Otra cosita que me encontré por allí dando vueltas.

Comencé a escribir el de los celos XD, porque estoy feliz de tener nuevos lectores, pero puede que tarde un poquito estoy hasta arriba de trabajo.

Descargo de responsabilidad. Ghost Hunt, ni sus personajes me pertenecen. Solo uso este universo en apreciación de lo genial que es y lo entretenido de sus personajes.

Un trabajo de fan para fans

Línea temporal: Post Canon


Su oficina estaba silenciosa, demasiado silenciosa. Llamó pidiendo su té, pero nadie respondió, así que muy a su pesar salió de su oficina para encontrar a Mai, como de costumbre profundamente dormida en su escritorio.

Dejo escapar un resoplido exasperado.

Estaba durmiendo en la oficina… De nuevo. ¿Cómo podía dormir tanto?, estaba más allá de su comprensión. Decidió dejarla dormir un poco más, parecía agotada.

Oliver caminó hacia la cocina y por primera vez en años comenzó a preparar el té. Se dejó envolver por el embriagante aroma de la bebida, sirvió un par de tazas y regresó a la sala.

—Mai, si sigues durmiendo en las horas de trabajo, voy a deducirlo de tu paga.

Mai se levantó pesadamente del escritorio y luego con el mejor rostro de indignación que pudo lograr replicó:

—No es mi culpa estar enferma y agotada. ¿Por qué les llaman nauseas matutinas si las tengo 24 horas al día, siete días a la semana? –dijo tornándose un poco verde.

—¿Estás bien?

—No, estos hijos tuyos están matándome.

—Bébelo —dijo pasándole una taza.

—¿Hiciste té? —preguntó incrédula.

—Pensé que eso estaba bastante claro.

—Gracias —dijo, un pequeño rubor adornando sus mejillas.

Mai, tomó un sorbo del dulce té de jengibre y se sintió mucho mejor de lo que se había sentido en todo el día.

—¿Mejor?

—Sí, ¿cómo sabias que el jengibre funcionaria?

—Soy un genio, Mai —dijo con una sonrisa de satisfacción jugando en sus labios.

Ella miró por un breve instante la petulante sonrisa en su rostro.

—Narcicista —masculló dándole otro sorbo a su té.

—Y sin embargo, me amas —replicó él.

—Y sin embargo, te amo, pero, ¿sabes qué es lo peor?

Oliver tomó un trago de su té.

—Que no te amaría de ninguna otra forma.