Diabolik Lovers, al igual que todos sus personajes son propiedad de Reject.
Este capítulo tiene situaciones con contenido sexual explicito, no recomendado para personas menores de edad.
-¿Amo Raito? –Nuevamente se escucharon tres débiles golpes desde la puerta. –Me permitiría pasar, amo Raito… ¿?
La dulce voz de la nueva sirvienta era realmente molesta para el castaño, desde hacía un par de semanas Cordelia había contratado a la chica para hacerse cargo de las desordenadas habitaciones de los trillizos. Desde ese día, la odiosa mujer no había hecho más que molestarlo con su empalagosa voz y los molestos ruidos de sus tacones bajos, corriendo por toda la jodida mansión…
-Pasa… -dijo el vampiro, bastante molesto –No es necesario que hagas tanto escándalo cada vez que necesites entrar en la habitación… -la fría y despreciativa mirada que le dedicaba a la chica hacia que cualquiera deseara salir corriendo. –Si es tu trabajo solo entra y termínalo lo antes posible, para que no tenga que soportar tu estúpida presencia, por lo menos los otros servant esperaban a que saliera para no causarme molestias, realmente no sé quién te crees que eres.
La joven se encontraba completamente paralizada justo en el marco de la puerta. A leguas se podía notar que era una humana, la sangre caliente que fluía por su cuerpo le daba una apariencia rosácea propia de los mortales, de la misma manera los latidos de su agitado corazón hacían que fuera imposible confundirla con una criatura de otra índole, ella era simple y sencillamente una pobre e infortunada presa que había caído en las garras del lobo sin siquiera darse cuenta. Raito se preguntó cuánto tiempo tardaría en ser completamente consumida… obviamente alguno de sus hermanos la acorralaría, la chica probablemente caería dulcemente en un profundo letargo propiciado por los colmillos de alguno de los menores y finalmente se convertiría en un pedazo de carne sin vida alguna, pasando sin pena ni gloria como el postre de alguna cena… más bien de un pequeño bocadillo nocturno.
Al imaginarla convertida en esas extrañas muñecas de Kanato no pudo evitar sentir un poco de pena por ella, pero realmente le daba lo mismo, cualquier otro ser fuera de esa persona era simplemente una molestia más.
-¿Ya te quitaras de la puerta, o tengo que seguir aquí parado?
Las palabras del castaño sobresaltaron a la chica, la cual se apresuró a bajar aún más la mirada y moverse unos pasos al lado de la puerta, para permitirle el paso al "joven amo", al salir de la habitación Raito noto el rubor que se apoderaba de las blancas mejillas de la joven.
*Niña tonta* pensó, mientras una leve sonrisa se dibujaba en su rostro.
Camino sin rumbo por la mansión, esperando encontrar algún tipo de distracción, sin embargo la gigantesca propiedad era igual de aburrida como siempre, nada nuevo que hacer, nada nuevo que ver… Kanato estaba "jugando" con esas grotescas muñecas, parecía haberse inventado una fiesta de té o alguna de sus locuras, y como siempre algo había salido mal lo cual concluyo con sus histéricos gritos llenando la casa mientras acuchillaba a la "muñeca" y abrazaba al estúpido oso que esa mujer le había obsequiado hacia algún tiempo. Raito no tenía la más mínima intención de acercarse al oji-purpura para tranquilizarlo, pero era imposible tener un poco de paz con todos esos berridos provenientes de su habitación, lo mejor era salir a los jardines y despejarse un poco, posiblemente llevaría algo de leer para olvidarse del horrible entorno en el que tenía que vivir.
Estaba a punto de salir por la puerta de acceso a los jardines, cuando una voz con aire autosuficiente lo paro en seco.
-¡Oi! –Al girarse pudo observar claramente a su pelirrojo hermano menor.
