt negó con la cabeza y siguió con su tarea.
-No seas tan confiado Kurt. Si ves algo raro, no le des tu dirección porque después...-
-Sabe donde vivo. Me acompaño a mi edificio.-
-Y tu sabes donde vive?. Eres tonto?!. Como vas a llevarlo a tu departamento sin saber quién es?!.- pregunto Adam.
-No lo lleve a mi departamento. Yo...me caí en la calle,...él me ayudo y me acompañó hasta mi edificio.-
-Y después?.- pregunto Adam mirándolo con una ceja alzada.
-Nada. No paso nada. Se fue a su casa, que es a un par de cuadras, y ya...- dijo Kurt e hizo una pausa.
-Y...?.-
-Al otro día me espero afuera del café y nos fuimos juntos otra vez, Santana lo interrogó,...pero no miente, es una buena persona. Y tal vez el único que piensa bien por lo que veo.- dijo Kurt.
-Ok. Pero ten cuidado. Eres...demasiado confiado Kurt.-
Kurt no quería escuchar más a su amigo así que decidió buscar un libro y comenzar a leer. Adam entendió la indirecta y busco un libro, sus apuntes y decidió no hablar más del tema.
...
-Collin. Quiero que investigues ésto.- dijo Chapman entregándole un papel con nombres, estaban solos en la oficina.
-Estas seguro?.- pregunto desconcertado Collin.
-Sí, quiero descartar todas las teorías posibles.- dijo Chapman.
-Él es una teoría?.-
-Una mía. Hazlo con discreción.-
Collin afirmó con su cabeza y guardo el papel en su saco.
Kingston y Blaine ingresaron a la oficina. Venían de buscar información de los hospitales.
-Nada. En teoría todas las extracciones de éste tipo de drogas, quedan asentadas en una planilla a la que solo tiene acceso el jefe de área, y para poder verla tenemos que llevar la orden de un juez.- dijo Kingston con una mueca de cansancio. -Pero...fuimos a hablar con un forense, y nos dijo como se puede sacar la droga sin asentarla en ningún lugar.-
-Cómo Kingston?.- pregunto Chapman.
-Los estudiantes. Los que están en el último año de medicina, ...los forenses por ejemplo, puede usar toda la que quieran y no hay ningún registro.- respondió Kingston.
-Genial. Y ahora?.- pregunto Collin.
-Estamos igual que al principio.- dijo Chapman preocupado.
-Seguiré buscando en la lista de laboratorios alguna denuncia por faltante.- dijo Blaine.
-Si haz eso, y busca las universidades de medicinas cercanas a la zona de donde desaparecieron los muchachos. Kingston pide la orden del juez, para ganar tiempo y Collin...-
-Sí, ya se.- dijo Collin y salió por la puerta.
Ese día había comenzado con la llamada del alcalde, era época de votaciones y estaban preocupados por que no había avances en los casos, los padres y familias de los muchachos desaparecidos pidieron ayuda al alcalde, el cual pidió avances o le darían la jurisdicción al FBI.
Blaine sabía porque era el reloj. En época de votaciones, todos los políticos eran amigos y personas sumamente buenas y con amor al prójimo. Lo sabía bien porque su padre era igual.
Se sentó frente a la computadora y comenzó a buscar alguna denuncia en el comité de farmacología sobre algún faltante de la droga que se usaba en las víctimas.
-Anderson. Deja eso, encontraron otro cuerpo.- dijo Kingston.
Lo último que Blaine deseaba. Esa noticia lo entristeció mucho.
No era un bosque, no era un lugar solitario, era una casa grande, muy hermosa. Habían policías por doquier, algunos vecinos estaban en mirando desde la calle.
El sargento Chapman bajo del auto junto a él y al agente Kingston, caminaron hasta la entrada, Chapman busco a los padres de la muchacha, los sollozos de ellos resonaban por toda la casa.
Para Blaine ésto le era muy familiar, ya lo había vivido cuando desapareció el último muchacho, solo que ahora apareció el cuerpo de una muchacha, en el mismo lugar de donde la secuestraron, su casa.
Kingston camino por un pasillo largo y Blaine lo siguió, entraron a la última habitación. Blaine se giró ni bien vio a la muchacha sobre la cama. Observó la pared repleta de fotos de ella con sus amigos, con sus mascotas, se veía muy feliz. Observo también una repisa llena de muñecas de porcelanas, se notaban que eran de colección, noto un espacio vacío entre ellas, faltaba una muñeca. Notó también que la habitación estaba muy prolija y bien cuidada. Seguramente su madre la mantuvo así todo el tiempo que su hija estuvo desaparecida.
-Anderson. No habrás tocado nada no?.- pregunto Kingston.
