Descargo de responsabilidad. Ghost Hunt, ni sus personajes me pertenecen. Solo uso este universo en apreciación de lo genial que es y lo entretenido de sus personajes.

Un trabajo de fan para fans

Advertencias. Contiene spoliers si solo han visto el anime.

Linea temporal. Post Canon


—Naru, ¿estás bien?

—¿Por qué no habría de estarlo?

—Te ves pálido.

Oliver cerró el libro de golpe.

—Supongo que si tienes tiempo para perder reparando en cuán pálido o no estoy, ya habrás terminado la traducción de los detalles del último caso para BSPR.

—Ya casi termino.

—Bueno, ¿qué estás esperando?, no te pago para que me mires fijamente todo el día, no importa lo apuesto que soy.

—Idiota, narcisista. Eso es lo que me ganó por preocuparme por él —murmuró entre dientes.

—¿Dijiste algo Mai?

—Nada

—Entonces sugiero que des media vuelta y comiences a trabajar que para eso te pago… Y Mai, ¿Dónde está mi té?


Esa molesta cosquilla en la garganta, seguramente era la falta de té, y ¿por qué estaba su oficina tan fría?, la última vez que se fijó estaban en pleno verano y estaba condenadamente seguro que no había ningún espíritu en su oficina. Siguió revisando los archivos y después de varios minutos sintió la necesidad de carraspear tratando de aliviar la molesta sensación en su garganta. Definitivamente necesitaba un té.

—Mai, té —llamó desde su oficina.

A los pocos minutos Mai apareció en el umbral de la puerta con su taza de té, lo miró y una arruga se formó en su entrecejo.

—¿Quieres que abra las ventanas? —la escuchó preguntar—. Pareces acalorado.

—No —casi le ladró.

—Solo preguntaba, no hay necesidad de morderme… ¿Estás seguro que no estás enfermo?

—Mai —advirtió con tono amenazante.

—Sí, sí, no seas una idiota. Es imposible que el gran Oliver Davis se enferme a menos que… ¿Has estado usando tu PK? —casi gritó.

—No soy un idiota Mai, no tengo planes de unirme a mi hermano en el corto plazo. Ahora tengo cosas más importantes que hacer y supongo que tú también así que no pierdas, ni me hagas perder el tiempo.


La tarde pasó sin mayor eventualidad. El reloj marcó las 7 anunciando la hora de la salida. Mai recogió sus pertenencias para marcharse a casa, Lin se había marchado hacía un par de horas, así que golpeó suavemente la puerta de la oficina de Naru, para dejarle saber que ya se iba. Tocó la puerta un par de veces pero nadie respondió, decidió entonces abrir la puerta con cuidado. Y lo encontró dormido en su escritorio.

—Esto es extraño —susurró para sí misma caminando sigilosamente hasta su lado. No bien se había terminado de acercar cuando notó su respiración elaborada y el sudor en su frente. Rápidamente movió su mano hacia su frente y comprobó sus sospechas, estaba ardiendo en fiebre— Y ahora ¿quién es el idiota?

—Naru, Naru.

—…

—Oliver Davis, despierta en este mismo instante.

Se levantó de golpe, abobado y tambaleante, tuvo que hacer su mejor esfuerzo para evitar que se cayera.

—¿Mai?

—¿Por qué no me dijiste que te sentías mal?, ahora ¿quién es el idiota?

—… Eres tan linda y adorable.

—¿Qué? —casi lo deja caer de la sorpresa.

¿Se había quedado dormida de nuevo? —no pudo evitar preguntarse. No se le podía culpar, no cuando él, de la manera más disparatada y poco romántica expreso sus sentimientos, si es que a eso se le podía llamar una declaración. Ni en aquella ocasión se había referido a ella en esos términos.

—Ya sé porque le gustas tanto a los fantasmas y demonios y demás criaturas que te siguen.

—¿De verdad? —preguntó con interés, mientras intentaba hacer malabarismos para recostarlo en el sofá de la sala de espera. No había forma de que pudiesen llegar a su casa o a la de él. Naru escasamente se podía mantener en pie.

—Sí… Eres un sol.

—…

—Tan cálida y brillante, no se puede evitar.

—¿Qué no se puede evitar Naru? —preguntó sacándole el abrigo, para recostarlo en el sofá.

—Querer orbitar alrededor tuyo.

Lo dejo caer en el sofá, sus mejillas quemando y su corazón latiendo al ritmo del aleteo de un colibrí.

—Y… Yo…Mmm… Quédate allí, yo… voy por los medicamentos… Mmmm…. Sí, el botiquín —logró decir entre tartamudeos y tropezones, soltando un par de maldiciones, cuando en su afán de alejarse tropezó con la mesa baja del café.

La siguiente hora pasó sin mayores eventualidades, Naru no fue especialmente difícil tomando los medicamentos y cayo rápidamente dormido. Mai se levantó de su asiento y le reacomodo la manta y comprobó su temperatura, todavía un poco alta pero sin dudas mejor; se apartó para ir a la cocina a preparar un poco más de té. No pudo dar más que un par de pasos cuando un aún delirante Naru la sujeto de la muñeca.

—No me dejes.

—Solo iba por té.

—Quédate, no me dejes solo.

—De acuerdo— dijo caminando hacia su anterior asiento.

Pero él, la atrajo hacia sí y la tumbó junto a él en el sofá, acurrucando su cuerpo junto al suyo formando un capullo.

La mente de Mai colapsó y su cuerpo parecía envuelto por las llamas.

—N… Naru, ¿q… Qué estás haciendo?

Demonios no era que se estuviese quejando, pero esto era tan no Naru.

—Shhhss, duerme.

—…

Bueno, órdenes del jefe al fin y al cabo, ¿cierto?, ¿quién era ella para contradecirlo? —decidió relajándose y acomodándose en su abrazo.

...

Gene POV

Vio toda la escena desde el espejo que descansaba en el escritorio de Mai.

—Esto me trae tantos recuerdos —dijo pensando en las veces que su hermano se enfermaba y terminaba acurrucándose con él en su cama—. A ese científico idiota todavía le gusta acurrucarse cuando está enfermo... Aunque lo de lengua floja, es nuevo—. Agregó con una sonrisa mirando a la durmiente pareja.

Dulces sueños tortolitos.


NA. Selene gracias por los reviews, espero disfrutes la pieza. Siempre que se pueda tomo en cuenta las sugerencias.

Si tienen alguna otra sugerencia soy toda oídos. Nos leemos en la próxima.