Cuando niños, todo el mundo decía que eran "idénticos" algunos incluso confundían su nombre, pero con los años, ambos hermanos se habían hecho evidentemente diferentes y aun así seguían sintiéndose cercanos el uno al otro, al contrario de Kanato y sus medios hermanos, aquellos hermanos de ojos verdes eran los únicos que habían formado algo así como un "vinculo fraternal".
-Es mejor que no salgas al jardín Raito. – desde el incidente ocurrido entre los dos, años atrás, Ayato había estado al pendiente de cuidar a su hermano mayor y alejarlo a toda costa de las garras de su madre.
-Estar dentro es aburrido… ¿Por qué tendría que quedarme aquí escuchando los alaridos de ese histérico? –Pregunto el castaño un tanto burlón.
-¡Porque Ore-sama lo ordena! –Una sonrisa ilumino la cara de Ayato por algunos instantes. – ¿Qué tal si vamos a cazar algo para el "almuerzo"?
Raito no tenía ganas de ir a cazar, el "deporte" nunca había sido uno de sus puntos fuertes, prefería los bocadillos que llegaban de manera fácil, pero el pelirrojo era completamente diferente a él en ese aspecto, le excitaba el perseguir y acorralar a sus presas lentamente hasta poder hacerlas suyas, mientras las pobres se hundían en la desesperación.
-Nfuu~ ¿"Ore-sama" no es capaz de cazar por sí mismo? –al escuchar eso Ayato lo miro de manera furiosa y resentida, el intentaba a su modo ayudar a su hermano y el muy estúpido le salía con algo así.
-Estas empezando a sonar como ella…
Un escalofrió recorrió al castaño, no se había dado cuenta cuando lo dijo, pero ahora que Ayato lo mencionaba, podía ver claramente a lo que se refería. La risa y el tono… incluso la forma burlona… todo eso había sonado de la misma manera en la que hubiese sonado de haber salido de los labios de Cordelia, era realmente perturbador escucharse a sí mismo como un reflejo de esa persona.
-Yo… lo lamento… no fue mi… -balbuceo el castaño con los ojos abiertos de par en par.
-Esa bruja aun te tiene controlado... Me voy a cazar, si quieres venir conmigo o no es tu decisión, pero por tu bien es mejor que no salgas a los jardines.
A Ayato le hubiera gustado decir que no quería ver que saliera herido, que no podría soportar verlo nuevamente en el deplorable estado en que lo había dejado la arpía la última vez, pero eso simplemente lo hubiera hecho ver como alguien débil y siendo "Ore-sama" no podía permitirse semejante cosa tan patética, Raito era su hermano, y siempre lo cuidaría… pero no debía mostrar ningún signo de debilidad, ni siquiera por él…
-Será mejor que me quede… me mantendré alejado de los jardines…
Ambos se miraron, el pelirrojo sabía que no podía confiar en la palabra de su hermano, al final, aquel idiota perdía completamente la cabeza cuando se trataba de esa mujer. Intentaría no tardar mucho, y esperaba que Raito no hiciera ninguna estupidez, o por lo menos que no terminara tan mal, después de todo el tiempo que le había costado superarlo, era un completo misterio el cómo podía ser tan estúpido para dejarse seducir nuevamente por la araña que planeaba enredarlo en su tela y consumirlo poco a poco.
Ayato dio media vuelta aun preocupado por como encontraría las cosas a su regreso, mientras el castaño lo observaba marcharse sin decir una palabra. Era raro que Ayato le diera una advertencia tan directa, generalmente solo intentaba distraerlo o lo sacaba de la casa con excusas estúpidas y bromas un tanto infantiles, pero esta vez le había dicho explícitamente que se alejara del jardín… Obviamente esa mujer estaba en los jardines… y seguramente se encontraba con alguno de sus amantes… o con varios… o con el bastardo de Richter… todo eso no era nuevo para él, con el tiempo había aprendido a controlarse, si bien era cierto que no era capaz de negarle un beso, ahora no sucumbía tan fácil a sus caricias. Aun cuando su piel se quemara bajo sus dedos, había aprendido a frenarse (un poco), evitando terminar en situaciones más "comprometidas", poco a poco Raito había ido desterrando de su mente la alucinante idea de hacerla suya, jamás podría volver a mirarla como una figura maternal… para él, ella siempre seria la mujer más hermosa del mundo y la única a la que amaría el resto de la eternidad, pero de igual modo era la única a la que jamás podría poseer.