Blaine se giro mirándolo a los ojos intentando hablar.
-No...no señor.- dijo Blaine muy nervioso.
-Oh! Mierda. Te vas a desmayar?. Ve afuera.- dijo Kingston enojado.
Blaine salió caminando rápido por el pasillo hasta la puerta de entrada. Realmente se sentía muy mal, camino hacia un lado de la casa respirando pesado hasta que sintió su estómago en su garganta.
Era el peor espectáculo que dio en su vida, intento incorporarse y pudo ver a un grupo de vecinos mirándolo con estupor. Uno de ellos bajo su cabeza, dejando ver una gorra de béisbol, y salió caminando hacia una camioneta negra.
Blaine respiro profundo intentando calmarse.
-Terminaste?.- pregunto enojado Kingston. -Ve con los policías al jardín a buscar alguna evidencia.-
-Si.- dijo Blaine y salió rumbo al fondo de la casa por un pasillo que la rodeaba. No podía estar más avergonzado. Ese era el peor día de su carrera.
...
-Me voy.- dijo con una sonrisa Santana.
-Ok, que la pasen bien.- dijo Kurt limpiando una mesa vacía.
-Por supuesto. No tengas dudas de eso.- Santana se despidió con un beso al aire y salió por la puerta.
Kurt sonrió y camino rumbo a la cocina, no había muchas personas a pesar que era viernes por la noche. Termino de preparar un café cuando vio a Blaine entrar por la puerta, pudo notar que estaba apagado, y cabizbajo.
-Hola.- dijo Kurt con emoción en su voz.
-Hola.- respondió sonriendo Blaine.
-Lo mismo de siempre?.- pregunto Kurt.
-Si claro.- respondió Blaine.
Kurt se moría de ganas de preguntarle como estaba, por más que tenia ese brillo en sus ojos al verlo, su sonrisa no era espléndida como siempre. Era más que obvio que algo le pasaba.
Volvió a la cocina y preparo su café, y le agrego una masas que obviamente eran un regalo, volvió a la mesa de Blaine dejando su pedido y una sonrisa a la que Blaine le respondió al instante.
Siguió con su trabajo bajo su mirada, se perdía por momentos y varias veces se equivoco, Blaine lo distraía enormemente.
Faltaba unos minutos para cerrar el local, Blaine dejo el dinero y salió por la puerta con una sonrisa, se quedo parado a un par de metros y espero a que Kurt saliera.
Tenía una sensación extraña, como si alguien lo observará, miró a su alrededor y lo único que había eran autos estacionados. Durante toda la tarde se sintió extraño, bueno su día fue pésimo, pero por alguna razón tenía ese presentimiento de que alguien lo observaba continuamente.
-Hola.- dijo una voz conocida. -otra vez.-
-Hola.- respondió Blaine sonriendo.
-Te sientes bien?...es que... te vi un poco decaído adentro.- dijo Kurt.
-Sí, y ahora estoy mejor.- respondió Blaine mientras caminaba junto a Kurt.
-Tuviste un mal día?.- preguntó cauteloso Kurt.
-Horrible. Es de esos días que uno quiere olvidar.- dijo Blaine.
-Bueno, pero mañana es sábado, puedes relajarte y llenarte de energía para el lunes volver con mas ánimo.- dijo Kurt de una manera muy entusiasta.
Blaine sonrió y quedo pensativo un momento. No trabajaba los sábados ni los domingos, Kurt tampoco. No lo vería esos días.
-Tampoco trabajas lo fines de semanas verdad?.- pregunto Blaine.
-A veces. Cuando la diseñadora con la que trabajo tiene algún evento, normalmente trabajo con ella los sábados. Mañana no. Aún no terminamos las prendas para la próxima temporada.- explico Kurt.
-No...mmmm...no te gustaría ir al cine mañana, o tomar algo?.- pregunto Blaine nervioso.
-Si claro, ...hace bastante que no voy al cine.- dijo Kurt con rubor en sus mejillas.
Blaine se detuvo y fue ahí cuando Kurt se dio cuenta que estaban fuera de su edificio.
-Si quieres te paso a buscar a la tres o más tarde?, como mas te guste.- preguntó ansioso Blaine.
-A las tres esta bien.- respondió Kurt.
Se quedaron mirando unos segundos, sonrientes como si no hubiera nada más alrededor.
La brisa fría trajo a Kurt a la realidad y suspiro profundo.
-Nos...nos vemos mañana entonces.- dijo Kurt.
-A las tres.- dijo Blaine con su corazón palpitando fuerte.
-A las tres.- repitió Kurt muy emocionado, antes de girarse e ingresar al edificio.
