Descargo de responsabilidad. Ghost Hunt, ni sus personajes me pertenecen. Solo uso este universo en apreciación de lo genial que es y lo entretenido de sus personajes.
Un trabajo de fan para fans
Advertencias. Contiene spoliers si solo han visto el anime.
Línea temporal. Después de Londres
Aquí va mi intento de celos que terminó convirtiéndose en otra cosa. Igual espero lo disfruten. Parte 1 de 2. Cualquier error me lo disculpan :)
CELOS
Oliver sabe que la mayoría de sus empleados lo creen incapaz de sentir simpatía; pero hubo un tiempo en que su simpatía por los sujetos de sus visiones era muy fuerte. Tan fuerte que era atormentado por terribles e inútiles pesadillas, tan fuerte que sus emociones se salían de control y causaba diferentes grados de poltergeits, múltiples veces en la semana. El resultado fue sus constantes confinamientos en cama. Después de la muerte de Eugene, perder el control de sus emociones literalmente podía llevarlo a la muerte. Oliver, necesitaba mantener un estricto control de sus emociones, no era una elección o una decisión, era algo que necesitaba ser asumido si quería permanecer vivo y mantener a salvo a los que estaban a su alrededor.
Pero de nuevo, desde que vino a Japón en busca del cuerpo de Eugene, nada era fácil. Para la muestra un botón, se había dejó provocar por las palabras de una enfurecida Mai, y se dio el lujo de demostrarles a sus empleados su nivel de incompetencia en aquel caso con el Ebisu, Okobu-sama, y en un exabrupto había liberado su PK, las consecuencias no se hicieron esperar, su corazón se detuvo dejándolo internado por varias semanas en el hospital y de paso casi mata a su asistente en el proceso. Él, era demasiado orgulloso como para dejarse provocar de esa manera, así que en su mente científica no había explicación para lo que sucedió en aquella ocasión. Él, un maestro en lo que al control de sus emociones se refiere, no podía explicar por qué había perdido su estricto control en ese momento. Pero de nuevo con Mai, todo era diferente.
La vio hablando animadamente con el presidente del consejo estudiantil del instituto donde estaban realizando su presente investigación. El chico parecía tener un enamoramiento en su asistente, que de hecho no parecía rechazar sus avances. Podía escucharlos desde su lugar en la mesa de los monitores.
—Taniyama-san, ese vestido le queda muy bien.
—Gracias, Tanaka-san.
—Mai ve a tomar las lecturas de la temperatura en las aulas —interrumpió la conversación.
—Enseguida, jefe.
—Bueno, ya yo terminé las actividades del consejo estudiantil —así que si gusta, puedo acompañarla, Taniyama-san.
—Me encantaría Tanaka-san, muchas gracias —agregó Mai sonriendo. Y los dos se encaminaron fuera de la habitación.
No fue consciente del tintineó de las tazas de té, ni del libro flotando ligeramente sobre la superficie de la mesa hasta que sintió la mano en su hombro.
—Noll —llamó Lin— ¿Qué sucede?
—Nada —se levantó de su asiento y el libro cayó con un sonoro golpe en la mesa.
…
La mañana siguiente despertó mucho más temprano de lo acostumbrado. Hizo su rutina de Qinggong y un poco de meditación para focalizar su energía.
…
Podía escuchar las risas casi silenciosas de Mai y Tanaka del otro lado del salón mientras almorzaban. Puso toda su atención en los documentos frente a él, pero era imposible no escuchar la conversación de la pareja.
—Eso estuvo delicioso.
—Me alegra que fuera de su agrado, Mai-san. Espero que también sea del agrado de los demás.
—Sí, gracias.
—Mmmm Mai-san, me preguntaba si en algún momento, le gustaría tomar una taza de café conmigo.
Vio por el rabillo del ojo el sonrojo de Mai.
—Estaría encantada.
El sonido de las tazas partiéndose en pedazos atrajo la atención de todos.
—Eso fue extraño —mencionó Tanaka al lado de Mai, quien de momento recogía las piezas rotas.
—Auch —exclamó Mai, y Oliver pudo ver la sangre fluyendo del corte en su mano.
—Déjame ver eso Mai-san —dijo Tanaka tomándole la mano suavemente mientras supervisaba el corte, para luego limpiarlo cuidadosamente.
—Nada de qué preocuparse Mai-san, solo un pequeño corte —dijo sin dejar ir la mano de Mai.
—Si ya terminó los primeros auxilios, Tanaka-san, le agradecería que soltara la mano de mi asistente.
—Lo siento —murmuró soltando la mano de Mai, al tiempo que un sonrojo se mostraba en sus mejillas.
— Y Mai, ¿podrías dejar de coquetear con el cliente y hacer tu trabajo?
—¿Qué rayos sucede contigo? ¿Con qué derecho? ¿Quién te crees?
—Tu jefe.
—Solo eso Naru, mi jefe, no eres nada más, y la última vez que miré, soy libre de hacer lo que quiera con mi tiempo libre y eso no es de tu incumbencia.
—Mai —habló amenazante, los vidrios de los ventanales vibrando con violencia.
—Tú podrás ser un genio, pero no tienes ningún derecho sobre mí.
Los estantes vibraron con violencia.
—Mai.
—No tenías ningún derecho a tergiversar mis sentimientos hacia ti por tu inhabilidad de hacerles frente. No tenías el derecho de decirme por o para quién eran mis sentimientos. Entonces, ¿a qué vienen todas estas tonterías ahora?, creo que en ese entonces quedo perfectamente claro lo mucho que te importo.
—Nunca dije que me importara —habló sin apartar la mirada.
—Por supuesto que no, pero lo dejaste bastante claro.
—No iba a jugar a ser el reemplazo de mi hermano.
—Nadie te pidió que lo fueras. Eso fue lo que quisiste creer. Te amaba a ti.
—Mai —los libros de la mesa empezaron a flotar.
—Deja de atarme a ti. Déjame ir.
—No quiero —dejo salir finalmente.
—No siempre se trata de lo que quieres Oliver —dijo antes de azotar la puerta.
NA. Los hechos del primer párrafo son tomados del trabajo adicional de la autora titulado: His reality.