Era una estupidez, lo sabía… pero había logrado aceptar el vivir con las migajas que ella le arrojaba en sus tardes aburridas… sus dedos jugueteando con su cabello castaño, la húmeda sensación de sus labios contra los suyos, el intenso brillo de una mirada dedicada únicamente a él, y sobre todo el tacto electrizante de sus manos recorriendo su torso desnudo… todos esos pequeños momentos en los que se olvidaba del horrible monstruo que se escondía bajo esa blanca piel y soñaba tan solo por un instante que eran los únicos seres en ese mundo iluminado por sus cabellos violáceos, eso era lo único que lograba mantenerlo cuerdo.
Nuevamente miro a través del cristal de la puerta, los exquisitos jardines se veían realmente seductores, era como si el verde se colara por sus ojos tratando de arrastrarlo al exterior, aun así la advertencia de su hermano seguía flotando en su mente… no sería prudente salir, pero…
Su mano giro lentamente el pomo de la puerta y el refrescante aire de verano se abrió paso para envolverlo, el aroma de las flores multicolores lo embriagaba, y entre todos esos aromas, el más preciado de todos era aquel perteneciente a esa persona, un aroma tan dulce y perturbador que lo seguía incluso en sus peores pesadillas.
Raito cerró los ojos por un instante, tratando de ubicar la dirección de la cual provenía aquel olor. Otra ráfaga de viento le indico la dirección en la cual debía caminar para encontrarse con ella, por lo que pudo suponer estaría cerca de la fuente donde se encontraban los arbustos de rosas rojas. Lentamente se dirigió a donde se encontraba esa mujer, la voz de Ayato seguía resonando en su cabeza, haciendo que la piel se le erizara a cada paso que daba, pronto logro escuchar la melodiosa risa que le aceleraba siempre el corazón, parecía que esa mujer estaba completamente encantada… el castaño se preparó para alguna de sus melosas escenas en compañía de algún estúpido acompañante y siguió caminando siguiendo la dulce melodía de su risa.
Cuando estuvo lo suficientemente cerca para observarlos, supo que jamás podría estar preparado para lo que vio. La voz de Ayato nuevamente resonó en su cabeza como si fuera una aguja clavándose en su cerebro "por tu bien es mejor que no salgas a los jardines".
Cordelia estaba ahí… la parte superior de su vestido estaba completamente desgarrado mostrando sus formas, mientras la falda estaba recogida hasta su cadera, dejando al descubierto un par de blancas y torneadas piernas, las cuales abrazaban el cuello de un hombre de cabellos castaños que mordía apasionadamente su muslo izquierdo, succionando el néctar carmesí que brotaba por las heridas causadas.
Era común para Raito verla coqueteando y besándose con otros… eso era tolerable… inclusive cuando el calor del momento los llevaban a toqueteos indecentes… incluso entonces podía soportarlo… pero verla tan divertida, dejando a su amante nadar entre sus piernas mientras este clavaba sus colmillos por todo su cuerpo era algo que le perforaba el corazón… esa mujer era suya, nadie más que él era digno de poseerla… nadie merecía ni una gota de esa sangre.
Cordelia soltó un sonoro gemido de placer mientras la sangre corría por su pierna, una mano de su amante se había colado lentamente en su interior, aprovechando la humedad que escurría de su cuerpo, mientras la otra comenzaba a jugar con uno de sus pechos. Raito podía observar la escena con toda claridad, su mente se había puesto en blanco y la desesperación era tal que lo había dejado inmóvil, ¿acaso su cuerpo también deseaba castigarlo por su estupidez?
La espalda de la oji-verde se curvo en un espasmo, aquel castaño entre sus piernas había comenzado a mover la mano de una manera más firme y rápida, al tiempo que intentaba despojarse del pantalón con la otra mano. Los gemidos de Cordelia eran realmente estruendosos, cualquiera en el área del jardín podría escucharlos. El castaño, ahora libre de sus prendas inferiores retiro la mano de aquella húmeda cavidad, tratando de acomodarse entre sus piernas para finalmente entrar en ella.
Raito no lo soportaba, al momento de verlo entrar en el cuerpo de aquella mujer, mientras tomaba con fuerza su espalda y enterraba los colmillos en su cuello, el mundo del Sakamaki se tornó completamente rojo, cada uno de los músculos que habían parecido dormidos pocos instantes atrás, ahora parecían arder clamando por algún tipo de venganza, en un segundo se colocó detrás del otro castaño, pudiendo observar perfectamente las expresiones de aquella mujer. Los brazos de Cordelia aferraban el torso de su amante, de la misma manera en que sus piernas lo envolvían por la cintura, el blanco rostro de aquella mujer se cubría de un leve rubor, sus hermosos ojos verdes se encontraban cerrados. Ella apretaba los parpados al delicioso ritmo del placer, mientras lamia y susurraba unas cuantas palabras en aquellos oídos.
-…te amo… -eso fue lo único que Raito logro descifrar de aquellos leves susurros, y sin embargo fue lo único que necesito para encender su furia.
Tomo por el cuello al intruso, haciéndolo sobresaltar, Cordelia abrió los ojos en ese instante, clavando la mirada en el oji-verde, y dibujo una sonrisa burlona en su rostro.
-Raito~ -Rio la peli-lila sin inmutarse por lo que sucedía, mientras movía rítmicamente las cadera. – ¿Estabas disfrutando de la vista? Fufu~.
Eso fue como una estaca en el corazón de Raito, no espera compasión, ni siquiera una disculpa… pero muy en el fondo esperaba ver una pizca de vergüenza que le indicara que le importaba, que aquellas palabras las había dicho pensando en él… aquella frase que jamás le había susurrado al oído…
En un instante todo su mundo quedo vacío, una película roja cubría sus ojos haciendo que las formas y colores se hundieran en un profundo carmesí, algo se removía en su mano, oh si… aquel tipo…
Como si fuese una pluma lo arrojo algunos metros contra las rosas, haciendo que las espinas se clavaran en ese cuerpo delgado, y lentamente se acercó a él. Era gracioso… muy gracioso a decir verdad, entre más se acercaba más nítidamente podía observar a aquel bastardo y más le parecía que se miraba en un espejo… cabello castaño, joven, delgado y de piel blanca… lo único diferente eran los ojos de un color granate, fuera de eso cualquiera hubiera dicho que eran hermanos.
El sujeto entre las rosa trataba inútilmente de liberarse de las espinas para salir huyendo, Raito finalmente lo tenía a su alcance, así que nuevamente lo sujetó, esta vez por el cabello y lo alzo unos centímetros sobre el piso, el oji-verde no sentía realmente nada en ese instante, era como un armatoste vacío controlado únicamente por el impulso .
Nuevamente le dirigió una mirada interrogante a Cordelia, esperando que hiciera algún ademan para detenerlo, pero en aquel rostro solo existía una sonrisa burlona. Pudo verla como nunca antes la había visto, una mujer despiadada y manipuladora de extraordinaria belleza, alguien con un corazón aún más roto que el suyo… despojada de cualquier amor que pudiera haber obtenido y siempre deseosa de llenar aquellos huecos con placeres carnales, ella siempre había dicho que amaba a Karlheinz… ¿pero qué significaba amar?... ¿Por qué no lo dejaba amarla? Él podría llenar todas aquellas grietas que se habían abierto paso en ese marchito corazón… si tan solo le diera una oportunidad, él la haría completamente feliz.
Los gritos suplicantes del vampiro que mantenía aferrado lo sacaron de su pequeño trance, no era más que un idiota que había jugado con fuego y como era de esperarse había terminado por quemarse. Raito uso su mano libre para inmovilizar al pobre desgraciado, y acercarlo a su rostro, no permitiría que nadie que hubiese bebido la sangre de su amada se saliera con la suya, clavo los colmillos en aquella piel intentando proporcionarle el mayor grado de dolor posible, bebió ávidamente mientras los gritos de dolor llenaban el sus oídos, era sin duda la sangre más amarga que había probado, pero no desperdiciaría una sola gota. Cuando finalmente la sangre dejo de fluir, dejo que aquel cuerpo callera al suelo, inmóvil, pero aún con vida, el oji-granate le dirigió una mirada suplicante.
La tristeza y el tormento en los ojos de Raito eran insoportables, el hueco en su estómago seguía creciendo, mientras aquel sabor amargo se desvanecía de su boca. Un calor abrasador llenaba su pecho, visualizo una ardiente llama contenida en él y finalmente la dirigió al castaño tumbado en el suelo. Una flama de color violáceo surgió de aquel cuerpo que empezó a retorcerse frente a sus ojos, algunos segundos después los alaridos de dolor habían cesado…
-Fufu~, no pensé que fueras capaz de algo así, fufu~ -Rio Cordelia mientras se acercaba a Raito. –Empezaba a aburrirme, es una suerte que te deshicieras de él. –Exclamo mientras abrazaba al trillizo por la espalda. –me ahorraste muchas molestias, fufu~
El castaño realmente no la escuchaba o más bien no comprendía lo que decía, para el eran solo palabras sin sentido, saliendo de aquel hermoso par de labios rojos, y aun así, cada palabra lo hería.
-¿Por qué no puedes amarme? –el tono suplicante de su voz mostraba cuan destrozado se encontraba. -¿Por qué no dejas que te amé?
-Fufu~, mi pobre Raito. –dijo al tiempo que lo obligaba a dar la vuelta y mirarla directamente a los ojos.
No había más lágrimas en los ojos de Raito, todas habían sido derramadas con anterioridad cubriendo la cuota destinada a esa mujer. Observo aquella sonrisa burlona, llena de compasión fingida y recordó cuanto la había adorado de niño, cuanto había anhelado que lo sujetara entre sus brazos mientras le dirigía aquella mirada que el estúpidamente había confundido con ternura.
-Matare a todos los que se atrevan a tocarte…
-Eso me ahorraría bastantes problemas, a la larga todos se vuelven aburridos e inservibles.
-¿Entonces por qué no me dejas amarte?
-Fufu~ tu eres libre de amarme tanto como quieras, todos son libres de hacerlo. Cada uno de los que está a mi lado es libre de brindarme tanto placer como desee, para probarme su amor.
-… ósea que eso es lo único que significan… ¿solo son juguetes que usas en tu propio beneficio para luego desecharlos?
-Fufu~ -Los ojos verdes de ambos se encontraron, la fría mano de Cordelia acaricio el rostro del castaño.
-¿yo soy lo mismo para ti? –aquella pregunta lo había carcomido por muchos años, siempre espero que la respuesta le diera un poco de aliento, pero finalmente había visto a la despiadada mujer que Ayato le dibujaba, y sin lugar a dudas, era una experiencia insoportable. -¿solo soy un estúpido más que pronto dejara de serte útil?
-¡Jajajaja! –La sonora carcajada de Cordelia era la única respuesta que Raito necesitaba, cualquier cosa que dijera después era simplemente una espina más. –A veces desearía que te parecieras más a tu padre…si fueras como el podrías entender lo que realmente significa el amor Raito.
La mano aterciopelada de Cordelia se deslizo suavemente por su cuello, aferrándolo de manera delicada y atrayendo el rostro del castaño al suyo, Raito la miro, era una mirada completamente vacía, aquellos hermosos ojos verdes habían perdido por completo su brillo, esa mujer finalmente había logrado reducirlo a nada… se sentía completamente asqueroso, la amaba, aun cuando ella dijera que solo Karlheinz sabia amarla, él lo hacía y de solo pensarlo se sentía completamente asqueado y enfadado.
Lentamente un par de labios carmesí se acercaban a los suyos, su cuerpo realmente deseaba aceptarlos y caer nuevamente en su embrujo, pero era demasiado, incluso un ser tan deplorable como él tenía sus límites, desvió la cabeza ligeramente, evitando así el beso de aquella mujer y tratando de esconder el dolor que sentía. Nuevamente observo el cuerpo calcinado que se encontraba a sus pies y reunió el valor para decir unas pocas palabras.
-Es mejor que me retire "madre" –dijo recalcando la última palabra –seguramente encontraras alguien más que pueda entretenerte.
Nunca supo la expresión que esa mujer le dirigió, no tenía el valor suficiente para mirarla y estaba seguro que no podría soportar nuevamente una sonrisa burlona… no en ese estado… dio algunos pasos en dirección a la mansión cuando escucho el sonido de aquella voz.
-Puedes matarlos a todos Raito, pero no debes tocar a Richter, el aún me es útil.
El tono sereno de Cordelia era digno de cualquier reina, ¿Cómo se atrevía a decirle algo así?, ya no le importaba, simplemente tenía que asumir que era un pedazo de basura flotando a merced de esa mujer… si quería que el bastardo de su tío viviera, así sería; pero él, Raito Sakamaki no se dejaría manipular tan fácilmente de ahora en adelante, algún día esa mujer pagaría todo el daño que le había hecho, algún día le mostraría claramente lo que es el amor, solo para arrebatárselo como ella había hecho, una maldita bruja como ella debía sentir la desesperación que le había hecho sentir. Aun si le tomaba toda la eternidad, se vengaría de ella.
Hola todas y todos!
Saben, hay veces que me dan ganas de decirle a Raito, "no te preocupes todo va a estar bien" y pasarlo a una historia tipo Disney… pero por más que mi corazón de pollo grita: "no seas tan HP!", mi mente solo dice: "vamos! aun lo puede soportar, solo un poco más…"
¿Ustedes que opinan?
Realmente me siento culpable por no haber publicado nada en enero x.x pero eso de escapar de la civilización tiene en contra el que no hay ni una pizca de internet…
Ups! Casi me olvido, aun no estoy completamente segura de cuantos capítulos le queden a esta historia, puede ser uno o pueden ser 2… pero de eso no creo que pase, a menos de que encuentre una manera extraordinaria de alargarla.
En fin, muchísimas gracias por los reviews y pm, realmente fueron muy muy muy alentadores. A todas las personitas que leyeron "Dulce" y pidieron un "final feliz" o moderadamente feliz… XD, le puedo decir que estoy trabajando en una idea, aun no sé con qué pareja pero bueno no terminara TAN mal aunque no puedo prometer que no van a sufrir. Entonces! Si quieren alguna pareja en específico, o decir "no me importa quién le dé pero _ es mi vampiro favorito" son bienvenidas a mandar un rev/pm y así me puedo dar más idea de que podría gustarles.
:3 por el momento me despido, les dejo un enorme abrazo para compensar navidad/año nuevo y… OH! es verdad FELIZ AÑO DEL MONO (por adelantado) XD
Como siempre muchísimas gracias por los coment y claro, todas las dudas, preguntas, quejas, comentarios, críticas y sobre todo sugerencias, todas son bienvenida! Si lo odian díganmelo y si lo aman también!
Nos leemos pronto!
